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Notícies :: corrupció i poder
JAUME MATAS "AJUDA" A PEDRO J. rAM�REZ. CORRUPCIÓ D'ALT�SSIM NIVELL A LES BALEARS
08 set 2004
martes, 7 de septiembre 2004

PASEANDO EN COCHE OFICIAL EN BUSCA DE MANSIÓN EN MALLORCA

--Jaume Matas ayuda a todo el mundo --explica con cierta socarronería una vecina de Pedrojota Ramírez en la selecta Costa de los Pinos--. No en vano es un político y piensa en el futuro. Lo que ocurre es que a Pedrojota le ayuda de forma... especial.

En el verano de 1999, Jaume Matas cedió a cuenta del erario público un coche oficial con chófer a la pareja Pedrojota-Agatha Ruiz de la Prada para que pudieran recorrer sin sobresaltos la isla de Mallorca en busca de un refugio de verano.

El vídeo sexual de Pedrojota con Exuperancia, grabado dos años antes y visionado por la élite política, económica y cultural española, quizá había afectado a la relación de la pareja y se rumoreaba que Agatha estaba empeñada en sacarle partido a la crisis, tras refugiarse una temporada con los niños en la bella casa que el periodista y la modista poseen en París.


Durante varios días visitaron distintas propiedades hasta que fueron a parar a la exclusiva Costa de los Pinos, en el municipio de Son Servera. Al final de la carretera, justo donde aparece un mirador colgado sobre un acantilado se erigía una bella mansión enclavada entre pinos y rodeada por un muro de piedra blanqueada. Pertenecía a Giuliana Arioli, quien tras la muerte de su marido Joaquín Calvo-Sotelo cuatro años antes, parecía dispuesta a venderla.
Agatha pensó de inmediato que, aunque necesitaria algunas reformas y un toque de color, la finca era perfecta.

Pedrojota no puso pega alguna. Accedieron al interior y en cuanto la diseñadora plantó los pies en el salón diáfano con impresionantes vistas al mar comenzó mentalmente a llenar el espacio con sus sillas de corazones y a imaginar combinaciones de colores para darle ese característico estilo suyo, a medio camino entre sala de espera de peluquería chic y jardín de infancia psicodélico.


A través de la cristalera se accedía al arbolado jardín de varias alturas que daba directamente al mar, a través de las escaleras que conducían al embarcadero. En la parte izquierda del jardín había una pequeña piscina.


Calvo Sotelo había hecho construir la piscina en 1974. Como era habitual en aquella época, el ayuntamiento le dio la concesión necesaria por la que debían pagar un canon. Al morir en 1995, la viuda Giuliana Arioli dejó de pagar por dejadez el canon y la concesión caducó. Cuando Pedrojota intentó renovarla, se encontró con que la administración la había anulado.


De nuevo, Jaume Matas sale en ayuda del periodista y el entonces ministro de Medio Ambiente favorece una "nueva" concesión para la piscina --curiosamente no a nombre del director de El Mundo si no de Giuliana Arioli, aunque ya no es propietaria--, a pesar de incumplir de forma flagrante la Ley de Costas de 1998 que prohibe expresamente construir una piscina de uso privado en el dominio público marítimo terrestre. Pedrojota y Agatha no sólo pretendían conservar la piscina, sino que planeaban ampliarla, excavando en el acantilado y avanzando sobre la franja costera, sin reparar en que la extensión les llevaría a invadir una zona pública y abierta al paso.


--Porque la prepotencia de Pedrojota y por lo que estamos tan enfadados aquí en Mallorca --explica la vecina de la Costa de los Pinos-- no estriba en que lograra una "renovación" de la concesión, si no en que Pedrojota y Agatha ampliaron desmesuradamente la piscina, le incluyeron un solarium, cogieron terreno al mar y otra sería de tropelías urbanísticas que jamás hubieran consentido a un ciudadano normal.

Y, bajando la voz como para evitar que la escuchen, añade:

--Y ahora quienes le están echando una mano son varios ministros de Zapatero. Y si no que le pregunten a Bono, que estuvo hace poco en casa de Pedrojota desde donde, dicen, hizo algunas gestiones telefónicas.

miércoles, 8 de septiembre 2004

Cap. 2 / La piscina ilegal de Pedrojota
CINCO MINISTROS DE ZAPATERO SE TIRAN A LA PISCINA

Pedrojota detuvo el movimiento errático del ratón óptico inalámbrico del ordenador para coger el teléfono móvil que vibraba a escasos centímetros de su mano derecha.

Antes de contestar miró el número. Estaba sentado ante una espectacular mesa Norman Foster, conectado con la intranet de El Mundo y navegando por Internet, desde el amplio y diáfano despacho al que Agatha había dado algunos de sus toques decorativos en la planta superior de la mansión en la Costa de los Pinos de Mallorca.

--Dime Isabelita --apremió mientras su vista se perdía en el azulado mar de Mallorca a través del amplio ventanal .

Mientras escuchaba las palabras de su secretaria, una mueca de desaprobación inundó su rostro como si hubiera mordido una almendra amarga. Colgó sin despedirse, terminó apresurado de dar el visto bueno a un texto para la edición local de El Mundo en Baleares, bajó una planta y salió al jardín. Localizó a Agatha leyendo a la sombra de un pino. Sus hijos Tristán y Cósima andaban por algún lugar de la casa, pero no se les oía.

--Tenemos un problema...

Agatha ni se dignó en levantar la vista del texto.

--... nos quieren inundar la piscina de piojosos: han convocado una manifestación junto a la casa y esto huele a que intentarán entrar y darse un baño.

--¿Un baño?... ¿Dónde?

--Aquí, en nuestra piscina.

La modista cerró el libro de un sonoro golpe y comenzó a encadenar exabruptos de una manera tan natural, que hasta Pedrojota --acostumbrado a tantas cosas-- se quedó atónito.


Ecologistas, miembros del Lobby per la Independència y los sectores más furibundamente mallorquinistas de la isla parecían empeñados en amargarles las vacaciones y no habían cesado de dar la tabarra llevaban desde comienzos del verano. Tan pronto convocaban una rueda de prensa para denunciar que la piscina incumplía de manera flagrante la Ley de Costas, como anunciaban que la pileta había sido ampliada y reformada sin permiso de Medio Ambiente por lo que habían sido sancionados con 16.900 euros de multa.


Pedrojota no tuvo que pagar porque, según dicen los ecologistas, el entonces conseller de Hacienda del Govern del Pacte de Progrés, el socialista Joan Mesquida, le perdonó la multa dejando que prescribiera en un cajón y desde entonces el diario El Mundo describe a Mesquida, actualmente Director general de Infraestructuras del Ministerio de Defensa dirigido por José Bono, como ejemplo de "inteligencia, corrección, neutralidad, sentido común, moderación, educación y bondad".


Los partidarios de convertir sus propiedades en un lugar de uso público incluso se presentaban con un notario para que diera fe de que no se podía acceder a lo que ellos consideraban una piscina de "carácter general, pública y gratuita" ya que "la ley prohíbe construir en el dominio público marítimo terrestre".


La contraofensiva informativa orquestada por el director de la edición local de El Mundo --y supervisada por el propio Pedrojota a golpe de teléfono móvil y desde el ordenador de casa conectado a la intranet del diario-- no parecía estar acallando el tema. Todo lo contrario. La sóla idea de que un grupo de andrajosos pudiera poner los pies en alguno de los más de 600 metros cuadrados de primoroso jardín o que introdujeran sus sudorosas humanidades en la cristalina agua de la enorme piscina hizo que Agatha perdiera los nervios.


--Pedro, te lo advierto --amenazó Agatha--. Como se vuelva a acercar uno sólo de esos a cien metros de mi casa, aquí te quedas... Me voy a París y que te zurzan.


Hasta entonces, al director de El Mundo le había bastado la connivencia de Jaume Matas --justo antes del verano, Matas había concedido una subvención de 50 millones a Pedrojota para que el periódico creara los Premios de las Artes y de la ciencia Baleares-- y las campañas lanzadas desde las páginas de su periódico para sortear las ilegalidades cometidas y lograr un trato de favor. Pero el embrollo de la piscina estaba teniendo repercusión en la prensa local de Baleares. El pitorreo que destilaban las conversaciones entre los lugareños alcanzaba ya sus oídos. Tenía que impedir como fuera aquella descabellada manifestación. Nadie mejor que él sabía el valor y el impacto de una foto.


Mientras el asunto siguiera en columnas interiores de Ultima Hora o del Diari de Balears, las cosas estaban bajo control, pero una instantanea graciosa o chocante podía hacer saltar el affaire a Madrid y de ahí a que empezase la Cadena SER a dar la lata o que algún comentarista lo sacase a colación en una tertulia radiofónica, sólo habría un paso.


Pedrojota era consciente de que contaba con el respaldo fervoroso del alcalde de Son Servera, el municipio donde está enclavado su chalé. No en vano, era invitado habitual a la casa y participaba orgulloso en las campañas periodísticas de El Mundo en Baleares.


Las malas lenguas en la isla aseguran que es demasiado cateto para no sentirse deslumbrado por el aura de poder que Pedrojota destila por cada uno de sus poros. Pero en este caso, el alcalde socialista poco podía hacer, como no fueran declaraciones, aunque todo ayudaba.


A medida que se acercaba la fecha de la marcha verde sobre su piscina, Pedrojota pareció asustarse. Necesitaba pararla como fuera. Sin sonrojo, ni recato, llamó personalmente a Ramón Socías, delegado del Gobierno en Baleares, y le convocó a su casa.


Socías, hombre conciliador y enemigo de polémicas, explicó como pudo al director de El Mundo que, en su opinión, no sería prudente acercarse al chalé.


--Pedro, corro el riesgo de que me vean entrando o saliendo y eso empeoraría las cosas --argumentó Socías antes de prometer con educación hacer todo lo posible.


Por si acaso, Pedrojota avisó a la Guardia Civil e hizo que sus ayudantes alertaran a las fuerzas de Policía Local. Pero cuando comprobó que aún así el tema no se paraba, decidió utilizar a la artillería pesada.


La primera que intervino fue Cristina Narbona, ministra de Medio Ambiente.

El segundo fue José Bono, ministro de Defensa, quien intercedió dos veces. La segunda, tras cenar opíparamente en casa de Pedrojota e instado por este para que descolgara el teléfono e hiciera algunas llamadas.


La tercera que se tiró a la piscina fue Malena Alvarez, ministra de Fomento.


La cuarta, la vicepresidenta, quien antes de posar para Vogue también telefoneó a Socias, pidiendole que parara la manifestación o que la desviara a otro lugar.


Pero la guinda llegó con el ministro del Interior, Alonso, quién finalmente forzó la prohibición de la marcha verde hacia la piscina ilegal de Pedrojota y trato de convertir la protesta en un acto ante la sede mallorquina del periódico.



HISENDA NI SIQUIERA INICIÓ LOS TR�MITES PARA COBRAR LA MULTA DE 16.900 EUROS A PEDRO J.

La sanción quedó paralizada en la Conselleria hasta que prescribió, en julio de 2003

TONI GOMIS

La Conselleria d'Hisenda no cobró los 16.903,47 euros de la multa al periodista Pedro J. Ramírez porque nunca inició los trámites para hacerlo. Ramírez tampoco hizo nada por pagar ni por recurrir la pena ante los tribunales, la única vía que le quedaba después de agotar la administrativa. El 11 de julio de 2003, un año después de ser publicada en el BOIB, la multa de 2,8 millones de las antiguas pesetas prescribió.


La sanción pecuniaria la había impuesto la Conselleria de Medi Ambient de Margalida Rosselló, que informó a su vez a la de Hisenda de Joan Mesquida, actual director general de Infraestructuras del Ministerio de Defensa bajo las órdenes de José Bono, para que la cobrara.
Pero Hisenda, por motivos que se desconocen, no siguió el procedimiento habitual en la tramitación de este tipo de sanciones, según explicaron ayer fuentes autorizadas del actual Gobierno autonómico. De hecho, y siempre según las explicaciones ofrecidas por Hisenda, el departamento no dio paso alguno.


Pedro J. Ramírez es el administrador de la empresa Solares de Simba, propietaria de un chalet en Costa dels Pins situado en la zona de servidumbre de protección. La Conselleria de Medi Ambient sancionó a Ramírez por realizar obras sin contar con su permiso.


El periodista recurrió, pero la consellera desestimó las alegaciones y convirtió en firme la multa de 16.900 euros. Después de eso, a Ramírez sólo le quedaba la vía del contencioso administrativo en el Tribunal Superior, pero no la utilizó y se limitó a dejar pasar el tiempo.


Fuentes de la Conselleria d'Hisenda, que ahora encabeza Lluís Ramis de Ayreflor, mostraron su extrañeza por la paralización de esta multa por parte del equipo anterior. Las mismas fuentes explicaron que el procedimiento habitual establece que, una vez iniciada la tramitación, la Dirección General de Tributos tiene que poner en marcha una providencia de apremio y publicarla en el Butlletí Oficial (BOIB). Nada de eso se hizo.


Asimismo, cuando la parte deudora no ha presentado recurso judicial y el importe se encuentra todavía impagado -como era el caso-, tiene que iniciarse un expediente de embargo de los bienes, en este caso de la empresa de Ramírez. Eso tampoco sucedió.


fue el último movimiento administrativo del expediente, que quedó completamente paralizado hasta el día de su prescripción en base a la Ley de Costas. Así, el 11 de julio del 2003, una semana después de la toma de posesión del Ejecutivo de Jaume Matas, la sanción quedó sin efecto.

Juristas consultados por este diario coincidieron en señalar que el hecho de no haber cobrado la sanción puede constituir «desde negligencia grave por parte de funcionario a un caso de tráfico de influencias o, incluso, de prevaricación, si se demuestra la existencia de dolo». De lo que no hay duda, sin embargo, «es del agravio comparativo para la ciudadanía», afirmaron.

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Comentaris

Re: + Corrupció a la "democracia" a l'espanyola
08 set 2004
<b>La Fundació d'Ana Botella s'adjudica una subvenció "sospitosa"</b>


Madrid. 08/09/2004 - La Fundació Iberoamérica-Europa, de la qual Ana Botella en fou vicepresidenta i que actualment presideix l’excap de premsa de José María Aznar, va canviar els seus estatuts per poder adjudicar-se una subvenció de 600.000 euros de la Comunitat de Madrid durant el 2001.

El responsable de l’adjudicació, curiosament, va ser Tomás Vera, exdirector general d’Immigració de la Comunitat i actual col•laborador de Botella en matèria de cooperació.

La Fundació, segons els estatuts fundacionals, tenia com a objectiu la cooperació internacional, però “providencialment� els va canviar just uns mesos abans que la Comunitat publiqués una convocatòria oficial de concurs per adjudicar la gestió d’un centre d’atenció a immigrants, perquè un dels requisits era que l’organització que ho sol•licités contemplés als estatuts la gestió de centres de serveis socials.

Un cop convocada la subvenció, els estatuts de la Fundació Iberoamérica-Europa incloïen “la gestión de centros sociales�. Sens dubte, una Fundació amb una gran visió de futur. I amb molta merda.
Re: JAUME MATAS "AJUDA" A PEDRO J. rAM�REZ. CORRUPCIÓ D'ALT�SSIM NIVELL A LES BALEARS
10 set 2004
I encara hi ha qui pretén defensar aquests estats de merda?
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