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Notícies :: globalització neoliberal
Necesitamos ser radicales para acabar con la incertidumbre y la precariedad informativa, emocional, laboral, cultural...
20 ago 2004
¿Por qué soy radical?

Vivimos tiempos que, a pesar de la aparente bonanza consumista y del oropel, existen grandes y enormes incertidumbres y precariedades, tanto en el terreno laboral, cultural, emocional... Por tanto no podemos decir que vivimos en una época que favorezca y estimule la seguridad en todas las áreas y niveles. Para que el capitalismo tenga la supremacia y el control, precisa generar zozobra y precariedad, tanto en el aspecto laboral como en los constantes mensajes de que los pocos servicios y estructuras públicas que todavía se mantienen milagrosamente en pie, van a ser regaladas a ciertos grupos y amigos del Poder Neoliberal...

Esos permanentes mensajes, junto con la enorme incertidumbre que los conflictos bélicos, la emigración constante, los saqueos perpetrados a países del llamado Tercer Mundo, la falta de control de los procesos productivos, la total precariedad laboral, educativa, cuiltural... inducen a pensar que vivimos tiempos llenos de conflictos, conflictos y luchas que se van a incrementar de numerosas formas, lejos de las habituales expresiones e iniciativas que cierta izquierda trasnochada ha degradado con sus pactos a la baja...

Malos tiempos para la lírica, malos tiempos para ser correctos... Contra el neoliberalismo salvaje que padecemos, no tenemos otro remedio que inventarnos nuevas formas de resistencia radical lejos de los trillados caminos de esa izquierda verbal que tanto prolifera en los foros de internet... también hay que abandonar el pactismo y la corrección miserable que algunos adocenados hijos de la izquierda han elevado a la categoría de insulto hacia los valores ideológicos de la izquierda, esa izquierda que ha dado su vida por unos ideales...

Nos toca ahora ser radicales y luchar contra la vulgaridad neoliberal y sus sicarios...


Después de sufrir todo tipo de incendios, despilfarros, embustes en cadena, engaños institucionales, promesas falaces, agresiones contra nuestros derechos cívicos... Nada bueno podemos esperar de aquellos que dicen ser nuestros representantes, pues llevamos ya una larga temporada sufriendo eso que dicen algunos que se llama democracia y que sirve única y exclusivamente para evitar una verdadera y plural participación ciudadana en los asuntos que realmente nos afectan...

¿Hasta cuándo debemos soportar que nos mientan sobre la enorme deuda que tiene contraída la Generalitat Valenciana?

¿Hasta cuándo debemos soportar la enorme legión de altos cargos políticos que el PP y el PSOE han colocado con enormes y disparatados sueldos en las instituciones?

Mientras tanto la precariedad, la pobreza, la especulación, la desertización, la carestía de la vida aumenta y se evidencia... y eso que no hay reparo alguno en mentir y en desviar la atención a través de esos medios de intoxicación que se dicen y se autoproclaman como Medios de Comunicación...

Llevamos una larga temporada asistiendo a bochornosos espectáculos informativos en todos los medios... se habla de cualquier banalidad y de cualquier intimidad, menos de aquellos temas que sí realmente laceran y condicionan nuestra existencia presente y futura...

Y ni las promesas del PSOE ni la indignación de ciertos sectores suponen un revulsivo para acabar con la basura informativa, con la profunda y denigrante intoxicación verdulera y tombolera que tanto fascismo arrogante e ignominioso ha sembrado en nuestra sociedad...

Mientras no exista una rebelión contra los indecentes comportamientos de aquellos que controlan los medios de comunicación, no podremos decir que vivimos en un país europeo...

Seguimos siendo tercermundistas y mezquinos, gracias a la soberbia incapacidad de una legión de casposos políticos de tercera, muy adictos al pelotazo, a la corrupción y al disparate al mejor estilo de Berlanga...
19 Agosto 2004



¿Hay algo más radical que inventarse la justificación de una guerra para derrocar a un supuesto tirano o para apro­piarse del petróleo de un país y para colmo hacer luego mofa de los pretextos? ¿Algo más necio -la necedad tam­bién atañe a la raíz de las cosas- que decidir la tala de los bos­ques para que no se incendien? Pues con eso y cien co­sas por el estilo administra a su propio país y al mundo un mo­nigote con su camarilla a cuestas...



¿Hay algo más extremo que el fundamentalismo islámico o el dogma católico pero también el dogma neoliberal o ne­oconservador; que afirmar el desprecio hacia la excepción o la singularidad cultural; que la violencia general y la de gé­nero propiciadas por los talantes agresivos alimentados por un cine intrínse­camente violento; que la precariedad y el acoso laboral; que la cooptación de la riqueza... y tantos otros actos de prepo­tencia y violencia ejercidos no sólo por el Estado, las institu­ciones y parte de sus agentes, sino por grupos de presión aquí, lobbys allá, de carácter político y comercial, de los im­perialistas y sus turiferarios? Pues, en cuanto salgamos del sopor que nos procuran los espejuelos postmodernos, veremos hasta qué punto estamos cada vez más sojuzgados otra vez en la Historia... Esta vez para ma­yor escarnio, dadas las ilusiones de libertad que nos habían hecho concebir y el conocimiento instantáneo de todo lo que ocurre a cada momento, aunque debiéramos asumir de una vez que nos cuentan lo que no sucede y nos ocultan lo que verdaderamente sucede...



La vida entera de cada cual está sometida a condicionan­tes radicales y de origen abusivo de los que no se puede uno zafar. Por el capricho de unos cuantos, por el goteo de los abusos de poder, tanto del dudo­samente legítimo como del que está en la sombra... vivimos en manos de ayunta­mientos desafiantes, de bancos que nos asfixian, de publici­dad que nos aplasta, de policías cuya simple presencia nos cohibe, de políticos imprevisores pero jactanciosos, inefica­ces pero insolentes, débiles ante los fuertes e implacables con los débiles... ¿Y aún me pregun­táis por que soy radical?



En la naturaleza como en la sociedad sucumben los más débiles, y en la sociedad son los moderados, los adoradores de los mitos sociales, los obsequiosos, los consentidores y los sumisos los que no sólo viven temblorosos ellos, es que arrastran a temblar a los demás. Pero a la postre, cuando ya no tienen utilidad para el titiritero que los mueve, a todos les tiene reservado el destino que le espera a todo el común traidor social, cual es la quiebra unas veces material y siempre la moral...



Es una exigencia cívica básica para todos, contribuir al desenvolvimiento de una sociedad estable, pacífica y armó­nica. Es un deber universal que responde a la auténtica y única nobleza: la del espíritu. Por eso debemos atenernos a una moral cívica personal de contención y retraimiento en lo posible. Sin ellos, sin contención generalizada, la sociedad no sería posible...



Pero del mismo modo que si no queremos caer en la re­friega o en la guerra los primeros debemos tener preparada y pronta otra ética de recambio para la ocasión, en esta jun­gla en la que los factores constrictores que acompañan a los vientos de la globalización son cada vez más asfixiantes, sirvámonos en todo momento como arma principal de de­fensa pero también de ataque siempre de nuestra dignidad. No nos dejemos vencer nunca por nada extraño a nuestro espí­ritu. Pensemos en medio de los accidentes de la vida, que tenemos dentro de nosotros una fuerza madre, algo fuerte e indestructible como un eje diamantino alrededor del cual gi­ran los hechos mezquinos que forman la trama del verda­dero vivir. Y sea cuales fueren los sucesos que caigan sobre nosotros, sean de los que llamamos prósperos o de los que llamamos adversos, mantengámonos siempre de tal modo firmes y erguidos que pueda decirse al menos de no­sotros que somos hombres y mujeres cabales.



Porque los políticos del mundo, tanto los monstruosos como los que les sirven apaciguadamente que deciden por nosotros, así como los gusanos que en la sociedad civil van horadando poco a poco la manzana -ésos que lo privatizan todo-, nos obligan a no bajar la guardia. A ellos hay que responderles que si no levantamos cada día barricadas es porque disponen de la fuerza bruta y sabemos que tie­nen la ralea suficiente para usarla...



Pero que no se confundan. Nosotros mantenemos, de momento interiormente, la actitud de rebeldía permanente frente a todos los abusos que practican desde el poder polí­tico, desde el institucional y desde el fáctico con el respaldo de tantos colaboracionistas repartidos por la sociedad como hombres y mujeres respetables. Frente a esos que, con arti­mañas y sordina, no tienen empacho en atentar contra los derechos humanos y sociales que se hunden en las raíces del Derecho Natural permanecemos tensos y en pie de gue­rra. Nadie hay más radical que ellos, neo­capitalistas y fas­cistas... Y ante quienes se pasan la vida carcomiendo nues­tra raíces y parasitando de ellas, viviendo opíparamente y como protagonistas no sólo de su vida sino también de la nuestra, no hay más remedio que hacerles frente con valen­tía y con su misma radicalidad.



Por todo esto, como el primer valor es ser consecuente con lo que se predica, soy el primer radical...

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Comentaris

Re: Necesitamos ser radicales para acabar con la incertidumbre y la precariedad informativa, emocional, laboral, cultural...
20 ago 2004
Necesitamos ser radicales y evitar caer en ciertas verborreas... La verdadera radicalidad nada tiene que ver con el culto a la personalidad, con el culto a las nuevas tecnologías.

Internet es una herramienta eficaz en la medida en que nos permite conocer con verdadera agilidad y rapidez lo que acontece a miles de kilómetros de nuestra casa...

Pero toda esa información, todas esas noticias no son nada si no somos capaces de articular programas y organizaciones no convencionales capaces de crear alternativas operativas y serias que hagan frente al neoliberalismo...

Luchar contra el actual sistema de información y de organización tradicional supone un gran esfuerzo.

No hay que eludir nunca el debate ni la reflexión, pues son los mecanismos que nos pueden y nos deben permitir crear las vinculaciones y mecanismos que nos permitan consolidar y estabilizar iniciativas y proyectos que tengan una verdadera trascendencia más allá de la virtualidad mágica que hoy ofrece internet.
Re: Necesitamos ser radicales para acabar con la incertidumbre y la precariedad informativa, emocional, laboral, cultural...
21 ago 2004
Estic d'acord amb el teu text, simplement vull fer un apunt semàntic, perque crec que no utilitzes la paraula "radical" en el seu veritable significat. La paraula radical prové del terme "arrel", la radicalitat no és res més que anar a l'arrel dels assumptes, és a dir, valorar tots els problemes des dels seus principis: causes, fets i conseqüències, anar a a l'arrel dels assumptes per entendre'ls en tota la seva complexitat i amb una visió el més ample possible, defugint una visió superficial de les coses, d'aquells que es queden en l'anècdota, la dada curiosa, els que descontextualitzen, els que treuen un titular de quatre paraules, els que només veuen un vessant del problema...

Per tant crec que assumir el terme radical com una cosa despectiva és assumir la desviació del llenguatge imposada pels poderosos. Per mi, l'atac imperialista a Irak no és una aplicació radical, és un genocidi que precissament no s'ha plantejat el problema d'arrel del que realment succeeix en aquell país i ataca per interesos personals com el petroli, l'econòmia, el poder, etc. Això de radical no té res, això és pur feixisme, que manipula, que tergiversa, que enganya, al igual que ens enganyen amb el seu llenguatge: sostenibilitat, esquerres, dretes, democràcia, terrorisme, radical....tots són termes que no diuen en les seves boques el que realment volen dir, assumir-los com a nostres és el primer pas per legitimar el canvi manipulador dels mots i els termes.

Sóm radicals perque analitzem les coses des de la seva arrel, des del seu principi, perque intentem entendre-ho tot, no pas perque a la primera de canvi rebentem un escaparador ni cridem més que els demés quan algú ens contradiu, això tindria un altre terme, però no el de radical, per manipulació encara continuem confonent-los.
Sindicat Terrassa