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Comentari :: amèrica llatina
La noche movida del referendo venezolano
17 ago 2004
Hugo Chávez puede haber decidido, con mayor razón después de la victoria, tomar el camino de la ânormalizaciónâ? de su régimen y lograr las paces con lo esencial de la derecha.
A las 5 y 30 de la mañana de hoy lunes 16 de agosto, el líder opositor Oscar Ramos, de la Coordinadora Democrática de Venezuela, frente multicolor de partidos y organizaciones sociales anti-Chávez, denunció un fraude innombrable en el referendo revocatorio del domingo mediante el cual se pretendería escamotearles un triunfo que, según cálculos propios, cuya fuente exacta no reveló, le daba a su opción el 59% del sufragio sobre un 40% a favor del gobierno. Según eso Chávez quedaba revocado pero Ramos no se atrevió a decirlo, tal vez porque decía todo esto en una conferencia de prensa muy poco concurrida, respaldado por muy pocos líderes y en un salón desierto ya de partidarios, que ante la derrota evidente habían preferido irse a dormir.

El tácito llamado de la Coordinadora Democrática a desconocer el referendo era el acto reflejo de un cuerpo herido, la expresión inmediata del propósito de no reconocer nada, no conceder nada, no pactar nada. Los dirigentes de la Coordinadora temen por la estabilidad de su propio liderazgo luego de la nueva y aplastante derrota que le regalan a su electorado después del agotamiento or consunción de la huelga general que paralizó al país por varias semanas en el 2003, y del fracaso del golpe militar respaldado por ellos en el 2002. Pero la derrota, esta vez, tiene el sabor agrio del ridículo porque el referendo impuesto por la oposición le obsequia a Chávez un triunfo espectacular con la votación más alta que haya obtenido cualquier político venezolano en la historia. Oscar Ramos no pudo evitar confesar este sentimiento de ridículo cuando señaló, como prueba del supuesto fraude de hoy, el hecho que, según los resultados del Consejo Nacional Electoral, su opción revocatoria hubiese obtenido menos votos que el número de firmas que la Coordinadora presentó para dar lugar al proceso de referendo. Es difícil imaginar mayor y mejor confesión de un fracaso monumental.

Un par de horas antes, el organismo electoral venezolano había anunciado los resultados oficiales obtenidos con el 94% de las actas, las digitales, pues Venezuela inaugura en este referendo un modernísimo sistema de voto electrónico: 59% de respaldo a Chávez, 41% para la oposición; o sea 3 millones y medio de votos para la opción Sí, preconizada por la Coordinadora Democrática, y 5 millones de votos para la opción No, de respaldo a Chávez, el caudillo populista y popular. Una diferencia neta y amplia; en realidad, aplastante. Dos de los cinco miembros del máximo tribunal electoral habían adoptado una actitud ambigua estableciendo reparos al proceso y retirando su aval al resultado anunciado por el CNE. Un compás de expectativa se abrió hasta el mediodía del lunes, en que la OEA y el Centro Carter, en conferencia de prensa conjunta, confirmaron con sus propias fuentes los resultados del CNE y avalaron la limpieza del proceso.

James Carter, con su estilo sobrio y su acento poblano y simpático de yankee sureño, y César Gaviria con su correcta dicción serrana de Bogotá, revelaron de paso ciertos detalles que dejaban muy malparados a los de la Coordinadora, como el hecho de que la propia entidad constituida por la oposición para controlar el proceso tenía desde el control realizado âa boca de urnaâ? resultados desfavorables a su propia opción, de modo que la declaración de Oscar Ramos a las 5 de la madrugada no sólo era una declaración trasnochada por la hora sino por su torpe mala fe. A las 3 de la tarde, el CNE anunció resultados por circunscripción: el presidente-caudillo gana en todos los estados, salvo en dos, Carabobo y Miranda, donde la oposición se impone apenas por un punto. En Caracas, la derrota de la oposición es elocuente por una diferencia de casi diez puntos.

Bueno, ¿y qué era entre tanto del caudillo vencedor? A las 4 de la mañana del lunes, Hugo Chávez, el paracaidista de las fuerzas especiales que hace sólo diez años estaba preso y degradado por un putsch abortado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, apareció radiante y encamisado de rojo, como sus miles de seguidores desvelados y delirantes, en el balcón del Palacio de Miraflores, dando inicio a la celebración con un himno revolucionario que no pude identificar, pero que algo decía contra la oligarquía. No obstante, el humor jacobino de Chávez llegó sólo hasta allí. Si alguien creyó que después de la magnitud del triunfo el espíritu de Robespierre se posesionaría del ánimo del caudillo, se equivocó. Chávez ha aprendido mucho, eso es evidente, y su instinto político es más agudo y audaz que el de los âviejos lobosâ? de la política venezolana que se le oponen inútilmente. Es un demagogo que presiente lo que la gente quiere oír y lo dice claro y bien. Empezó su discurso agradeciendo a dios (más adelante invitaría a la iglesia católica y a los evangélicos a colaborar por el bien del país), para luego proclamar el referendo como un triunfo de la constitución apellidada bolivariana, apareciendo así, de entrada, como hombre razonable, temeroso de dios y respetuoso de las leyes. Subrayó ser el primer presidente en la historia del mundo (puede ser cierto, no lo sé) que se somete a un referendo revocatorio, y lo gana, dejando notar su honda satisfacción por la renovada autoridad que hoy le concede este proceso comicial que hace menos de un año tanto temía y mediante el cual los opositores confiaban derrocarlo.

Y es que el intuitivo caudillo venezolano tuvo la virtud de acertar hacia dónde debería reorientar una estrategia de gobierno que hacia agua después de los excesos âradicalesâ?, que en el fondo eran sólo verbales, de los primeros años en el Palacio de Miraflores. Y entonces, a diferencia de los arrogantes dirigentes âbienâ? de la Coordinadora Democrática, intemperantes y belicosos, maximalistas y desafiantes, Chávez, que ya tenía la izquierda, decidió ocupar el centro del espectro político y asumir, por lo menos a nivel del léxico, sus valores: madurez, constitución política, concordia, orden, respeto a la propiedad. El programa radical, nunca claramante formulado, se reduce a las obras sociales paliativas de la pobreza.

En su esfuerzo por sobrevivir a un poderoso y bien financiado embate político, Chávez ha luchado cada día de los últimos meses por conquistar el centro del campo de batalla. Medidas como el aumento del salario mínimo de 120 a 160 dólares (qué pobre está Venezuela, eso parece un salario mínimo peruano aunque aquí, claro, muchos no pagan ni eso), profusión de servicios de salud, educación y recreación para los sectores pobres y rurales, un lenguaje comprensivo para las necesidades y las aspiraciones de la clase media, y guiños de simpatía a la clase empresarial, subrayando el aumento de las exportaciones venezolanas de 14 mil a 20 mil millones de dólares en el último año, formaron el centro del discurso chavista de esta campaña que lo ha llevado al triunfo al traducirse en votos de los que, según todas las encuestas, carecía hace apenas cuatro meses. Simultáneamente, algunos gestos para contentar a los radicales qe forman el rank and file de su movimiento político: camisas y banderas rojas (con un No encerrado en un corazón), pero de un matiz de rojo que según me parece no es exactamente el rojo revolucionario, himnos y eslóganes más bien populistas que revolucionarios, más bien antioligárquicos que anticapitalistas, y uso de términos âde combateâ? para la lucha y la organización política: así se habla de las âpatrullasâ?... electorales, de los âgrupos de combateâ?... para el agitprop, de los âcomandosâ?... para la defensa del voto chavista.

El momento más importante de su discurso, en mi opinión, fue cuando, entre las silbatinas de no pocos partidarios descontentos, tendió una rama de olivo a la oposición. Hasta los llamó âhermanosâ?, invitándolos a aceptar el resultado democrático y a desoír los reclamos de fraude, realmente enfebrecidos, de los jefes fracasados de la Coordinadora Democrática. Es más, los invitó a renovar su liderazgo deshaciéndose de los ultras para constituir una oposición que alterne con el gobierno en un diálogo constructivo. Del mismo modo aludió directamente a Bush, ofreciendo no sin humor al texano ex alcohólico, hoy tan necesitado de éxitos que mostrar en su competencia con Kerry, la posibilidad de normalizar relaciones con Venezuela y exhibir así un problema menos en las relaciones internacionales norteamericanas.

Me pareció percibir que Chávez puede haber decidido, con mayor razón después de esta victoria, tomar el camino de la ânormalizaciónâ? de su régimen y lograr las paces con lo esencial de la derecha a cambio de ser definitivamente reconocido para lograr una convivencia que le haga posible salir de la parálisis gubernativa, y donde se conservarán las maneras radicales en lo que tienen de retórico y decorativo (después de todo, nunca se sobrepasó un límite verbal más bien difuso) y las obras sociales. En ese sentido, la derecha cerril se equivoca cuando patea el tablero antes de jugar. Supongo que no faltarán quienes, aprovechando la presencia de la OEA y de testigos internacionales, tengan la lucidez de aceptar la rama de olivo para hacer a Chávez prisionero de su propia palabra y de los límites de una democracia por construir. No se trata de creerle nada a un caudillo mesiánico como Chávez, pero tampoco hay lugar a pretender restaurar la república clientelista de âblanquitos bienâ? que se ahogó en un mar de corrupción y whisky, del cual, según dicen, Venezuela llegó a ser el primer importador mundial en los âdoradosâ? años previos al noventa.
Mira també:
http://ar.groups.yahoo.com/group/ave-critica/

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Comentaris

Re: La noche movida del referendo venezolano
17 ago 2004
Esperemos que al final Chavez no acabe como Lula...
De hecho, se repite mucho la palabra "izquierda", pero la Venezuela chavista no es un país socialista, ni mucho menos! Más bien diría que es un país capitalista, pero con más respeto para los aspectos sociales.
Re: La noche movida del referendo venezolano
17 ago 2004
NI SOCIALIST NI COMUNISTA NI TANPOCO CAPITALISTA SOMOS VENEZUELA BOLIBARIANA......USTEDES SON MUY CUADRADOS RIGEN SU PENSAMIENTO POR FORMATOS PRE ESTABLESIDOS Y NOSOTROS SOMOS RISOMATICOS
Sindicat