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Notícies :: globalització neoliberal
Terrorismo.Izquierda.Movimiento Antiglobalización
23 set 2004
El texto analiza los sucesos acaecidos en torno al 11 M, la victoria del PSOE,las manifestaciones contra la guerra, así como la posibilidad de construir un movimiento antiglobalización autónomo, anticapitalista y no dependiente de la izquierda globalizadora.
TERRORISMO. IZQUIERDA. MOVIMIENTO ANTIGLOBALIZACION

Entre Enero y Mayo del año 2003, la opinión pública española, unificada en un grado sin precedentes, se expresó, a través de las encuestas y ocupando las calles, contra la política belicista del gobierno del Partido Popular. En las movilizaciones callejeras no intervinieron tod@s l@s que se oponían a la aventura colonial contra Iraq, pero sí más de seis millones de personas. Las consecuencias políticas de esta confrontación social contra el desprecio a la legalidad internacional y a la opinión pública por parte del gobierno del PP, han sido, hasta hoy, ambiguas y contradictorias.
    Es necesario interrogarse sobre la impotencia de esta gran movilización para desvincular, de manera inmediata, al estado español de la agresión a Iraq. ¿Por qué no conseguimos que el gobierno diera marcha atrás? ¿por qué las redes del Movimiento contra la Globalización, la Europa del Capital y la Guerra (M.A.G.) no continuaron las movilizaciones una vez que el bloque socialdemócrata decidiera cortarlas en Abril de 2003? ¿por qué la oleada social contra la política del PP no originó, dos meses después del cese de las movilizaciones, en las elecciones municipales y autonómicas del 25 de Junio de 2003, el desplome electoral de dicho partido y simétricamente, por qué no se produjo un aumento espectacular de los votos al PSOE e IU como referentes político â institucionales del movimiento contra la guerra? ¿qué papel han tenido en estas protestas, tanto las redes sociales del M.A.G., como la izquierda parlamentaria y los grandes sindicatos? ¿por qué un año después, en las elecciones generales del 14 de Marzo y en las del Parlamento Europeo del 13 de Junio de 2004, el PP, a pesar de sus maquinaciones para ocultar la relación entre el atentado de Madrid del 11 de Marzo y la participación de España en la guerra, ha perdido menos del 5% de sus votos?

¿QUà PODEMOS ESPERAR DE LA VICTORIA DEL PSOE?

Tras ganar las elecciones del 13 de Marzo de 2004, el PSOE cumplió su promesa de retirar las tropas del Iraq ocupado. Ni siquiera agotó el plazo del 30 del Junio para obtener una imposible resolución de la ONU que, al otorgar a dicha institución el control político y militar en Iraq, le eximiera de ejecutar dicho compromiso.
    Esta medida ha tenido importantes consecuencias: 1)En un contexto de aumento de la resistencia armada iraquí contra los invasores, debilitó la cohesión de los países ocupantes al sacar a España de la âcoalición de las Azoresâ?, desde la que se intentaba legitimar la voladura de las leyes internacionales, estimulando con ello nuevas aventuras coloniales de EEUU. 2) Desactivó el bloque que, con presencia de los gobiernos neoliberales de países del este y bajo el liderazgo de Aznar y Blair, recibían la calificación de âNueva Europaâ?. Este bloque actuaba como una cuña de EEUU en la U.E. Muchos de sus componentes se incorporan ahora a la dinámica neoliberal europea bajo la hegemonía de Francia y Alemania, justo en el momento de su ingreso formal . 3) El 17 de Mayo, seis meses después del fracaso de la cumbre de Bruselas, se puso en marcha la Conferencia Intergubernamental de la UE para, en el breve plazo de un mes, consensuar un texto constitucional que fue aprobado en la cumbre de finalización de la presidencia irlandesa el 17 de Junio´04. El elemento principal de discrepancia era el reparto de poder (ponderación del voto de cada país). España que, junto con Polonia, bloqueó el acuerdo en el Consejo Europeo de diciembre de 2003, aceptó la doble mayoría para la toma de decisiones, consiguiendo que aumentara el margen de las minorías de bloqueo, pasando del inicial 50% de los países y 60% de la población, al 55% y 65%, respectivamente.
    El alcance de estos hechos es difícil de valorar. La perdida de legitimación del imperialismo de EEUU ¿va a debilitar o a exarcebar su unilateralismo? o bien: España ¿va a pagar su esquirolaje en la construcción del bloque capitalista europeo o Francia y Alemania van a premiar la posición negociadora del gobierno del PSOE? Pero hay cuestiones en las que no caben muchas interrogantes. Entre otras, la reiterada fidelidad del PSOE a una Constitución Española antidemocrática y excluyente, al compromiso globalizador y neocolonial, expresado en el envío de más tropas españolas a Afganistán; el abandono del Referéndum por el derecho de autodeterminación del pueblo saharahui y en la pasividad cómplice con el terrorismo de Estado de Israel. También en la voluntad âmodernizadoraâ? en clave de los Consejos Europeos de Luxemburgo (XI´97), Lisboa (III´00), Niza (XII´00) y Barcelona (III´02) en los que se apuesta por la competitividad del capitalismo europeo en un entorno de economía global. Esto exige la flexibilidad del trabajo, la minorización de los sistemas públicos de jubilación a favor de los basados en el ahorro y la capitalización privada( fondos de pensiones), la involución de la protección social desde los poderes públicos, la apología de la eficiencia económica del sector privado frente al público y de la producción industrial de alimentos bajo el mando del beneficio empresarial, frente a la producción campesina de alimentos sanos para la población.
El PSOE no consiguió que, el 25 de Junio de 2003, el PP pagara electoralmente su desprecio al clamor popular. En particular, en la C.A. de Madrid, el transfugismo de dos diputados inmobiliarios suyos le hizo perder el gobierno, en coalición con I.U. La repetición, el 26 de Octubre de 2003, de las elecciones al Parlamento de dicha Comunidad, tampoco generó desgaste alguno del PP que, por el contrario, ganó en el 2º intento, dichas elecciones.
La inestabilidad en Iraq dió alas al PSOE para aumentar la presión sobre el PP, en relación a la guerra, con vistas a la elecciones generales del 13/III/04. Aunque no volvió a recurrir a las movilizaciones, continuó hostigandole, ya sin mucha convicción, por su política exterior antidemocrática e ilegal. Sin embargo, mas allá de un leve retroceso, en base a la clamorosa inexistencia de armas de destrucción masiva o de conexiones con Al Qaeda en Iraq, junto al rechazo unánime del pueblo iraquí a sus âlibertadoresâ? y el goteo de muertos entre los militares y espías españoles, el PP no perdió la mayoría en la intención de voto.


DEL ONCE AL CATORCE DE MARZO.

El atentado del 11 de Marzo en Madrid contra los trenes de cercanías del Corredor de Henares en las estaciones de Santa Eugenia, El Pozo y Atocha, puso sobre la mesa de forma demoledora las consecuencias de la implicación española en los crímenes de guerra contra el pueblo iraquí. Desde la guerra civil española, en el Madrid cercado por las tropas golpistas de Franco, no se conocía una acción armada cuya finalidad específica fuera despedazar a cuanta más gente civil mejor. Los autores del atentado intentaron matar el mayor número posible de personas, no solo amenazar con matarlas o matarlas accidentalmente. Buscaban aterrorizar a la población para que ésta obligara al gobierno a cambiar su política. Ha sido, desde 1939, el primer acto terrorista en estado puro en territorio español.
El efecto que este atentado perseguía era que, ante el riesgo de repetición, el gobierno se desalentara y retirara las tropas de Iraq. En la mañana del 11-M, el aumento constante del número de muertos y heridos desde los medios de comunicación, el colapso de los transportes ferroviarios que confluyen en la estación de Atocha, los controles policiales con enormes atascos en las carreteras radiales, la saturación de los hospitales, el miedo y la alarma generalizados, consiguieron que Madrid se estremeciera de horror y con él, todos los pueblos de España. Las tremendas emociones de la jornada podrían haber hecho evidente la dimensión de la responsabilidad del PP por el baño de sangre a 72 horas de las elecciones generales del 14 de Marzo.
Los planificadores del PP sabían ésto desde el primer instante. Por eso urdieron, primero como medida defensiva y horas después, como opción consciente, la asignación del atentado a ETA. A lo largo del mismo día 11 se hizo patente para el gobierno lo insostenible de mantener dicha hipótesis, llegando incluso a producir un incidente diplomático, la tarde del día 11 en el Consejo de Seguridad de la ONU, cuando Francia se negó a suscribir la condena del atentado como obra de ETA, solucionándose el incidente por la presión de Estados Unidos que apoyó al embajador español en su propósito manipulador.
Quienes decidían en la cúpula del PP, sabían que, tarde o temprano, quedaría clara la autoría de terroristas islámicos, ya evidente para la policía a las 8 horas del atentado. Pero hicieron una apuesta que, desde sus intereses, se ha relevado como racional. La mentira fue difundida por todos los ministros en todos los medios de comunicación durante todo el día 11 y 12, hasta que a la 1:00 a.m. del día de reflexión del sábado 13 de marzo, se aceptó por el ministro del interior, la hipótesis de Al-Qaeda como principal. Era seguro que esta mentira tendría un coste en votos. Pero la comprensión popular del atentado como consecuencia de la política del gobierno de Aznar, hubiera supuesto al PP la pérdida de la mitad de sus votantes. Por el contrario, si la operación daba resultado, transfiriendo nuevos votos antiterroristas al PP, otorgándole la mayoría absoluta, se sentaban las bases para acelerar la 2ª transición hacia el franquismo, ahora neoliberal y globalizado, que Aznar prometió en 1996.
El 13-III, el PP vivió una experiencia traumática Durante ocho años triunfales su fuerza electoral no había parado de crecer. Incluso sorteando pruebas como unas elecciones municipales y al parlamento de trece comunidades autónomas el 25 de mayo de 2003, inmediatamente después de un formidable movimiento de masas contra su política de implicar a España en la guerra de Irak. Pero, en las puertas de las elecciones generales de Marzo de 2004 ha pasado, en pocos meses, de mayoría absoluta a mayoría relativa y en 3 días, de tener el gobierno prácticamente asegurado a quedar fuera del mismo.A pesar del choque , su derrota ha sido dulce. Conviene no olvidar que ha mantenido el 94% de sus votos.
La opción de mentir abiertamente a toda la sociedad durante tres días, se ha revelado como correcta para los intereses del PP. Sin embargo, el gobierno cayó en manos del PSOE por la aparición de más de un millón de votantes abstencionistas de izquierdas, más una parte de los 1,8 millones de jóvenes que cumplieron 18 años entre Marzo de 2000 y Marzo de 2004. De estas dos fuentes salen los 3 millones de votos, que, en 72 horas, dieron la mayoría al PSOE.
Sin la sangre de las víctimas del atentado, los resultados de las elecciones hubieran sido análogos a los de Mayo del 2003. Los 3 millones de nuevos votos del PSOE no han sido movilizados por la adhesión a dicho partido, sino por el rechazo al PP, responsable político, en última instancia, de la matanza del 11 de Marzo en Madrid.
Desde fuera de la aritmética electoral cabe una reflexión. Podíamos haber sacado a España de Iraq profundizando y prolongando la oleada de movilización democrática, existente en Febrero y Marzo de 2003 hasta obligar al PP a rectificar o hundirse electoralmente. ¿por qué no lo hicimos? Mejor dicho ¿por qué no lo permitió el bloque socialdemócrata? ¿por qué el M.A.G. fue incapaz de continuar la movilización hasta hacer valer la voluntad de la población española? ¿por qué ha sido necesario vivir una tragedia como la del 11 de Marzo para que el PP pierda el gobierno y las tropas salgan de Iraq? Estas preguntas nos conducen a la relación complementaria que existe en España entre la derecha, antidemocrática y violenta y la izquierda parlamentaria, impotente y cómplice.

MANUAL DEL AUTOGOLPE DE ESTADO.

    A partir del mediodía del jueves once de marzo de 2004, tras el brutal ataque con bombas sufrido por la población madrileña, el Partido Popular utilizó todos los medios a su alcance, incluidos los del gobierno y el estado para difundir, de forma premeditada, informaciones falsas acerca de la autoría de dichos ataques. Durante dos días mantuvo como hipótesis, primero indiscutible, después prioritaria y por último secundaria, la adjudicación del atentado a ETA. Lo hizo en contra de informes policiales, declaraciones de testigos y de la opinión de altos responsables de servicios de inteligencia españoles y de otros países. Desde un año antes, el PP venía ocultando sucesivos informes de la policía, la guardia civil y el Centro Nacional de Inteligencia, que advertían del riesgo creciente de atentados por parte de grupos islamistas como respuesta a la participación de España en la agresión y ocupación de Iraq. Llegó, incluso a negar la relación entre dicha participación y las bombas contra la casa de España en Casablanca el 16/V/03.
    Teniendo en cuenta que la implicación española en el ataque a Iraq fue forzada por el gobierno del PP en contra del Consejo de Seguridad de la ONU y de la casi totalidad de la opinión pública (incluyendo la mayoría de los votantes del propio PP), esta política perseguía evitar, a tres días de las elecciones generales que, de prosperar la hipótesis islamista en la autoría del atentado, la población visualizara la relación entre las bombas que ellos nos pusieron en Madrid y las que el gobierno del PP les arrojó a ellos en Iraq, al participar en la coalición de las Azores. En estas condiciones, la magnitud de la condena de los ciudadanos contra el PP hubiera desbordado la identificación ideológica de millones de sus votantes, ya que las víctimas las ponía, precisamente, el mismo pueblo que se echó a la calle intentando evitar que el gobierno nos involucrara en la guerra.
Para el PP, este escenario presagiaba, tanto su desplome electoral como la posibilidad de tener que rendir cuentas ante la justicia por sus desmanes en Iraq y en otros campos. Por eso, no vaciló en protagonizar la mayor operación de mentira de estado desde la muerte de Franco. Con un cinismo y una contumacia sin precedentes, consiguió reducir a menos de quince horas diurnas, (01h a 24h del 13 de Marzo, día de reflexión), el tiempo previo a las elecciones en el que la hipótesis de la autoría de AlQaeda circulara libremente. Pero antes, el gobierno del PP había conseguido que la mayoría de su electorado cerrara filas, de una vez y al parecer, para siempre, por el reflejo condicionado anti ETA y el acoso del PSOE.
    Al cargar a ETA con la responsabilidad de la masacre de Madrid, el PP no sólo ocultaba su responsabilidad en la misma. También sentaba las bases para capitalizar electoralmente el miedo de masas y, en caso de ganar las elecciones, legitimar nuevas medidas de excepción contra el movimiento popular vasco, cortando, de paso, la deriva soberanista en Cataluña debida al gran ascenso electoral de ERC y el correspondiente desplazamiento del centro de gravedad de la cuestión nacional a escala de Estado. Además, enviaba un mensaje intimidatorio contra cualquier resistencia social a las medidas de precarización, privatización y desprotección social que, en nombre de la economía global, iba a aplicar el nuevo gobierno (ahora lo hará el PSOE) después del verano.

¿TODOS TERRORISTAS?

    La doctrina antiterrorista del PP elaborada por Garzón (âTodo es ETAâ?) y compartida por el PSOE y sindicatos mayoritarios, es decir, por casi toda la izquierda, afirma que quien comparte cualquier finalidad política con un grupo terrorista forma parte de él, aunque no lo sepa. La aplicación de esta doctrina ha producido, en Euskadi, la ilegalización de partidos, coaliciones electorales, medios de comunicación y colectivos de desobediencia civil no violenta, ha excluido a cientos de miles de personas de su derecho de sufragio, asociación y expresión y ha encarcelado injustamente a centenares de ciudadan@s. Todo ello sin mas motivo probado que compartir con ETA la defensa del derecho de autodeterminación, que es un derecho democrático contemplado en la Declaración de Derechos Humanos de la ONU de 1948.
    Reconocer que fue un grupo islamista quien puso las bombas del 11-M, califica dicho atentado como una consecuencia inequívoca de la participación de España en la guerra contra Iraq. Pero también pone de manifiesto la coincidencia entre el 90% de la población española y AlQaeda, al condenar como ilegal, injusta y criminal la agresión a Iraq. Esta comparación, impecable desde la óptica antiterrorista del PP, puede reconocerse en las descalificaciones de dicho partido hacia los millones de personas que entre Febrero y Abril del 2003 ocuparon las calles sin permiso gubernativo y, en Madrid, cercaron durante muchos días la sede del PP, la embajada de EEUU y el Congreso de los diputados gritando: âOTAN no, Bases fueraâ? âle llaman democracia y no lo esâ? y âPP asesinoâ?. También, en la criminalización e intento de procesamiento por lo penal de varios cientos de personas identificadas por la policía entre los miles que, la noche de reflexión del 13 de Marzo, salieron a la calle para denunciar, en un acto tan democrático como ilegal, la manipulación informativa del gobierno.
    Esta doctrina antiterrorista, aplicada al atentado del 11-M, muestra toda su irracionalidad volviéndose en contra de sus defensores porque, al haberse opuesto a la agresión a Iraq, la población víctima del atentado terrorista, aparece como cómplice del mismo. Esta conclusión delirante muestra a las claras que la teoría de la que brota solo sirve para ocultar las políticas de injusticia y violencia que esparcen la semilla del odio y la desesperación, dejando al descubierto la perversidad de la doctrina antiterrorista del PP y sus cómplices. No solo en Iraq, sino también en Euskadi.
    La explotación intensiva de las imágenes de las víctimas y los destrozos de los atentados, asociados con la noción unívoca de âterrorismoâ?, busca crear un estado emocional de masas incompatible con cualquier raciocinio. Estas técnicas de manipulación, al obturar la inteligencia, crean un código de señales en manos del poder que sirve para estimular, de forma irracional, los sentimientos de miedo y odio de la mayoría de la población. El verdadero objetivo es conseguir el consentimiento y la complicidad popular a las arbitrariedades del estado contra quien haya sido calificado como terrorista.
Para el poder estatal, tanto en el caso de Iraq y Palestina como en el de Euskadi, las causas de la violencia terrorista deben permanecer en la sombra para evitar que se pueda actuar sobre ellas. El PP persigue hacer imposible cualquier proceso de dialogo, justicia, negociación, perdón y resolución pacífica del conflicto. De esta forma, quienes protagonizan al por mayor el terrorismo de estado y de mercado, la violación de los derechos humanos y de sus propias leyes, así como la violencia simbólica de la mentira y el cinismo, son los que nos movilizan, desde el poder económico y político, contra la violencia reactiva que generan sus políticas.
La elaboración del dolor y el miedo por parte de la población afectada, tanto de la directamente agredida como de la totalidad amenazada, exigía la comprensión racional de las causas del atentado de Madrid. Pero en este proceso, aparecerían de forma transparente, las responsabilidades políticas y penales del gobierno y del jefe del estado. La izquierda parlamentaria, conservadora como siempre, orientó la crítica al gobierno del PP por sus mentiras, en lugar de hacerlo por su responsabilidades en los crímenes de Iraq y de Madrid. Por eso, ante las maquinaciones del PP, permanece a la defensiva. No puede enfrentarse con el PP porque este partido representa la ârazón de estadoâ? neofranquista y neoliberal, que ellos comparten.
Es preocupante el tono amenazador y golpista que se oye en los medios de comunicación vinculados con la extrema derecha que, hoy por hoy, gobierna el PP. Llaman fascistas a l@s ciudadanos que gritaban ¿QUIÃN HA SIDO?, en medio de la vergonzosa manipulación del dolor por las víctimas del atentado, en la manifestación del 12-M , encabezada por los jerifaltes que crearon las condiciones para la masacre y con una pancarta âen defensa de la Constituciónâ?. El grupo de cabecillas falangistas neoliberales liderados por Aznar, está muy pillado y escenifica una huída hacia delante cuyo primer objetivo es salir de rositas respecto a sus responsabilidades como criminales de guerra. Es necesario impedírselo.

LA POLÃ?TICA DEL GOBIERNO DEL PSOE MAS ALLA DE LOS GESTOS

La progresía, integrada por las clases medias consumidoras y españolistas, votantes de la izquierda parlamentaria y de los dos grandes sindicatos, se emocionan al ver la que está liando ZP con su âcambio tranquiloâ?. Veamos si debemos emocionarnos, o no, con ellos.

El PSOE, en la cresta de la ola tras ganar las elecciones en Marzo de 2004 y formar gobierno en Abril, actuó como una corporación de poder cuyo objetivo fundamental en esta coyuntura era la convalidación y ampliación, en las elecciones europeas del 13 de Junio, de los 3 millones de votos obtenidos entre el 11 y 14 de marzo. Se ha dirigido más a su electorado que a los poderes económicos, políticos y mediáticos a los que tanto debe, porque necesitaba consolidar su poder institucional que depende de los votos. Ha conseguido su propósito, pero se han oído las voces de los poderes fácticos, dentro y fuera de sus filas, por su oportunismo y falta de responsabilidad en lo tocante a Iraq.
El PSOE ha cumplido su promesa de sacarnos de una aventura militar ilegal. Dicha promesa la realizó por su implicación en las grandes movilizaciones contra la guerra de Iraq de Febrero a Abril del 2003, apoyadas por la casi totalidad de la población. Pero conviene no olvidar algunos aspectos de la calidad del compromiso del PSOE con la paz: 1) El movimiento social contra la guerra tuvo su origen en un movimiento antiglobalización poderoso al que el PSOE, con sus organizaciones satélites venía intentando controlar impidiendo, tanto su unidad (creó los Foros Sociales de Barcelona y de Madrid con organizaciones cooptadas para dividirlo), como su autonomía política (conspiró hasta interrumpir su forma política unitaria, la Asamblea Estatal), tratando de ocultar: 1) la relación que une la agresión a Iraq con las Bases Norteamericanas y la OTAN, 2) la similitud entre la violencia del capitalismo global frente a los estados desobedientes y la violencia de la precariedad, el hambre, la comida basura y la polución como condición de la competitividad en una economía globalizada, 3) Todo ello lo hizo a través de sus grupos filiales que, desde dentro, invocaban la unidad del movimiento en base a la política de la socialdemocracia.
Condicionado por la identidad antiglobalización y anticapitalista de las redes que movilizaban la oposición a la guerra y por la contradicción de oponerse al segundo ataque contra Iraq, cuando él mismo, desde el gobierno, organizó el primero en 1991, el PSOE tardó en reaccionar ante el ascenso de la movilización social contra la guerra. Tras el éxito de la Marcha a Torrejón del 19 de enero de 2003, combatida por sus organizaciones satélites por incorporar ¡ OTAN NO. BASES FUERA! a las consignas contra la guerra, decidió sumarse al movimiento como el último recurso para desequilibrar la desesperante ventaja del 5% de intención de voto a favor del PP. Tras impulsar las movilizaciones, una vez depuradas de contenidos políticamente incorrectos, aprovechando que el 1 de mayo de 2003, Bush declaró el fin de la guerra, las frenó bruscamente cuando era más fácil y necesario continuarlas,. Previamente, el Consejo Federal de CCOO había roto la unidad del movimiento y con ello, la acumulación de presión sobre el PP, al desvincularse del paro general de 2 horas convocado el 10 de Abril por la UGT, ampliado a Huelga General de 24 h por la CGT y amplios sectores del MAG. Ante este hecho, las redes sociales del movimiento, divididas y sin iniciativa política, mostraron su incapacidad para continuar la lucha.
Durante la presidencia española de la U.E., el primer semestre del 2002, el MAG sirvió para expresar lo que la izquierda cómplice contribuye a ocultar. Pero, un año después, la iniciativa había cambiado de manos. Las razones del PSOE para frenar fueron dos : 1. Un movimiento social sin precedentes contra la política belicista, proyanqui e ilegal del gobierno del PP, había atravesado a dicho partido sin romperlo ni mancharlo en términos electorales. 2. A pesar del control político del movimiento, las dinámicas sociales que surgían, en un entorno de participación ciudadana, eran un peligro para el PSOE, cuya naturaleza es la de un artificio electoral prefabricado en la transición política española. Esta naturaleza sólo puede prosperar en las aguas muertas de una democracia basada en el voto periódico.
El ambiente de lucha impulsa la lucha porque sobran los motivos. Muestra lo aplastado, anima a miles de personas a la cooperación generosa desde abajo, enseña al pueblo su fuerza propia. El PSOE no puede perseverar en el camino de la democracia participativa porque es heredero del franquismo al que vendió su alma para entrar, con los franquistas, en el estado parlamentario. El resultado fue la penetración del PSOE en el estado neofranquista. Pero también la penetración del estado neofranquista en el PSOE. En Mayo de 2003, una vez más, en lugar de impulsar, hasta sus últimas consecuencias,, la lucha por la paz, la legalidad internacional y la autodeterminación de los pueblos, el PSOE frenó la movilización popular que no le rentaba en clave electoral. Por eso, no le votó más gente el 25 de Mayo de 2003 ni el 26 de Octubre en las repetidas y vergonzosas elecciones de la C.A. de Madrid. La intuición popular sabía de la falsedad de su compromiso con la paz. No se puede hacer ayer una cosa y hoy su contraria. Defender âOTAN de entrada NOâ? y luego âOTAN SIâ?. Apoyar una huelga general contra la reducción del seguro de paro en 2002, cuando él impulsó desde el gobierno, una reducción más radical en el 92; Oponerse a la guerra de EEUU y coexistir con las Bases de EEUU en España. Mostrar el capitalismo de EEUU como algo sustancialmente distinto del capitalismo de la Unión Europea; tirar por la borda el derecho de autodeterminación de los pueblos de España pasándose al nacionalismo españolista más rancio y practicando, desde el Gobierno, el terrorismo de Estado. El PSOE puede engañar a muchos durante mucho tiempo pero no a todos durante todo el tiempo.
Si dichas movilizaciones hubieran aumentado hasta llegar, en las puertas del 25 de Mayo de 2003, a una huelga general de 3 días, podemos dar por cierto que el PP habría perdido varios millones de votos, lo cual habría anticipado las elecciones generales, dado la victoria al PSOE y evitado la matanza del once de marzo de 2004. La movilización popular como procedimiento no contemplado en la Constitución, hubiera sido mucho más democrática y legítima que la política del PP al involucrar a España en la guerra de Iraq, al margen del Consejo de Seguridad de la ONU, de lo previsto en la Constitución Española y con resultado de crímenes de guerra, devastación y muerte.
La misma falta de firmeza del PSOE para impedir la complicidad de España en un acto de piratería internacional, se puso de manifiesto en su compromiso electoral de sacar las tropas pero, condicionando dicha medida a que la ONU tomará el mando en Iraq. Esto implicaba la pretensión de no cumplir su promesa si la ONU legalizaba una invasión imposible de legalizar. Una agresión militar que destruye un país y mata 15.000 civiles en base a armas de destrucción masiva inexistentes, sería ilegítima e ilegalizable aunque contara con el aval de la ONU. Pero además, no contaba con dicho aval. Posteriormente, mantener ya desde fuera de la ocupación, la complicidad en los crímenes de guerra contra el pueblo iraquí, sin más razones que la frágil coartada de dos resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, cuya soberanía está limitada por el veto y el chantaje de EEUU, es una muestra de cinismo y cobardía cuyo objetivo es evitar el enfrentamiento con una gran potencia, EEUU, que utiliza su inmenso poder para extorsionar, dominar, robar y asesinar impunemente.
¿Por qué el PSOE decidió de improviso sacar las tropas españolas sin agotar el plazo del 30 de Junio que se dio a sí mismo? Por un lado, EEUU no iba a ceder el control militar de los 135.000 soldados americanos (el 90% del total), ni de los 20.000 paramilitares armados, empleados de empresas privadas de seguridad, cuyas funciones consisten en garantizar la actividad de sus ejecutivos, técnicos y políticos (3.000 ocupantes de llamada âzona verdeâ?). Este Estado clandestino es el verdadero gobierno de ocupación para reconstruir la economía de Iraq a través de un modelo neoliberal, tutelado por el Departamento de Estado y las multinacionales norteamericanas. Tampoco iba a permitir que nadie les arrebate la iniciativa económica (actualmente paralizada por el aumento de la resistencia armada iraquí), del control del petróleo y el negocio de la âreconstrucciónâ? de lo previamente destruido, que asciende a 5 billones de pesetas y otro tanto en proyectos no iniciados, todo ello paralizado hoy por la insurgencia contra los ocupantes, ahora auspiciados por la ONU. La explotación y el robo de la riqueza petrolífera de Iraq; el control de las mayores reservas de petróleo del mundo, tras las de Arabia Saudí; la mayor bolsa de inversión caliente del planeta en manos de multinacionales norteamericanas (allí no se entra más que como subcontrata de una de ellas); el marcaje en corto de Irán, como potencia sospechosa, declarada integrante de llamado â eje del mal â? y el afianzamiento de una posición estratégica en Asia central respecto a Rusia, China y Oriente Medio. Todos estos objetivos no pueden ser gestionados por ningún militar, funcionario de la ONU o empresario que no sea estadounidense o títere de los EEUU. Tampoco por ningún gobierno iraquí que presente el âriesgoâ? de gobernar en clave de soberanía de Iraq. Por eso, el gobierno de transición que abre el proceso constituyente en Iraq, ha sido nombrado por EEUU, con un presidente que ha sido miembro de la C.I.A.
La confluencia de etnias, corrientes religiosas y líderes tribales frente a los invasores, está propiciando el aumento de la resistencia armada nacional e islámica iraquí, lo cual incrementa la inestabilidad política y la inseguridad para las inversiones en la reconstrucción, el suministro del petróleo y la gobernabilidad de la zona. En este complicado contexto, cualquier ambigüedad acerca del control efectivo sobre la situación en Iraq, resulta intolerable para Estados Unidos. Zapatero sabía eso el día de la investidura. También sabía que Francia y Alemania, miembros permanentes del Consejo de Seguridad con derecho a veto, no iban a consentir una resolución que, dando la autoridad formal a la ONU, dejara las cosas igual que estaban. Por lo tanto, al no existir ninguna posibilidad de una resolución que pusiera en cuestión, el control real de Estados Unidos, la alternativa para el PSOE, so pena de incumplimiento explícito de lo prometido, en las puertas de las elecciones al Parlamento Europeo, era retirar las tropas. Pero irse suponía un daño político a Estados Unidos, cuyo alcance en cadena era difícil de prever. Por tanto, antes de que el gigante pudiera poner en marcha sus mecanismos de presión, se imponía un hecho consumado que los gobernantes norteamericanos no pudieran impedir, salvo una operación de âreconducción democráticaâ? en España como la del 23-F-01, muy improbable hoy.
La frase de Lenin â De ministro a banquero y de banquero a ministro â expresa la relación existente en las democracias parlamentarias de mercado entre el poder económico y el poder político. Sin embargo, siendo oportuna, no recoge el relativo grado de autonomía de los aparatos del Estado respecto al capital y las multinacionales. En un momento determinado, los políticos profesionales, que son poco más que el Consejo de administración de las grandes corporaciones, necesitan los votos de la gente para mantener su poder institucional y ponen en primer plano sus intereses como sindicato de poltronas aunque esto genere tensión a corto plazo con sus â señoritos â?. Este es el caso del PSOE al ganar las elecciones generales como un mal menor para varios millones de ciudadan@s, en plena campaña por las europeas. La palabra del PSOE está en entredicho desde hace muchos años. Por eso necesitaba estimular a sus militantes de cara a las elecciones del 13 de junio y mandar un mensaje de âhonradezâ? a un electorado que le conoce de sobra, para endulzar la píldora del cambio que, una vez más, prometen en las relaciones laborales, las libertades democráticas, la educación, la protección social, la igualdad de la mujer y el medio ambiente.
El PSOE va a compensar con creces la tensión introducida en la lógica del Imperialismo norteamericano con la ganancia de gobernabilidad que sus nuevos votos le van a aportar para la reforma de las pensiones, el despido y el seguro de paro, la represión de los movimientos populares y la repetición de las políticas que aplicó de 1982 a 1996 y que luego, fácilmente, radicalizó el PP. El Partido Socialista, ocho años después cuenta con: a) una economía inestable y un capitalismo más globalizado y agresivo que ha colonizado sin complejos las políticas socialdemócratas europeas, como es el caso de Alemania, que, con los verdes de la mano, se emplean a fondo en el desmantelamiento del Estado de bienestar, b) el secretario general más anodino de la historia del PSOE que debe su puesto tanto al vacío de alternativas al felipismo como a los âRenovadores por la baseâ?, grupo de presión inmobiliario dentro del PSOE, cuyos tránsfugas Tamayo y Sáez le arrebataron la presidencia de la C.A.M. el 25/5/03, c) unas bases del partido que han demostrado su capacidad de tragar lo que les echen, d) una I.U. exangüe, tras muchos años de pretender ser un PSOE más a la izquierda. En este escenario, el PSOE no va a hacer nada sustancialmente diferente de lo que hizo en su anterior etapa de gobierno,.
A pesar de todo, en sus propias filas claman algunas voces escandalizadas por su debilidad y sus veleidades izquierdistas: âIraq es un polvorín no por el ataque, el sometimiento y el robo del que es objeto, sino por un año de malentendidos. Tratar a los terroristas con métodos de psicólogo de cabecera les hace crecerse y propicia que tenga éxito un cura miserable y fanático, resentido por su marginación entre el clero chiíta que ha convertido la extorsión y la muerte de extranjeros en su deporte favorito. También son responsables del malentendido esos sinuosos aliados de Estados Unidos que acomplejados durante un siglo por su propia cobardía y por la humillación de haber sido rescatados de sus propias miserias dos veces en cuatro décadas por el enemigo americano, sólo buscan fórmulas de caricaturizarlo y satisfacer esa cultura de la autocomplacencia y superioridad moral que ya es puro onanismo en la impotenciaâ? (Hermann Tertsch. El País 27 / 04 / 04 ).
Este periodista, integrante de la célula de dirección ideológica del Grupo PRISA, adjudica la revuelta de Iraq a la agitación de un puñado de resentidos y terroristas que debieron haber sido eliminados preventivamente una vez ocupado Iraq. Ensalza el papel salvador de Estados Unidos y fustiga el egoísmo pusilánime y oportunista de Europa. El problema de su discurso no radica en la caracterización de Francia y Alemania como sistemas capitalistas que pasan de la forma fascista a la neoliberal a través de la keynesiana, sino en el canto a la superioridad de EEUU. Es la voz de Wolfowitz, Ascroft y Bush desde dentro de la âintelligentziaâ? de la socialdemocracia española. Ya en 2001, con el ascenso del movimiento antiglobalización contra las cumbres del capitalismo internacional, con motivo de la represión que Berlusconi abatió contra cientos de miles de manifestantes en Génova (VII´01), este ilustre socialdemócrata, denunció, indignado, âla kaleborrokización del movimiento antiglobalizaciónâ?.
Estas argumentaciones son paralelas a las de Aznar en sus artículos âDesistimiento irresponsableâ? del ABC y âEl apaciguamiento nunca funcionaâ? en The Wall Street Journal, ambos del 26 de Abril de 2004: âMuchos españoles nos sentimos avergonzados por la retirada de nuestras tropas y preocupados por las consecuencias en la seguridad de todos y en la defensa de nuestras libertades frente al terrorismo. Esta decisión nos sitúa hoy en peor posición en el escenario internacional, nuestra seguridad es menor, el mensaje que lanzamos al mundo es el desistimiento pero también el del asesinato como herramienta para conseguir objetivos políticos, estamos negando ayuda a los iraquíes que la necesitan y nos alejamos del consenso europeo y atlántico sin avanzar un solo paso hacia el consenso nacional, sin dar la oportunidad prometida a la ONU antes del 30 de Junio, ni atender a la realidad de una guerra internacional contra el terrorâ?
Estos dos artículos pueden constituir un material de reflexión acerca de la estructura argumental de las dos componentes de la derecha española cuyos discursos y políticas presentan, en lo esencial, una frontera borrosa: la histórica, que conserva el pelaje golpista del franquismo y la sobrevenida, que recibe el nombre de âizquierdaâ?. Ambas se presentan a sí mismas como âlos demócratasâ?.

LA CONSTITUCIÃN DEL CAPITALISMO EUROPEO: MENOS Y NO MAS DEMOCRACIA Y DERECHOS SOCIALES.

El PSOE se presenta como paladín de una Europa de democracia y bienestar, paz y progreso. La Constitución Europea es su bandera. Veámosla de cerca.
Por mandato del Consejo Europeo de Barcelona en Marzo de 2002, se constituyó un grupo de trabajo llamado âConvención Europeaâ? con el objetivo de elaborar un âProyecto de Tratado por el que se instituye una Constitución para Europaâ?. El texto, que fue aprobado por amplia mayoría en el Consejo de 13/VI/03, se inicia con una cita de Tucídides : âNuestra Constitución... se llama democracia porque el poder no está en manos de unos pocos sino de la mayoríaâ?
El âProyecto de Tratado...â? consta de cuatro Partes . La Carta de los Derechos Sociales (DDSS) se aborda en la Parte II, que consta de 54 capítulos agrupados en 7 títulos . A su vez, los derechos sociales propiamente dichos, están contenidos en el Título IV âSolidaridadâ? y, a lo largo de ¡tres páginas!, agrupados en 10 epígrafes .
La interrogante sobre la garantía que tan escueto relato ofrece para los DDSS, exige una mirada a su contexto constitucional y a su proceso social real. En el contexto constitucional de los DDSS, aparece una noción de ciudadanía que, al referirse a su dimensión europea, establece una nueva concepción que ya no depende sólo de la pertenencia a un estado, sino también a un espacio multinacional y multiestatal que no es un estado. Esta noción de ciudadanía compleja , a la vista del contexto jurídico de esta constitución y de la trayectoria real de los DDSS supone una brecha cuya dimensión jurídica es, tanto la escasa fundamentación de los derechos políticos y sociales en el proceso que da lugar a la Constitución Europea (C.E.), como la ambigüedad de la protección de ese derecho, dado el predominio del principio de subsidiariedad (aplicación y protección jurídica, preferentemente estatal del derecho comunitario).
Si a esta indefinición le añadimos la inseguridad jurídica de la gente trabajadora en España, producida por el fraude de ley generalizado en el principio de causalidad de los contratos eventuales, el incumplimiento habitual de convenios, leyes y derechos laborales y la impotencia sindical ante todo ello, tenemos el cuadro en el que se insertan los DDSS de la C.E. Esta âciudadanía complejaâ? no da como resultado una multiplicación de los derechos sino una división de los mismos . En el contexto constitucional aparecen otros elementos clarificadores. El título I de la Parte Primera establece que âla competencia sea libre y no falseadaâ? y se propone como objetivo âuna economía social de mercado altamente competitiva (artículo 3), la libre circulación de capitales (artículo 4), la independencia del Banco Central Europeo (BCE) y la estabilidad de precios como su objetivo principal (artículo 29)â?. Todos ellos son principios importados del Tratado de Maastricht (1992) y del Tratado de Ã?msterdam (1997), donde se concretan los criterios monetaristas de la construcción europea que, contra viento y marea se aplican independientemente de las necesidades específicas de cada país. La derogación de los tratados anteriores , mantiene estos criterios a través de las normas y estatutos de instituciones como el BCE y el Sistema Europeo de Bancos Centrales.
En lo referente al empleo, el capítulo III de la Parte Tercera, habla de âdesarrollar una estrategia coordinada de empleo para potenciar una mano de obra cualificada formada y adaptable y mercados laborales con capacidad de respuesta al cambio económico (Art. 97)â?. Esta orientación hacia la flexibilidad del trabajo ha sido enriquecida por la socialdemocracia aportando, a través del libro blanco de Delors de 1993, los elementos constitutivos de la noción de âEmpleabilidadâ?, adoptada por el Consejo de Luxemburgo de Nov´97, hoy patrimonio común de la derecha y la izquierda institucional en Europa. La aplicación de estos criterios presenta en los últimos quince años, a escala de la U.E., resultados acordes con la propuesta: los contratos temporales han pasado del 8,4 % al 14 % del total; los contratos a tiempo parcial del 12 al 18 % y los costes laborales unitarios han caído el 20% . En un contexto de desmovilización social, la discontinuidad y la pérdida de derechos en el empleo no son sinónimos de autonomía sino de dependencia e inseguridad.
La precisa regulación de las políticas monetarias y su aplicación estricta, coexisten con la falta de armonización fiscal. Cada país reduce la fiscalidad del capital y coexiste pacíficamente con el fraude y la economía sumergida, terreno donde los abusos sobre trabajadores inmigrantes sin regularización administrativa y la defraudación a la Hacienda Pública, se dan la mano.
El largo y complejo proceso que cristaliza en la C.E., tiene como vector dominante la consolidación hegemónica de la fracción multinacional del capital industrial y financiero de los grandes países europeos, en particular Alemania y Francia. Este proceso está movilizado por varios objetivos. a) Subordinar al resto de las fracciones capitalistas europeas. b): Ganar en autonomía y competitividad en 1) mercados mundiales, 2) construcción de su propia Area de Influencia Económica como bloque, 3) potenciar el Euro como moneda de referencia internacional frente al dólar y reducir, con ello, el dominio económico y estratégico de EEUU. c) Ganar en productividad con el aumento de escala del mercado único europeo y la investigación tecnológica propia como base de la competitividad. d) Legitimar la precariedad y el retroceso en la protección social y en la seguridad de las personas trabajadoras mostrando cualquier resistencia a los efectos de las políticas europeas como algo imposible, además de corporativo, egoísta y antimoderno. e) Unificar la maraña de textos y tratados que constituyen el acervo legal de cinco décadas de constitución del capitalismo europeo y resolver el problema de una arquitectura política pensada hace 47 años para 6 miembros (Tratado de Roma 1957), de aplicación a 25 miembros desde el 1 de Mayo de 2004 .
El proceso constituyente del capital europeo, sin mas enemigo que sus propias contradicciones internas y la competencia con otros bloques capitalitas, progresa succionando la fuerza de trabajadores, mujeres, inmigrantes y de la totalidad de las relaciones sociales, a las que incorpora a su propia lógica de valorización y competitividad. Las resistencias sociales son múltiples, pero dispersas e impotentes para interrumpir este proceso.
La inestabilidad por la guerra de Iraq, puede elevar el precio del petróleo, lo que, paradójicamente, se quería evitar con la ocupación y el control de los Estados de Oriente Medio y Asia Central. Este factor junto a la debilidad del ciclo económico en Francia y Alemania, hace que, al margen de la explosión publicitaria de mejoras sociales del PSOE en la campaña a las Elecciones Europeas, el proceso no sea sostenible sin aumentar la degradación de las condiciones laborales y la protección social. La legalidad europea crea las condiciones para dicha degradación.
La ofensiva sobre las pensiones en Europa, según las recomendaciones del Banco Mundial (otoño de 2001), pone en el punto de mira los sistemas de reparto. En este informe, se clasifican dos tipos de reformas, las paradigmáticas (cambio brusco del sistema de reparto al de capitalización) y las pragmáticas (reducción y minimización del primero respecto al segundo). Meses después, el Consejo Europeo de Barcelona (15-III-02) acordó reformas en las pensiones, entre ellas el aumento en 5 años de la edad de jubilación.
La agenda 2010 del gobierno PSD-Verdes en Alemania, contiene un paquete de reformas en jubilación, asistencia a lactantes, seguro de paro, despidos y negociación colectiva, así como una rebaja de las cuotas empresariales a la seguridad social desde el 14,3 % actual al 12,15 % en 2006. En su congreso del 15 de julio de 2003, el 90 % de los setecientos delegados de Los Verdes aprobaron la agenda 2010 que, un mes antes, había aprobado el Congreso del PSD.
En Francia, el gobierno Comunista-Socialista-Verde elegido en 1997, ni siquiera pudo sacar adelante la rebaja de la jornada semanal a 35 horas semanales en las empresas de menos de 20 trabajadores, a pesar de permitir la rebaja salarial y la reordenación y flexibilización del tiempo de trabajo. En las elecciones del 2002, dicha coalición fue arrasada por la derecha y la extrema derecha.
El avance de una lógica social contraria a los derechos sociales y los derechos humanos se explica, no solo por la fuerza del capital y de la derecha, sino también por la inanidad de la izquierda que desde un keynesianismo nostálgico y vacío, comparte todos los valores esenciales de la modernización capitalista . La izquierda mayoritaria no persigue crear una fuerza constituyente que se enfrente a la escasez de los puestos de trabajo en manos de los empresarios, el bienestar como consumismo individualista y la libertad de comercio mundial, como causas últimas de la violencia y el terrorismo, porque no está dispuesta a romper con las formas de producción competitiva, consumo depredador, descompromiso político individualista y relaciones internacionales sustentadas en la injusticia armada, que son la causa de estos males.
La inseguridad de masas, el hambre y la guerra, son el correlato de una modernización basada en el crecimiento económico, el avance tecnológico, la empleabilidad y la competitividad. El pleno empleo es sólo la plena integración, precaria e individualista, en esta lógica criminal.
La Constitución Europea da el protagonismo a una sustancia abstracta, el capital, cuya violencia constituyente es simétrica a la subordinación de l@s trabajador@s, las mujeres y los pueblos. El sindicalismo mayoritario, en el pasado 1º de Mayo, asumía gozoso los valores de la Europa del Capital: CONTRA EL TERRORISMO. POR EL PLENO EMPLEO. En el contexto actual ninguna de las dos cosas se pueden conseguir, en condiciones dignas, sin interrumpir la globalización, aquí y ahora, en miles de lugares sociales, lo cual exige romper la hegemonía de la izquierda capitalista sobre el movimiento antiglobalización. Para que los DDSS en Europa y más aún, en los países empobrecidos sean viables, es necesario un proceso constituyente que exprese las razones de los de abajo al margen de la quincallería socialdemócrata.
Desgraciadamente, la cita de Tucídides que encabeza la Constitución Europea se verifica en parte: Los gobiernos que tenemos están elegidos por la mayoría. El 70% del electorado vota a la derecha y a una izquierda parlamentaria que es protagonista o cómplice de la violencia globalizadora. Estamos construyendo democráticamente, un infierno a la medida de los deseos de la mayoría.
Pero no todo está perdido. Los daños del capitalismo global no se disuelven y carecen de forma política de expresión. Cautiva y desarmada la izquierda capitalista de los hombres blancos, consumistas y heterosexuales está en manos del enemigo. Viva el Movimiento Contra la Globalización, la Europa del Capital y la Guerra.
GLOBALIZACIÃN Y ANTIGLOBALIZACIÃN.
La globalización capitalista como modo de producción social, exige la constitución política y posterior naturalización, de un conjunto de instituciones: la economía, el dinero, el trabajo asalariado, el individuo y el género. Se globaliza, sobre todo, una economía cuyo producto por excelencia es el beneficio del capital, no los bienes y servicios que necesita la gente. Eso supone, entre otras cosas, una violenta reconversión de todos los trabajos y actividades en trabajo asalariado, directo o indirecto, como condición para la valorización del capital. La globalización del capitalismo y la globalización del trabajo asalariado, son una y la misma cosa. El dinero, creado por la sociedad como representante del valor de los objetos, medio de circulación y medio de pago, se convierte en la sublimación de todos los deseos y absorbe la fuerza de la sociedad que le otorga tal representación. Con ello, una vez acumulado y privatizado, pasa de instrumento técnico de la sociedad a protagonista de las relaciones sociales. Aunque son los de arriba los que, al apropiarse privadamente de este poder económico convertido en poder social, tienen el mando, en este hechizo que nivela todos los fines sociales al identificarlos con el dinero, participan por igual los de arriba y los de abajo. La economía de mercado, la política de mercado y el individuo de mercado que, en un círculo vicioso, se retroalimentan y engendran mutuamente. Cualquier pacto social se sustenta en un pacto sexual implícito. La globalización capitalista se legitima en base a teorías que consideran protagonista al individuo adulto, plenamente socializado, productivo y consumidor. Pero estas teorías se mantienen en la sombra de múltiples actividades no mercantilizadas de cuidados y afectos que crean y recrean el vínculo social, que cuidan y acogen a las personas que no han llegado o se salen de ese perfil. La subordinación de estas actividades a las necesidades del ciclo del capital, es una de las bases para la subordinación de quienes las realizan, en particular la actividad de los cuidados a otras personas realizadas casi exclusivamente por las mujeres. Sin estas actividades, no mercantilizadas, médula de la dimensión social que constituye la naturaleza humana, no habría mercado, ni estado, ni sociedad, ni vida humana. Todas las ciencias sociales se basan en esta ocultación, lo cual nos informa acerca de su cientificidad y de la capacidad transformadora de una izquierda que comparte estos paradigmas âcientíficosâ?.
Criticar la globalización capitalista exige dos operaciones. Una de ellas consiste en describir los mecanismos que la constituyen. Su desarrollo histórico, sus múltiples contradicciones, sus consecuencias económicas, políticas, sociales, medioambientales y morales. Sus márgenes de reformabilidad, sus formas de dominio y legitimación, el modo en que incorpora a su movimiento todos los recursos económicos, políticos, culturales y emocionales, incluidos cada uno de nosotros mismos. No estamos embrutecidos porque Aznar o Zapatero nos gobiernen, sino que Aznar y Zapatero nos gobiernan porque estamos embrutecidos, lo cual nos embrutece todavía más. No reconocemos a Juan Carlos de Borbón como jefe del estado por ser rey, sino que es rey porque le reconocemos como jefe del estado. El capitalismo global no se mantiene sólo porque nos reprime, sino también porque nuestros actos cotidianos le alimentan mediante un consumismo irresponsable, una indiferencia disfrazada de tolerancia y un egoísmo individualista y estrecho, oculto tras la máscara de la decencia y la ciudadanía.
La segunda operación necesaria para la crítica de las formas de explotación y dominio del capitalismo global consiste en impedir el despliegue de dicho capitalismo en miles de lugares sociales. Los discursos críticos deben convertirse en poder popular para validarse como verdaderos. La crítica a un hecho, exige otro hecho. La fuerza de la crítica no es nada sin la crítica de la fuerza. La crítica, para ser algo más que pirotecnia y lucha de frases en manos de la izquierda postmaterialista cortejada por la socialdemocracia, como una 3ª o 4ª marca, des sus âmarcasâ? además de la sindical, la mediática y la artista, debe transformarse en una herramienta en manos de miles de personas y colectivos que luchan, a diario, contra las consecuencias del terror globalizado de la forma mercancía.
El movimiento antiglobalización puede convertir en sujeto político a millones de personas que sólo son un objeto, una mercancía, en el capitalismo global. Eso exige instrumentos políticos capaces de demostrar, de lo pequeño a lo grande, que se pueden impedir los hechos injustos (y frecuentemente ilegales), que soportamos de forma cotidiana. Demostrar la posibilidad de la acción política eficaz, desde abajo, es condición necesaria para construir sujetos sociales transformadores. Sin ellos la democracia es sólo una âmarcaâ? del capitalismo y la âInteligencia Generalâ? el contenido de un Imaginario social colonizado por el enemigo. El movimiento antiglobalización ha mostrado con sus discursos y sus movilizaciones, la posibilidad de ser una fuerza constituyente y una herramienta para la reconstrucción de la izquierda anticapitalista
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LA IRRUPCIÃN DEL MOVIMIENTO CONTRA LA GLOBALIZACIÃN, LA EUROPA DEL CAPITAL Y LA GUERRA (M.A.G.)

En nuestro país, podemos clasificar en cinco etapas la historia de este nuevo modo de desobediencia y rebeldía social del primer mundo: a) Una acumulación sorda de experiencia (1994-1999) de las redes sociales antiglobalización a través del âForo las otras voces del planetaâ? contra el FMI y el BM, el Movimiento Antimaastrich, la solidaridad con el zapatismo, las marchas europeas contra el paro y la I.L.P. por las 35 horas de jornada, sin rebaja salarial y en cómputo semanal; b) Una etapa de movimiento de masas de militantes, -âLa nube de mosquitosâ?- hostigando las cumbres de los organismos del capitalismo internacional (XII´99 a VII´01); c) Como momento central de la potencia del MAG, el salto, pionero en Europa, del movimiento de masas de militantes antiglobalización a movimiento de masas populares, durante la campaña contra la presidencia Europea del gobierno español, en el primer semestre de 2002, potenciado por la lucha contra el inicio de la guerra imperialista, con el ataque a Afganistán (X´01); d) Las movilizaciones contra la Guerra de Iraq. (IX´02 a IV´03), ya bajo la iniciativa política de la izquierda globalizadora; e) El reflujo y la dispersión del MAG en múltiples espacios fragmentados y competitivos en un contexto de recrudecimiento de la guerra en Iraq, el atentado terrorista en Madrid y tres días después, la victoria electoral del PSOE, como su resultado, el 14-III-04.
La revuelta de Seattle (XII ´99) inauguró el Movimiento Antiglobalización como un movimiento de militantes, juvenil e internacionalista que, siguiendo la agenda de las instituciones del capitalismo global (OMC, BM, FMI, G-7, Unión Europea, Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, Cumbre de Davos, etc.) señaló, mediante grandes debates y manifestaciones, a estos organismos como responsables de la mercantilización de las relaciones sociales y por lo tanto, como culpables de las consecuencias en términos de contaminación, desarraigo, precariedad, pobreza, hambre, enfermedades, guerras y muerte.
En el acto de poder popular de Seattle, al privar a los delegados y delegadas de la OMC de su libertad de reunirse para privar de derechos humanos a la mitad de la humanidad, radicó la fuerza insurgente del movimiento antiglobalización y su diferenciación respecto a las muestras habituales de desacuerdo (e impotencia) en los regímenes parlamentarios de mercado. La pluralidad de sujetos disidentes, sumo varias decenas de millares de manifestantes, suficientes para bloquear, durante un día, los accesos al centro de convenciones de Seattle. La visión poliédrica de múltiples identidades y reivindicaciones políticas, expresándose unificadas en una identidad compartida, supusieron un desafío político al capitalismo global. No sólo una suma de intereses corporativos, buscando mejorar su posición en la globalización, sino también una enmienda a la totalidad de la misma, representada por las instituciones antidemocráticas que la impulsan. Tras una represión creciente que retroalimentaba el movimiento: Washington (Abril ´00), Praga (Sept. ´00), Niza (Dic. ´00), Barcelona (VI ´01), llegó Génova (Julioo ´01), donde el planteamiento militar del gobierno de Berlusconi ante la protesta democrática de centenares de miles de personas contra la reunión del G-8, elevó la represión a cotas indescriptibles, produciendo entre los manifestantes centenares de heridos y un muerto.
El movimiento carecía de madurez y experiencia para gestionar el castigo y la criminalización que, desde los gobiernos y desde la social-democracia, se realizaba en base a la manipulación de las imágenes de grupos juveniles que se enfrentaban a la policía y atacaban con piedras a bancos y multinacionales. Los que practican una masiva violencia militar, tecnológica y económica que mata un millón de seres humanos al día, autodenominados, âlos demócratasâ?, llamaban violentos a los que rompían un cristal.
Desde Génova, se agotó la táctica de bloqueos, la acción directa no violenta, y la desobediencia civil eficaz y no sólo espectacular y testimonial. Tras el verano de 2001, flanqueado por Génova en Julio y por los âavionazosâ? de N.Y. y Washington en Septiembre, el movimiento se debatió entre dos tendencias contradictorias. Una de ellas, mantener su perfil radical como movimiento de activistas y posiblemente, sucumbir ante la deriva autoritaria generada por el 11-S. La otra, desarrollarse como un poderoso movimiento social contra los efectos de la globalización y su expresión más violenta, la guerra preventiva y colonial, llenando el vacío de la izquierda cómplice y constituyéndose en el medio de expresión política de millones de personas perjudicadas, material y moralmente, por un capitalismo depredador.
Esta segunda opción fue la que se desarrolló en España. La presidencia española de la Unión Europea se vio contestada, durante el primer semestre de 2002, por una enorme proliferación de luchas, protestas, jornadas festivas y actos que vincularon entre sí a multitud de colectivos sociales en torno a la lucha contra la Globalización, la Europa del Capital y la Guerra. Cientos de grupos, redes y organizaciones protagonistas de acontecimientos cotidianos de resistencia y lucha, vivieron un proceso identitario común, al enfrentarse explícitamente a la lógica económica, política, social y militar que origina, en cascada, la diversidad de daños del capitalismo global. La acumulación de fuerza popular fue posible por la forma política unitaria que adoptó el movimiento. Esta forma política contó con a) una Asamblea estatal, b) el compromiso de que cada territorio o nacionalidad del estado organizara de forma unitaria las contracumbres a los correspondientes Consejos de Ministros de ramo, c) el compromiso de apoyar los actos contra las dos reuniones del Consejo Europeo âBarcelona (15-III-02) y Sevilla (22-06-02)-, además de la marcha sobre Madrid del 11/VII/01 en protesta por las políticas sociales y laborales del gobierno., d) Unos lemas comunes: âContra la Europa del Capital y la Guerra. Globalicemos las resistencias, Otro mundo es posibleâ?.
Ante esta oleada de intervención social unificada, el bloque socialdemócrata formó con los partidos de izquierda parlamentaria, ONG´s filiales y sindicatos mayoritarios, una estructura propia, el Foro Social, primero en Barcelona y posteriormente en Madrid. El primer intento de división y recuperación del M.A.G. por parte de la izquierda capitalista, fracasó en Barcelona, donde el 15 de marzo del 2002, tras una semana de diferentes movilizaciones, se produjo la mayor manifestación en Europa contra la globalización, la Europa del Capital y la Guerra, ya no sólo de militantes, sino también de ciudadanos. Varios cientos de miles de personas se movilizaron a pesar de las amenazas, la criminalización, la intimidación policial-judicial y el divisionismo. El encuentro horizontal y cooperativo de múltiples subjetividades sociales aplastadas por el mercado global y por el Estado Español, tuvo su expresión más intensa en el reconocimiento y equivalencia entre el movimiento popular vasco por el derecho a la autodeterminación y el resto de los movimientos sociales del Estado. En este vínculo se encuentra la vía principal para una solución pacífica y democrática del drama de Euskalherria.
A partir de aquí, las direcciones de CCOO y UGT, entregadas desde muchos años atrás a una desmovilización resignada, se vieron obligadas a convocar, el 20 de junio de 2002, una huelga general, contra un decretazo que modificaba la prestación por desempleo. El PSOE, (que diez años antes hizo un decretazo igual en la forma y más duro en el contenido, provocando la convocatoria de una huelga general de media jornada el 20-V-92), apoyó activamente la huelga contra el âdecretazoâ? del PP. El movimiento antiglobalización, como no podía ser menos, impulsó generosamente esta lucha. Las manifestaciones en todo el Estado, movilizaron, esa tarde, a varios millones de personas.
El movimiento, estructurado desde abajo con consignas anticapitalistas, avanzaba incorporando cientos de colectivos y miles de militantes sociales, muchos de ellos pertenecientes a la izquierda tradicional. Organizado en red, el MAG consiguió una movilización extensiva y unificada sin precedentes. Estábamos obligando a la izquierda globalizadora a sumarse, incluso en contra de sus propias políticas. Todo ello, a través de redes informales y formales, articuladas en una estructura política unitaria de baja intensidad representativa (sólo tres lemas comunes) y más baja aún organizativa (la Asamblea Estatal) que se reunió cinco veces en el plazo de catorce meses(IX´01, X´01, XI´01, II´02 y XI´02).
La unificación conseguida en la lucha contra la Unión Europea, la globalización y la guerra de Afganistán, contó con estructuras horizontales que, al vincular la actividad militante de numerosos movimientos, colectivos y organizaciones, aumentaban la superficie de contacto del MAG con la sociedad, estimulando, en un círculo virtuoso, la influencia social de los colectivos reales en su trabajo cotidiano y la fuerza del movimiento antiguerra al incorporar a dichos colectivos.
EL M.A.G. Y LA GUERRA.
El 11 de Septiembre de 2001, los atentados contra el Pentágono y las Torres Gemelas de Nueva York, originaron miles de muertos y humillaron a la omnipotencia militar y tecnológica de EEUU. Un mes después (10 de Octubre 01), se produjo el ataque contra Afganistán por parte de una coalición internacional liderada por EEUU e Inglaterra.
Estos acontecimientos cambiaron abruptamente los equilibrios del sistema de Estados e impulsaron por doquier el retroceso de las libertades democráticas. Supusieron un gigantesco salto adelante del militarismo y el imperialismo como forma dominante de la hegemonía política y económica norteamericana en el proceso de globalización. Sentaron las bases para una nueva política exterior de EEUU, sustentada en los ataques preventivos al margen y en contra, de las instituciones políticas y jurídicas internacionales. A partir de aquí, la oposición a la guerra atravesó de forma contradictoria al MAG, al propiciar las condiciones para su crecimiento y maduración como un nuevo movimiento popular constituyente, pero también, el riesgo de su recuperación temprana por parte de la izquierda capitalista.
Desde otoño de 2002, la opinión pública española se opuso, tanto a la amenaza de agresión contra Iraq de la coali

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