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Notícies :: guerra
LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL Y LAS BRIGADAS DE PAZ.
13 ago 2004
Reproducimos un artículo de uno de los participantes en la Marcha por la Libertad y contra el Muro del apartheid, tomado de www.lainsignia.org.
La presencia de internacionalistas en Palestina servirá, a lo largo del verano 2004, para denunciar las continuas violaciones de los derechos humanos que tienen lugar cada día en los territorios ocupados. Su mecanismo de denuncia es la acción directa no violenta. Y, pese a que la parte visible de la movilización es aquella que encabezan los internacionales, en realidad ésta no supone más que la punta del iceberg de la incesante movilización palestina, dentro de la cual que se enmarca. Al mismo tiempo que se desarrollen acciones de protesta, la intención de la campaña del Movimiento de Solidaridad Internacional (MSI) es proteger personas y casas y dificultar los movimientos represivos del ejército israelí. Contribuir, en definitiva, a hacer más pública y evidente la ignominia de una ocupación de territorios que debe finalizar y le grita en la cara a la comunidad internacional su continua inacción ante el comportamiento del Estado de Israel.<p>
Cuando se habla de los voluntarios internacionales no estamos refiriéndonos a locos o parias descabezados que buscan correr riesgos porque sí. Ni mucho menos estamos hablando de jóvenes violentos que pretenden proteger con su presencia a activistas de las organizaciones armadas que se enfrentan a la ocupación, como el gobierno de Israel alega. Se trata de pacífistas, personas de toda clase, nacionalidad y condición que hacen suyo el sufrimiento del pueblo palestino y pretenden, desde la mínima contribución de un individuo, aportar un poco de luz y de justicia a un conflicto globalizado hace ya muchos años.<p>
Escapando de la dificultad y el peligro de las grandes y espectaculares acciones que la sociedad mediática reclama, a la búsqueda de carnaza, para reconocer y dar publicidad a la existencia del oprobio y la indignidad de la situación a la que el pueblo palestino se ve sometido, la simple presencia de personas solidarias con su causa, servirá para que los palestinos se sientan, en su vida diaria, menos olvidados por el mundo. En esta dirección es importante considerar que, desde el punto de vista de la difusión de la información, de nada servirán las acciones pacíficas que se desarrollen en Palestina si estas no van acompañadas, en los países de origen de los brigadistas, de repercusión y difusión adecuadas.<p>
Si las redes sociales que los brigadistas internacionales sean capaces de tejer a su alrededor para difundir desde el terreno la verdad sobre lo que sucede en los territorios ocupados no pueden hacer llegar lo que allí sucede al conocimiento de la mayor cantidad de personas posible, la campaña de solidaridad con el pueblo palestino cojeará en uno de sus pilares más importantes: la difusión de la paz como ejemplo de resolución de conflictos.<p>

Los activistas internacionales y los medios de comunicación<BR>
Rachel Corrie, activista estadounidense por la paz, tan sólo tenía 23 años cuando fue asesinada el día 16 de marzo del año 2003 por un bulldozer israelí mientras intentaba evitar que se derribase la casa de una familia palestina. Tom Hurndall, británico, intentaba proteger a un grupo de niños palestinos cuando un disparo en la cabeza, proveniente de un francotirador israelí, le asesinó el 12 de abril de 2003. Tenía 22 años. A Brian Avery, estadounidense de 23 años, una ráfaga de ametralladora le provocó heridas graves en el rostro cuando ayudaba a un grupo de palestinos el día 5 de abril del mismo año.<p> Los casos citados son tan sólo tres ejemplos de la violencia que el ejército de Israel ejerció indiscriminadamente en los territorios palestinos ocupados a lo largo del año 2003. Tres casos que adquieren -únicamente en función de su condición de extranjeros- más relevancia mediática en la prensa internacional que el terror diario ejercido por la ocupación militar israelí de Gaza y Cisjordania, al que ya estamos lamentablemente acostumbrados. <p>
Su ejemplo no ha resultado estéril y este verano del 2004 el número de brigadistas que continúan su labor se incrementará de manera importante. El ejército israelí tiene que entender que la represión hacia los brigadistas internacionales no tendrá más que efectos negativos sobre su modo de proceder en los territorios ocupados y tendrá que convivir, en el desarrollo de su política represiva, con las cámaras y los altavoces de cientos de testigos internacionales que continuarán desenmascarando su comportamiento mientras continúe la ocupación. <p>
El papel de los medios de comunicación es fundamental. Si no deciden darle la adecuada cobertura a lo que allí sucede pese a la presencia en dichos territorios de ciudadanos de diversos países dispuestos a acompañar en todo momento a los activistas palestinos, estarán colaborando a que al muro de la vergüenza se le sume una vez más el muro del silencio. La inmediatez de la noticia, como podemos observar habitualmente, sustituye en nuestros medios de comunicación a un conflicto enquistado como el palestino-israelí. Peor aún, lo circunscribe al ámbito de la nota de agencia que relata hechos trágicos para cubrir espacios de poca importancia, impidiendo un detallado análisis de las circunstancias en las que estos tienen lugar. De este modo, la resolución del conflicto se alarga y retrasa. Por eso es tan importante que la opinión pública occidental conozca y comprenda las acciones de los brigadistas, porque sólo a través de su movilización y únicamente a través de la presión sobre los gobiernos occidentales de sus propios ciudadanos, Israel cederá en su negociación con los palestinos.<p>
Aquí radica la importancia del papel de acompañamiento que los activistas internacionales representan en Palestina. Frente al derribo diario de las viviendas de los palestinos, frente a la vergüenza internacional que supone la construcción del muro de Cisjordania, frente a los continuos ataques de colonos judíos ortodoxos a los campesinos palestinos, frente a la multitud de bloqueos de carreteras y puntos de control que impiden a los palestinos desarrollar su vida diaria dentro de una mínima normalidad, frente a todas estas situaciones, la población palestina resiste con dignidad. <p>
Es necesario, en este contexto, que este verano los medios de comunicación le transmitan a la población que, guiados por el convencimiento de que otro mundo es posible y que, entre todos y empezando por uno mismo, cientos de europeos y estadounidenses están llegando y llegarán a Palestina para sumar esfuerzos al pueblo palestino en su lucha por la libertad con un ejemplo de acción directa no violenta que pretende, aunque sea desde lo simbólico, desacelerar la violenta escalada hacia el odio y la muerte a la que por desgracia estamos ya demasiado acostumbrados cada vez que oímos hablar de conflicto palestino-israelí.<p>
La causa árabe puede ser también la causa de la paz, frente a lo que pretenden hacernos creer desde los sectores conservadores del stablishment internacional. ¿Y qué mejor que una pequeña muestra de solidaridad con el pueblo palestino para construir una causa de la paz que sirva como ejemplo de superación respecto de las agoreras condenas a un obligatorio choque de civilizaciones que algunos están tan interesados en mantener?.<p>

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Comentaris

Re: LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL Y LAS BRIGADAS DE PAZ.
14 ago 2004
Em sembla molt bé. I per quan alguna brigada contra el mur de melilla?. O es que no es tan chupi-guay com a anar a palestina?.
X
14 ago 2004
lo chupiguay es decir a l*s demas q hacer. si qieres movida en melilla, organizate, difunde para q mas peña se apunte y hazlo. porq no nos escribes desde melilla ¿verdad?
ya vale d criticar desde el teclado las movidas d la gente q SI se mueve.

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