Imprès des de Indymedia Barcelona : http://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Notícies :: ecologia : educació i societat : especulació i okupació
Cabanyal- Valencia: Crónica de un atentado urbanístico anunciado
23 set 2004
Cabanyal- Valencia: Crónica de un atentado urbanístico anunciado

Pasqual Requena - Valencia

EL PAÃ?S - C. Valenciana - 23-09-2004

El atentado (que aún estamos a tiempo de evitar) previsto sobre El Cabanyal-Canyamelar-Cap de França no es sólo una agresión a un barrio. Por sus características (rompimiento traumático e innecesario de una zona urbana histórica para poder alcanzar antes la playa... desde el centro de la ciudad), es una agresión a toda Valencia, y es asimismo una agresión a cuantos entienden que la ciudad es tanto mejor cuando se construye desde el entendimiento, la generosidad y el respeto al patrimonio. Es la consecuencia de un urbanismo belicoso, casi militarista, que diseña y ejecuta pensando en los fines sin tener en cuenta las bajas que necesariamente se producirán. Un modo de entender la planificación urbana cuya idea base de progreso se plasma en una amalgama de nuevos edificios, anchas avenidas, confortables automóviles, modernos túneles, velocidad sin reparos, turismo inagotable...
Crónica de un atentado urbanístico anunciado

Pasqual Requena - Valencia

EL PAÃ?S - C. Valenciana - 23-09-2004

El atentado (que aún estamos a tiempo de evitar) previsto sobre El Cabanyal-Canyamelar-Cap de França no es sólo una agresión a un barrio. Por sus características (rompimiento traumático e innecesario de una zona urbana histórica para poder alcanzar antes la playa... desde el centro de la ciudad), es una agresión a toda Valencia, y es asimismo una agresión a cuantos entienden que la ciudad es tanto mejor cuando se construye desde el entendimiento, la generosidad y el respeto al patrimonio. Es la consecuencia de un urbanismo belicoso, casi militarista, que diseña y ejecuta pensando en los fines sin tener en cuenta las bajas que necesariamente se producirán. Un modo de entender la planificación urbana cuya idea base de progreso se plasma en una amalgama de nuevos edificios, anchas avenidas, confortables automóviles, modernos túneles, velocidad sin reparos, turismo inagotable...



Ahora parece que el aparato judicial se asocia a esa concepción y cierra así nuestro particular círculo de tiza valenciano, dejando muy pocas opciones a un final feliz.

El "no pasarán" madrileño, emulado de manera ejemplar por numerosos vecinos del distrito amenazado, ha sido aparentemente acallado por el "pasaremos" de una alcaldesa y su equipo municipal, incapaces de reaccionar con la sensibilidad que se le debería suponer a un gobierno respetuoso con las raíces históricas de su pueblo y, lo que es más importante, con las vidas que han arraigado allí durante tantos años que ya no podrán ser reconstruidas en ningún otro lugar. Deberíamos ahora poner todos los medios para que no se convierta en el "ya hemos pasao" con el que la Gámez se regodeó tras la derrota republicana.

En la misma línea que la destrucción de La Punta, esta actuación no deja de erizarnos los cabellos igualmente. ¿Habrá suficiente gente con coraje y sentimiento en esta ciudad adormecida como para dar la respuesta adecuada a esta incalificable agresión?







Terrorismo urbanístico en la Valencia de Rita: despilfarro, mentiras, copas y batallas navales por doquier en la ciudad de la oronda alcaide - PAGA Y CALLA

Comunicado de Cercle Obert de Benicalap ante los atropellos y barbaridades que comete impunemente el PP en Valencia


http://www.nuncamas.net/




PAGA Y CALLA


La alcaide de la prisión de Valencia debe subir los impuestos y crear nuevas tasas para pagar sus caprichos y sus ocurrencias. Tantas Copas de América le han privado de la razón a nuestra distinguida navegante y anterior alcaldesa de Valencia.

Estamos pagando resignados el mantenimiento de un Puente (el de las Flores) que cuesta mucho más que el mantenimiento de todos los parques de la ciudad de Valencia.

Creo sinceramente que es el momento de pedir responsabilidades politicas, judiciales, administrativas... a los que dicen representarnos. Rita y los concejales del PP deben acabar en los tribunales ya.

La cultura del despilfarro, la cultura que adora lo superfluo e innecesario se ha instalado y lo devora todo desde que Rita y el Partido Popular expolian y desgobiernan la ciudad de Valencia, capital de la corrupción en el Mediterráneo levantino que controla Camps-Zaplana-Fabra...

Se anuncian con alegría y desparpajo nuevas y desproporcionadas subidas de impuestos y tasas para así, satisfacer la enorme gula y voracidad de una clase política obscena y amoral, que ha logrado convertir Valencia en un basurero, donde el único tema central de la que dice llamarse alcaldesa, es hablar constante y cansinamente de los milagros que va a producir una competición náutica de lujo asiático. La Copa de América, ese evento que parece ser un producto del Vaticano, nos va a costar a todos los valencianos muchos millones de euro. Y es probable que no obtengamos ningún beneficio ni mejore nuestra calidad de vida

¿Qué vamos a lograr los valencianos con todas esas locuras y obsesiones humillantes de Rita y su Partido?

Todos sabemos muy bien la enorme deuda, el enorme agujero negro que tiene Valencia gracias a la nefasta gestión financiera de nuestros representantes. Rita, Camps, Zaplana, Fabra... son grandes expertos en abrir brechas, socavones, zanjas... eso sí, gracias a nuestro dinero y nuestra enorme ingenuidad...

Hace tiempo que la oposición (PSOE-IU) deberían haber iniciado una campaña sistemática para denunciar los derroches, abusos y arrebatos de locura de Rita; sin embargo nos inquieta el sorprendente silencio de esos concejales que se proclaman de izquierdas y que viven muy bien lanzando, de forma esporádica y aislada, alguna que otra moción, sin realizar ningún seguimiento ni emprender las oportunas acciones judiciales contra el terrorismo urbanístico, financiero, ambiental y cultural que desarrollan las hordas del PP.

¿Qué debemos hacer los valencianos ante la enorme cantidad de locuras y disparates que tenemos que soportar cada vez que habla Rita Barberá, la inefable y oronda alcaldesa, siempre dispuesta a sablearnos, a subirnos los impuestos y a convertir Valencia en un puerto de Suiza?

Urge emprender una campaña internacional para denunciar el abandono sistemático de nuestro patrimonio, así como denunciar las enormes campañas de intoxicación y propaganda que se diseñan en los despachos del Ayuntamiento en aras a desacreditar a los colectivos vecinales que exigimos y solicitamos lo que por ley nos corresponde.

Participar y controlar a la clase política es una obligación ciudadana. Denunciar la injustificada subida de impuestos es un deber urgente. Intervenir en la gestión política, financiera, administrativa es una necesidad apremiante que debemos exigir todos los ciudadanos y vecinos de Valencia, antes de que el PP y la oposición conviertan a Valencia en una Chicago, gobernada por Al Capones...

Debemos solicitar austeridad, repito AUSTERIDAD Y RESPONSABILIDAD a los políticos que nos representan. No es de recibo constatar el gran desequilibrio: se invierte enormes sumas de dinero en iluminar ciertas calles y se condena al ostracismo y a las penumbras a numerosos barrios. Se llenan de flores exóticas y delicadas, mientras el Parque Natural de la Albufera languidece y sufre una de las mayores contaminaciones de su historia. Se derrocha dinero público agasajando a unos multimillonarios suizos, mientras los árboles de las calles de Valencia se pudren y se mueren de sed, por falta de personal y de cuidados profesionales...

La lista de barbaridades que comete a diario Rita y su banda es tan larga que puedo estar días y días escribiendo mis justificadas y legítimas denuncias...

Terminando: Valencia no ha experimentado ningún progreso, pues los niveles de pobreza, marginación, desempleo y desestructuración familiar se han incrementado de forma alarmante. Y según me han enseñando en el colegio religioso donde tuve a bien asistir, el progreso nada tiene que ver con la proliferación de especuladores urbanísticos o la inundación de falsa propaganda y loas políticas sin fundamento alguno.

Lo que ocurre, señora mía, es que hay demasiadas obras faraónicas y proyectos personales disparatados y fuera de lugar, que deben ser sufrados con nuestro dinero para mayor gloria de una clase política prepotente y detestable.

Usted no sabe como pasar a la historia. Quiere emular a los faraones y le queda poco tiempo para lograrlo. Por eso ahora busca la alianza de los suizos. Quiere convertir a Valencia en una colonia suiza; por eso esa perturbadora obsesión por hablar y hablar de lo milagrosa que es la Copa de América, sin importarle subirnos los impuestos.

No se equivoque: Valencia no es Berna. No tenemos banca privada donde los defraudadores y delincuentes internacionales puedan depositar el fruto de sus robos y saqueos.

Hasta hace poco en Valencia se vivía de la tierra, del mar, de la artesanía, hasta que usted y otros franquistas de toda la vida, han convertido nuestra tierra en refugido de maleantes y gente de malvivir.

Le repito, señora mía: Yo no acepto que me atraquen esos degenerados y perturbados políticos que en nada me representan. Tienen ustedes muchas explicaciones que darnos, pues siguen siendo evidentes muchas carencias que padecemos...

No pienso pagar y callar. En toda situación y momento que se tercie voy a gritar contra el terrorismo financiero, urbanístico y cultural que ha instalado Rita y su banda. Y a usted le consta que yo no tengo pelos en la lengua. Con mi dinero y con mi futuro no se juega, y usted lleva mucho tiempo engañando a los valencianos.

Nunca antes hemos padecido tantas zafiedades y obscenidades. Lo peor es que justifique las subidas diciendo que es todo por el progreso.... ¿De qué progreso habla?
¿Para quién sirve y beneficia ese progreso? ¿Cuándo vamos a disfrutar de las ventajas y bondades que todo ese progreso conlleva?

Deje de hacer ficción y aprenda que ya estamos muy hartos de que usted y su partido nos tome el pelo.

Yo lo único que veo a todas horas en Valencia es degradación urbanística, contaminación atmosférica, acústica, derroches injustificados, obsesiones por apoyar deportes de lujo con nuestro dinero, abandono de los parques, jardines, monumentos...

Ese progreso que usted defiende es una falacia y una gran mentira, pues únicamente sirve para llenar los bolsillos a Bautista Soler, a los suizos que organizan la Copa América y a unos pocos empresarios vinculados a las mafias del PP.

Y los que padecemos sus obsesiones y patrañas somos una gran mayoría silenciosa, harta de su bravuconería parlanchina, de su histriónico comportamiento populista, al peor estilo de Perón.

Usted, señora alcaldesa, no tiene ningún derecho a hablar en mi nombre, pues no es capaz ni representarse asi misma, dada la falta de coherencia personal y política que manifiesta desde hace unos años...

Se ha olvidado de que Valencia es una ciudad con personalidad y que no somos una provincia de Suiza.

Deje de tomarnos el pelo y olvídese de subir impuestos, inventarse tasas y destruir barrios con personalidad única como el Cabanyal.

La historia y yo no pensamos perdonar ni olvidar sus crímenes contra nuestra cultura, contra nuestra historia, contra nuetro futuro.

Y lamentamos comunicarle que usted es culpable de terrorismo urbanístico, ambiental, cultural, asistencial.


Cercle Obert de Benicalap
Iniciativas Sociales y Culturales de Futuro


Benicalap - Valencia, a 21 de septiembre de 2004





No, no es tan fácil tirar el Cabanyal
Fernando Flores

http://www.cabanyal.com/


Todo lo que se come es objeto de poder. Por eso se dividió éste hace tiempo, para que los ciudadanos -antes súbditos- no fuéramos engullidos por bocas autoritarias. Por eso se dio paso al sistema democrático, para que todos participáramos en el cocinado de las decisiones que nos afectan. Por eso se creó el Estado constitucional, para que la mayoría de turno no se merendara los derechos de los más débiles.

El gobierno no lo puede todo, hay que repetirlo (repetírselo - repetírnoslo) hasta que ya no nos dejen, y después también. No lo puede ni apoyándose en mayorías absolutas, ni justificándose en vagos y sospechosos intereses generales, ni siquiera lo puede amparado en la celebración de la Copa América. Ésta es una competición deportiva que beneficia a Valencia, no un permiso para legitimar la arbitrariedad de los que gobiernan.

El ejecutivo autonómico se propone modificar la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano, una Ley que él mismo elaboró hace apenas un lustro. Dice que la reforma ("actualización" para los eufemistas) obedece al objetivo de proteger mejor el patrimonio y resolver las "posibles disfunciones" que se puedan plantear con los futuros reglamentos de desarrollo. Ya es un indicio del talante gubernamental que se modifique la norma legal (competencia de las Cortes) para adecuarla al reglamento (que elabora y aprueba el Consell), y no al revés, como su naturaleza exige. No es una anécdota, lo están haciendo con la Ley de Extranjería sin despeinarse.

Cuestiones sobre la división de poderes aparte, la sensación de muchos valencianos -sensación que ha venido a coincidir con el deseo de gobiernos municipal y autonómico-, es que con la Ley reformada podrán llevarse a cabo proyectos "retrasados" por la denuncia y judicialización a que han sido sometidos. Es el caso de la prolongación de Blasco Ibáñez sobre el Cabanyal.
Sin embargo, no, no es tan fácil que con la reforma de la Ley se pueda destruir la parte mejor conservada del Cabanyal; o al menos no lo será mientras hablemos de respeto a la Constitución y a la Ley. Veamos por qué.

En el proyecto de reforma parece allanarse el camino al gobierno municipal al concederle la posibilidad de modificar estructuras urbanas y arquitectónicas de los conjuntos históricos, siempre que hacerlo mejore la relación del conjunto con el entorno urbano, se eviten usos degradantes del mismo o se trate de "actuaciones de interés general para el municipio". Esto puede estar muy bien (o no), y es legal; sin embargo, no puede afectar al Cabanyal. Y no puede porque el Cabanyal es Bien de Interés Cultural, es decir, dentro de los conjuntos históricos, se trata de un bien de especial relevancia, y por ello especialmente protegido por la Ley de Patrimonio Histórico Español (art.21.3) y por la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, que prohíben la alteración, sin excepciones, de las tramas, alineaciones o estructuras urbanas de esos mismos bienes, así como su preservación en caso de duda.

Por lo tanto, la Constitución y el efecto interpretativo de su artículo 46 (obligación para los poderes públicos de conservar el patrimonio histórico), unido a la jurisprudencia constitucional, la Ley de Patrimonio Histórico Español y la propia Ley valenciana -que habla de "acrecentamiento" del patrimonio cultural (art.1.1) como su objeto prioritario- impiden que el proyecto de prolongación de Blasco Ibáñez se lleve a cabo.

Así las cosas, el gobierno municipal (y el autonómico) debería decantarse de una vez por el sentido común, convocar a los vecinos para rehabilitar un barrio con excelentes posibilidades y cerrar un episodio que ya dura mucho y que, sobre todo, perjudica gravemente a los vecinos. Debería aunque, a la vista de la secular prepotencia esgrimida, no tengo mucha esperanza de que ese sentido de lo legal y lo razonable visite las sedes gubernamentales.

De modo que nos queda la acción ciudadana y la exigencia del respeto a la Constitución y a las reglas del juego (quién lo diría, tener que pedirle patriotismo constitucional a este gobierno); nos quedan resquicios en algunos medios de comunicación (a la verdad sólo la temen quienes pretenden sojuzgar a las personas); y nos quedan los tribunales, a día de hoy los únicos que pueden garantizar que este sistema no se convierta en un régimen autoritario.


Fernando Flores es Profesor de Derecho Constitucional
y miembro de la Plataforma Salvem el Cabanyal

http://www.iberica2000.org/Es/





La prolongación de Blasco Ibáñez: un error

Josep Sorribes es profesor de Economía Regional y Urbana de la Universidad de Valencia.
EL PAÃ?S - C. Valenciana - 21-09-2004

17 de Septiembre. Compro la prensa y leo que, en una apretada votación, el Tribunal Superior de Justicia da vía libre a la prolongación de Blasco Ibáñez. Supongo que la consellería modificará con rapidez la calificación de BIC que en su día otorgó a El Cabanyal y, de esta forma, Rita Barberá podrá llevar a cabo uno de los proyectos que más dolores de cabeza le han dado y en el que se ha empecinado de forma singular.



Antes que nada quiero reconocer que cuando empezó esta movida (bastante antes de la suspensión cautelar) yo no lo tenía muy claro. Estaba sensibilizado ante la endémica lentitud de esta ciudad en resolver los grandes temas utilizando el consenso y no la crispación. Pensaba que también la calle de la Paz no haría mucha gracia en su día a los desalojados, que en Barcelona iban a prolongar la Diagonal hasta el recinto del entonces futuro Forum etc. Además, me producían una cierta alergia los planteamientos asamblearios de los Salvem aunque siempre reconocí que eran fruto del fracaso de partidos políticos y asociaciones de vecinos. Pero, poco a poco, he ido cambiando de opinión.

Antes de la suspensión cautelar ya propuse en un artículo en EL PA�S (Órdago para El Cabanyal) que si se empeñaban en la prolongación, por lo menos que ésta fuera peatonal, pues es bien sabido que un espacio peatonal se convierte en lugar de encuentro y no parte el barrio del mismo modo que la barrera del tráfico rodado. Después fui a ver la exposición del plan (todo muy virtual) y comprobé que el componente especulativo era residual pero que la apertura de 50 metros con circulación rodada era una chapuza que tenía elevados costes (los desalojos, los edificios de interés etc.). También era consciente de que Rita hubiera ganado -caso de convocarlo- un referéndum porque el personal ve en seguida revalorizaciones varias.

La cuestión central era -y es- si la dichosa prolongación generaría tantos beneficios para la necesaria regeneración de El Cabanyal como para justificar los costes. Si no hubiera ninguna otra alternativa no dudo que la nueva avenida podría defenderse por los efectos positivos de arrastre. Porque lo de conectar por fin Valencia y el mar es una estupidez supina. Ya se llega por la avenida del Puerto (que ahora la remozarán para los eventos del 2007). Mañana como aquel que dice se llegará por la avenida de Francia y todavía no entiendo por qué no se prolonga la avenida dels Tarongers hasta el Paseo Marítimo, prolongación de costes infinitamente menores.

Si el proyecto es irrelevante desde la perspectiva de la accesibilidad, como instrumento de renovación tampoco es precisamente la panacea: revalorizará las zonas colindantes pero dudo que el contagio se extienda a todo el barrio (y eso sin contar que la Malva-rosa y Natzaret parecen no existir). Las actuaciones públicas de refuerzo -las hechas como la biblioteca o el teatro y las que estén por hacer- tienen sentido aunque no haya prolongación y el espacio (ruinoso) ubicado detrás de la estación, cuya trama es absolutamente distinta a la de las largas calles paralelas de El Cabanyal, da de sí para pensar en una actuación de suficiente escala y mayores efectos de regeneración. O sea, que ni por accesibilidad, ni por regeneración. Y mucho menos, claro está, desde la perspectiva de la conservación de un entorno urbano de indudable valor (pese a las múltiples edificaciones desdichadas, la trama es irrepetible). Y lo de las casas para desplazados es ya una historia conocida (la ZAL como ejemplo) sin contar con que hay gente para la que la expulsión tiene un alto coste personal.

Bueno, entonces... ¿a qué narices viene la cabezonería de Rita? Yo creo que, al final, es un asunto personal, un tour de force, una demostración de que para bemoles los suyos. La ví ufana plantando cara a los manifestantes con ocasión de la inauguración de la Biblioteca de la Reina y su cara decía más que mil discursos. Que Rita tiene legitimidad democrática para tirar adelante la prolongación, sin duda. Sin duda también, las decisiones judiciales -nos gusten o no- están para acatarlas. Pero creo que es la cuarta o quinta vez que escribo que no es bueno confundir legitimidad con bondad. Es decir, un gobierno con mayoría como el de Rita puede equivocarse como cualquiera y la contestación de "haber ganado las elecciones", no es de recibo.

Quizá la cosa no tenga remedio, quizá para el 2007 tengamos la tan deseada prolongación. Pero pasaremos a los libros y a la historia como ejemplo (y van demasiados) de una estrategia y práctica urbanística equivocada. Señora alcaldesa, medite -si lo tiene a bien- los pros y los contras y no se olvide que rectificar es de sabios.










Salvem EL CABANYAL prepara su resistencia ante el plan de Barberá


Las asociaciones vecinales instan a la unión entre los afectados

LYDIA GARRIDO - Valencia
EL PAÃ?S - C. Valenciana - 21-09-2004

La plataforma Salvem El Cabanyal inició ayer lo que será una serie de asambleas con los vecinos afectados por el plan de prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez hasta el mar, que seccionará un entorno urbanístico especialmente protegido. El objetivo es trasladar a los vecinos, según el presidente de la plataforma, Faustino Villora, que "con el respaldo del TSJ al Ayuntamiento nada está decidido y hay que mantenerse unidos".



"El dolor de los vecinos no se puede convertir en sentimiento de derrota porque no se ajusta a la realidad", explicó ayer Faustino Villora. Según el presidente de la plataforma cívica Salvem El Cabanyal, "la situación era peor hace seis años o hace cuatro". "Nada está decidido", añade. "Aún podemos ganar el recurso. Estoy convencido de que el plan no se hará, pero es preciso mantener la unión". Villora intentó ayer trasladar a los vecinos, junto a la asociación de vecinos El Cabanyal y la otra asociación del barrio, Pavimar, que el respaldo del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) -aunque los detalles de la sentencia aún no se conocen- al proyecto del consistorio de Valencia "no es definitivo ni irreversible". José Luis Ramos, letrado de Salvem, y Villora entienden que aún queda mucho camino por recorrer. Consideran que el día que sea trasladado el fallo que ampara la legalidad de un proyecto que partirá en dos un barrio declarado Bien de Interés Cultural (BIC) "no podrán entrar las máquinas a derribar, para nada". De entrada, Salvem El Cabanyal se propone recurrir la sentencia del TSJ ante el Tribunal Supremo.

Pero Villora sí alertó ayer a los vecinos de un riesgo: "Que la empresa municipal que tiene que ejecutar el plan, Aumsa, vaya casa por casa a convencer a cada vecino". El presidente de Salvem recordó que las tres casas que fueron derribadas antes de que hace dos años se paralizaran de forma cautelar las obras iniciadas junto a la estación de El Cabanyal "no han servido de nada, son solares abandonados, no tienen ni valla, pero los vecinos cedieron a las presiones económicas que se les plantearon".

Para las asociaciones vecinales y la plataforma, el Ayuntamiento no podrá actuar como lo hizo en La Punta. "Las máquinas no pueden meterse aquí sin más. Tendría entonces que tramitarse un expediente de expropiación forzosa que también tiene larguísimo trámite de recursos. Si así fuera también pensamos llegar hasta el final".

La plataforma cívica considera además otros factores, como la falta de liquidez del Ayuntamiento o la debilidad del PP. "Las cosas pueden cambiar, estos no van a estar siempre", dijo Villora. Y agregó que la Copa del América en 2007 no servirá de elemento coercitivo que pueda sustentar un argumento de derribo de la zona. "La lucha va a continuar", dijo a los más de 500 vecinos que asistieron a la reunión en el centro El Carmen de la Malva-rosa.

Los afectados manifestaron su intención inequívoca de mantenerse firmes contra el plan. Expresaron su negativa a aceptar otras viviendas -de las que en su caso tendrían que pagar buena parte- o a caer en la compensación económica fácil. Pero también hubo quien llamó la atención sobre el abandono casi irreversible al que está sometido El Cabanyal, la imposibilidad de aunar todas las voluntades y las fracciones que se pueden producir porque hay situaciones particulares muy vulnerables.


Adiós a El Cabanyal
18 de Septiembre de 2004
EL PAÃ?S - Comunidad Valenciana


Los vecinos cuyas casas serán derribadas para prolongar la avenida de Blasco Ibáñez anuncian que resistirán
LYDIA GARRIDO - Valencia
EL PAÃ?S - C. Valenciana - 18-09-2004

Rita Barberá eludió ayer pronunciarse sobre el fallo del TSJ que ampara su plan
"Concha, ja has fet la maleta? Que ve la avinguda!", le dijo ayer el huevero a Concha Inglada, de 64 años, nacida en El Cabanyal, viuda, pensionista. "Pensé que era broma, pero cuando me lo dijo la de la farmacia me dije que esta tía, la alcaldesa, ha conseguido tirarnos, dejarnos en la calle", explica. Durante cinco años tuvo colgado en su casa de la calle de La Barraca un cartel en el que se leía: "Rita, no me tires mi casita", está en la plataforma Salvem El Cabanyal, y ha participado en sentadas, caceroladas y manifestaciones contra el plan de prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez, ahora bendecido por los tribunales. "¿Para qué? ¡Tantas pancartas en las calles! ¿Cómo puede un tribunal darles la razón? ¿Por qué nos tienen que tirar? Éste era un barrio precioso, hemos vivido durante décadas como una familia. Desde que descubrieron el mar, que ha estado aquí siempre, no nos han dejado construir nada ni mejorar nada. Han dejado que esto se caiga, que venga gente que lo destroce. Todo para sus intereses", afirma esta mujer. A Concha le sube el azúcar cuando piensa que le quedará "coger el carrito de mercadona y poner en él la tele y una manta".

A su encendida crítica se suman en un momento, en la misma acera en la que cuando cae el sol se juntan los de toda la vida para contarse sus cosas mientras hacen ganchillo o juegan la partida, Inma -su abuela ya nació en la casa en la que vive-, Vicente, José Antonio, Adela, su marido. "Fíjate quién es esta Rita, ella, que pasaba aquí la semana santa cuando era pequeña, que no ha hecho caso ni a doña Lola, la mujer de Vicente Boluda, que es propietaria de una casa que está en la esquina, ocupada, hecha un desastre y que también tirarán", cuenta Inma. Y Adela añade: "Mira, mira esa finca rosa, hoy [ayer para el lector] ha firmado los papeles de la compra un chico jovencito para él y su novia. ¡Dime tú!".

Por las cuatro manzanas más afectadas, desde la calle de La Barraca hasta el mar incluyendo la calle de La Reina, corría ayer la impotencia. "¿Será verdad eso?", preguntaba Luisa en un quiosco.

A Asunción Lliso, de 67 años, que sólo la Guerra Civil separó de El Cabanyal y nunca más se ha movido de él, se le caían las lágrimas. Ella y su marido, José Antonio Gato, de 72 años, viven de una pensión de 433 euros. "He tenido depresión desde que empezó esto, se me cayó el pelo, duermo mal. ¿A dónde vamos a ir? ¿Qué piso voy a pagar yo?". Su marido recuerda que un dicho valenciano recoge el valor de su barrio: "Cuatro cosas tiene Valencia: los jardines, el Micalet, La Lonja y El Cabanyal". E insiste en que "Rita lo ha manipulado todo, incluso ha conseguido que se ignore el valor histórico del edificio de plaza de Los hombres de la Mar, inaugurado por Alfonso XIII hace más de 100 años, y que fue incluso hospital de guerra. A nosotros nos sacará la Guardia Civil, porque aunque muera, no me voy a ir de aquí, de mi casa, no. Eso será el adiós a El Cabanyal, la muerte de un barrio".

Salvem El Cabanyal prepara su recurso ante el Tribunal Supremo, la última oportunidad de revertir la situación, que cursará en cuanto le sea comunicado el detalle del amparo legal que el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) ha dado al plan del Ayuntamiento de Valencia. Pavimar, otra de las asociaciones, inició ayer por la tarde los encuentros entre vecinos. Joan Mansanet, secretario del Bloc, lamentó "que el TSJ respalde la voluntad de destruir El Cabanyal". Victoria González, concejala de EU, manifestó seguir "sin entender como se puede consentir que se destruya patrimonio protegido para especular". Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, rechazó ayer pronunciarse.




Sobre la próxima sentencia del TSJ de la Comunidad Valenciana, en relación a la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez


La sentencia, de confirmarse, deslegitima el proyecto


José Luis Ramos




De momento desconocemos la sentencia del Cabanyal, ni siquiera sabemos si está redactada y votada. Así que no podemos proceder a su valoración mientras ésta no se publique y se nos notifique. Sin embargo la información adelantada por este periódico está dando lugar a algunas valoraciones que no podemos compartir. Cierto que de confirmarse una sentencia favorable a la prolongación, por 10 votos a favor y 8 en contra, permitiría avanzar en la tramitación del plan. Pero en ningún caso iniciar la ejecución del mismo. Ello es así porque para iniciar las obras necesitan aprobar la expropiación de los inmuebles que pretender derribar y el proyecto de urbanización. Por otro lado, la competencia para enjuiciar la legalidad del plan lo es de la administración de justicia, y dentro de ésta, la última palabra la tiene el Tribunal Supremo.
Así las cosas, si la sentencia autorizara arrasar un conjunto histórico declarado Bien de Interés Cultural (BIC) nos quedaría acudir a un Tribunal Supremo que en todas las ocasiones en que ha tenido ocasión de pronunciarse sobre casos similares ha reiterado que las alineaciones existentes son inalterables. Ante nuestro recurso el Ayuntamiento debería pedir la ejecución provisional de la sentencia. Ejecución que debe ser desestimada “cuando pueda crear situaciones irreversibles o causar perjuicios de difícil reparación� ¿Quién puede dudar que la demolición es un acto irreversible o de difícil reparación? Pero en caso de ser estimada aún nosotros podríamos solicitar la suspensión cautelar ante el mismo tribunal. Suspensión que viene concediendo en casos equivalentes al nuestro.


De confirmarse la sentencia anunciada debe quedar claro que no pueden empezar a trabajar las máquinas. Pues antes deben de superar otros obstáculos legales que no les serán fáciles. Explicaré porque de acuerdo con esa misma sentencia el plan queda deslegitimado para su ejecución. Es vieja y reiterada la jurisprudencia del Tribunal Supremo que dice: “....en la duda, la voluntad constitucional está mucho más cerca de la conservación de los bienes que pueden integrar el patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España que su destrucción o demolición. El criterio conservacionista de aquellos bienes parece más congruente con el principio constitucional que su contrario�. Dicho de otro modo, cuando existen dudas respecto la conservación de bienes del patrimonio cultural, la opción debe ser siempre su conservación dado la irreversibilidad del acto de demolición, y porque el alto tribunal en otras sentencias referidas a la protección recuerda: “la finalidad es la conservación de un legado histórico-artístico recibido de las generaciones anteriores con la consiguiente obligación de protegerlo y acrecentarlo para transmitirlo a las generaciones futuras�.


Llegados a este punto se deduce con toda claridad que si la sentencia tiene 8 votos oponiéndose a la destrucción del barrio, frente 10, ello supone la existencia de grandes dudas que impiden la ejecución del plan si queremos ser respetuosos con el criterio del Supremo.


La duda que introducen el voto en contra de 8 magistrados se suma a las advertencias que desde el inicio de la tramitación del plan se han hecho desde la misma administración. Entre otras podemos recordar: en mayo de 1999, todas las administraciones implicadas recibían el informe de la Junta de Facultad de Derecho declarando la ilegalidad del plan. Un mes después, el arquitecto inspector de la Unidad de Inspección de Patrimonio Histórico, proponía a las autoridades que se rechazara el plan por ilegal. Mediante informes de 20-05-2000 y 21-06-2000 el Jefe del Servicio Jurídico de la Conselleria de Cultura informaba que la ley de patrimonio prohibía la modificación de las estructuras urbanas de BIC. El director del Gabinete Jurídico de Presidencia mediante informe de fecha 22-12-2000, advertía “es perfectamente posible que el informe vinculante para la aprobación del Plan pueda ser Favorable, si de los informes recabados por la Administración municipal se dedujere sin lugar a dudas que la actuación prevista no afecta a la estructura urbana...� También la Sindicatura de Greuges advertía de la ilegalidad del plan. En fin, con todas las advertencias, nadie puede negar la existencia de grandes dudas en el seno de la administración competente respecto de la legalidad del plan, que desautorizan su tramitación y ejecución.


Debo confesar que espero con curiosidad conocer los argumentos de quienes han votado a favor del derribo de inmuebles protegidos, para ver como justifican separarse de la jurisprudencia del Supremo. Porque así deben hacerlo dado que hay precedentes equivalentes. Lo que sería inadmisible es que existiendo dichos precedentes resolvieran el tema omitiendo los mismos.




Ley, sociedad y urbanismo; a propósito del plan del Cabanyal

Levante EMV
17 Sep 2004
JUAN LAGARDERA

Casi todos los historiadores de la contemporaneidad saben que fue en el arranque de la segunda mitad del siglo XIX cuando el segundo emperador bonapartista, Napoleón III, encomendó al barón Haussmann la ordenación de un nuevo París, y que este último con ayuda de dos leyes instrumentales -una de expropiaciones, aventajada de la controvertida LRAU valenciana, y otra de carácter higienista- planificó una nueva ciudad de anchos bulevares, una ciudad que acabó con los callejones medievales del centro de París, pegados a los centros administrativos del poder. En esos callejones vivían buena parte de los obreros y estudiantes que protagonizaron las barricadas revolucionarias de 1830 y 1848 -la primera, la del célebre cuadro de Delacroix que en nuestro MuVIM utilizan para ilustrar la Toma de la Bastilla de 1789.

Tanto el emperador como el urbanista tenían como objetivo acabar con aquel frenesí de levantamientos parisinos.

Ese y no otro es el origen, ideológico aunque pragmático, de las grandes avenidas actuales. Cuestión distinta es que la ciudad surcada de amplios bulevares sea más funcional para los flujos actuales del tráfico que han multiplicado por cientos las necesidades de espacio viario desde los tiempos decimonónicos. Sin embargo, entonces como ahora, las leyes se elaboraban para sostener los planes. Eso es lo que, además, había anunciado poco menos el Partido Popular cuando supo que en el Tribunal Superior de Justicia la causa de la prolongación de la Avenida de Blasco Ibáñez -otro higienista- podía sufrir un revolcón; de ahí su anunciado aunque non nato proyecto de ley para modificar la actual legislación sobre patrimonio, la misma que parecía proteger al Cabanyal.

No hará falta, sin embargo, ningún cambio legal porque el TSJ ha dado la razón, finalmente, a los partidarios de la prolongación, por un margen muy ajustado y con la incorporación de un voto particular por parte de los magistrados que han quedado en minoría, voto donde explicarán las razones para oponerse al plan del Ayuntamiento de Valencia. Queda el Supremo, desde luego, y queda, probablemente, que el propio grupo popular del consistorio está cansado de un proyecto tan salpicado de emboscadas y problemas.

Pero lo crucial del plan del Cabanyal, aquello que realmente importa y que diferencia la sociedad actual de la del segundo Imperio, es lo imprudente hoy en día de acometer proyectos urbanos con un alto grado de rechazo social, un coste inaceptable para una sociedad democrática avanzada por mucha ley que ampare a las retroexcavadoras. Ese es el meollo de la cuestión, el que distingue una época autárquica de un presente necesariamente plural, máxime cuando al lado de la causa del Cabanyal no sólo se han pronunciado afectados y agraviados, sino importantes figuras, algunas de talla mundial -Bohigas, Siza, Nouvel- en el campo del propio urbanismo. No se niega a la administración la capacidad de programar cuantas avenidas guste, lo que se observa es la necesidad de tomar en consideración los síntomas de los administrados.
Mira també:
http://www.nuncamas.net/
http://www.iberica2000.org/Es/Index.asp

This work is in the public domain
Sindicato Sindicat