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Notícies :: ecologia : educació i societat : especulació i okupació
No, no es tan fácil tirar el Cabanyal
19 set 2004
No, no es tan fácil tirar el Cabanyal

LOS VECINOS TENEMOS LA OBLIGACIÓN DE LUCHAR CONTRA LAS MEDIDAS ILEGALES QUE ADOPTAN NUESTROS REPRESENTANTES


El gobierno no lo puede todo, hay que repetirlo (repetírselo - repetírnoslo) hasta que ya no nos dejen, y después también. No lo puede ni apoyándose en mayorías absolutas, ni justificándose en vagos y sospechosos intereses generales, ni siquiera lo puede amparado en la celebración de la Copa América. Ésta es una competición deportiva que beneficia a Valencia, no un permiso para legitimar la arbitrariedad de los que gobiernan.

http://www.nuncamas.net/
No, no es tan fácil tirar el Cabanyal

LOS VECINOS TENEMOS LA OBLIGACIÓN DE LUCHAR CONTRA LAS MEDIDAS ILEGALES QUE ADOPTAN NUESTROS REPRESENTANTES


El gobierno no lo puede todo, hay que repetirlo (repetírselo - repetírnoslo) hasta que ya no nos dejen, y después también. No lo puede ni apoyándose en mayorías absolutas, ni justificándose en vagos y sospechosos intereses generales, ni siquiera lo puede amparado en la celebración de la Copa América. Ésta es una competición deportiva que beneficia a Valencia, no un permiso para legitimar la arbitrariedad de los que gobiernan.


No, no es tan fácil tirar el Cabanyal
Fernando Flores

http://www.cabanyal.com/


Todo lo que se come es objeto de poder. Por eso se dividió éste hace tiempo, para que los ciudadanos -antes súbditos- no fuéramos engullidos por bocas autoritarias. Por eso se dio paso al sistema democrático, para que todos participáramos en el cocinado de las decisiones que nos afectan. Por eso se creó el Estado constitucional, para que la mayoría de turno no se merendara los derechos de los más débiles.

El gobierno no lo puede todo, hay que repetirlo (repetírselo - repetírnoslo) hasta que ya no nos dejen, y después también. No lo puede ni apoyándose en mayorías absolutas, ni justificándose en vagos y sospechosos intereses generales, ni siquiera lo puede amparado en la celebración de la Copa América. Ésta es una competición deportiva que beneficia a Valencia, no un permiso para legitimar la arbitrariedad de los que gobiernan.

El ejecutivo autonómico se propone modificar la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano, una Ley que él mismo elaboró hace apenas un lustro. Dice que la reforma ("actualización" para los eufemistas) obedece al objetivo de proteger mejor el patrimonio y resolver las "posibles disfunciones" que se puedan plantear con los futuros reglamentos de desarrollo. Ya es un indicio del talante gubernamental que se modifique la norma legal (competencia de las Cortes) para adecuarla al reglamento (que elabora y aprueba el Consell), y no al revés, como su naturaleza exige. No es una anécdota, lo están haciendo con la Ley de Extranjería sin despeinarse.

Cuestiones sobre la división de poderes aparte, la sensación de muchos valencianos -sensación que ha venido a coincidir con el deseo de gobiernos municipal y autonómico-, es que con la Ley reformada podrán llevarse a cabo proyectos "retrasados" por la denuncia y judicialización a que han sido sometidos. Es el caso de la prolongación de Blasco Ibáñez sobre el Cabanyal.
Sin embargo, no, no es tan fácil que con la reforma de la Ley se pueda destruir la parte mejor conservada del Cabanyal; o al menos no lo será mientras hablemos de respeto a la Constitución y a la Ley. Veamos por qué.

En el proyecto de reforma parece allanarse el camino al gobierno municipal al concederle la posibilidad de modificar estructuras urbanas y arquitectónicas de los conjuntos históricos, siempre que hacerlo mejore la relación del conjunto con el entorno urbano, se eviten usos degradantes del mismo o se trate de "actuaciones de interés general para el municipio". Esto puede estar muy bien (o no), y es legal; sin embargo, no puede afectar al Cabanyal. Y no puede porque el Cabanyal es Bien de Interés Cultural, es decir, dentro de los conjuntos históricos, se trata de un bien de especial relevancia, y por ello especialmente protegido por la Ley de Patrimonio Histórico Español (art.21.3) y por la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, que prohíben la alteración, sin excepciones, de las tramas, alineaciones o estructuras urbanas de esos mismos bienes, así como su preservación en caso de duda.

Por lo tanto, la Constitución y el efecto interpretativo de su artículo 46 (obligación para los poderes públicos de conservar el patrimonio histórico), unido a la jurisprudencia constitucional, la Ley de Patrimonio Histórico Español y la propia Ley valenciana -que habla de "acrecentamiento" del patrimonio cultural (art.1.1) como su objeto prioritario- impiden que el proyecto de prolongación de Blasco Ibáñez se lleve a cabo.

Así las cosas, el gobierno municipal (y el autonómico) debería decantarse de una vez por el sentido común, convocar a los vecinos para rehabilitar un barrio con excelentes posibilidades y cerrar un episodio que ya dura mucho y que, sobre todo, perjudica gravemente a los vecinos. Debería aunque, a la vista de la secular prepotencia esgrimida, no tengo mucha esperanza de que ese sentido de lo legal y lo razonable visite las sedes gubernamentales.

De modo que nos queda la acción ciudadana y la exigencia del respeto a la Constitución y a las reglas del juego (quién lo diría, tener que pedirle patriotismo constitucional a este gobierno); nos quedan resquicios en algunos medios de comunicación (a la verdad sólo la temen quienes pretenden sojuzgar a las personas); y nos quedan los tribunales, a día de hoy los únicos que pueden garantizar que este sistema no se convierta en un régimen autoritario.


Fernando Flores es Profesor de Derecho Constitucional
y miembro de la Plataforma Salvem el Cabanyal


Insertado por: CERCLEOBERT (19/09/2004)
Fuente/Autor: Plataforma Salvem el Cabanyal
Mira també:
http://www.iberica2000.org/Es/Articulo.asp?Id=1746
http://www.nuncamas.net/

This work is in the public domain

Comentaris

Re: No, no es tan fácil tirar el Cabanyal
19 set 2004
En Valencia nos gobiernan sordos


En España tenemos la costumbre de hablar a gritos, incluso para decir cosas personales y privadas.

Vemos como cada cierto tiempo el Instituto Nacional de Estadística, nos recuerda que Valencia es una de las ciudades que mayor contaminación acústica produce. Es el ruido un tema que conocemos y vivimos con "resignación" y cierta preocupante indolencia, en Valencia... Las ensordecedoras voces del tráfico y los gritos de las interminables obras públicas y privadas, son ya parte de nuestro cuerpo real; el ruido es como una hemorroide, un poco molesta y casi ya buena amiga...

Pero lo que realmente me irrita y molesta como ciudadano valenciano que soy, es la falta de medidas e iniciativas institucionales para paliar esos ruidos que nos acompañan a todas horas. Veo cifras, números e indignaciones varias, pero me resulta preocupante observar la ausencia de verdaderas denuncias y alternativas para, al menos, paliar los efectos negativos y perversos de tanta contaminación acústica.

El tráfico privado ha crecido en Valencia de forma desaforada en los últimos años. Las terrazas, bares, discotecas, salas de fiesta siguen celebrando sus actividades comerciales sin importarles mucho respetar el merecido descanso del resto de ciudadanos que habitan en los mismos edificios donde se ubican esos negocios...

¿Para qué conocer los datos estadísticos si no hay propuestas serias que intenten cambiar o paliar las causas y efectos de la contaminación acústica que padecemos en Valencia?

Insisto en que resulta desagradable saber que vivimos en una ciudad donde todo es ruido, donde todos gritan hasta cuando hablan de su intimidad, pero peor resulta saber que los que dicen representarnos padecen una sordera crónica.

Por eso quiero terminar la presente reflexión-denuncia con un silencioso adiós. Es probable que algún día yo mismo me ponga a gritar cuatro verdades a los que gobiernan y a los otros, esa oposición incompetente y banal que ni sabe respetar el silencio ni sabe expresarse.


Antonio Marín Segovia
Cercle Obert de Benicalap
Iniciativas Sociales y Culturales de Futuro

Benicalap - Valencia, a 1 de septiembre de 2004


Adiós a El Cabanyal
18 de Septiembre de 2004
EL PAÃ?S - Comunidad Valenciana


Los vecinos cuyas casas serán derribadas para prolongar la avenida de Blasco Ibáñez anuncian que resistirán
LYDIA GARRIDO - Valencia
EL PAÃ?S - C. Valenciana - 18-09-2004

Rita Barberá eludió ayer pronunciarse sobre el fallo del TSJ que ampara su plan
"Concha, ja has fet la maleta? Que ve la avinguda!", le dijo ayer el huevero a Concha Inglada, de 64 años, nacida en El Cabanyal, viuda, pensionista. "Pensé que era broma, pero cuando me lo dijo la de la farmacia me dije que esta tía, la alcaldesa, ha conseguido tirarnos, dejarnos en la calle", explica. Durante cinco años tuvo colgado en su casa de la calle de La Barraca un cartel en el que se leía: "Rita, no me tires mi casita", está en la plataforma Salvem El Cabanyal, y ha participado en sentadas, caceroladas y manifestaciones contra el plan de prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez, ahora bendecido por los tribunales. "¿Para qué? ¡Tantas pancartas en las calles! ¿Cómo puede un tribunal darles la razón? ¿Por qué nos tienen que tirar? Ãste era un barrio precioso, hemos vivido durante décadas como una familia. Desde que descubrieron el mar, que ha estado aquí siempre, no nos han dejado construir nada ni mejorar nada. Han dejado que esto se caiga, que venga gente que lo destroce. Todo para sus intereses", afirma esta mujer. A Concha le sube el azúcar cuando piensa que le quedará "coger el carrito de mercadona y poner en él la tele y una manta".

A su encendida crítica se suman en un momento, en la misma acera en la que cuando cae el sol se juntan los de toda la vida para contarse sus cosas mientras hacen ganchillo o juegan la partida, Inma -su abuela ya nació en la casa en la que vive-, Vicente, José Antonio, Adela, su marido. "Fíjate quién es esta Rita, ella, que pasaba aquí la semana santa cuando era pequeña, que no ha hecho caso ni a doña Lola, la mujer de Vicente Boluda, que es propietaria de una casa que está en la esquina, ocupada, hecha un desastre y que también tirarán", cuenta Inma. Y Adela añade: "Mira, mira esa finca rosa, hoy [ayer para el lector] ha firmado los papeles de la compra un chico jovencito para él y su novia. ¡Dime tú!".

Por las cuatro manzanas más afectadas, desde la calle de La Barraca hasta el mar incluyendo la calle de La Reina, corría ayer la impotencia. "¿Será verdad eso?", preguntaba Luisa en un quiosco.

A Asunción Lliso, de 67 años, que sólo la Guerra Civil separó de El Cabanyal y nunca más se ha movido de él, se le caían las lágrimas. Ella y su marido, José Antonio Gato, de 72 años, viven de una pensión de 433 euros. "He tenido depresión desde que empezó esto, se me cayó el pelo, duermo mal. ¿A dónde vamos a ir? ¿Qué piso voy a pagar yo?". Su marido recuerda que un dicho valenciano recoge el valor de su barrio: "Cuatro cosas tiene Valencia: los jardines, el Micalet, La Lonja y El Cabanyal". E insiste en que "Rita lo ha manipulado todo, incluso ha conseguido que se ignore el valor histórico del edificio de plaza de Los hombres de la Mar, inaugurado por Alfonso XIII hace más de 100 años, y que fue incluso hospital de guerra. A nosotros nos sacará la Guardia Civil, porque aunque muera, no me voy a ir de aquí, de mi casa, no. Eso será el adiós a El Cabanyal, la muerte de un barrio".

Salvem El Cabanyal prepara su recurso ante el Tribunal Supremo, la última oportunidad de revertir la situación, que cursará en cuanto le sea comunicado el detalle del amparo legal que el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) ha dado al plan del Ayuntamiento de Valencia. Pavimar, otra de las asociaciones, inició ayer por la tarde los encuentros entre vecinos. Joan Mansanet, secretario del Bloc, lamentó "que el TSJ respalde la voluntad de destruir El Cabanyal". Victoria González, concejala de EU, manifestó seguir "sin entender como se puede consentir que se destruya patrimonio protegido para especular". Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, rechazó ayer pronunciarse.


http://www.nuncamas.net/
Re: No, no es tan fácil tirar el Cabanyal
19 set 2004
MANIFIESTO POR UN CENTRO HISTÃRICO
PARA LOS VIANDANTES


El centro histórico de Valencia continúa, innecesariamente, siendo el lugar de paso de miles de vehículos diarios, incluidos muchos de los autobuses del servicio público, lo que resulta incompatible con cualquier intento de sanear el corazón de la ciudad, mejorar sus plazas más emblemáticas -Mercado, Reina, Ayuntamiento- o simplemente crear redes peatonales.

Los tejidos históricos de las ciudades responden a un momento en el que el desarrollo de los medios de transporte era muy primitivo. Se trataba de espacios muy compactos, en densidad, en usos del suelo, y sus dimensiones máximas eran adecuadas a las condiciones âergonómicasâ? de sus habitantes, es decir, estaban concebidos para recorrerlos a pie.

En el último siglo, la ciudad de Valencia, y concretamente su centro histórico, ha aumentado en cantidad el espacio público, como consecuencia de las diversas operaciones de esponjamiento, pero en cambio, la calle se ha empobrecido: ha pasado de ser un espacio democrático, soporte de funciones sociales muy variadas, a ser un lugar privatizado y dominado por el tráfico y el aparcamiento. Un fenómeno que está causando gravísimos perjuicios sociales y económicos.

Esa privatización no solo la ejerce el automóvil, sino los grandes grupos privados en la gestión del agua, la basura, el mobiliario urbano, la publicidad, la mensajería, la televisión por cable o los servicios de seguridad privados, entre otros...

El incremento constante del tráfico motorizado en el centro histórico de Valencia está afectando de manera grave la calidad de vida del mismo, su atractivo turístico y comercial, así como las posibilidades de uso y disfrute de los espacios públicos. Paradójicamente, este exceso de movilidad está haciendo la ciudad menos accesible, al dificultar los desplazamientos a pie, entorpecer el transporte público e incluso provocar una constante congestión del tráfico.

La política municipal de los últimos años no ha hecho sino favorecer el acceso de más automóviles al centro de forma indiscriminada, con lo que los problemas mencionados no hacen más que agravarse. La ampliación de las vías de acceso (Avenida de las Cortes Valencianas), los nuevos puentes (de las Artes, de la Alameda), los túneles (�ngel Guimerá, márgenes del Viejo Cauce) estimulan aún más el uso del coche.

Muchas ciudades europeas, conscientes de que son reconocidas por espacios públicos emblemáticos, iniciaron hace tiempo la recuperación de calles y plazas para sus habitantes, en un proceso que se ha venido en llamar âla Reconquista de Europaâ?. Muchos centros históricos europeos iniciaron hace mucho tiempo procesos de recuperación que hoy ofrecen espacios de gran calidad y ambiente, espacios habitables que combinan funciones muy variadas.

Se trata, por tanto, de imitar estrategias próximas, adaptándolas a las muy favorables condiciones de nuestra ciudad. No nos confundamos, no se trata de prohibir, de impedir o de peatonalizar de forma absoluta, sino de reordenar el espacio público y su uso de la forma más conveniente para la ciudad, la vida urbana, el comercio.


Por todo ello, los ciudadanos de Valencia exigimos participar en el diseño y gestión de nuestra propia ciudad, reclamando a los órganos políticos y administrativos de la misma que cumplan con el compromiso que adquirieron al ser elegidos nuestros representantes, y pongan en marcha de forma inmediata un plan de habitabilidad real aplicando las siguientes medidas:

1. La reducción de la entrada de vehículos a motor, estableciendo áreas reservadas a residentes, carga y descarga, o servicios públicos.

2. Un reparto equitativo del espacio viario, reduciendo la parte dedicada al automóvil, y aumentando la destinada a peatones y ciclistas.

3. La mejora del transporte público, introduciendo nuevos medios modernos y no contaminantes, (como tranvías, minibuses eléctricos, autobuses a gas natural) y racionalizando la gestión del sistema (billetes combinados, taxis compartidos...).

4. La preferencia de paso al transporte público, con carriles protegidos, reservando en algunos casos calles exclusivas para él mismo, peatones y ciclistas.

5. La regulación del aparcamiento, evitando el exceso de oferta de plazas, que estimulan a acceder en con coche al crear expectativas de aparcamiento.

6. La regulación de la carga y descarga, estableciendo franjas horarias limitadas, reservando áreas en la calzada y facilitando la creación de sistemas de consigna y reparto a domicilio.


Se trata, en definitiva, de propiciar un cambio cultural progresivo hacia unas pautas de conducta beneficiosas para toda la población hacia lo que se llama âmovilidad sostenibleâ?, cambio que se ha reivindicado en numerosas ocasiones y desde diferentes plataformas. No queremos esperar más, ya es hora de empezar.


Sitios en red con este proyecto:


www.e-valencia.org



www.masacritica.info



www.terracritica.org



www.amicsdelcarme.org



www.barridelcarme.org



http://utopiaverde.org/



http://www.iberica2000.org/Es/Index.asp




Gentileza de Cercle Obert de Benicalap
Iniciativas Sociales y Culturales de Futuro
Re: No, no es tan fácil tirar el Cabanyal
19 set 2004
Mañana por la mañana hablamos con Faustino Villora de la Olataforma Salvem el Cabanyal-Canyamelar, en Radio Klara.

Quien ha dicho redirse?


La Plataforma Salvem el Cabanyal-Canyamelar
convoca
ASAMBLEA EXTRAORDINARIA Y URGENTE
Lunes día 20 a las 20 horas en la
Residencia del Carmen, Eugenia Viñes 156.
Se informará sobre la sentencia pendiente
del Plan del Cabanyal.
No faltéis.




visita www.cabanyal.com
Re: No, no es tan fácil tirar el Cabanyal
20 set 2004
Ley, sociedad y urbanismo; a propósito del plan del Cabanyal


Levante EMV - Viernes, 17 Sep 2004
JUAN LAGARDERA


Casi todos los historiadores de la contemporaneidad saben que fue en el arranque de la segunda mitad del siglo XIX cuando el segundo emperador bonapartista, Napoleón III, encomendó al barón Haussmann la ordenación de un nuevo París, y que este último con ayuda de dos leyes instrumentales -una de expropiaciones, aventajada de la controvertida LRAU valenciana, y otra de carácter higienista- planificó una nueva ciudad de anchos bulevares, una ciudad que acabó con los callejones medievales del centro de París, pegados a los centros administrativos del poder. En esos callejones vivían buena parte de los obreros y estudiantes que protagonizaron las barricadas revolucionarias de 1830 y 1848 -la primera, la del célebre cuadro de Delacroix que en nuestro MuVIM utilizan para ilustrar la Toma de la Bastilla de 1789-.

Tanto el emperador como el urbanista tenían como objetivo acabar con aquel frenesí de levantamientos parisinos. Ese y no otro es el origen, ideológico aunque pragmático, de las grandes avenidas actuales. Cuestión distinta es que la ciudad surcada de amplios bulevares sea más funcional para los flujos actuales del tráfico que han multiplicado por cientos las necesidades de espacio viario desde los tiempos decimonónicos. Sin embargo, entonces como ahora, las leyes se elaboraban para sostener los planes. Eso es lo que, además, había anunciado poco menos el Partido Popular cuando supo que en el Tribunal Superior de Justicia la causa de la prolongación de la Avenida de Blasco Ibáñez -otro higienista- podía sufrir un revolcón; de ahí su anunciado aunque non nato proyecto de ley para modificar la actual legislación sobre patrimonio, la misma que parecía proteger al Cabanyal.

No hará falta, sin embargo, ningún cambio legal porque el TSJ ha dado la razón, finalmente, a los partidarios de la prolongación, por un margen muy ajustado y con la incorporación de un voto particular por parte de los magistrados que han quedado en minoría, voto donde explicarán las razones para oponerse al plan del Ayuntamiento de Valencia. Queda el Supremo, desde luego, y queda, probablemente, que el propio grupo popular del consistorio está cansado de un proyecto tan salpicado de emboscadas y problemas.

Pero lo crucial del plan del Cabanyal, aquello que realmente importa y que diferencia la sociedad actual de la del segundo Imperio, es lo imprudente hoy en día de acometer proyectos urbanos con un alto grado de rechazo social, un coste inaceptable para una sociedad democrática avanzada por mucha ley que ampare a las retroexcavadoras. Ese es el meollo de la cuestión, el que distingue una época autárquica de un presente necesariamente plural, máxime cuando al lado de la causa del Cabanyal no sólo se han pronunciado afectados y agraviados, sino importantes figuras, algunas de talla mundial -Bohigas, Siza, Nouvel- en el campo del propio urbanismo. No se niega a la administración la capacidad de programar cuantas avenidas guste, lo que se observa es la necesidad de tomar en consideración los síntomas de los administrados.

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