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Notícies :: antifeixisme
La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
30 ago 2004
Mentiras sionistas
El sionismo es un alumno aventajado del nazismo, aunque parezca una paradoja. La propaganda mediática del régimen sionista en Palestina ha pintado durante más de 50 años una realidad virtual de vivos colores sin escatimar medios para ello. La jugada hubiera sido perfecta si no hubiéramos entrado ya en la era de las evidencias, sobre todo desde el 11 de septiembre. El combinado fascista Bush-Sharon y ad láteres masacran ya sin disimulos a medida que el juego propagandístico se les va quedando pequeño. Lo peor de todo es que las espantosas revelaciones que se suceden no sorprenden ya a nadie; LOS CONOCEMOS, aunque vengan disfrazados como dice la canción. Sabemos que el calvinismo norteamericano que Bush profesa fervientemente, juega a erigirse en el pueblo elegido redentor de la humanidad y que halla en Israel su complaciente espejo. Sabemos, que en su interpretación histórica, los indios, legítimos pobladores de un continente maravilloso, no son más que asquerosos cananeos cuyo exterminio tuvo el plácet divino como el de cualquier otra comunidad que se atreva a no obedecer sus tiránicas consignas. En sus últimas horas en el poder Saddam Hussein los comparó a los mongoles; ojalá, porque aquellos al menos, después de la masacre se sintieron fascinados por la cultura islámica a la que fueron a destruir. Estos sin embargo son como cerdos que se revuelcan felices en su propia ignorancia.

Pero no nos dejemos confundir; dos siglos de historia no son nada comparados con la larguísima trayectoria del pueblo judío. Es fácil determinar y valorar la conducta de una nación todavía balbuciente a pesar de su apabullante desarrollo tecnológico. De la misma manera, que el sionismo, engendro recién nacido como quien dice, quiera erigirse en la voz única y oficial de una tradición antiquísima, resulta cuando menos hilarante.

En principio, la doctrina sionista resulta desde sus cimientos absolutamente disparatada, ya que (para indignación de los judíos ortodoxos) reivindica sus pretendidos derechos históricos sobre el Eretz Israel, basándose en la Biblia al mismo tiempo que reclama la laicidad de sus fundamentos políticos. Este laicismo de cartón piedra ha seducido por generaciones a la ilustrada Europa, asustada ante un fenómeno tan desconocido para ella como es el Islam, a la vez que su reconocimiento del estado sionista servía de âexpiaciónâ? a siglos de pogromos. Y aquí, según dice Israel Shahak en su obra historia judía, religión judía, es dónde entra la gran mentira: El estado de Israel, lejos de ser una democracia laicista al gusto europeo, emplea en su modus operandi hacia los palestinos (sean ciudadanos israelíes o no) los postulados más oscurantistas y xenófobos del judaísmo clásico, que enseña a sus adeptos un desprecio feroz hacia la vida de los goyim (los no judíos. Esto es, la inmensa mayoría de la humanidad). La imagen del judío ilustrado, un tanto despistado y crítico con sus tradiciones (tan bien encarnada por Woody Allen). Es una absoluta falacia. Por lo menos en lo que se refiere al Estado de Israel. Una más de las muchas de las que se alimenta. Jamás el judaísmo europeo estuvo comprometido con la causa de la libertad. Antes bien se cobijó a la sombra de regímenes tan despóticos como el zarismo ruso y se entregó con fervor a la explotación del campesinado ruso y polaco mano a mano con los terratenientes cristianos. Esto âjustificaâ?, según el doctor Shahak las explosiones de ira popular motivadas más por la injusticia social que por el odio racista, aunque este fuera fomentado por la clerecía más ignorante.

Todo parece indicar que la gran mentira sionista se ha acabado. Proliferan en lengua inglesa los libros y artículos que desenmascaran el papel del sionismo durante el holocausto (arteramente usado después para sus siniestros fines), su implicación en las dictaduras argentina y chilena, el asesinato de disidentes por obra y gracia del Mossad al más puro estilo stalinianoâ¦â¦

Sharon, cuyo apelativo más suave puede ser el de bestia sanguinaria, nos ha enfrentado a la terrorífica realidad (quizá haya que agradecérselo); el tsahal israelí no es un grupito de alegres y bonachones boys and girls scouts, sino una de las máquinas de guerra más letales e inhumanas del mundo. Los kibbutz no son islas de democracia e igualdad (¿que jovencito europeo con aires de intelectual no ha soñado con ellos en pasadas generaciones?) sino los bastiones del exterminio en aras de la raza pura. El estado de Israel ya no es la âisla democráticaâ? en el océano de las dictaduras árabes sino una vergüenza para los judíos de bien y una pesadilla para toda la humanidad.

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Comentaris

Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
30 ago 2004
¿Quieres democracia? Pues vete a Iran donde hasta los maniquies en los escaparates de las tiendas tienen velo, o Arabia Saudí donde matan a pedradas a mujeres por acostarse con otro hombre que no sea el marido con quien la obligaron a casarse, o...
Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
30 ago 2004
Curiosa la reacción sionista: si es un cristiano el que critica la política israelí pasa a ser un antisemita o un nazi, y si es un musulmán pasa a ser un integrista enviado por Arabia Saudí o Irán...
¡Qué pena dáis, pobres víctimas!
Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
30 ago 2004
Y no importa si uno es budista, cristiano, ateo o musulmán que si no traga esta demagogia se convierte en "sionista". Pero... ¿es verdad o no lo de Irán, Arabia Saudí, Siria, Jordania, etc? Para víctimas los homosexuales torturados, juzgados y encarcelados en Egipto sólo por serlo, en Israel se cometen atrocidades pero esta no. No confundir el apoyo a la independencia palestina con la propaganda islamista y antijudia.
Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
30 ago 2004
¿Sólo los sionistas tienen derecho a hacer propaganda?
Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
30 ago 2004
No confundir el apoyo a la independencia palestina con la propaganda islamista y antijudia.

Como puedes ver, yo paso de propaganda.
Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
30 ago 2004
Si, posiblemente en estos países que dices, que hasta las maniquíes llevan velo, no sean ejemplos modélicos para la liberaciónde la mujer, esa Venus que necesita ser liberada del capricho violento del hombre.
Pero acaso, aqui, en el estado español, país de occidente, cristiano (mayor numero), no denuncias IBN WARRAQ la complicidad del estado con los asesinos?
En el estado español, mira estas dos semanas ultimas...cuantas mujeres han muerto?lo menios 3, que se sepan...pero cuantas reciben "una piedra" de esas que luego las matarán?Porque marginadas i maltratada las hay, que dan lña voz i denuncia...y una mayoria aplastante que SUFRE EN SILENCIO!Acaso no es un problema mundial?
Acentua en diiferentes sitios para más o menos, pero acaso mal de muchos no es consuelo de todos...la mujer será libre, aqui, en Palestina, en Israel. en Afganistan, Iran...si la mujer despierta, no si el hombre la deja...será libre si DESPIERTA de su letargo varonil....
Salut Revolució i Lllibertat per la dona lluitadora i treballadora!!!
Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
30 ago 2004
A mi me gusta diferenciar del sionismo del judío de a pie. No todos apoyan al sionismo. A veces, las críticas al sionismo llevan a una posición casi racista con los judíos. Lo que si es cierto, lo que ha sido el mundo del poder de los judíos, sólo propongo leer el antiguo Testamento de la Biblia y veréis que las atrocidades del sionismo con los palestinos vienen de muy lejos. Y sino quien eran los filisteo y los pueblos que arrasaron en nombre de la "Israel". Javé, el dios de los judíos y su pueblo ha sido uno de los más sanguinarios de la historia. Pero, por favor, diferenciemos de los judíos de los sionistas.
Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
31 ago 2004
Al Warraq eixe...a Israel a la dona palestina no li posen un vel...el volen el cap directament d'un tir.
Eixa ès la democràcia i el respecte a la dona d'els sionistes.
Els israelians no posen vel a les dones...tan sols els volen el cap
31 ago 2004
caterrorpillar.gif
Son tan democratics i feministes que deixen sense cases,sense fills i sense pais a les dones palestines...quan no les maten o torturen directament.
Que parlen de respecte a les dones a la difunta Rachel Corrie...una excavadora israelí li va pasar per damunt...¡eixe si que ès un vel,un vel de terra i de sang !!!
Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
01 set 2004
- Jonathan: que lo pasen mal en este estado, en Israel, en Irán o en Palestina no me consuela. Sólo que antes de escribir ciertas cosas sobre Israel habría que pensar en que los estados que lo rodean no destacan precisamente por democraticos. Sino por todo lo contrario, y eso sin entrar a fondo sobre la represión que padecen los homosexuales en estos estados de confesión musulmana. Hace como cinco años una cantante israeliana ganó Eurovisión, era transexual. ¿Un hombre operado para poder ser la mujer que se siente, cantando en televisión y representando a Irán, Arabia Saudí, Egipto, etc? Imposible en estos estados la democracia sencillamente no existe, donde ser homosexual no sólo es un delito penado con la cárcel sino motivo de persecución social.

- Socialista revolucionario: coincido contigo en tu diferenciación, de sentido común, sobre la gente normal en Israel que en su inmensa mayoría sólo quiere que la violencia acabe de una vez. Pero remontarse a tres mil años atras, a un libro religioso que me sorprendre que como socialista revolucionario tomes como base documental histórica verídica, me parece equivocado. Puestos así se podría hacer lo mismo con los musulmanes y sin ir tan lejos, retrocediendo sólo hasta el 11 de marzo pasado. Pero eso sería muy injusto y absurdo, ¿no crees?

- nopasarán: en los dos autobuses que un par de crios han volado asesinando indiscriminadamente a unas 20 personas también habría mujeres. También niños, ancianos y hombres. A mí me parece terrible lo que le pasó a esta chica, también me parece terrible lo que ha pasado hoy con estas veinte personas. La cuestión es acabar con esto, no justificarlo, piensa en que estas acciones de puro fanatismo sólo empeoran todo y además estan rechazadas por gran parte de los mismos palestinos. No confundas Sharon con los israelíes, tampoco Hamas con los palestinos.

<b>Independència per Palestina!! Llibertat i pau per palestins i israelians!!</b>
Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
02 oct 2004
Qué es la democracia? Es el mejor sistema de gobierno que tenemos, que hemos inventado? Es el único posible? Hay que defenderla a toda costa? No será que hay muchas democracias, Cada una adaptada a los intereses creados en cada momento y lugar?

Gritar Libertad y Paz para los palestinos e israelíes creo que no solo es futil y sin sentido sino ademas, peligroso. El peligro viene de seguir ensimismados en buscar una solución dado el estado de cosas que existe en la actualidad.

Sólo hay una solución: dar marcha atrás en el reloj de la historia y extirpar el cáncer de la religion de esa zona. Ese cáncer se instaló en Palestina tras el final de la Segunda Guerra Mundial y consistió en la creación del único estado religioso del mundo (no considero al Vaticano un "estado" propiamente dicho). Ese cáncer consiguió en muy pocos años sentar las bases de un exterminio premeditado y programado, no solo de la población palestina no judía, sino también de sus ideas y de su identidad.

El fanatismo actual no responde más que a la desesperación, a la impotencia.

Desgraciadamente no hay solución, señores. No la hay. No veo la manera de que la ocupación israelí de Palestina pueda revertir de ninguna manera. Y por otro lado, es lógico que los palestinos no quieran someterese por la fuerza (ya han aguantado bastante desde 1948) a alguien que les ha robado la tierra.

La raza humana, y aqui incluyo a todas las religiones, razas, sexos y creencias, no somos más que un virus que infecta este bello planeta.
Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
21 gen 2005
Para que discutáis sobre lo que dice sobre el mundo y su Alá este pollino, un fanático musulmán estúpdo, podéis ir a su artículo que aparece aquí:

http://www.webislam.com/numeros/2004/267/Opinion/religion_neoliberal.htm


Y que pego, a ver si sale completo. Es una joya medieval.


Número 267 // 29 de Septiembre de 2004 // 14 Sha'ban 1425

opinión



La religión neoliberal y sus mediaciones
Por Ahmad Khalil Moreno






El nuevo opio del pueblo:
âEl ser humano es la única criatura inadaptada del reino animalâ?, Esta aseveración sostenida por los filósofos personalistas del siglo XX, es continuamente constatada por los individuos y las sociedades. El cambio y la indeterminación constituyen el motor de la aventura humana, su gloria y su pesadilla. Ante una realidad en ocasiones despiadada e incomprensible, todos nos pertrechamos con el mecanismo de defensa más ajustado a nuestro carácter. Uno puede decantarse por el existencialismo nihilista, por la náusea sartriana o por la opción que más le convenga. Pero jamás podrá caminar desnudo en mitad de una existencia hostil, desafiante y en apariencia sin sentido.

Numerosos autores contemporáneos han entendido las religiones como sistemas equipados para responder a las acuciantes dudas existenciales del hombre. De esta forma, al hacerlo depender de un poder supremo trascendente, el ser humano corre el riesgo de delegar toda responsabilidad en algo que no se puede ver ni demostrar empíricamente.

La cultura occidental, desde el renacimiento, ha emprendido denodados esfuerzos por emanciparse de esta dependencia de lo numinoso (en palabras de Mircea Eliade) hasta tal punto que en plena revolución industrial, Kart Marx, de quien he tomado el título de este epígrafe, definía la práctica social de la religión como âopio del puebloâ? y en efecto muchas utopías extramundanas ( si nos es dado llamar así a determinadas religiones) han sido eficaces cauterios contra toda insurgencia social, dando forma a la opresión que las clases dominantes ejercían sobre el proletariado.

Lo cierto es que desde el paraíso socialista de Marx, hasta el pragmatismo neoliberal, pasando por la nietzscheana proclamación de la muerte de Dios, en realidad se ha dado forma a un sistema materialista que no ha aportado más que un credo religioso nuevo, solo que desprovisto de trascendencia. Para muestra un botón; Un camarero indio, razonablemente bobalicón, se salta las normas sociales bebiéndose una botella de refresco. Al ser interpelado por la anfitriona de la fiesta, razonablemente avispada que para eso es occidental, después de ofrecerle un numerito musical le responde que no ha hecho más que seguir âel dictado de su espírituâ?. Nos bastarían dos o tres anuncios más para comprender el credo de esta nueva confesión, que al igual que otras muchas a las que viene a sustituir, intenta alienar al hombre sacándolo de su realidad, manteniendo intactas las estructuras de depredación.

Cosmogonía y cosmovisión:

El primer artículo de fe de la religión neoliberal es que el mundo no es una creación sino el fruto de una casual explosión de materia cósmica que se da en llamar Big bang. Otras teorías anteriores como el evolucionismo de Charles Darwin se encargan de reforzar un invento de consecuencias nefastas:

-Nadie ha creado nada; El huerto no tiene dueño trascendente y por lo tanto el hombre debe aprovecharse de su ventaja evolutiva tomando una posición de dominio absoluto.

- El hombre no solamente debe servirse de la naturaleza para cubrir sus necesidades. Debe explotarla sin piedad sacrificándola al dios capital y a su cohorte sacerdotal (hablaremos más adelante de ellos)

-El hombre no es parte integrante de la naturaleza; está por encima de ella y esto lo justifica todo; desde la explotación de los recursos hasta la apropiación indebida de las riquezas ajenas.

Esta relación con el entorno suscita una particular antropología teológica que explica gran parte de la historia del último siglo.

Antropología; dioses y héroes:

El creyente del neoliberalismo es un ser desarraigado. No está atado ni a la cultura ni a la tradición y en absoluto a la naturaleza. Los teólogos neoliberales han inyectado hasta la médula del hombre moderno conceptos como la movilidad laboral en aras del todopoderoso capital. El perfecto creyente debe desear la corte (ciudad, o mejor aún metrópolis) y no sólo menospreciar la aldea (ámbito rural) sino también ignorarla:

-Las ciudades son cada vez más impersonales; Todas responden e imitan a un modelo centralizado. Los centros históricos pierden interés a favor de los centros financieros e incluso son deliberadamente abandonados. Se tiene por capital del orbe a una metrópolis de menos de trescientos años de historia, mientras que ciudades de solera milenaria quedan reducidas al papel de parques temáticos.

-En las metrópolis neoliberales, la relación con los semejantes es de indiferencia cuando no de hostilidad. Son caldo de cultivo para el consumo desenfrenado y por tanto para la frustración personal en todas sus formas.

-En la religión neoliberal el creyente no tiene razón de ser sino está integrado en la masa; La enorme masa depredadora, maleable, inconsciente. Los átomos que la forman son almacenados en estanterías impersonales por cuyos huecos deben hipotecarse de por vida. El dios capital niega a sus esforzados adeptos incluso el derecho a un espacio propio de acuerdo con su dignidad.

-En la religión neoliberal los creyentes no son hermanos; son competidores cuando están arriba y compañeros de esclavitud cuando están al servicio de la casta sacerdotal.

-La uniformidad cultural (o más bien incultural) que impone el credo que nos ocupa, hace que los adeptos miren con desprecio las tradiciones, confesiones y modos de vida que luchen por sustraerse a estos dogmas; ya adopten una posición conservadora

o se empeñen en ofrecer una alternativa. Por ello en su arrogancia, el clero neoliberal juzga y anatematiza realidades que exceden con mucho la simplicidad de sus normas y el perfil preestablecido de hombre que imponen: Blanco, a ser posible anglosajón. De tradición protestante mejor que católica, urbanita convencido y consumidor empedernido.

-El ser humano tiene prohibido todo nexo de unión con la naturaleza a la que explota; los alimentos son manipulados industrialmente y envasados para facilitar su consumo, no importa que estos envases sean contaminantes. De tal manera, al ser degradado a la condición de consumidor pierde el control sobre su propia alimentación y por tanto sobre su salud.

-Naturalmente el credo neoliberal se ha cuidado muy mucho de imponer su propio panteón de héroes y deidades. Se trata de individuos ensalzados por el sistema para ser adorados, imitados o envidiados por las masas. Revisten la condición de actores, actrices, estrellas del pop, top models, banqueros, etc. Muchos de estos pobres desgraciados son destruidos por el mismo dios que los creó, y entonces pasan a la categoría de mártires cuyo ejemplo conmueve a las masas de adoradores, basta recordar a algunos para darse cuenta (Marilyn Monroe, Elvis Prestley, Greta Garbo, Diana Spencer, etc)

Como conclusión a este apartado cabe señalar que el credo neoliberal sólo admite otros credos tradicionales con la condición de que no salgan de la esfera privada. Si lo hacen, sus manifestaciones devocionales son convertidas en fiestas de interés turístico sin más importancia que el colorido folklórico. Es tal el pragmatismo de esta suerte de idolatría que puede servirse del sentimiento religioso tradicional para poner por obra sus dogmas; El mesianismo trasnochado de Bush, puesto como instrumento en manos de las multinacionales, es la prueba de ello.

Mediaciones, templo y sacerdocio:

Los adeptos del neoliberalismo aceptan de grado toda una avalancha mediática que los ayude a alcanzar el rol que el dios-capital espera de ellos. Como toda religión que se precie, la neoliberal articula en torno a sí sus escrituras, pero a diferencia de las demás, estas son innúmeras y van desde los escritos de sus profetas ( Malthus, Shere hite, Hume, etc) hasta las revistillas-devocionario de moda femeninas que imponen a sus lectoras todo un código de comportamiento sexual, afectivo e indumentario, aliñado con los sucedáneos más âfeministas y progresâ?. La televisión hace de exegeta de estas sacras escrituras deleitando al público,( casi siempre se ceban con el femenino pero hay exégesis para cada tipo de creyente: treintañeros, homosexuales, adolescentesâ¦..etc. ) con series como âAllie Mcbealâ? o âsexo en Nueva Yorkâ?, que recuerdan a su audiencia lo divertido y âpiadosoâ? que puede ser estar frustrado sexualmente, tener un trabajo esclavizante o cosificar las relaciones afectivas. A ellas sumemos el carácter casi litúrgico del cine de masas, cuyos próceres, obsesionados con los dividendos de taquilla ofrecen a la masa creyente toda suerte de disparates épicos que refuerzan la moral imperante.

Por último señalemos sus templos y las ciudades sagradas: Hollywood, la meca del cine épico y palomitero ya mencionado, Malibú, el nuevo olimpo de las deidades mediáticas y sobre todo Nueva York, centro del capitalismo mundial, sede de los mayores templos y de la alta jerarquía del capitalâ¦.Wall street y sus coribantes desenfrenados, poseídos por el ídolo; corredores de bolsa creo que los llamanâ¦â¦.

Es de destacar que el inmenso pragmatismo de que hace gala esta confesión, llevará a sus jerarcas a planificar las mayores masacres y aún a destruir sus propios templos para ejecutar sus fines. La vida humana, masificada previamente, es aniquilada sin miramientos en hecatombes que susciten la indignación de los creyentes contra âlos herejes enemigos de la feâ?. Todo en aras del dios-capital.

El misterio y sus caras:

Los apologetas del neoliberalismo han convertido toda la realidad en un âmisterium tremensâ? pero nada fascinante. El ser humano, lejos de sentirse atraído por el nuevo ânumenâ? jugará entretenido con las coloridas mediaciones que se le ofrecen. De vez en cuando los jerarcas lo aterrorizarán cuando juzguen oportuno con un peligro inminente que se asemeje lo más posible a una mala película de acción (El malo malísimo Ben Laden se parece bastante al doctor âNoâ? o a cualquier otro villano de la serie de James Bond). Ante cualquier acción malvada, el dios-capital muestra su ira bajando en picado sus cotizaciones en el templo de la bolsa y el pobre creyente tiembla ante las veleidades de la diosa economía, vengativa ella.

Ahora más que nunca el creyente ha delegado toda su responsabilidad en manos de dioses tiránicos, explicando su mundo desde la dimensión mistérica que los sacerdotes le suministran; Así, el hambre y el subdesarrollo del sur del mundo, tienen una explicación casi natural y antropológica; la pobreza de estos pueblos es la consecuencia de su falta de fe en el dios-capital y los beneficios que reporta, tales como la democracia circense made in USA o la renuncia total a la cultura propia descrita más arriba. Igualmente grave es la renuncia del ciudadano-creyente-consumidor-occidental a las dimensiones más bellas de su ser en favor de la hipermediación neoliberal:

El cuerpo y la salud:

La fe neoliberal prohíbe a sus fieles el conocimiento del cuerpo, que es presentado como una complicada máquina cuyo mecanismo escapa del control del sujeto que lo posee. La medicina occidental se ha convertido en un colegio sacerdotal más. Los adeptos acuden a los templos de la salud temerosos, a veces aterrorizados, dispuestos a entregarse a sus sacerdotes en cuerpo y alma. El sacerdote-médico hará con el fiel lo que estime oportuno, aunque sea doloroso y humillante. En los casos más graves el sacerdote-médico será también juez y dictará la temida sentencia de muerte. Por supuesto, los males del cuerpo serán tratados parcialmente, nada importan las circunstancias humanas del adepto-paciente, que confiará ciegamente en los preceptos del clérigo. Por supuesto templo de la salud e industria farmacéutica van indisolublemente unidos; el dios-capital es omnipresente.

La mente y los sentimientos:

La fe neoliberal convierte al individuo en un desconocido para sí mismo, incapaz de expresar sus sentimientos, carne de depresiones, agente activo y pasivo de la cosificación del afecto, disfrutador del consumo de sexo genitalizado, frustrado con su cuerpo y con su alma. Por ello la iglesia neoliberal dispone de todo un ejército de sacerdotes psicólogos, sacerdotes-sexólogos, sacerdotes-consejeros matrimoniales, etc que guían al fiel por la absurda y misteriosa senda de la vida, siempre previo pago, claro.

La historia:

En el credo neoliberal, la historia queda reducida a la actualidad. Los hechos no se explican por sus causas, sino que se exponen aislados, explicándolos por sí mismos. Por eso esta religión quisiera convertirse en una cultura ágrafa; La imagen es más potente, y si se la presenta sin comentarios (la cadena de televisión Euronews tiene un apartado de estas características en su programación) mucho mejor. El atontado creyente-consumidor se aterrorizará cuando vea a una muchedumbre de âmoros fanáticosâ? gritando como locos por las calles y quemando símbolos sagrados de la confesión neoliberal; no atenderá a nada más, no tratará de explicarse los porqués.

El periodismo se ha transformado en una suerte de sacerdocio más, mantenido por las grandes multinacionales de la desinformación neoliberal; es necesario para el florecimiento de la fe que la historia sea convertida en un misterio paradójicamente muy simple de comprender: el viejo paradigma âextra ecclesiam nulla salusâ? es usado hoy por el sumo pontífice en la cruzada antiterrorista: âEl que no está con nosotros está contra nosotrosâ?. Todo medio de información debe aplicar el catecismo neoliberal a sus informaciones so pena de ser perseguido y aniquilado (las sedes de Al yazira en Kabul y Bagdad, fueron a tal efecto, objetivos prioritarios de las tropas neoliberales).

Por supuesto, la iglesia neoliberal cuenta con opinadores mediáticos a sueldo que con maneras intelectualoides se encargan de hacer el panegírico del credo, satanizando a todo el que se sitúe fuera.

La dimensión mística; la new age:

A imitación de otros dioses el ídolo de la religión neoliberal pretende causar la herida y suministrar la curación. Sabedores de que en su versatilidad reside su fuerza, aplican la ley de la oferta y la demanda a las aspiraciones espirituales de sus siempre insatisfechos adeptos, es aquí dónde se sitúa el fenómeno de la new age (nueva era).

Los orígenes de esta imprecisa corriente son difíciles de situar; algunos la emparentan con la masonería y otros la asocian a la corriente espiritista de Helena Blavatsky, ciudadana rusa afincada en Nueva York cuyas doctrinas causaron furor entre la intelectualidad occidental de principios del siglo XX. Actualmente, esta visión mística del capitalismo se ha enriquecido con otras corrientes como el movimiento hippy de los sesenta y las religiones místicas de oriente.

La new age reniega de las religiones establecidas ( sobre todo las del libro) por considerarlas represivas y alienantes. Es capaz de integrar en su seno a dioses de religiones ya extinguidas, como la egipcia, junto a una serie de maestros ascendidos entre los que figuran Jesús y Buda. Su panteísmo exacerbado hace que se conciba el mundo y la historia como un todo armónico, en el que el dolor y el sufrimiento no deben combatirse ya que son realidades Kármicas (en resumidas cuentas; si el pueblo palestino sufre es porque está en deuda (karma) con los sionistas). Está claro que una mística así procede de un sistema con vocación a perpetuarse en la tierra hasta que la destruya; si, han leído bien: para que llegue la era de acuario, tiempo feliz sin religiones oficiales, debe producirse una gran hecatombe que deje a la humanidad reducida a su mínima expresión. Los pocos supervivientes serán los privilegiados que disfruten esta nueva edad en paz.

La new age satisface a los sufridos creyentes neoliberales porque les hace recuperar la conciencia del yo, maltrecha por las dentelladas del sistema, a la vez que les suministra el narcótico de la armonía mundi para digerir la atrocidad globalizada.

La respuesta del Islam; El desafío del hombre consciente:

Al exponer los artículos de fe de esta nueva religión no debería sorprendernos que haya erigido al Islam como su mayor enemigo, de hecho, muchos de mis amigos cristianos se lamentan de que la iglesia no sea en absoluto molesta para el sistema. La iglesia neoliberal ve amenazado su emporio y actúa como bestia herida, tanto que cada vez más va perdiendo su sutileza en el mentir. Ciertamente no es el Islam lo único que la amenaza. Pero los movimientos antiglobalización son aún demasiado jóvenes como para inquietarla y los foros sociales que surgen en el mismo centro de la iglesia-imperio, aunque van ganando consistencia, aún deben afianzarse más. El Islam resulta amenazador porque propone la verdadera humanización del hombre y por tanto, un nuevo modelo de civilización y ante un reto así, sólo se tienen dos opciones: o se le domestica integrándolo en el batiburrillo de mediaciones toleradas o se le declara la guerra. Sin duda es la última alternativa la escogida, pero no querría terminar esta exposición sin mostrar algunas de las razones de este ensañamiento neoliberal contra el Din:

-Al comienzo señalaba que es imposible caminar desnudo (sin mediaciones) en mitad del vértigo de la realidad. Pues bien, esto es precisamente lo que hace el verdadero musulmán; caminar sin mediaciones porque no hay dios fuera de Allah. Por ende nadie tiene que decirle cómo ser, cómo vivir, qué causas defender. Nadie, sino ALLAH.

-La dignidad humana en el Islam no es futura, no será alcanzada en el día del juicio o en posteriores etapas de la historia. La dignidad es innata al ser humano, hombre y mujer. Por lo tanto el musulmán debe combatir aquellas mediaciones que tratan de imponérsele.

-La usura está terminantemente prohibida, y la razón de ser de la religión neoliberal es la usura. Ella es la que dota al dios-capital de su realidad idolátrica.

-El musulmán conoce su propio cuerpo, ora con el cuerpo, y sabe que no debe abusar de él consumiendo aquello que produce enfermedad, adicción o escapismo.

-En el Islam, espiritualidad, belleza, cultura, justicia social y libertad están integrados en el tawhid; nada de disociaciones entre lo sacro y lo profano. Nada de temporal y espiritual, en suma; nada de la esquizofrenia que la religión neoliberal impone al hombre.

-Por último el musulmán no camina en la frustración y la carencia, sino en la plenitud, sabiendo que no hay poder shaytánico que pueda arrebatársela.

PERO ALLAH SABE MÃ?S
Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
21 gen 2005
Jo, macho. El Moreno me ha convencido. Voy a hacerme musulmán. Estoy harto de todos vosotros, materialistas.
Si, señor, ahora comprendo por qué los judíos son nazis y los musulmanes no son los aliados de Hitler que pedían más cámaras de gas
Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
21 gen 2005
Jo, macho. El Moreno me ha convencido. Voy a hacerme musulmán. Estoy harto de todos vosotros, materialistas.
Si, señor, ahora comprendo por qué los judíos son nazis y los musulmanes no son los aliados de Hitler que pedían más cámaras de gas
Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
21 gen 2005
Para que discutáis sobre lo que dice sobre el mundo y su Alá este pollino, un fanático musulmán estúpdo, podéis ir a su artículo que aparece aquí:

http://www.webislam.com/numeros/2004/267/Opinion/religion_neoliberal.htm


Y que pego, a ver si sale completo. Es una joya medieval.


Número 267 // 29 de Septiembre de 2004 // 14 Sha'ban 1425

opinión



La religión neoliberal y sus mediaciones
Por Ahmad Khalil Moreno






El nuevo opio del pueblo:
âEl ser humano es la única criatura inadaptada del reino animalâ?, Esta aseveración sostenida por los filósofos personalistas del siglo XX, es continuamente constatada por los individuos y las sociedades. El cambio y la indeterminación constituyen el motor de la aventura humana, su gloria y su pesadilla. Ante una realidad en ocasiones despiadada e incomprensible, todos nos pertrechamos con el mecanismo de defensa más ajustado a nuestro carácter. Uno puede decantarse por el existencialismo nihilista, por la náusea sartriana o por la opción que más le convenga. Pero jamás podrá caminar desnudo en mitad de una existencia hostil, desafiante y en apariencia sin sentido.

Numerosos autores contemporáneos han entendido las religiones como sistemas equipados para responder a las acuciantes dudas existenciales del hombre. De esta forma, al hacerlo depender de un poder supremo trascendente, el ser humano corre el riesgo de delegar toda responsabilidad en algo que no se puede ver ni demostrar empíricamente.

La cultura occidental, desde el renacimiento, ha emprendido denodados esfuerzos por emanciparse de esta dependencia de lo numinoso (en palabras de Mircea Eliade) hasta tal punto que en plena revolución industrial, Kart Marx, de quien he tomado el título de este epígrafe, definía la práctica social de la religión como âopio del puebloâ? y en efecto muchas utopías extramundanas ( si nos es dado llamar así a determinadas religiones) han sido eficaces cauterios contra toda insurgencia social, dando forma a la opresión que las clases dominantes ejercían sobre el proletariado.

Lo cierto es que desde el paraíso socialista de Marx, hasta el pragmatismo neoliberal, pasando por la nietzscheana proclamación de la muerte de Dios, en realidad se ha dado forma a un sistema materialista que no ha aportado más que un credo religioso nuevo, solo que desprovisto de trascendencia. Para muestra un botón; Un camarero indio, razonablemente bobalicón, se salta las normas sociales bebiéndose una botella de refresco. Al ser interpelado por la anfitriona de la fiesta, razonablemente avispada que para eso es occidental, después de ofrecerle un numerito musical le responde que no ha hecho más que seguir âel dictado de su espírituâ?. Nos bastarían dos o tres anuncios más para comprender el credo de esta nueva confesión, que al igual que otras muchas a las que viene a sustituir, intenta alienar al hombre sacándolo de su realidad, manteniendo intactas las estructuras de depredación.

Cosmogonía y cosmovisión:

El primer artículo de fe de la religión neoliberal es que el mundo no es una creación sino el fruto de una casual explosión de materia cósmica que se da en llamar Big bang. Otras teorías anteriores como el evolucionismo de Charles Darwin se encargan de reforzar un invento de consecuencias nefastas:

-Nadie ha creado nada; El huerto no tiene dueño trascendente y por lo tanto el hombre debe aprovecharse de su ventaja evolutiva tomando una posición de dominio absoluto.

- El hombre no solamente debe servirse de la naturaleza para cubrir sus necesidades. Debe explotarla sin piedad sacrificándola al dios capital y a su cohorte sacerdotal (hablaremos más adelante de ellos)

-El hombre no es parte integrante de la naturaleza; está por encima de ella y esto lo justifica todo; desde la explotación de los recursos hasta la apropiación indebida de las riquezas ajenas.

Esta relación con el entorno suscita una particular antropología teológica que explica gran parte de la historia del último siglo.

Antropología; dioses y héroes:

El creyente del neoliberalismo es un ser desarraigado. No está atado ni a la cultura ni a la tradición y en absoluto a la naturaleza. Los teólogos neoliberales han inyectado hasta la médula del hombre moderno conceptos como la movilidad laboral en aras del todopoderoso capital. El perfecto creyente debe desear la corte (ciudad, o mejor aún metrópolis) y no sólo menospreciar la aldea (ámbito rural) sino también ignorarla:

-Las ciudades son cada vez más impersonales; Todas responden e imitan a un modelo centralizado. Los centros históricos pierden interés a favor de los centros financieros e incluso son deliberadamente abandonados. Se tiene por capital del orbe a una metrópolis de menos de trescientos años de historia, mientras que ciudades de solera milenaria quedan reducidas al papel de parques temáticos.

-En las metrópolis neoliberales, la relación con los semejantes es de indiferencia cuando no de hostilidad. Son caldo de cultivo para el consumo desenfrenado y por tanto para la frustración personal en todas sus formas.

-En la religión neoliberal el creyente no tiene razón de ser sino está integrado en la masa; La enorme masa depredadora, maleable, inconsciente. Los átomos que la forman son almacenados en estanterías impersonales por cuyos huecos deben hipotecarse de por vida. El dios capital niega a sus esforzados adeptos incluso el derecho a un espacio propio de acuerdo con su dignidad.

-En la religión neoliberal los creyentes no son hermanos; son competidores cuando están arriba y compañeros de esclavitud cuando están al servicio de la casta sacerdotal.

-La uniformidad cultural (o más bien incultural) que impone el credo que nos ocupa, hace que los adeptos miren con desprecio las tradiciones, confesiones y modos de vida que luchen por sustraerse a estos dogmas; ya adopten una posición conservadora

o se empeñen en ofrecer una alternativa. Por ello en su arrogancia, el clero neoliberal juzga y anatematiza realidades que exceden con mucho la simplicidad de sus normas y el perfil preestablecido de hombre que imponen: Blanco, a ser posible anglosajón. De tradición protestante mejor que católica, urbanita convencido y consumidor empedernido.

-El ser humano tiene prohibido todo nexo de unión con la naturaleza a la que explota; los alimentos son manipulados industrialmente y envasados para facilitar su consumo, no importa que estos envases sean contaminantes. De tal manera, al ser degradado a la condición de consumidor pierde el control sobre su propia alimentación y por tanto sobre su salud.

-Naturalmente el credo neoliberal se ha cuidado muy mucho de imponer su propio panteón de héroes y deidades. Se trata de individuos ensalzados por el sistema para ser adorados, imitados o envidiados por las masas. Revisten la condición de actores, actrices, estrellas del pop, top models, banqueros, etc. Muchos de estos pobres desgraciados son destruidos por el mismo dios que los creó, y entonces pasan a la categoría de mártires cuyo ejemplo conmueve a las masas de adoradores, basta recordar a algunos para darse cuenta (Marilyn Monroe, Elvis Prestley, Greta Garbo, Diana Spencer, etc)

Como conclusión a este apartado cabe señalar que el credo neoliberal sólo admite otros credos tradicionales con la condición de que no salgan de la esfera privada. Si lo hacen, sus manifestaciones devocionales son convertidas en fiestas de interés turístico sin más importancia que el colorido folklórico. Es tal el pragmatismo de esta suerte de idolatría que puede servirse del sentimiento religioso tradicional para poner por obra sus dogmas; El mesianismo trasnochado de Bush, puesto como instrumento en manos de las multinacionales, es la prueba de ello.

Mediaciones, templo y sacerdocio:

Los adeptos del neoliberalismo aceptan de grado toda una avalancha mediática que los ayude a alcanzar el rol que el dios-capital espera de ellos. Como toda religión que se precie, la neoliberal articula en torno a sí sus escrituras, pero a diferencia de las demás, estas son innúmeras y van desde los escritos de sus profetas ( Malthus, Shere hite, Hume, etc) hasta las revistillas-devocionario de moda femeninas que imponen a sus lectoras todo un código de comportamiento sexual, afectivo e indumentario, aliñado con los sucedáneos más âfeministas y progresâ?. La televisión hace de exegeta de estas sacras escrituras deleitando al público,( casi siempre se ceban con el femenino pero hay exégesis para cada tipo de creyente: treintañeros, homosexuales, adolescentesâ¦..etc. ) con series como âAllie Mcbealâ? o âsexo en Nueva Yorkâ?, que recuerdan a su audiencia lo divertido y âpiadosoâ? que puede ser estar frustrado sexualmente, tener un trabajo esclavizante o cosificar las relaciones afectivas. A ellas sumemos el carácter casi litúrgico del cine de masas, cuyos próceres, obsesionados con los dividendos de taquilla ofrecen a la masa creyente toda suerte de disparates épicos que refuerzan la moral imperante.

Por último señalemos sus templos y las ciudades sagradas: Hollywood, la meca del cine épico y palomitero ya mencionado, Malibú, el nuevo olimpo de las deidades mediáticas y sobre todo Nueva York, centro del capitalismo mundial, sede de los mayores templos y de la alta jerarquía del capitalâ¦.Wall street y sus coribantes desenfrenados, poseídos por el ídolo; corredores de bolsa creo que los llamanâ¦â¦.

Es de destacar que el inmenso pragmatismo de que hace gala esta confesión, llevará a sus jerarcas a planificar las mayores masacres y aún a destruir sus propios templos para ejecutar sus fines. La vida humana, masificada previamente, es aniquilada sin miramientos en hecatombes que susciten la indignación de los creyentes contra âlos herejes enemigos de la feâ?. Todo en aras del dios-capital.

El misterio y sus caras:

Los apologetas del neoliberalismo han convertido toda la realidad en un âmisterium tremensâ? pero nada fascinante. El ser humano, lejos de sentirse atraído por el nuevo ânumenâ? jugará entretenido con las coloridas mediaciones que se le ofrecen. De vez en cuando los jerarcas lo aterrorizarán cuando juzguen oportuno con un peligro inminente que se asemeje lo más posible a una mala película de acción (El malo malísimo Ben Laden se parece bastante al doctor âNoâ? o a cualquier otro villano de la serie de James Bond). Ante cualquier acción malvada, el dios-capital muestra su ira bajando en picado sus cotizaciones en el templo de la bolsa y el pobre creyente tiembla ante las veleidades de la diosa economía, vengativa ella.

Ahora más que nunca el creyente ha delegado toda su responsabilidad en manos de dioses tiránicos, explicando su mundo desde la dimensión mistérica que los sacerdotes le suministran; Así, el hambre y el subdesarrollo del sur del mundo, tienen una explicación casi natural y antropológica; la pobreza de estos pueblos es la consecuencia de su falta de fe en el dios-capital y los beneficios que reporta, tales como la democracia circense made in USA o la renuncia total a la cultura propia descrita más arriba. Igualmente grave es la renuncia del ciudadano-creyente-consumidor-occidental a las dimensiones más bellas de su ser en favor de la hipermediación neoliberal:

El cuerpo y la salud:

La fe neoliberal prohíbe a sus fieles el conocimiento del cuerpo, que es presentado como una complicada máquina cuyo mecanismo escapa del control del sujeto que lo posee. La medicina occidental se ha convertido en un colegio sacerdotal más. Los adeptos acuden a los templos de la salud temerosos, a veces aterrorizados, dispuestos a entregarse a sus sacerdotes en cuerpo y alma. El sacerdote-médico hará con el fiel lo que estime oportuno, aunque sea doloroso y humillante. En los casos más graves el sacerdote-médico será también juez y dictará la temida sentencia de muerte. Por supuesto, los males del cuerpo serán tratados parcialmente, nada importan las circunstancias humanas del adepto-paciente, que confiará ciegamente en los preceptos del clérigo. Por supuesto templo de la salud e industria farmacéutica van indisolublemente unidos; el dios-capital es omnipresente.

La mente y los sentimientos:

La fe neoliberal convierte al individuo en un desconocido para sí mismo, incapaz de expresar sus sentimientos, carne de depresiones, agente activo y pasivo de la cosificación del afecto, disfrutador del consumo de sexo genitalizado, frustrado con su cuerpo y con su alma. Por ello la iglesia neoliberal dispone de todo un ejército de sacerdotes psicólogos, sacerdotes-sexólogos, sacerdotes-consejeros matrimoniales, etc que guían al fiel por la absurda y misteriosa senda de la vida, siempre previo pago, claro.

La historia:

En el credo neoliberal, la historia queda reducida a la actualidad. Los hechos no se explican por sus causas, sino que se exponen aislados, explicándolos por sí mismos. Por eso esta religión quisiera convertirse en una cultura ágrafa; La imagen es más potente, y si se la presenta sin comentarios (la cadena de televisión Euronews tiene un apartado de estas características en su programación) mucho mejor. El atontado creyente-consumidor se aterrorizará cuando vea a una muchedumbre de âmoros fanáticosâ? gritando como locos por las calles y quemando símbolos sagrados de la confesión neoliberal; no atenderá a nada más, no tratará de explicarse los porqués.

El periodismo se ha transformado en una suerte de sacerdocio más, mantenido por las grandes multinacionales de la desinformación neoliberal; es necesario para el florecimiento de la fe que la historia sea convertida en un misterio paradójicamente muy simple de comprender: el viejo paradigma âextra ecclesiam nulla salusâ? es usado hoy por el sumo pontífice en la cruzada antiterrorista: âEl que no está con nosotros está contra nosotrosâ?. Todo medio de información debe aplicar el catecismo neoliberal a sus informaciones so pena de ser perseguido y aniquilado (las sedes de Al yazira en Kabul y Bagdad, fueron a tal efecto, objetivos prioritarios de las tropas neoliberales).

Por supuesto, la iglesia neoliberal cuenta con opinadores mediáticos a sueldo que con maneras intelectualoides se encargan de hacer el panegírico del credo, satanizando a todo el que se sitúe fuera.

La dimensión mística; la new age:

A imitación de otros dioses el ídolo de la religión neoliberal pretende causar la herida y suministrar la curación. Sabedores de que en su versatilidad reside su fuerza, aplican la ley de la oferta y la demanda a las aspiraciones espirituales de sus siempre insatisfechos adeptos, es aquí dónde se sitúa el fenómeno de la new age (nueva era).

Los orígenes de esta imprecisa corriente son difíciles de situar; algunos la emparentan con la masonería y otros la asocian a la corriente espiritista de Helena Blavatsky, ciudadana rusa afincada en Nueva York cuyas doctrinas causaron furor entre la intelectualidad occidental de principios del siglo XX. Actualmente, esta visión mística del capitalismo se ha enriquecido con otras corrientes como el movimiento hippy de los sesenta y las religiones místicas de oriente.

La new age reniega de las religiones establecidas ( sobre todo las del libro) por considerarlas represivas y alienantes. Es capaz de integrar en su seno a dioses de religiones ya extinguidas, como la egipcia, junto a una serie de maestros ascendidos entre los que figuran Jesús y Buda. Su panteísmo exacerbado hace que se conciba el mundo y la historia como un todo armónico, en el que el dolor y el sufrimiento no deben combatirse ya que son realidades Kármicas (en resumidas cuentas; si el pueblo palestino sufre es porque está en deuda (karma) con los sionistas). Está claro que una mística así procede de un sistema con vocación a perpetuarse en la tierra hasta que la destruya; si, han leído bien: para que llegue la era de acuario, tiempo feliz sin religiones oficiales, debe producirse una gran hecatombe que deje a la humanidad reducida a su mínima expresión. Los pocos supervivientes serán los privilegiados que disfruten esta nueva edad en paz.

La new age satisface a los sufridos creyentes neoliberales porque les hace recuperar la conciencia del yo, maltrecha por las dentelladas del sistema, a la vez que les suministra el narcótico de la armonía mundi para digerir la atrocidad globalizada.

La respuesta del Islam; El desafío del hombre consciente:

Al exponer los artículos de fe de esta nueva religión no debería sorprendernos que haya erigido al Islam como su mayor enemigo, de hecho, muchos de mis amigos cristianos se lamentan de que la iglesia no sea en absoluto molesta para el sistema. La iglesia neoliberal ve amenazado su emporio y actúa como bestia herida, tanto que cada vez más va perdiendo su sutileza en el mentir. Ciertamente no es el Islam lo único que la amenaza. Pero los movimientos antiglobalización son aún demasiado jóvenes como para inquietarla y los foros sociales que surgen en el mismo centro de la iglesia-imperio, aunque van ganando consistencia, aún deben afianzarse más. El Islam resulta amenazador porque propone la verdadera humanización del hombre y por tanto, un nuevo modelo de civilización y ante un reto así, sólo se tienen dos opciones: o se le domestica integrándolo en el batiburrillo de mediaciones toleradas o se le declara la guerra. Sin duda es la última alternativa la escogida, pero no querría terminar esta exposición sin mostrar algunas de las razones de este ensañamiento neoliberal contra el Din:

-Al comienzo señalaba que es imposible caminar desnudo (sin mediaciones) en mitad del vértigo de la realidad. Pues bien, esto es precisamente lo que hace el verdadero musulmán; caminar sin mediaciones porque no hay dios fuera de Allah. Por ende nadie tiene que decirle cómo ser, cómo vivir, qué causas defender. Nadie, sino ALLAH.

-La dignidad humana en el Islam no es futura, no será alcanzada en el día del juicio o en posteriores etapas de la historia. La dignidad es innata al ser humano, hombre y mujer. Por lo tanto el musulmán debe combatir aquellas mediaciones que tratan de imponérsele.

-La usura está terminantemente prohibida, y la razón de ser de la religión neoliberal es la usura. Ella es la que dota al dios-capital de su realidad idolátrica.

-El musulmán conoce su propio cuerpo, ora con el cuerpo, y sabe que no debe abusar de él consumiendo aquello que produce enfermedad, adicción o escapismo.

-En el Islam, espiritualidad, belleza, cultura, justicia social y libertad están integrados en el tawhid; nada de disociaciones entre lo sacro y lo profano. Nada de temporal y espiritual, en suma; nada de la esquizofrenia que la religión neoliberal impone al hombre.

-Por último el musulmán no camina en la frustración y la carencia, sino en la plenitud, sabiendo que no hay poder shaytánico que pueda arrebatársela.

PERO ALLAH SABE MÃ?S
Re: La gran mentira: propaganda sionista y judaísmo clásico
29 abr 2005
http://lainvasion.blogspot.com/

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