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Surrealismo?(pues eso).Y solo introduzco....!Sobre confidentes(supuestos claro)11-M.
19 set 2004
La intención de regular a los confidentes alarma a la Policía .
El trato dado a los confidentes en la Comisión del 11-M -en la que las acusaciones de los presuntos delincuentes han llegado a considerarse verdades categóricas y han puesto en duda las conductas de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado-, así como el anuncio del ministro del Interior, José Antonio Alonso, durante su comparecencia del 29 de julio de pedir a Justicia una «regulación legal específica» sobre esta figura y su relación con la Policía, ha disparado las alarmas en las Fuerzas de Seguridad del Estado.
Por un lado, muchos confidentes se han «callado» por temor a ser desveladas sus identidades. Por otro, son los propios agentes, policías y guardias civiles, quienes no están dispuestos a ser acusados por sus «confites» y han hecho llegar a sus mandos sus recelos hasta que no se clarifiquen los riesgos que corren.

Los policías, con pies de plomo.


A. G., investigador del Cuerpo Nacional de Policía especialista desde hace una década en crimen organizado, denuncia :
«ahora se viven momentos de retraimiento absoluto después de ver lo que les ocurre a otros confidentes» \ Rafà Zouhier -en prisión por su presunta colaboración en el 11-M y con constante atención en la Prensa\]. Lo que ha sucedido con este confidente en la Comisión ha hecho que los propios agentes anden con pies de plomo. «Se ha producido, también, retraimiento de los propios policías, porque aunque es mi trabajo relacionarme con estos informantes, no me pagan para que acabe en la cárcel por lo que ellos puedan decir luego, lo que puedan inventar, lo que se imaginen o lo que manipulen», afirma.

Sólo en la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil trabaja un batallón de cerca de 2.000 chivatos. A esa Unidad está asignado el agente «Víctor»(V en codigo de radio militar), nombre tras el que se oculta la verdadera identidad del guardia civil de la UCO que era el «controlador» de Zouhier. «Le aseguro -nos dice-, que conozco bien a «Víctor» y sabe lo que se traía entre manos. Cuando el soplón se ve acorralado hace lo que sea por salvarse: si le dicen que escriba, escribe; si le dicen que no lo haga, pues no lo hace».
(ya ya...ejem.-Nota del I.)
La información, en riesgo .

Para los investigadores, el confidente «es un mal necesario para el trabajo policial. Pero son gente que no conoce la ética ni la moral»(y vosotr@s?n.dl I.). Pero disponer de información «es crucial» para cualquier investigación, y eso es lo que, afirman, está en riesgo ahora.

Altos mandos policiales han advertido ya al Gobierno del desánimo que cunde entre la Policía y la Guardia Civil y que, incluso, se ha puesto en peligro la continuidad de numerosas investigaciones. «El margen de actuación -dicen- tanto para el confidente como para el policía se ha estrechado tanto que pone en peligro el trasvase de información». Y añaden un dato: hay confidentes que, envalentonados, han pasado directamente al chantaje de los policías que les «controlan».

Pero no sólo ha sido la verosimilitud dada a los confidentes en la Comisión lo que ha sembrado la incertidumbre en las Fuerzas de Seguridad. El anuncio, a petición de IU, del ministro de Interior José Antonio Alonso de trasladar al Ministerio de Justicia la necesidad de regular la relación entre confidentes y policías también despierta muchos recelos.

«¿Cómo regular algo secreto?»
La primera cuestión que se plantean los agentes es «saber a qué se refiere el ministro. ¿Cómo regular algo que es secreto, o al menos eso se pretende por la seguridad de todos, y que se basa en la confianza, en la psicología, en la capacidad profesional?», inquiere A. G. «Se suele contactar con ellos después de que han sido sorprendidos en la comisión de un delito o tienen algo que ver con él. No te los presentan en un acto social. Así que no se dicen quiénes son los confidentes, porque de lo contrario, las secas, las matas. ¿Se imagina lo que pasaría si alguien penetrara en una base de datos donde se consignaran los soplones? Pues que estarían muertos. El mundo de los confidentes y las leyes son incompatibles».

El propio coronel Félix Hernando, jefe de la UCO, aleccionó sobre ello a los representantes del pueblo en la Cámara Baja citando a Franceso Carrara, jurista italiano del siglo XIX de reconocido prestigio, que dijo expresamente del confidente: «Se le acepta como una necesidad, del mismo modo que se acepta el estiércol para el abono del campo».

«Indudablemente -dice Hernando- nuestra legislación, que es explícita y concreta en la figura del agente encubierto, del testigo protegido, de la entrega vigilada, no contempla al confidente. ¿Por qué? Precisamente por la propia naturaleza del confidente, que huye siempre del juez. Él quiere vender su producto y nada más. Por lo tanto es muy difícil meterlo en el marco de una legislación. Muy difícil».

Si el intento de regular a los confidentes han causado incertidumbre en la Policía, las palabras del ministro Alonso registradas en las actas de la Comisión del 11-M se han quedado de momento en eso: palabras. A un mes y medio vista, nadie sabe nada en los Departamentos de Justicia e Interior del Gobierno socialista cuando se les pregunta por el desarrollo de dicha norma, lo que añade más dudas.

Y es que. desde luego, el panorama es ahora tan incierto como el futuro del «confite» de «Víctor» y los otros involucrados en el 11-M, Emilio Suárez Trashorras y su cuñado Antonio Toro. Un agente de la Comisaría General de Información(c.g.i.) aseguró que «los servicios de Información están desconcertados. Es un grupo con una vinculación emocional muy fuerte con el jefe, algo endogámico, y en el que prevalece el secretismo. El descabezamiento, la crisis de los confidentes y el cansancio que provoca que se pueda sopesar social y políticamente de la misma manera lo que dice un «chorizo» con lo que dice un policía nos conduce a cierto parón. Y eso no es bueno para nadie, especialmente para la investigación. Habría que acabar con todo esto».

En cuanto a las precauciones que deben tomar los agentes a partir de ahora, un comisario preguntado por este periódico, perro viejo en la Policía Judicial, es tajante: «A mí un confidente no me busca la vuelta. Para evitar «malentendidos», en el control del chivato siempre pedí autorización judicial para escuchas. Ahí quedaba todo».

Interior y Justicia, no saben
Al final de la semana, la respuesta de Interior a la fiabilidad del soplón resultó políticamente esclarecedora: «No le podemos responder a si se investiga a un guardia civil de baja por la venta de armas a los terroristas, -tal y como ha dicho Zouhier-, porque eso forma parte del secreto del sumario». Pero sí sabemos a ciencia cierta que tanto «Víctor», como «Paco», jefe del primero al que también confiaba sus cuitas el marroquí, siguen en sus puestos «porque no han cometido -aseveran con indignación sus compañeros- ningún delito».

Pero Vicente Martínez-Pujalte, portavoz del PP en la Comisión del 11-M, defiende que escuchar las palabras del confidente Zouhier puede ayudar «a ver la luz de quién está por arriba y descartar si todo fue fruto de una conspiración para echar al PP del poder. Y me niego a que se nos diga que estamos haciendo daño a la Guardia Civil y a la Policía porque daño es lo que hace el PSOE. La Guardia Civil es magnífica pero si alguien actuó mal, si hay ovejas negras, habrá que descubrirlas»

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Comentaris

entre sinvergüenzas anda el juego...
19 set 2004
vaya, vaya; o sea, que la informacion de un confidente sirve para enviar a la carcel a un camello o a un atracador, pero no sirve para enviar a la carcel a un poli (porque dicen los polis que los confidentes no son gente de fiar)

y digo yo: si no son gente de fiar porque se fian de ellos los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado ?

alguien puede responder a esto ?
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