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Notícies :: antifeixisme : corrupció i poder : criminalització i repressió
Plan Ibarretxe y Estado Federal
28 set 2004
Plan Ibarretxe y Estado Federal

Mejor que arremeter con saña contra la idea de Ibarretexe , si ese es el obstáculo, sería enmendar la Constitución

Jaime Richart

28 de septiembre de 2004

http://www.nuncamas.net/


Después del Plan Marshall no ha habido otro más famoso en este país,y quizá en el mundo, que el Plan Ibarretxe. Pero raro es el plan del que se hable mucho que llega a buen puerto. Y al igual que aquel alarde dadivoso yanqui de los años 50 quedó sólo en miriadas de polvo de leche, lo más probable es que éste sólo se quede en el amago, esto es, agua de borrajas...

Porque como el español medio es muy listo, y no digamos el que le manda y le azuza, uno y otro cada día repiten en los periódicos, la radio y la televisión: ¡para qué saber que quieren por allí, si maldito el caso que les vamos a hacer! ¡Para eso, para saber qué piensan unos cuantos para decorar la casa, está la agencia Opina y el CIS, mucho más solventes que el plebiscito ideado por un separatista!

Pero lo que le ocurre al español medio y al que le manda y azuza no tiene cura. Carecen ambos de memoria histórica, a menos que sea para echársela en cara al enemigo -no tienen adversarios. (Obsérvese hasta qué siglo la memoria del último ínclito de Georgetown se ha adentrado hace unos días para echar cuentas con él)

Por eso, por cundir en general tanta desmemoria, no recuerdan lo sucedido con tantas otras iniciativas y leyes que nos arreglaron el cuerpo pero provocaron en su día su santa indignación. La Ley de Divorcio, sin ir más lejos. La Ley de Divorcio fue un parto distócico. Pues el sustrato mental de la mayoría espñola de aquellos días sólo comprendía el matrimonio como asunto para toda la vida; aunque gran parte de los que echaron pestes contra ella ya hubieran tirado por la borda el suyo muchos años atrás.
Plan Ibarretxe y Estado Federal

Mejor que arremeter con saña contra la idea de Ibarretexe , si ese es el obstáculo, sería enmendar la Constitución

Jaime Richart

28 de septiembre de 2004

http://www.nuncamas.net/


Después del Plan Marshall no ha habido otro más famoso en este país,y quizá en el mundo, que el Plan Ibarretxe. Pero raro es el plan del que se hable mucho que llega a buen puerto. Y al igual que aquel alarde dadivoso yanqui de los años 50 quedó sólo en miriadas de polvo de leche, lo más probable es que éste sólo se quede en el amago, esto es, agua de borrajas...

Porque como el español medio es muy listo, y no digamos el que le manda y le azuza, uno y otro cada día repiten en los periódicos, la radio y la televisión: ¡para qué saber que quieren por allí, si maldito el caso que les vamos a hacer! ¡Para eso, para saber qué piensan unos cuantos para decorar la casa, está la agencia Opina y el CIS, mucho más solventes que el plebiscito ideado por un separatista!

Pero lo que le ocurre al español medio y al que le manda y azuza no tiene cura. Carecen ambos de memoria histórica, a menos que sea para echársela en cara al enemigo -no tienen adversarios. (Obsérvese hasta qué siglo la memoria del último ínclito de Georgetown se ha adentrado hace unos días para echar cuentas con él)

Por eso, por cundir en general tanta desmemoria, no recuerdan lo sucedido con tantas otras iniciativas y leyes que nos arreglaron el cuerpo pero provocaron en su día su santa indignación. La Ley de Divorcio, sin ir más lejos. La Ley de Divorcio fue un parto distócico. Pues el sustrato mental de la mayoría espñola de aquellos días sólo comprendía el matrimonio como asunto para toda la vida; aunque gran parte de los que echaron pestes contra ella ya hubieran tirado por la borda el suyo muchos años atrás.

Todo fluye. Todo cambia. Ayudémonos y nos ayudará el cielo a superar tanta intolerancia...

Así es que bastaría que a uno de los dos partidos principales, o mejor los dos, se les ocurriese incorporar con firmeza a su programa el ideario del Estado Federal, para que todo empezase a ir sobre ruedas. Y entonces el Plan Ibarretxe dejaría automáticamente de ser considerado como lo consideran los más ilustres de este país: un disparate, los unos, una herejía los otros.

En España todo es así.

Pero ideologías aparte, el Estado Federal, habida cuenta la orografía, el carácter de quienes pueblan la piel de toro y la historia sanguinaria peninsular a cuenta de ello, es la fórmula política más natural para organizarse... si es que política y naturalidad no son ideas irreconciliables por estos pagos.

La península ibérica es por sí misma un continente chico, una adherencia continental con una diversidad y heterogeneidad mucho mayor que la suiza; causa por otra parte de infinidad de problemas endémicos entre quienes los pueblan. Pues nada, como si no... Una parte, precisamente la más cazurra, siempre se ha empeñado en una uniformidad artificial cuartelera e isabelina a prueba de voluntades independientes de carácter; unidad que, faltaría más, quiere siempre bajo su batuta. Lerda y al tiempo soberbia. Siendo así que nada hay más inquietante que la soberbia aliada a la ignorancia...

Porque a fin de cuentas ¿qué problema hay para reconocer que son los autóctonos y los que han adquirido carta de naturaleza en un territorio (Suiza vuelve a debatir estos días el asunto), los que tienen la percepción más nítida de cuáles son sus intereses generales y los específicos de su medio? Que ellos son los más legitimados lo prueba el comportamiento de cualquier irracional en su hábitat. Y en cuanto a la otra sensibilidad, la del medio ambiente, está pasando a ser una preocupación del más alto nivel al ir convirtiéndose a pasos acelerados cada medio ambiente local, en un trozo de patrimonio de la humanidad.

La idea del Estado Federal es la que debiera pasar al primer plano de las aspiraciones políticas máximas en este conflictivo país. Y sin embargo, se sigue tratando el trasunto como si todos los que aspiran a gobernarse a sí mismos fueran a marcharse a otra parte cada uno con un trozo de tierra bajo el brazo...

Porque además habría otra ventaja en tiempos constitucionalistas europeos. Y es que, fraguado el Plan Federal, la otra idea pendiente, la de la Europa de los Pueblos, se incorporaría naturalmente también como condición sine qua non de la aún no nacida Constitución europea.

El Plan vasco, ya que no se agita el federalismo, debe seguir adelante. ¡Faltaría más que una sociedad bien definidida, madura y responsable no pudiese hacer una inofensiva consulta consigo misma ni tomar el pulso a su corazón sin el permiso de otra!
Mira també:
http://www.nuncamas.net/
http://www.iberica2000.org/Es/

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Comentaris

Re: Plan Ibarretxe y Estado Federal
28 set 2004
que ho decideixi la voluntat popular, o es que els democrates espanyols tenen por al referendum?
Sindicat