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Notícies :: amèrica llatina
Desde Bolivia. Gano la rosca Petrolera
05 ago 2004
Referéndum de Mesa y Evo: ganó la âroscaâ? petrolera. La "Guerra del Gas" continua.
Carlos Mesa presentó el resultado como un âtriunfo de la democraciaâ?. La amplia mayoría de la âBolivia oficialâ? (parlamentarios, âpolitólogosâ?, empresarios, la iglesia, âcívicosâ?, medios de prensa y TV) le hacen coro. Algo de razón tienen en festejar: el gobierno logró mediante el engaño un relativo éxito político de corto plazo. Pese a las aspiraciones de muchos votantes, el Sí fue un sí a Mesa y a la entrega. Ahora tiene un âbarniz de legalidadâ? el plan de exportación del gas por las transnacionales. No había terminado aún el conteo oficial cuando Mesa y Kirchner ya acordaron aumentar las ventas a Argentina en beneficio de Repsol. Pero el gobierno está lejos de haber obtenido un âcheque en blancoâ?, los resultados de las urnas no pueden ocultar la desconfianza y el rechazo en amplios sectores de la población. La demanda de nacionalización del gas seguirá siendo un reclamo central.
El referéndum se impuso âa presiónâ?. El gobierno lanzó una millonaria campaña de propaganda. Los Comités Cívicos de Tarija y Santa Cruz y las petroleras terminaron apoyándolo. Se recurrió a una amplia coerción âes decir a la amenaza de la fuerza y de sanciones- para obligar a votar: multas, que no podrían cobrar sueldos los empleados públicos ni realizar trámites bancarios quienes no votaran, etc.
La âcomunidad internacionalâ? hizo campaña a favor: desde la OEA, el presidente Lula y el gobierno argentino hasta el Banco Mundial, el FMI y el BID, que chanteajeron con âayudarâ? si el resultado era âpositivoâ?.
Pero se apoyó en las ilusiones democráticas entre el pueblo. Muchos trabajadores y campesinos que aspiran a recuperar efectivamente el gas y desconfían del gobierno, quisieron hacer pesar su voluntad a través de las urnas. Apoyándose en este sentimiento, el gobierno y el MAS lograron convencer a importantes sectores de que el Referéndum como tal era una conquista democrática, recreando la ilusión de que los grandes problemas nacionales se pueden decidir con el voto dentro de esta podrida democracia burguesa.
Por si fuera poco, el frente por el âtramparendumâ? tuvo la decisiva ayuda de Evo Morales y el MAS, que avalaron la convocatoria de Mesa y se jugaron a lograr el sí a las tres primeras preguntas.
Todos estos medios fueron necesarios para llevar a poco más de la mitad de los ciudadanos a las urnas y así, el referéndum fue un paso más en la estrategia de âreacción democráticaâ? del gobierno, con la que a través de engaños, pretende fortalecer el régimen político y desmontar el peligro de nuevos âoctubresâ? (ver nota âLa agenda de octubre según Mesaâ?).

Los Resultados

Votaron 2 millones y medio, un 60% del padrón. Las tres primeras preguntas tuvieron un alto porcentaje de votos positivos, pero muchos de ellos no expresan un apoyo incondicional al presidente sino expectativas de un cambio real que se verán prontamente defraudadas. Es significativo que las preguntas 4 y 5, (âgas por marâ? y âexportaciónâ?), identificadas con propuestas del propio Mesa no alcanzaron el 50% de aprobación.
La diferencia entre el sí a las tres primeras preguntas, apoyadas por Evo Morales, y las dos últimas (que éste llamó a rechazar) muestra que el MAS influyó en sectores obreros y campesinos, como en Cochabamba, Potosí, Oruro o La Paz.
Un grado importante de rechazo se hizo notar en la abstención de un 40% de los potenciales votantes (aunque una parte de quienes se abstiene lo hace por indiferencia u otras causas). El voto blanco y el voto nulo sumaron un importante 20%. Esto refleja un rechazo a las preguntas pero al mismo tiempo una aceptación del referéndum (No se puede olvidar que en su mensaje del 16/07 Mesa llamó a votar âpor sí, por no, blanco o nulo, pero a votarâ?).
Un éxito limitado y temporal del gobierno... y las petroleras
En primer lugar, el gobierno pretende ahora que su política gasífera, favorable a las transnacionales, ha sido aceptada. Va en mejores condiciones para negociar en el Parlamento su proyecto de Ley de Hidrocarburos, que bajo el manto formal de la abrogación de la Ley de Goni y algunos pequeños cambios como el âfortalecimientoâ? de YPFB o una nueva escala de regalías, garantiza que las petroleras sigan dueñas del negocio gasífero. Se respetarán los 78 contratos que entregan el gas por los próximos 36 años. No sólo los intereses fundamentales de Repsol, Petrobras, Andina, etc., quedan a salvo, sino que se aseguran el ânegocio del sigloâ? a costa del país.
Segundo, Carlos Mesa planeó el referéndum como un virtual plebiscito para legitimar su gobierno. El resultado, le da âoxígeno políticoâ? para gobernar durante los próximos meses. Se siente más fuerte ante la oposición del movimiento obrero y popular, pero también ante los sectores de derecha que veían con desconfianza su actuación. Se fortalece el âcentroâ? burgués que apoya a Mesa en el Parlamento. Con este nuevo aire el Gobierno espera recuperarse de la debilidad política que mostró en los últimos meses, y poder avanzar en sus planes al servicio de los empresarios privados, los terratenientes y las transnacionales.
Sin embargo, la tensión política y social se ha amortiguado pero no cerrado. En âlas alturasâ? no están cerradas las disputas entre las distintas camarillas. Es probable que haya nuevos tironeos con los Comités Cívicos y que al gobierno le resulte difícil lograr âconsensoâ? en torno a sus propuestas.
âPor abajoâ? el engaño puede tener patas cortas. El estado de ánimo de las masas se expresa en constantes conflictos sectoriales de todo tipo y en todo el país, así como en la amplia y permanente discusión política en las organizaciones obreras, campesinas y populares. Las masas vienen haciendo una gran experiencia desde Octubre y el gobierno está bajo su atenta mirada. Si bien las posibilidades inmediatas de una nueva ofensiva obrera y popular se han reducido, todos los elementos de la crisis nacional siguen presentes.
Se trata de preparar las próximas batallas por el gas y el conjunto de las demandas obreras, campesinas, indígenas y populares.

LA GUERRA DEL GAS SIGUE

Lejos de poner âpunto finalâ? a la discusión sobre la propiedad y destino del gas, después del 18 de julio el gas seguirá siendo una gran causa nacional. En su entrega a las transnacionales se condensan la venalidad de la clase dominante y la humillación ante el imperialismo. Entre los hombres y mujeres del pueblo trabajador que creyeron en el referéndum sigue vivo el reclamo de nacionalización. Tarde o temprano, constatar que han sido engañados hará crecer la indignación y se crearán mejores condiciones para la movilización por la efectiva recuperación de los hidrocarburos. En lo inmediato, es necesario hacer un balance del referéndum en el seno de todo el movimiento obrero y popular, debatiendo con el MAS que apoyó la trampa pero también sacando las lecciones de la equivocada política de los dirigentes cobistas, que se opusieron a l a misma pero no prepararon efectivamente desde las bases. Este balance es necesario para discutir cómo continuar la lucha y redoblar la campaña contra la política de entrega del Gobierno. Hay que prepararse para las nuevas batallas de la âguerra del gasâ?. Ãsta no se decidirá en las urnas o en el Parlamento, sino con la movilización, hasta imponer la anulación de todos los contratos con las petroleras y la nefasta âcapitalizaciónâ? de YPFB, la nacionalización del gas y el petróleo sin indemnización a las transnacionales saqueadoras y bajo control obrero colectivo. Sólo así, y como parte de una salida obrera y campesina a la crisis nacional, el gas podrá ser puesto al servicio de la industrialización del país.



Este artículo forma parte del periodico mensual PALABRA OBRERA organo de difusion de la LOR-CI Liga Obrera Revolucionaria de Bolivia. Para leer todos los articulos puedes ingresar a nuestra pagina web en http://www.geocities.com/lorcuarta
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