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TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
23 jul 2004
TESIS DE BALANCE SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA Y LA SITUACION REVOLUCIONARIA SURGIDA EL 19 DE JULIO DE 1936 EN CATALUÑA
Tesis de "BALANCE"



sobre la Guerra de España



y la situación revolucionaria



creada el 19 de Julio de



1936 en Cataluña




B A L A N C E. Cuadernos de historia del movimiento obrero

Cuaderno número 21. Barcelona, junio de 2001 (2ª edición)




La clase obrera es revolucionaria o no es nada.

Karl Marx. Carta a Schweitzer (13-2-1865).





Toda la historia se convertía así en un palimpsesto, raspado y vuelto a escribir con toda la frecuencia necesaria. En ningún caso habría sido posible demostrar la existencia de una falsificación.

George Orwell. 1984.





La función de la historia será entonces la de mostrar que las leyes engañan, que los reyes se enmascaran, que el poder ilusiona y que los historiadores mienten.

Michel Foucault. Genealogía del racismo.



... ya no se trata de juzgar nuestro pasado en nombre de una verdad que nuestro presente sería el único en poseer; se trata de arriesgar la destrucción del sujeto de conocimiento en la voluntad (...) de saber.

Michel Foucault. Nietzsche, la genealogía, la historia.





El espectáculo, como organización social presente de la parálisis de la historia y de la memoria, del abandono de la historia que se erige sobre la base del tiempo histórico, es la falsa conciencia del tiempo.

Guy Debord. La sociedad del espectáculo.





La memoria histórica es un campo de batalla de la lucha de clases.

Combate por la historia. Manifiesto (8 julio 1999).








PREFACIO.

Se han escrito centenares de libros sobre la Guerra de España y la historiografía sobre el tema aplasta nuestras cabezas con una acumulación de libros clónicos, que citan y repiten uno tras otro los mismos errores o idénticas interpretaciones ideológicas, según filiación política, sin el menor espíritu crítico, cuando no se limitan a una autojustificación o se castran en la moraleja franquista del "que no vuelva a suceder".

La manipulación de los hechos, cuando no su clandestinidad, el confusionismo teórico para analizar lo sucedido y los errores acumulados por la memorialística y la historiografía son de tal volumen y envergadura que desmentirlos supondría la (inútil) tarea de toda una vida. Tomemos uno de los ejemplos más destacados: la existencia de una situación de doble poder en Cataluña entre el Comité Central de Milicias Antifascistas y el gobierno de la Generalidad. La existencia de una SITUACIÃN DE DOBLE PODER ES SIN DUDA FUNDAMENTAL en cualquier análisis de la Guerra de España. Pues bien, ha sido aceptada tan dogmática y generalizadamente que ponerlo en duda puede llegar a parecer un disparate. Y sin embargo, protagonistas de los hechos tan destacados y de ideología tan diferentes como Tarradellas, Nin, Montseny, García Oliver, Azaña, etc... ya negaron la existencia de tal situación de doble poder.

Las tesis que exponemos a continuación son fruto del estudio, publicado en varios cuadernos de Balance, de las diversas interpretaciones realizadas por las minorías revolucionarias que intervinieron en la Guerra de España, sobre los hechos históricos y las ideologías vigentes en 1936-1939. Excluimos, porque no nos interesa, la visión burguesa; tampoco nos interesa la confrontación con las interpretaciones que provengan del campo contrarrevolucionario y/o estalinista. Las tesis, aquí desarrolladas, pretenden llegar a una síntesis teórica sobre la Guerra de España y la situación revolucionaria surgida en julio de 1936, desde la perspectiva del proletariado revolucionario que defendieron las minorías revolucionarias existentes en la época: bordiguistas, bolchevique-leninistas, Josep Rebull y Los Amigos de Durruti.


Agustín Guillamón

por BALANCE.


*

Tesis nº 1.- Del 17 al 19 de julio de 1936 se produjo un alzamiento militar contra el gobierno de la República, apoyado por la Iglesia, la mayoría del Ejército, fascistas, burguesía, terratenientes..., cuya preparación había sido tolerada por el gobierno republicano, que había ganado las elecciones de febrero de 1936 gracias a la coalición de Frente Popular. Los militares, los fascistas y los democráticos partidos parlamentarios REPUBLICANOS o monárquicos, de izquierda y de derecha, hicieron la política que más convenía a la burguesía española, y a su preparación de un cruento golpe de Estado.

El alzamiento militar fracasó en las principales ciudades y provocó, como reacción (en la zona republicana), un movimiento revolucionario, victorioso en su insurrección armada contra el ejército. En esa victoria insurreccional jugaron un papel preponderante los Cuadros y Comités de Defensa de la CNT-FAI, que habían sido preparados desde 1931. El fracaso de Zaragoza se debía, entre otras razones, a la falta de preparación y decisión de una dirección secreta, que había actuado desde un escondrijo, en permanente negociación con las autoridades republicanas y los militares "indecisos", en lugar de encuadrar y promover la insurrección obrera desde los Cuadros de Defensa.

Que el movimiento revolucionario del 19 de julio de 1936 se produjera como reacción a un alzamiento militar no significa que éste no se hubiera producido en su ausencia. De hecho, desde octubre de 1934, y durante toda la campaña electoral de febrero de 1936, tanto la CNT-FAI, como el POUM, consideraban inevitable un enfrentamiento con las fuerzas fascistas, de las que conocían sus preparativos para un golpe de Estado, y contra las cuales prepararon concienzudamente un enfrentamiento armado, aunque nunca rechazaron el enlace y la colaboración con los partidos republicanos o con el gobierno de la Generalidad.

En todo caso, la derrota de los militares sublevados no puede ser atribuida a la cúpula dirigente de ninguna organización política o sindical, sino a la organización militar clandestina de los cuadros de defensa confederal, a los comités de defensa de barrio, a la "federación de barricadas", en Barcelona; y a los comités locales en las distintas poblaciones catalanas.



*

Tesis nº 2.- Esa insurrección armada victoriosa del proletariado, en la zona republicana, supuso la inutilización de los aparatos coercitivos del Estado capitalista, y por lo tanto su incapacidad represiva. Esa insurrección supuso también una serie de "conquistas revolucionarias" de tipo social y económico. El Estado republicano se fragmentó en una multiplicidad de poderes locales o sectoriales, y muchas de sus funciones fueron "usurpadas" por las organizaciones obreras. SE PRODUJO UN VACÃ?O DE PODER ESTATAL. Perdida su capacidad coercitiva, el Estado republicano vio como surgían poderes regionales autónomos, totalmente independientes del Estado central, que a su vez (como el gobierno de la Generalidad en Cataluña) vieron como se desmoronaba su autoridad; y como los distintos comités revolucionarios, locales, sectoriales, de barriada, de fábrica, de defensa, de abastos, sindicales y de partidos, milicias populares y de retaguardia, desempeñaban aquellas funciones que el gobierno no podía ejercer, a causa de la pérdida de su aparato de represión y del armamento de las organizaciones obreras. Los comités revolucionarios, que Munis teorizó como comités-gobierno, ejercieron en muchos lugares todo el poder a nivel local, pero no existió ninguna coordinación ni centralización de esos comités locales: hubo UN VACÃ?O DE PODER CENTRAL O ESTATAL. NI EL ESTADO REPUBLICANO, NI LOS GOBIERNOS REGIONALES AUTÃNOMOS (Generalidad) EJERCIERON UN PODER CENTRAL, pero tampoco lo ejercieron esos comités locales.



*

Tesis nº 3.- Los comités revolucionarios: de defensa, de fábrica, de barrio, de control obrero, locales, de abastos, etc... fueron el embrión de los órganos de poder de la clase obrera. Iniciaron una metódica expropiación de las propiedades de la burguesía, pusieron en marcha la colectivización industrial y campesina, organizaron las milicias populares que definieron los frentes militares en los primeros días, organizaron patrullas de control y milicias de retaguardia que impusieron el nuevo orden revolucionario mediante la represión violenta de la Iglesia, patronos, fascistas y antiguos sindicalistas y pistoleros del Libre. Pero fueron incapaces de coordinarse entre sí y crear un poder obrero centralizado. Los comités revolucionarios desbordaron con sus iniciativas y sus acciones a los dirigentes de las distintas organizaciones tradicionales del movimiento obrero, incluida la CNT y la FAI. Había una revolución en la calle y en las fabricas, y unos POTENCIALES órganos de poder del proletariado revolucionario: LOS COMITÃS, que ningún partido, organización o vanguardia supo o quiso COORDINAR, POTENCIAR y TRANSFORMAR EN AUTENTICOS ORGANOS DE PODER OBRERO.

La cúpula dirigente de la CNT optó mayoritariamente por la colaboración con el Estado burgués para ganar la guerra al fascismo. La consigna de García Oliver, el 21 de julio, de "ir a por el todo" no era más que una propuesta leninista de toma del poder por la burocracia cenetista; que además el propio Oliver sabía que la hacía inviable y absurda cuando en el pleno cenetista planteó una falsa alternativa entre "dictadura anarquista" o colaboración antifascista. Esta falsa opción "extremista" de García OLiver, la opción de Abad de Santillán de peligro de aislamiento y de intervención extranjera, y la opción de Durruti de espera a la toma de Zaragoza, deicideron que el pleno optara por una colaboración antifascista "provisional". Nunca se planteó la alternativa revolucionaria de destruir el Estado republicano y convertir los comités en órganos de un poder obrero y las Milicias en el ejército del proletariado.

No puede hablarse de situación de doble poder entre el Comité Central de Milicias Antifascistas (CCMA) y el gobierno de la Generalidad en ningún momento, porque en ningún momento existió un polo de centralización del poder obrero; pero sí que puede hablarse de una posibilidad, fracasada ya en las primeras semanas posteriores al 19 de julio, de establecer una situación de doble poder entre esos comités revolucionarios y el CCMA. Algunos comités sindicales, locales y de barriada expresaron desde el principio su desconfianza y temores frente al CCMA, porque intuían el papel contrarrevolucionario que podía desempeñar.

Son muchos los protagonistas, y también los historiadores, que hablan de una situación de doble poder entre el CCMA y el gobierno de la Generalidad. Sin embargo es un profundo error creer que el CCMA fue otra cosa que lo que realmente fue: un pacto de las organizaciones obreras con las organizaciones burguesas y las instituciones del Estado, un organismo de colaboración de clases, un gobierno de Frente Popular en el que participaron representantes del gobierno de la Generalidad, de los partidos republicanos burgueses, de los estalinistas, del POUM y de la CNT.

Los dirigentes de la CNT fundamentaban su fuerza en la "proximidad" a esos comités revolucionarios, aunque sólo fuera porque la mayoría de sus miembros eran cenetistas, pero a la vez desconfiaban de los comités porque no entraban en sus esquemas organizativos y doctrinales, y al mismo tiempo, como burocracia, se sentían desbordados y amenazados por sus realizaciones.

El CCMA en Cataluña se diferenció del resto de organismos similares, aparecidos en otras regiones españolas, por el predominio de la CNT, y debido a que la CNT debía su fuerza a esos comités revolucionarios, en la que la mayoría de componentes estabana afiliados a la CNT. Fue en Cataluña donde éstos tuvieron mayor alcance y duración. En los organismos similares al CCMA, surgidos en el resto de España, la repercusión, profundidad, alcance y duración de esos comités revolucionarios fue mucho menor y/o duró sólo algunos días o semanas.

Los comités revolucionarios fueron la autoorganización que se dió la clase obrera en una situación revolucionaria, y eran también el embrión de los órganos de poder del proletariado revolucionario español. Pero hay que comprender sus debilidades, que fueron sobre todo la incapacidad para coordinarse entre sí, con el objetivo de centralizar el poder proletario en un Estado obrero. Faltó un partido revolucionario o una vanguardia obrera capaz de transformar esos comités en consejos obreros, caracterizados por la elección democrática de sus delegados en asambleas, revocables en todo momento, y capaces de coordinarse a nivel regional y nacional, hasta constituir un Estado de Consejos de Obreros, Milicianos y Campesinos. La CNT y la FAI NO DIERON NINGUNA CONSIGNA A SUS MILITANTES hasta el 28 de julio, cuando amenazaron fusilar en el acto a los "incontrolados" que prosiguieran expropiando a la burguesía, y "paseando" a fascistas, burgueses, curas y ex-miembros del Libre (los pistoleros de la patronal). Los trabajadores, en julio de 1936, supieron actuar sin sus dirigentes, y procedieron a la expropiación de la burguesía y a la supresión de algunos aparatos de dominio del Estado capitalista (ejército, Iglesia, policía), de tal forma que desbordaron no sólo las estructuras estatales, sino también a sus propias organizaciones políticas y sindicales; pero fueron incapaces de actuar contra sus dirigentes, respetaron el aparato estatal y sus funcionarios, y en mayo de 1937 aceptaron a regañadientes, pero aceptaron, la capitulación frente al enemigo de clase.

Por otra parte esos comités revolucionarios, aunque potencialmente eran los órganos de poder obrero, sufrieron la pesada influencia de la ideología de unidad antifascista y muchos de ellos se transformaron rápidamente en comités antifascistas, compuestos por obreros y burgueses, al servicio del programa de la pequeña burguesía. La entrada de ministros anarquistas en el gobierno de Madrid, y de anarquistas y poumistas en el gobierno de la Generalidad, permitió que en octubre de 1936 se procediera, sin la menor resistencia armada, a la disolución de los comités locales para dar paso a los ayuntamientos antifascistas. Los comités de defensa y de fábrica, y algunos de los locales, se resistieron a su definitiva disolución, aunque sólo consiguieron aplazarla.



*

Tesis nº 4.- El predominio aplastante del movimiento anarquista en España no se explica por razones raciales, psicológicas o de carácter. Ni tampoco por algunas características económicas atrasadas, como la pervivencia de "relaciones feudales" en el campo andaluz, o bien, el predominio de la pequeña industria en Cataluña. Y aún menos por la mítica influencia evangelizadora de Fanelli en 1868, y su "imborrable" huella.

La evidente diferencia entre el movimiento obrero español e internacional, referente al predominio de los anarquistas en el movimiento obrero español, y de los socialdemócratas en el europeo, se debe fundamentalmente a que en el resto de Europa Occidental era posible la lucha parlamentaria, democrática y reformista por conseguir mejoras sustanciales en el nivel de vida y en la representación política de la clase obrera. De 1919 a 1923 la patronal fundó y financió un sindicato de pistoleros (el Sindicato Libre), que con el apoyo de la policía y del gobierno procedieron a eliminar físicamente a los dirigentes y militantes obreros. Esta desigual batalla se cerró con la implantación de la dictadura militar de Primo de Rivera y la ilegalización de la CNT. La vía parlamentaria, o la posibilidad de conseguir reformas sociales, no se abrió en España hasta la proclamación de la II República, en 1931. En los años treinta la fortísima tradición anarquista, la reciente y vacilante experiencia parlamentaria española, y sobre todo la extremada lentitud y timidez de las reformas sociales y políticas, hicieron que el movimiento anarquista continuase siendo mayoritario y muy fuerte en España.

Los comités, surgidos espontáneamente por doquier en julio de 1936, eran órganos imperfectos e incompletos de poder obrero. Se diferenciaban de los consejos obreros en que los delegados no eran escogidos democráticamente por los obreros en amplias asambleas de fábrica, ante la que debían responder de su gestión. Los comités dependían de las burocracias sindicales o políticas que los habían nombrado. Esa dependencia impedía la coordinación de los comités entre si, la posibilidad de crear órganos superiores de decisión, caracterizados por la unidad de clase, y por ejercer el poder obrero en la economía o las milicias. De este modo los comités se convirtieron en organismos dependientes de sindicatos o partidos, y fue imposible la creación de órganos unificados y fuertes de poder obrero. Así, en lugar de un ejército revolucionario de la clase obrera, centralizado y expresión del poder obrero, surgió una federación de milicias en las que cada partido o sindicato rivalizaba por crear su propio ejército, más o menos coordinado en el frente con el resto de organizaciones obreras. En lugar de una economía socializada, dirigida por un Gobierno de los Consejos Obreros, se produjo una colectivización que se enmarcaba en las coordenadas de un capitalismo sindical, cunado no estaba intervenida o coordinada por el gobierno burgués de la Generalidad, al servicio del programa de la pequeña burguesía.

La entrada de sindicatos y partidos obreros en el gobierno autónomo de la Generalidad, y en el gobierno estatal republicano de Valencia, supuso también la disolución de los comités, y el fin de la amenaza de que pudieran transformarse en consejos obreros.



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Tesis nº 5.- Sin destrucción del Estado capitalista no puede hablarse de revolución proletaria. Puede hablarse de una situación revolucionaria, de movimiento revolucionario, de insurrección triunfante, de pérdida "parcial" y/o "provisional" de funciones del Estado burgués, de caos político, de pérdida de autoridad real por parte de la administración republicana, de VAC�O DE PODER CENTRALIZADO y atomización del poder, pero no de revolución proletaria.

La SITUACIÃN revolucionaria de julio de 1936 no planteó nunca la implantación de un poder obrero antagónico al Estado republicano: no hubo pues una revolución proletaria. Y en ausencia de revolución la situación revolucionaria evolucionó rápidamente hacia la consolidación del Estado republicano, el debilitamiento de las fuerzas revolucionarias y el triunfo definitivo de la contrarrevolución tras las Jornadas de Mayo de 1937, con la ilegalización y persecución política del POUM en junio de 1937, así como la clandestinidad de la Sección Bolchevique-Leninista de España (SBLE) y Los Amigos de Durruti.

Del mismo modo, no cabe hablar de una situación de DOBLE PODER, puesto que no existió un polo de poder obrero que se propusiera destruir el Estado capitalista: sería más adecuado hablar, en el caso catalán, de una duplicidad de poderes entre la Generalidad y el CCMA. El CCMA fue un organismo de COLABORACIÃN DE CLASES, que actuó como amortiguador y mediador entre la miríada de comités revolucionarios y el colapsado aparato estatal capitalista. Pero sobre todo el CCMA fue el único instrumento del frente antifascista CAPAZ de esterilizar, encauzar, recortar y someter las iniciativas revolucionarias populares que emanaron de los comités revolucionarios, MEDIANTE su integración en ambiguos organismos (dependientes del CCMA), que se caracterizaban por su SUMISION al programa antifascista y al gobierno de la Generalidad. Así sucedió con organismos como el Comité Central de Abastos, las Milicias de Retaguardia, las Patrullas de Control, los Tribunales revolucionarios, el Comité de Investigación, los Comités de Control Obrero, los Consejos de Obreros y Soldados, etc..., que se formaron para REEMPLAZAR, QUEBRAR O CAMBIAR LA NATURALEZA DE CLASE de las iniciativas populares y obreras de carácter revolucionario; pero que, tras un período transitorio de dos o tres meses, durante el que funcionaron como organismos dependientes del CCMA, fueron integrados en la órbita del gobierno de la Generalidad, y más tarde disueltos o sustituidos por órganos del aparato estatal republicano. Por otra parte los anarquistas pretendieron ser lo bastante hábiles y fuertes como para manipular el Estado como un instrumento técnico a su servicio. El 11 de agosto CNT y POUM formaron parte del Consejo de Economía de la Generalidad, que tenía por misión la coordinación y planificación de la economía catalana.

La participación de la CNT (y también del POUM y la FAI) en las instituciones burguesas, con su correspondiente oferta de cargos públicos, unida a un masivo proceso de afiliación sindical, paralelo a la marcha al frente de los mejores militantes, los más bregados en la lucha social y los de formación teórica más avanzada, favoreció un rápido proceso de burocratización de la CNT.

Los militantes revolucionarios se encontraron en las asambleas aislados y en una situación minoritaria absolutamente insuperable. Los principios fundamentales del anarcosindicalismo quebraron y cedieron el paso a un oportunismo enmascarado por la ideología de unidad antifascista ("renunciar a la revolución para ganar la guerra") y el pragmatismo de la fiel y leal colaboración con los partidos y el gobierno de la burguesía republicana, con el objetivo exclusivo de desarrollar el programa propio de esa burguesía. LA BUROCRACIA SINDICAL CENETISTA DEMOSTRà EN MAYO DE 1937 SU CAR�CTER CONTRARREVOLUCIONARIO. La lucha contra el fascismo era la excusa que permitía renunciar a la destrucción del Estado burgués republicano, defendido por las fuerzas contrarrevolucionarias del PSUC y ERC. Era inevitable el enfrentamiento del proletariado revolucionario con la burocracia cenetista, que estaba ya en el campo contrarrevolucionario. El Pacto CNT-UGT de marzo de 1938 estableció de hecho un capitalismo de Estado similar al existente en la Unión Soviética.



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Tesis nº 6.- No existió una organización revolucionaria capaz de plantear la destrucción del Estado capitalista: por lo tanto no podía hablarse de una situación de doble poder. Esto no significa que no existieran núcleos revolucionarios organizados, o que quepa dudar de la "voluntad revolucionaria" (subjetiva) de poumistas o anarquistas. Significa que la lucha de clases en España, durante los años treinta, no había generado un movimiento revolucionario capaz de plantear el programa de la revolución proletaria (y de la dictadura social del proletariado) y de su ANTAGONISMO con la existencia del Estado capitalista. PORQUE ESE PODER ATOMIZADO, incapaz de centralizarse y coordinarse en un PODER OBRERO, enfrentado al poder estatal republicano, suplantó funciones del Estado capitalista, que fueron arrebatadas a las autoridades republicanas en contra de su voluntad, pero que al fin y al cabo, AL NO TENER CAPACIDAD PROPIA PARA COORDINARSE NI HALLAR EL IMPULSO DE NINGUNA ORGANIZACIÃN OBRERA PARA HACERLO, algunas semanas después de la insurrección victoriosa, la situación de VACÃ?O DE PODER CENTRAL hizo que todas las organizaciones obreras se pusieran al servicio de ese Estado republicano. El potencial revolucionario de esos comités proletarios se transformó en la sumisión de los comités antifascistas, o bien fueron sustituidos, a nivel local, por los nuevos ayuntamientos frentepopulistas desde octubre de 1936. NO EXISTIà UN PODER OBRERO ANTAGONICO AL ESTADO CAPITALISTA. NO SE DIO LA LUCHA POR UN ESTADO OBRERO INCOMPATIBLE CON EL ESTADO CAPITALISTA. No hubo una situación de doble poder, porque no existió nunca una lucha por un poder obrero, ni siquiera un polo de atracción para la formación de ese poder obrero. En todo caso (en Cataluña, y sólo durante dos o tres meses) hay que hablar de una SITUACIÃN REVOLUCIONARIA polarizada entre dos alternativas antagónicas: los comités revolucionarios NO COORDINADOS NI CENTRALIZADOS, INCONSCIENTES DE SU PROPIO PAPEL, y el CCMA, ORGANISMO DE COLABORACIÃN DE CLASES formado por representantes del gobierno de la Generalidad, de las organizaciones republicanas y obreras antifascistas, y de la extrema izquierda del Frente Popular: CNT-FAI y POUM. Ese antagonismo entre comités y CCMA no puede definirse como una situación de doble poder, en cuanto no existió nunca un poder obrero, ni siquiera un conato de coordinación y centralización de esos comités para formar un polo de agrupación de ese poder obrero. La CNT y el POUM, en lugar de potenciar esos comités revolucionarios como órganos de un nuevo poder obrero, se sintieron desbordadas y amenazadas por los "incontrolados", de tal modo que no sólo no dieron consigna alguna para coordinarlos, sino que las primeras consignas y medidas que tomaron fueron precisamente las de amenazar y desautorizar a los "incontrolados". Amenazas que, existieran o no actos de vandalismo, se materializaron en el fusilamiento sumario, siguiendo esas consignas "contra los incontrolados" dadas por los comités superiores de la CNT, de José Gardeñas del sindicato de la Construcción y de Fernández, presidente del sindicato de la Alimentación. Meses después, avanzada ya la contrarrevolución, serían los estalinistas y republicanos quienes darían ese inmerecido calificativo de "incontrolados" al POUM y la CNT, con el objetivo de eliminarlos física y políticamente.

¡La vigente historiografía no sólo no contempla esta situación revolucionaria entre dos alternativas antagónicas: comités revolucionarios y CCMA, sino que habla de una situación de doble poder entre CCMA y gobierno de la Generalidad!



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Tesis nº 7.- El Estado capitalista no fue destruido y conservó (aunque fuese de forma "disminuida", "nominal" o "parcial") sus funciones. Por otra parte los aparatos represivos: guardia civil, de asalto y carabineros no fueron disueltos, sino acuartelados en espera de tiempos mejores, que llegarían algunos meses después. La internacionalización económica del capitalismo, desde la primera guerra mundial, había cerrado la época de las revoluciones burguesas e iniciaba la época de las revoluciones proletarias. En ausencia de una vanguardia revolucionaria, capaz de plantear el antagonismo entre el proletariado y el Estado capitalista hasta llegar a la dictadura del proletariado, cualquier movimiento revolucionario, sea cual fuere su componente proletaria, estaba destinado al fracaso. Dada la incapacidad de las organizaciones obreras de tomar el poder, o mejor dicho, de coordinar y centralizar el poder local de los distintos comités revolucionarios a escala regional y nacional, para constituir un seudo-Estado obrero, no se abrió otra vía que la de la colaboración con otras organizaciones políticas burguesas y con el ESTADO CAPITALISTA, que no podía tener otro objetivo que la restauración y fortalecimiento del Estado republicano. Las bases de la contrarrevolución eran lo bastante sólidas como para facilitar una rápida recuperación del Estado capitalista, que pronto recuperó todas sus funciones y que, tras la "inevitable y necesaria" derrota sangrienta del proletariado en mayo de 1937, decapitó toda amenaza revolucionaria del movimiento obrero, mediante una doble política de represión de los "incontrolados de siempre" (revolucionarios), y de socialdemocratización e integración de las organizaciones obreras en los aparatos del Estado capitalista, mediante la cooptación de las burocracias sindicales y políticas en la burocracia del Estado.



*

Tesis nº 8.- CNT y POUM fueron la extrema izquierda del Frente Popular. De hecho ninguna de ambas organizaciones formaba parte del Frente Popular, pero ambas habían contribuido decididamente a su éxito electoral en Febrero de 1936. Después del 19 de julio de 1936 ambas organizaciones fueron desbordadas por los acontecimientos. En plena euforia revolucionaria fueron incapaces de dar ninguna consigna hasta el 28 de julio ¡"para amenazar a los incontrolados"! El 20 de julio se suspendió la emisión radiofónica de un "progresista" acuerdo laboral conseguido por el ministro de Trabajo de Companys con la patronal catalana, que concedía las 40 horas semanales, un aumento de los salarios del 15 por ciento y una rebaja de los alquileres del 50 por ciento, porque varios de los eminentes empresarios que elaboraban el acuerdo habían recibido el aviso de que no regresaran a sus casas porque patrullas de hombres armados habían ido a buscarlos. La revolución actúa por saltos, y la fase de las reclamaciones económicas había sido superada. Los comités revolucionarios habían pasado espontáneamente a la expropiación de la clase burguesa. La colectivización no se inició porque los empresarios, técnicos y directores hubieran huido, y fuera necesario cobrar el salario semanal, (como llegan a afirmar algunos protagonistas e historiadores), sino porque los comités revolucionarios procedieron a una metódica expropiación de la burguesía.

Los dirigentes de las organizaciones obreras (CNT, POUM) sustituyeron PROVISIONALMENTE al Estado en aquellas funciones que éste había perdido, y crearon organismos de colaboración de clases, junto con organizaciones obreras reformistas y contrarrevolucionarias (PSOE, PSUC, PCE) y organizaciones burguesas (ERC, Estat Catalá, Izquierda Republicana) con el objetivo (consciente o no) de restaurar el Estado capitalista en todas sus funciones, y apuntalar el VAC�O DE PODER ESTATAL producido tras el triunfo de la insurrección obrera.

El CCMA pudo haber ejercido todas las funciones de un gobierno "revolucionario" provisional, porque esos comités revolucionarios locales, que intentaban coordinarse y centralizarse, acudieron a él en busca de ayuda, directrices, soluciones, orientación, etc...; pero el CCMA no realizó otra función que la de COMITà DE ENLACE de esos comités locales con la Generalidad. Por otra parte, esos comités locales revolucionarios, de acuerdo con la política y la naturaleza colaboracionista del CCMA, se transformaron rápidamente en comités antifascistas, perdiendo su origen y potencialidad revolucionaria y proletaria.



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Tesis nº 9.- El CCMA fue fruto de la victoria insurreccional del 19 y 20 de julio y de la derrota política del 21 de julio. Por primera vez una insurrección obrera militarmente victoriosa era derrotada políticamente al día siguiente por su incapacidad política y por su renuncia a la toma del poder. El CCMA no fue nunca una organización de poder obrero o de doble poder, sino de colaboración de clases. Y esto lo dijeron ya Munis, Nin, Molins, Tarradellas, Companys, Azaña, Peiró, García Oliver, Montseny, Abad de Santillán, etc... y era fruto de su propia naturaleza de organismo de unidad antifascista y colaboración de clases, formado por las diversas organizaciones obreras, reformistas, estalinistas y republicanas. Y no hubo ninguna organización revolucionaria capaz de oponerse al CCMA, capaz de crear un organismo de coordinación y centralización de esos comités locales, es decir, un órgano de PODER OBRERO opuesto al gobierno de la Generalidad, a ese gobierno frentepopulista que fue el CCMA, y al gobierno central de la República.

Paradójicamente, a posteriori, la disolución del CCMA fue calificada, por muchos de quienes habían desvelado el carácter de organismo de colaboración de clases del CCMA, como el fin de una etapa de "doble poder". El avance de la contrarrevolución y la pérdida del empuje revolucionario de las masas parecía reflejarse en la debilidad del análisis teórico de los revolucionarios.

En realidad el poder real del CCMA ha sido muy sobrevalorado. Pasado el primer mes de existencia del CCMA éste se vió reducido, con el surgimiento de otros organismos como el Consejo de Economía, Patrullas de Control, Comité de Abastos, etc... a un organismo más de colaboración técnica de la CNT con las instituciones gubernamentales, un organismo de colaboración antifascista en la gestión de las Milicias, perdiendo (si alguna vez la había tenido) su capacidad de ejercer funciones "de gobierno". Por otra parte, la expedición militar a Mallorca, realizada por la Generalidad, a mediados de agosto de 1936, en colaboración con el Sindicato de Transportes Marítimos de la CNT, al margen del CCMA y con su absoluto desconocimiento, era la prueba irrefutable de que el CCMA ni siquiera controlaba totalmente la dirección de las Milicias.

Una vez que la CNT asumió que la colaboración antifascista era definitiva e inevitable, las presiones ejercidas por el aparato gubernamental (central y autonómico), de entre las que destacaba muy especialmente la negativa a proporcionar armas (o divisas para comprarlas) a las columnas confederales, hicieron que los dirigentes anarcosindicalistas aceptaran la necesidad de disolver el CCMA, los comités revolucionarios y las Milicias, y con éstos toda potencialidad revolucionaria, para integrarse como cualquier otra organización "antifascista" en el aparato gubernamental (autonómico y central).

A principios de septiembre de 1936 la CNT propuso la disolución del CCMA, que fue aceptada por el resto de fuerzas antifascistas, que en las sucesivas reuniones aprobaron la formación de un nuevo gobierno de la Generalidad con representantes de todas las organizaciones antifascistas que componían el CCMA. No hubo más discusión que el nombre y el programa a adoptar por ese gobierno. Se hizo una concesión "verbal" a los principios de la CNT aceptando que el nuevo gobierno se llamara "Consejo de la Generalidad", y en cuanto al programa se aceptó que ya estaba determinado por el existente "Consejo de Economía".



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Tesis nº 10.- Una guerra en defensa de un Estado democrático, por la victoria de éste frente a un Estado fascista, no podía ser una guerra civil revolucionaria, era una guerra entre dos fracciones de la burguesía: la fascista y la republicano-democrática, en la que el proletariado YA había sido derrotado. No se trata de que la insurrección de Julio hubiese sido aplastada militarmente en la zona republicana (como lo había sido en la zona fascista), sino que la naturaleza de la guerra AL SERVICIO DE UN ESTADO BURGUÃS DEMOCRÃ?TICO había cambiado la naturaleza de clase de la insurrección revolucionaria de Julio. Los métodos, objetivos y programa de clase del proletariado habían sido sustituidos por los métodos, objetivos y el programa de la burguesía. Es decir, el proletariado cuando combate con los métodos y por el programa de la burguesía, aunque sea a favor de la fracción democrática y en contra de la fracción fascista, YA HA SIDO DERROTADO. El proletariado o es revolucionario o no es nada. El proletariado combate con sus propios métodos de clase (huelga, insurrección, solidaridad internacional, milicias revolucionarias, destrucción del Estado etc...) y por su propia programa (supresión del trabajo asalariado, disolución de ejércitos y policía, supresión de fronteras, dictadura del proletariado organizado en consejos obreros, etc...), o colabora con la burguesía, renunciando a sus métodos de clase y a su programa, y entonces YA ha sido derrotado.



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Tesis nº 11.- Las colectivizaciones no significaban nada, ni podían tener ningún desarrollo futuro, si el Estado capitalista no era destruido. De hecho las colectivizaciones acabaron sirviendo las necesidades imperiosas de una economía de guerra. Las situaciones evolucionaron de forma muy variada, rápida e inestable desde la expropiación de las fábricas a la burguesía en Julio de 1936 hasta la militarización de la industria y del trabajo, predominante en 1938. Era y es imposible separar la revolución política de la revolución social y económica. Las revoluciones son siempre TOTALITARIAS, en el doble significado de la palabra: total y autoritaria. NO HAY NADA MAS AUTORITARIO QUE UNA REVOLUCIÃN: expropiar una fábrica a sus dueños, o un latifundio a su propietario será siempre una imposición autoritaria. Y sólo puede hacerse cuando los cuerpos represivos de la burguesía, ejército y policía, han sido derrotados por un ejército revolucionario que impone AUTORITARIAMENTE la nueva legalidad revolucionaria. El anarcosindicalismo y el POUM, por incapacidad teórica los primeros y por debilidad numérica, verbalismo y falta de audacia, los segundos, no plantearon nunca la cuestión del poder, que abandonaron en las manos de los políticos profesionales de la burguesía republicana y de los socialistas: Azaña, Giral, Prieto, Largo Caballero, Companys, Tarradellas, Negrín..., o que compartieron con ellos, cuando su participación era necesaria para cerrar el paso a una alternativa revolucionaria.

En el campo económico el mito historiográfico englobado en el concepto genérico de "COLECTIVIZACION" conoció (en Cataluña) cuatro etapas:

1.- La incautación obrera (julio a septiembre 1936).

2.- La adaptación de las incautaciones al Decreto de Colectivizaciones (octubre a diciembre de 1936).

3.- La lucha de la Generalidad por dirigir la economía y controlar las colectivizaciones, enfrentada al intento de socialización de la economía, impulsado por el sector radical de la militancia cenetista (enero a mayo de 1937).

4.- El progresivo intervencionismo y la centralización estatal (del gobierno central) impusieron una economía de guerra y la MILITARIZACION del trabajo (junio de 1937 a enero de 1939).



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Tesis nº 12.- La ideología antifascista, la unión sagrada entre todos los partidos obreros y burgueses antifascistas, justificó el abandono de las fronteras de clase por la práctica de la colaboración de clases. El antifascismo fue la continuidad de la política frentepopulista electoral de Febrero de 1936, en una situación de enfrentamiento bélico, tras una insurrección obrera victoriosa. La necesidad de la unidad antifascista para ganar la guerra al fascismo suponía YA la derrota de la alternativa revolucionaria. No reconocerlo así, y prestarse a establecer diferencias, como hizo Trotsky, entre un frentepopulismo rechazable y un antifascismo "temporal", necesario hasta que hubiese sido derrotado el fascismo, suponía objetivamente caer en las redes de la unidad antifascista, en la misma medida y por idénticas razones que el POUM y la CNT. EL FRENTE POPULAR (tras la depuración de los partidos republicanos más derechistas después del 19 de Julio) Y EL FRENTE ANTIFASCISTA NO ERAN TAN DISTINTOS, Y A MEDIDA QUE AVANZO LA GUERRA TENDIERON A CONFUNDIRSE. De hecho la CNT y la FAI, después de mayo del 37 y la caída del gobierno de Largo Caballero, impulsaron la formación de un FRENTE POPULAR ANTIFASCISTA, como medio de presión para conseguir de nuevo la inclusión de los libertarios en el gobierno republicano. Se produjo de hecho un acelerado proceso de socialdemocratización de todas las organizaciones obreras que se hizo rápidamente mayoritaria en todas ellas, consiguiendo la marginación absoluta de las minorías revolucionarias, totalmente residuales, impotentes y muy confusas, lo cual facilitó el ascenso y toma del poder estatal por parte de los estalinistas, con su programa reaccionario, pero enormemente claro y decidido, de fortalecimiento del Estado republicano.



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Tesis nº 13.- Las llamadas "conquistas revolucionarias" eran a la vez culminación de la victoria insurreccional de las organizaciones obreras y de la derrota política de la revolución proletaria. El CCMA era fruto de la victoria de la insurrección obrera, pero también lo era de la incapacidad de esas organizaciones obreras, y especialmente de la CNT, por ser la de mayor fuerza, en destruir el Estado capitalista. Esas "conquistas" sociales, económicas, políticas, culturales o de la vida cotidiana, respondían perfectamente a la ideología anarcosindicalista de apoliticismo "tout court", a la que no interesaba "tomar el poder", sino hacer la revolución social destruyendo el ejército, aboliendo la Iglesia y gestionando las fábricas. Para muchos obreros anarcosindicalistas era absurda la cuestión de "ir a por el todo"; ¡ya tenían todo lo que les interesaba: un arma, la gestión de la fábrica, el control del orden público, el ayuntamiento...! ¿para qué tomar el poder? ¿para qué sustituir el Estado republicano por "otro" Estado obrero?

SIN TEORÃ?A REVOLUCIONARIA NO HAY REVOLUCIÃN. Muy pronto los antimilitaristas se transformaron en militaristas, y poco después en acérrimos defensores de un ejército burgués profesional y eficiente. Muy pronto los antiestatalistas se convirtieron en el mejor apoyo de la reconstrucción del Estado capitalista, y el gobierno de la República contó entre sus filas a cuatro ministros anarquistas. ¡Ministros anarquistas!: ni siquiera fue ésta la mayor de las contradicciones en las que se desenvolvió el movimiento anarquista español. Ante la falta de alternativas y consignas de la CNT las incautaciones se convirtieron en colectivizaciones, que no eran sino la implantación de un capitalismo sindical, fuertemente centralizado y coordinado por el gobierno de la Generalidad, que pocos meses después degeneraron en una militarización de las empresas y del trabajo.



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Tesis nº 14.- Los comités revolucionarios: de defensa, obreros, de empresa, locales, de abastos, de barriada, milicias de retaguardia, etc... eran los órganos potenciales de poder obrero, que ejercían muchas veces el único poder real, de carácter local o sectorial, en julio de 1936. Pero se transformaron rápidamente en comités antifascistas, en comités de gestión sindical de las empresas, o bien sufrieron una prolongada hibernación (como los comités de defensa confederales) o fueron transformados en organismos del Estado, como las Patrullas de Control, que no fueron sino el control de los "incontrolados" (revolucionarios o radicales) y de los comités de defensa, comités de barriada y milicias de retaguardia (aunque al mismo tiempo eran la nueva organización que suplantaba el control gubernamental del orden público). La ambigüedad y ambivalencia de las Patrullas de control, de las colectivizaciones, de las Milicias, de los comités de defensa, y en definitiva de la "Revolución del 19 de Julio", era consecuencia directa de la propia ambigüedad y ambivalencia de las organizaciones de extrema izquierda del Frente Popular (CNT y POUM), que no sólo fueron incapaces de tomar el poder y de defender el programa histórico de emancipación del proletariado contra las fuerzas contrarrevolucionarias, sino que además optaron por la colaboración de clases con los partidos burgueses y el Estado capitalista con el objetivo de derrotar al fascismo. Eran ambiguas porque el CCMA era fruto de la victoria insurrecional PROLETARIA del 19 de julio, pero también del fracaso político del 21 de julio, CUANDO SE ACEPTO LA COLABORACIÃN DE CLASES.



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Tesis nº 15.- El 21 de julio de 1936 la CNT optó por la colaboración con el resto de fuerzas antifascistas, sin aportar ninguna consigna política de toma del poder, ni de organización económica de las empresas, ni de coordinación de los comités revolucionarios, ni de los distintos sectores económicos e industriales. El 11 de agosto de 1936, a instancias de la CNT, el Consejo de Economía de la Generalidad asumió la tarea de coordinar y reorganizar la economía catalana. Las incautaciones de las empresas, efectuadas al calor de la victoria insurreccional de las jornadas de julio, en una situación de vacío de poder, favorecieron que la situación de provisionalidad vivida en las empresas se decantara hacia el objetivo único de garantizar el funcionamiento cotidiano de las empresas. Sólo en algunos sectores económicos (alimentación, sanidad, educación), de forma limitada, y en algunas empresas aisladas, se intentó un proceso de socialización en el que el sindicato actuaba como protagonista y organizador. El Decreto de Colectivizaciones de octubre de 1936 legalizó los hechos consumados, esto es, la incautación de las empresas por los trabajadores, pero con el claro objetivo de centralizar la economía catalana a través del Consejo de Economía de la Generalidad, eliminando de las empresas los órganos de poder sindical, y cortando de raíz las veleidades socializadoras de algunos sectores y empresas.

La colectivización de la economía en Cataluña atravesó cuatro etapas:

1.- La incautación de las empresas. Los comités revolucionarios, a los que los contrarrevolucionarios llamaban "incontrolados", una vez derrotado el ejército sublevado, procedieron a la expropiación de la burguesía, y al "paseo" de curas, burgueses, caciques y antiguos miembros del sindicato de pistoleros de la patronal. No sólo se dió una ausencia de consignas políticas y económicas por parte de los comité superiores de la CNT y del CCMA, sino que éstos además amenazaron con fusilar a los "incontrolados". Pero se encontraron ante una situación de hecho: la incautación de las fábricas. La CNT, ante su propia incapacidad y falta de voluntad de coordinar y gestionar la economía catalana, propuso a la Generalidad la creación de un Consejo de Economía: ¡se daba al gobierno burgués de la Generalidad la gestión y coordinación de la economía catalana!

2.- La adaptación al Decreto de Colectivizaciones. En octubre de 1936, paralelamente a la disolución del CCMA, la entrada del POUM y de la CNT en el gobierno de la Generalidad, el decreto de militarización de las Milicias Populares, la disolución de los comités locales, sustituidos por Ayuntamientos frentepopulistas, y un amplio etcétera de medidas contrarrevolucionarios de menor calado, se aprobó con el aún indispensable apoyo de la CNT el Decreto de Colectivizaciones. En realidad se instauraba en las empresas un capitalismo sindical, con un fuerte intervencionismo y centralización estatales por parte del gobierno de la Generalidad, al que se dio el nombre de COLECTIVIZACION. El antiguo burgués, propietario privado, había sido sustituido por una gestión de los delegados sindicales de cada empresa, constituidos en Comités Obreros de Control (que suelen ser fruto de un pacto entre obreros manuales, técnicos, administrativos e incluso antiguos propietarios) absolutamente mediatizados y tutelados por los interventores nombrados por la Generalidad, que por otra parte consideraban la empresa como propiedad del sindicato.

3.- COLECTIVIZACION versus SOCIALIZACIÃN (diciembre 1936 - mayo 1937). Por una parte el gobierno de la Generalidad, apoyado socialmente en sectores pequeño burgueses: administrativos, técnicos, antiguos empresarios, profesiones liberales e incluso obreros de ideología derechista, encuadrados muchas veces en la UGT, emprendió una ofensiva para incrementar su control de las empresas, basándose en el Decreto de Colectivizaciones y en la aplicación de la batería de decretos financieros, aprobados por Tarradellas en S'Agaró, en enero de 1937. De forma paralela el sector radical de la militancia cenetista intentó SOCIALIZAR la producción, lo que implicaba incrementar el poder de los Sindicatos de Industria en las empresas. La SOCIALIZACIÃN, para ese sector radical de la CNT, suponía la dirección de la economía catalana por los Sindicatos (de la CNT) y romper con la dinámica del capitalismo sindical, estableciendo un reparto equitativo de la riqueza que acabara con las escandalosas diferencias entre trabajadores de industrias colectivizadas ricas o pobres, y de éstos con los parados. Esa dirección de UNA ECONOMÃ?A catalana SOCIALIZADA exigía a su vez la creación de organismos adecuados dentro de la CNT, esto es la sustitución de los Sindicatos Ãnicos (apropiados para sostener una huelga, pero no para dirigir las empresas) por Sindicatos de Industria (mejor preparados para gestionar los distintos sectores económicos), que se realizó en los primeros meses de 1937. La SOCIALIZACION de la economía catalana suponía la dirección de la economía (y de la guerra) por la CNT, y esto a su vez exigía suprimir el gobierno de la Generalidad.

Así pues, la ofensiva contrarrevolucionaria de la Generalidad por incrementar su control, extendiéndolo a cada empresa, chocó frontalmente con el intento de socialización del sector radical de la CNT. Se entabló una lucha empresa a empresa,

en la que las asambleas que debían aprobar la socialización fueron presionadas y manipuladas de formas muy distintas, desde la maniobra politiquera más ruin a la utilización de las fuerzas de la policía. En este duro enfrentamiento empresa a empresa, que los comités superiores de la CNT nunca quisieron centralizar, porque hubiera supuesto romper el pacto de unidad antifascista, se dió una separación cada vez más evidente y "dolorosa" en la militancia sindical, entre el sector colaboracionista y el sector radical de la CNT. En ese intento de socialización de la economía catalana, la militancia radical cenetista intentó disputar a la militancia colaboracionista el apoyo de la mayoría de la afiliación sindical. Pero esa militancia radical casi siempre fue minoritaria en las asambleas de fábrica, dado el aluvión de afiliaciones oportunistas posteriores al 19 de julio y a la sangría que la propia revolución había causado entre los revolucionarios, enrolados en las Milicias o aupados en cargos de responsabilidad.

En la oposición a la militarización de las Milicias Populares (decretada en octubre de 1936) destacó la cuarta agrupación de Gelsa de la Columna Durruti, que tras superar un conato de enfrentamiento armado con otras fuerzas de la Columna, partidarias de la militarización, decidió abandonar el frente (en febrero de 1937) y regresar a Barcelona, llevándose las armas. Esos milicianos, junto con otros militantes cenetistas radicales, empeñados en la lucha existente en las empresas por la socialización, fundaron en marzo de 1937 la Agrupación de Los Amigos de Durruti, que llegó a alcanzar de cuatro a cinco mil adherentes y se constituyeron, en Cataluña, en una alternativa revolucionaria a los comités superiores (colaboracionistas) de la CNT-FAI.

4.- Desde junio de 1937 hasta el final de la guerra asistimos a la persecución, clandestinidad y aniquilación física del sector radical de la CNT, de los trosquistas y del POUM. Al mismo tiempo la CNT (amputada la minoría de revolucionarios) siguió colaborando fielmente con un Estado estalinista que impuso la militarización del trabajo y de la vida, el racionamiento más estricto y la economía de guerra. El ANARQUISMO DE ESTADO consolidó el colaboracionismo con la burguesía republicana, se apropió su programa de victoria sobre el fascismo, reprimió cualquier peligro revolucionario en sus filas y asumió las tareas propias de toda burocracia que aspira a integrarse en el aparato de Estado.



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Tesis nº 16.- Mayo del 37 fue la derrota armada del proletariado revolucionario más avanzado que necesitaba la contrarrevolución para pasar a la contraofensiva. Las causas de mayo radican en el encarecimiento de la vida, la escasez de subsistencias, la resistencia a la disolución de las patrullas de control y la militarización de las milicias, y el constante forcejeo de los obreros en las empresas colectivizadas por conservar el control de la producción, frente al creciente intervencionismo de la Generalidad, propiciado por la aplicación de los decretos de S'Agaró. No en vano las jornadas de mayo se iniciaron en una empresa colectivizada, la Telefónica, por la oposición armada de los trabajadores cenetistas de base frente a su ocupación por las fuerzas represivas de la Generalidad. La rápida extensión de la lucha a toda la ciudad de Barcelona fue obra de los comités de defensa y de los comités de barriada, enlazados telefónicamente, que actuaron al margen de los comité superiores de la CNT.

En un lado de la barricada estaban las fuerzas del orden público, los estalinistas del PSUC, y las Milicias Pirenaicas catalanistas, dirigidos por el gobierno de la Generalidad. En el otro lado de la barricada estaban los obreros cenetistas. Sólo los anarquistas de la Agrupación de Los Amigos de Durruti y los trosquistas de la Sección Bolchevique-Leninista de España intentaron dar unos objetivos revolucionarios a la lucha de las barricadas.

Pero la militancia cenetista no pudo ni supo actuar contra las consignas COLABORACIONISTAS lanzadas por los dirigentes y los comités superiores de la CNT. Llegó a dispararse a los aparatos de radio que trasmitían los discursos de conciliación de García Oliver y Federica Montseny, pero al fin se acataron sus consignas. Los Amigos de Durruti calificaron de "enorme traición" la actividad de esos dirigentes y comités superiores.

Después de mayo de 1937 fracasaron los intentos de expulsión de Los Amigos de Durruti POR PARTE DE LOS COMITÃS SUPERIORES DE LA BUROCRATIZADA CNT, ya que no fue ratificada por ninguna asamblea de sindicatos.

Sin embargo, no se produjo una escisión capaz de clarificar las posiciones encontradas e inconciliables en el seno de la CNT.

La historiografía posterior disminuyó, o ignoró, la importancia del papel de la Agrupación, y la burocracia cenetista llegaría incluso a recuperar para sí "cierto prestigio revolucionario" de una Agrupación a la que persiguió e intentó expulsar de sus filas. La ambigüedad favorece siempre a la contrarrevolución. Y HOY ES POSIBLE VER, SIN QUE NADIE SE ESCANDALICE, COMO LA CNT Y LA FAI "HEREDAN" EL PRESTIGIO REVOLUCIONARIO DE LA AGRUPACION DE LOS AMIGOS DE DURRUTI. Las burocracias y el capitalismo son capaces de recuperarlo todo, incluso lo que en su día fue calumniado y perseguido por constituir una alternativa revolucionaria, antagónica a la burocracia y al capitalismo.



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Tesis nº 17.- Las características de la contrarrevolución estalinista fueron y son:

a) Terrorismo policíaco incesante, omnipresente y omnipotente.

b) Imprescindible falsificación de su propia naturaleza, y de la naturaleza de sus enemigos, especialmente de los revolucionarios.

c) Explotación de los trabajadores mediante un capitalismo de Estado, dirigido por el Partido-Estado.

El gobierno Negrín-Stalin transformó la inicial colaboración de clases en el CCMA, y la ideología de unidad antifascista, en UNIDAD NACIONAL y gobierno de orden; convirtió la impotencia reformista contra la revolución de socialistas, catalanistas y la burocracia anarcosindicalista en un acabado programa contrarrevolucionario, que suprimía el menor vestigio de democracia obrera, y transformaba la democracia burguesa en dictadura policíaca de la GPU y el SIM.

Los estalinistas no han sido nunca un sector reformista del movimiento obrero. Con el estalinismo no es ni ha sido posible nunca colaboración alguna, sólo la lucha sin cuartel. El estalinismo, siempre y en todo lugar, encabeza y guía las fuerzas contrarrevolucionarias, encontrando su fuerza en la idea de unidad nacional, en la práctica de una política de orden, en su lucha por establecer un gobierno fuerte, en la penetración de los militantes del partido estalinista en el aparato de Estado, y sobre todo disfrazando su naturaleza reaccionaria en el seno del movimiento obrero.



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Tesis nº 18.- Es necesario establecer una periodización, porque no es lo mismo un comité de defensa en 1931, que en Julio de 1936, que una semana después, cuando quizás se ha transformado en un comité antifascista, ni en enero de 1937 cuando están aletargados, o en mayo de 1937 cuando su existencia vuelve a la superficie con la organización "espontánea" de la insurrección, o en diciembre de 1937 cuando pueden darse ya por desaparecidos. De igual modo una empresa autogestionada en julio de 1936, puede pasar a estar controlada financieramente por el gobierno de la Generalidad en 1937, y esa misma empresa en 1938 puede estar militarizada. Las Milicias Populares, voluntarias, populares y de carácter revolucionario, tras un período de unos meses (desde octubre de 1936 hasta mayo de 1937) de discusiones sobre la aceptación de la militarización, se convirtieron en regimientos o divisiones de un ejército regular, y los milicianos se trocaron en soldados.

PUEDE ACEPTARSE ESTA PERIODIZACION (para Cataluña) en cuatro etapas: 1.- fase revolucionaria (19-7-1936 a 26-9-1936), avance de la contrarrevolución (26-9-19936 a 16-6-1937), represión del movimiento revolucionario (16-6-1937 a abril 1938), desaparición del movimiento revolucionario (abril 1938 al fin de la guerra).



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Tesis nº 19.- 19 de Julio 1936 a 26 de septiembre 1936:

Fase "revolucionaria" o de victoria de la insurrección y del movimiento revolucionario. VAC�O DE PODER ESTATAL (CENTRALIZADO). ATOMIZACION DEL PODER y confusión de poderes. Comités revolucionarios locales y de defensa, comités de barriada, comités de abastos, comités de control obrero, milicias populares, consejos de obreros y soldados, milicias de retaguardia. El Estado burgués, "parcialmente averiado", conservaba la autoridad legal, y no dejaba de legalizar y decretar las conquistas revolucionarias de hecho. Y sobre todo impedía y obstaculizaba la capacidad de coordinación y centralización de esos comités revolucionarios, que a nivel local detentaban todo el poder. El CCMA actuó como órgano de colaboración de clases, como intermediario entre los poderes locales reales de los comités y el poder legal de la Generalidad. La Oficina Jurídica impuso una justicia popular al margen de la legislación vigente (y apoyó la justicia popular espontánea). Un error teórico y de análisis histórico muy extendido entre protagonistas e historiadores consiste en establecer una dualidad de poderes entre el CCMA y el gobierno de la Generalidad, que se cree que desaparece con la disolución del CCMA. Insistimos en que el CCMA no estableció un dualidad de poderes enfrentada al gobierno de la Generalidad, sino que en todo caso no fue más que una duplicidad de poderes del gobierno de la Generalidad, necesaria para restablecer su autoridad.



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Tesis nº 20.- 26 de setiembre 1936 a 16 de junio de 1937:

Avance de la contrarrevolución. Retroceso del movimiento revolucionario y avance de la Generalidad en la reconquista de todas sus funciones (asumiendo incluso poderes del Gobierno de Valencia). Disolución del CCMA, entrada del POUM y CNT en el gobierno de la Generalidad. DECRETO DE DISOLUCIÃN DE LOS COMITÃS REVOLUCIONARIOS Y DE FORMACIÃN DE AYUNTAMIENTOS FRENTEPOPULISTAS. Nin, ministro de Justicia, suprimió la Oficina Jurídica. CNT y POUM facilitaron la disolución de los comités revolucionarios y su sustitución por ayuntamientos frentepopulistas. Nin y Tarradellas se desplazaron a Lérida para someter al comité local leridano, controlado por el POUM. Decreto de militarización de las Milicias Populares. A partir de mediados de diciembre los estalinistas expulsaron a Nin del Gobierno y establecieron una alianza entre ERC y el PSUC para disminuir el poderío de la CNT y suprimir las "conquistas revolucionarias" de Julio, que no eran sino cesiones y concesiones temporales de las funciones estatales. Mayo del 37 supuso la derrota definitiva del movimiento revolucionario. El PSUC y ERC habían encabezado la contrarrevolución, pero POUM y CNT habían sido OBJETIVAMENTE colaboradores indispensables cuando el movimiento revolucionario aún era lo bastante fuerte como para constituir un poder obrero.



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Tesis nº 21.- 16 de junio de 1937 a abril de 1938:

Disolución de las Patrullas de Control. Ilegalización y represión del POUM y del movimiento revolucionario. La CNT se bifurcó en un sector crítico que fue represaliado (o cesado en sus cargos y funciones) y un sector gubernamental que se integró en los aparatos estatales. Represión estalinista del movimiento revolucionario. Desde julio de 1937 la FAI rechazó la organización en grupos de afinidad por otra de tipo territorial. Los grupos de afinidad ideológica habían permitido la aparición de Los Amigos de Durruti (cuatro a cinco mil adherentes) como oposición revolucionaria al colaboracionismo de la FAI. La organización territorial de la FAI, de carácter piramidal y jerárquico, otorgaba a los comités superiores un control absoluto de la organización, y además convertía a la FAI en un eficiente partido político, capaz de ocupar cargos en todos los escalones administrativos del aparato estatal. Se suprimió, en agosto de 1937, el Consejo de Aragón. Las colectividades aragonesas fueron disueltas por la división del estalinista Líster. En septiembre se tomó por asalto Los Escolapios, sede del Comité de Defensa confederal, sin más respuesta por parte de la burocracia dirigente de la CNT que la orden de rendirse.



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Tesis nº 22.- abril 1938 a enero de 1939:

Desaparición del movimiento revolucionario. Los militantes que no habían sido asesinados o encarcelados se mantuvieron en la más estricta clandestinidad, se enrolaron en el ejército o se escondieron. Desaparecieron todas las publicaciones revolucionarias o adquirieron un carácter testimonial. Pacto de unidad CNT-UGT. La FAI y la CNT impulsaron la formación de un FRENTE POPULAR ANTIFASCISTA como medio de presión para que se admitiera de nuevo la participación de los libertarios en el gobierno republicano. Economía de guerra, estajanovismo laboral y militarización del trabajo y de la vida cotidiana. El gobierno de Negrín intentó implantar un régimen dictatorial estalinista.



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Tesis nº 23.- LOS ERRORES DEL POUM: 1) El POUM no planteó nunca la cuestión del poder a la clase obrera, ni en julio de 1936 ni en ningún momento de la fase revolucionaria de julio, agosto y septiembre de 1936. 2) Aceptó la liquidación de los comités, que eran en potencia los órganos de poder obrero. Es decir que la dirección del POUM se pronunció por la supresión de los comités revolucionarios en lugar de trabajar por su extensión, democratización y coordinación. No planteó nunca el combate por la destrucción de los órganos capitalistas de poder, ni la destrucción del Estado capitalista. Los comités, aunque incompletos y defectuosos, eran los órganos potenciales de poder obrero. La misión de un partido revolucionario (el POUM no lo fue nunca) hubiera sido la de potenciar, fortalecer, democratizar y coordinar esos comités de forma que se convirtiesen en consejos obreros, elegidos en amplias asambleas y revocables en cualquier momento, capaces de constituirse en un gobierno de consejos obreros. 3) El POUM no supo establecer las diferencias fundamentales entre el Partido y el Frente Popular, dirigiéndose por esta vía, hacia la colaboración gubernamental. 4) La dirección del POUM fue siempre a remolque de la CNT-FAI, considerando a sus dirigentes como revolucionarios, en lugar de llevar hasta el fondo una potente, constante y objetiva polémica contra sus sucesivas falsas posiciones. 5) La dirección del POUM no comprendió nunca realmente la relación entre guerra y revolución, en la medida en que diferenciaba ambas nociones. La consigna "Guerra o Revolución" es falsa en sí misma. 6) El POUM, apenas con menor rapidez que los demás, sacrificó la revolución a lo que parecían ser los intereses de la "guerra" (colaboración gubernamental, política indecisa sobre la cuestión del Ejército, etc...) en lugar de mostrar claramente que la guerra no merece el sacrificio de la clase obrera sino en la medida en que es parte integrante del proceso revolucionario, es decir, en cuanto se subordina al problema decisivo del poder. No hizo nada para poner las bases de los organismos de un nuevo poder (Frente obrero revolucionario), ni siquiera en los lugares donde la influencia del partido era preponderante. La dirección permitió a miembros del Partido, jefes de la división Lenin, que sabotearan en sus filas toda acción política dirigida a los milicianos, ayudando así a los planes de la contrarrevolución en lugar de favorecer la agitación favorable a la democracia obrera en las organizaciones de masa. 7) La dirección del POUM compartió con la pequeña burguesía catalana ideas caducas, ya en 1936, sobre nacionalismo e independencia. 8) El POUM no realizó ninguna crítica de la colectivización industrial como nueva forma de "capitalismo sindical". 9) Nin disolvió la FOUS bajo la consigna sindical errónea de "CNT-UGT", en lugar de plantear la consigna "Ni CNT ni UGT, Central sindical única". 10) La capitulación de mayo: a) la dirección no tenía una línea independiente, ni clara, b) no tuvo ninguna inic

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Comentaris

Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
23 jul 2004
... sigue...
10) La capitulación de mayo: a) la dirección no tenía una línea independiente, ni clara, b) no tuvo ninguna iniciativa propia, c) protegió la traición de los dirigentes anarquistas, d) no sacó ninguna lección: llegó a afirmar que mayo fue una victoria obrera.

Y muchos de esos errores del CE del POUM eran imputables personalmente a Nin, fuese respaldado o no por el resto del CE del POUM, que en ocasiones se opuso a las decisiones personales de Nin, o no fue consultado. Por otra parte no debe olvidarse que la política del CE del POUM, muy determinada por Nin, era considerada por un amplio sector crítico del partido, como una política catastrófica para la revolución, que además hacía dejación de los principios fundacionales del POUM: 1) La entrada de Nin como representante del POUM en el Consejo de Economía supuso conceder al gobierno de la Generalidad la autoridad y la capacidad de la planificación económica catalana. 2) El ingreso de la FOUS en la UGT, en lugar de la CNT. 3) La aceptación por Nin del cargo de ministro de Justicia (que también Andrade calificó de error) en el gobierno de la Generalidad (que desempeñó desde el 26 de septiembre hasta el 13 de diciembre de 1936, cuando fue expulsado por presiones estalinistas), porque fortaleció el gobierno de la Generalidad, preparó la disolución de los comités locales y negó en la práctica las consignas de gobierno obrero. 4) El primer encargo de Nin como ministro de Justicia fue el de acompañar a Tarradellas, primer ministro del gobierno de la Generalidad ("conseller en cap"), a Lérida, gobernada por un Comité dominado por la CNT y el POUM, para RESTABLECER LA AUTORIDAD DEL GOBIERNO CATALAN. 5) Nin afirmó que en Cataluña existía la dictadura del proletariado y también (en contradicción con lo anterior) que la clase obrera podía llegar a tomar el poder pacíficamente. 6) El 9 de octubre de 1936 el gobierno de la Generalidad - NO DEBEMOS OLVIDAR QUE gracias a la participación del POUM y de la CNT, SIN CUYO CONCURSO Y AYUDA EL GOBIERNO DE LA GENERALIDAD HUBIERA SIDO IMPOTENTE - pudo dictar un decreto de disolución de los comités locales, DE CAR�CTER O POTENCIALIDAD REVOLUCIONARIAS, que serían sustituidos por Ayuntamientos frentepopulistas; el 13 de octubre un decreto elaborado y firmado por el propio Nin barría la obra revolucionaria de Barriobero (y de los cenetistas) en los tribunales de justicia; el 24 de octubre se aprobaban los decretos de militarización de las Milicias Populares y de control del orden público por una Junta de Seguridad Interior. NIN ERA MINISTRO DE JUSTICIA DEL GOBIERNO DE LA GENERALIDAD QUE TOMO TODAS ESAS MEDIAS CONTRARREVOLUCIONARIAS. 7) En enero de 1937 Nin escribió al CE del PSOE proponiendo la participación del POUM en las conferencias de unificación del PSOE y el PCE. Sólo algunos días después se iniciaba la represión estalinista contra los poumistas en Madrid. 8) En mayo de 1937 ordenó telefónicamente que se deshiciera la columna formada en Gracia por militantes del POUM y de la CNT con el objetivo de tomar el centro de la ciudad dominada por los contrarrevolucionarios. 9) En mayo del 37 rechazó el plan elaborado por Josep Rebull de tomar el poder... porque no se trataba de una cuestión militar, sino política. 10) Nin consideró mayo del 37 ¡una victoria obrera!



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Tesis nº 24.- CRITICA DE LAS POSICIONES DE BILAN: Bilan fue el órgano en francés de la Fracción Italiana de la Izquierda Comunista (bordiguistas), más conocido en los años treinta como grupo Prometeo (el órgano en italiano de la Fracción). Bilan ha sido santificado por diversas organizaciones izquierdistas como el non plus ultra de las posiciones revolucionarias durante los años treinta. Bilan negó, con un análisis brillante e impecable (que compartimos), que en 1936 hubiera triunfado en España una revolución proletaria. Pero Bilan añadió que, como faltaba el partido de clase (bordiguista), ni siquiera podía darse la posibilidad de una SITUACIÃN REVOLUCIONARIA (y esto nos parece un grave error, con importantes consecuencias). Según Bilan el proletariado se veía abocado a una guerra antifascista, esto es, se veía enrolado en una guerra imperialista entre una burguesía democrática y otra burguesía fascista. No cabía otra vía que la deserción, el boicot, o la espera de tiempos mejores en los que el partido (bordiguista) saliera a la palestra de la historia desde el escondrijo en que se hallara.

Los análisis de Bilan tienen la virtud de señalar con fuerza las debilidades y peligros de la situación revolucionaria posterior al triunfo de la insurrección obrera de julio de 1936, pero son incapaces de formular una alternativa revolucionaria. En todo caso el derrotismo revolucionario de abandono del proletariado español en manos de sus organizaciones reformistas o contrarrevolucionarias, propugnado EN LA PRACTICA por Bilan, tampoco era una alternativa revolucionaria. La incoherencia de Bilan se pone de manifiesto en el análisis sobre las jornadas de mayo de 1937. Resulta que aquella "revolución" del 19 de Julio, que una semana después ya no lo era, porque se habían trocado los objetivos de clase por objetivos bélicos, ahora como nuevo Guadiana de la historia se nos vuelve a aparecer como un fantasma que nadie sabía donde se escondía. Y ahora resulta que en mayo de 1937 los trabajadores están de nuevo "de revolución", y la defienden con barricadas. ¿No habíamos quedado que, según Bilan, no había revolución? Y es que Bilan se hace un lío. El 19 de Julio (según Bilan) hay una revolución, pero una semana después, ya no la hay, porque no hay partido (bordiguista); en mayo del 37 se da una nueva semana revolucionaria. Pero ¿desde el 26 de Julio del 36 hasta el 3 de Mayo del 37 qué había?: no se nos dice nada. La revolución se considera un Guadiana que surge al escenario histórico cuando interesa a Bilan para explicar unos acontecimientos que ni comprende, ni explica, ni entiende. La revolución es considerada como una serie de explosiones semanales, separadas por diez meses de un limbo inexplicable e inexplicado. Y esas explosiones revolucionarias, tanto la de Julio de 1936 como la de Mayo de 1937, son tan incómodas para las tesis de Bilan sobre la inexistencia de una situación revolucionaria, que nos llevan a constatar su absoluta incomprensión sobre las características y naturaleza de un proceso revolucionario proletario.

Bilan reconoce por una parte el carácter de clase de las luchas de Julio y Mayo, pero por otra no sólo niega su carácter revolucionario, sino también la existencia de una situación revolucionaria. Visión que sólo puede ser explicada por la lejanía de un grupo parisino absolutamente aislado, que antepone la abstracción de sus análisis al estudio de la realidad española. No hay en Bilan ni una palabra sobre la auténtica naturaleza de los comités, ni sobre la lucha del proletariado barcelonés por la socialización y contra la colectivización, ni sobre los debates y enfrentamientos en el seno de las Columnas a causa de la militarización de las Milicias, ni una crítica seria de las posiciones del grupo de Los Amigos de Durruti, por la sencilla razón de que prácticamente desconocían la existencia e importancia real de todo esto. Era sencillo justificar esa ignorancia negando la existencia de una situación revolucionaria. El análisis de Bilan quiebra al considerar que la ausencia de un partido revolucionario (bordiguista) implica necesariamente la ausencia de una situación revolucionaria.

El 19 de Julio de 1936 se produjo en toda España, pero sobre todo en Cataluña, el triunfo de una insurrección obrera victoriosa. Esa insurrección mayoritariamente libertaria tuvo el concurso de otras fuerzas políticas, como el POUM y los republicanos, y de algunas fuerzas de orden público, como los guardias de asalto y la guardia civil, que se mantuvieron fieles al gobierno de la Generalidad y de la República. Pero lo cierto es que el resultado de esa insurrección, gracias al asalto del cuartel de San Andrés, supuso el armamento del proletariado barcelonés y por extensión de toda Cataluña. La fuerza hegemónica indiscutible que resultó de esa insurrección revolucionaria era anarquista. El resto de fuerzas obreras, la Generalidad y las desbordadas fuerzas de orden público eran, en Cataluña, absolutamente minoritarias.

Fruto de esa insurrección revolucionaria fue el Comité Central de Milicias Antifascistas (CCMA). Pero el CCMA era fruto de esa victoria y también de la dejación de los anarquistas a tomar el poder. El CCMA no era un órgano de poder obrero para enfrentarse al poder de la burguesía republicana, esto es, a la Generalidad, sino que era un organismo de colaboración de los anarquistas con el resto de fuerzas políticas, tanto obreras como burguesas: era por lo tanto un órgano de colaboración de clases. En la práctica el CCMA desempeñó las funciones de orden público, y formación de las milicias antifascistas, que el gobierno de la Generalidad era incapaz de realizar. El CCMA actuó como una especie de Ministerio del Interior y de Guerra DE LA GENERALIDAD. Con toda la autonomía e independencia que se quiera, pero como un ministerio de la Generalidad.

Ni el CCMA, ni la CNT-FAI, ni el POUM dieron ninguna consigna (excepto la del fin de la huelga general), ni ninguna orientación, ni ninguna orden hasta el 28 de julio, en el que la CNT y el CCMA emitieron un comunicado y un decreto coincidentes en amenazar con una durísima represión a "los incontrolados" que no actuaran con credenciales del CCMA. La insurrección del 19 de Julio extendió la expropiación de la burguesía y el proceso colectivizador a la mayoría de empresas catalanas, SIN NINGUNA CONSIGNA DE LAS ORGANIZACIONES OBRERAS, SIN NINGUNA ORDEN O DISPOSICIÃN DEL CCMA. Pero hay que señalar con precisión y claridad las características de esa situación revolucionaria: más que de doble poder (que no existió puesto que el CCMA no se enfrentó a la Generalidad, sino que se puso a su servicio) debemos hablar de un vacío de poder centralizado. El poder del gobierno autónomo de la Generalidad se había fragmentado en centenares de comités que tenían todo el poder a nivel local y de empresa, que estaban en su mayoría en manos de la clase obrera. Pero esos comités, incompletos y deficientes, no fueron coordinados entre sí, no fueron potenciados como órganos de poder obrero. Y la CNT-FAI no supo, ni quiso, dar a esos comités una coordinación, QUE ERA ESENCIAL para el triunfo de la revolución.

La propia organización de la CNT en Sindicatos únicos, la debilidad propia de la reciente etapa clandestina y la escisión treintista, pero sobre todo sus notables insuficiencias teóricas, hicieron que la CNT fuera incapaz de coordinar esos comités, que a nivel local y de empresa tenían todo el poder en sus manos. Incluso la organización de la vida económica en Cataluña, y la indispensable coordinación de los distintos sectores económicos, fue dejada en manos del gobierno de la Generalidad, para lo cual fue creado el Consejo de Economía el 11 de agosto de 1936. Se vivía en una inestable y transitoria situación revolucionaria, que había derrotado a la burguesía fascista, que había desbordado a la burguesía republicana, pero que también había desbordado a las propias organizaciones obreras, incapaces de organizar y defender las "conquistas revolucionarias" de Julio, incapaces de decantar la balanza hacia el triunfo definitivo de la revolución, mediante la toma del poder, la instauración de una dictadura del proletariado y la destrucción del aparato de Estado republicano, sencillamente porque la teoría y la organización anarcosindicalistas se mostraba ajena y extraña a la organización de ese proletariado revolucionario. Y el espontaneismo de las masas tiene sus límites. La incapacidad de los Sindicatos de la CNT para afianzar e impulsar la revolución era reconocida por los propios protagonistas. La CNT como organización sindical era inadecuada e incapaz de desempeñar las tareas que hubieran correspondido a una vanguardia o partido revolucionario, y lo mismo sucedió con el resto de organizaciones de la clase obrera. Es por esta razón que la situación revolucionaria, en lugar de derivar hacia una plena revolución, se transformó rápidamente en una situación contrarrevolucionaria favorable a una rápida consolidación de las estructuras del Estado burgués.

No tomar el poder en Julio, significaba dejarlo en manos de la burguesía, y compartirlo con la burguesía en el seno del CCMA significaba "ayudar" a la burguesía a rehacerse y a llenar el vacío de poder que la insurrección de Julio había producido. Por otra parte, el proceso de colectivización no tenía viabilidad ni significado alguno si el Estado capitalista seguía en pie. Y más aún si tenemos en cuenta que los anarquistas acudieron apurados al gobierno de la Generalidad para que planificara la economía catalana, que ellos se veían incapaces de coordinar. El gobierno de la Generalidad tuvo en sus manos, desde agosto de 1936, nada más y nada menos que la planificación económica, la financiación de las empresas, la posibilidad de controlar cada una de las empresas a través de un interventor nombrado por la Generalidad, y el poder de legislar sobre las colectivizaciones. Esa fue la base de la rápida recuperación del poder político de la Generalidad. Si a todo lo anterior añadimos que la guardia civil y de asalto no había sido disuelta, sino sólo acuartelada en la retaguardia, lejos del frente, podemos afirmar con rotundidad que la contrarrevolución en Cataluña tenía unas bases muy sólidas, que explican la rápida restauración del Estado capitalista en todas sus funciones.

Pero hay una diferencia importante entre afirmar que la insurrección de Julio del 36 no fue una revolución, ni planteó siquiera una situación revolucionaria, (como hacen Bilan, la CCI y Robert Camoin, entre otros) y afirmar que la situación revolucionaria de Julio fracasó por una serie de insuficiencias, incapacidades y errores de las organizaciones obreras existentes. En julio de 1936 existió una situación revolucionaria que mantuvo la hegemonía de la clase obrera y su amenaza revolucionaria sobre la burguesía republicana durante diez meses, pese a que no existió una CENTRALIZACION DEL PODER de los trabajadores, porque ese poder se fragmentó en centenares de comités locales, de empresa, de distintas organizaciones obreras, y en milicias de diversos partidos, en patrullas de control, etc...

En julio de 1936 las masas obreras supieron actuar sin líderes, sin consignas de sus organizaciones sindicales y políticas; pero en mayo de 1937 esas masas fueron incapaces de actuar contra sus líderes, contra las consignas de sus organizaciones sindicales y políticas.

Mayo del 37 no cayó de las nubes, sino que fue fruto del encarecimiento y escasez de los alimentos y productos básicos, de la resistencia a la disolución de las patrullas de control y la militarización de las milicias, y sobre todo a la ofensiva/resistencia obrera en las empresas, una a una, de forma totalmente aislada, por profundizar y controlar el proceso socializador de la economía catalana, frente a la liquidación de las "conquistas de Julio". Porque la ofensiva "normalizadora" de la Generalidad, que pretendía aplicar los decretos de S'Agaró, aprobados por Tarradellas en enero de 1937, suponían el fin de las "conquistas revolucionarias" y el absoluto control de la economía catalana por el gobierno de la Generalidad.

Las lecciones a sacar son evidentemente la necesidad de destruir totalmente el Estado capitalista, y la disolución de sus cuerpos represivos, así como la instauración de la dictadura social del proletariado, que los anarquistas organizados en la Agrupación de Los Amigos de Durruti identificaron con la formación de una Junta Revolucionaria, compuesta por todas aquellas organizaciones que habían intervenido en las luchas revolucionarias de Julio de 1936. Mayo de 1937 fue consecuencia de los errores cometidos en Julio de 1936. En España no hubo partido revolucionario, pero sí que hubo una profunda y potente ACTIVIDAD REVOLUCIONARIA de la clase obrera, que hizo fracasar el pronunciamiento fascista, que sobrepasó a todas las organizaciones obreras existentes en Julio de 1936, y que en mayo de 1937 se enfrentó al estalinismo, aunque finalmente fracasó porque no supo enfrentarse a sus propias organizaciones sindicales y políticas (CNT y POUM), cuando defendieron también el Estado burgués y el programa de la contrarrevolución. Que el movimiento revolucionario existente en España entre Julio de 1936 y Mayo de 1937 fracasara, y fuera desviado de sus objetivos de clase hacia objetivos antifascistas, no quita la existencia de esa situación revolucionaria. Ninguna revolución proletaria ha vencido aún, y el fracaso de la Comuna, o el estalinismo, no niegan el carácter revolucionario de la Comuna o de Octubre.

Es evidente que, sin la toma del poder y la instauración de la dictadura del proletariado, el proceso colectivizador español no podía sino fracasar, y que todas las experiencias colectivizadoras serían condicionadas y desnaturalizadas por esa ausencia de la toma del poder centralizado; pero no es menos evidente que la expropiación de la burguesía, que supuso el proceso colectivizador, con todas sus limitaciones, fue fruto del movimiento revolucionario proletario de Julio. La lección fundamental de la "Revolución Española" (o más precisamente de la situación revolucionaria española) es la necesidad ineludible de una vanguardia que defienda el programa revolucionario del proletariado, cuyos dos primeros pasos son la destrucción total del Estado capitalista y la instauración de una dictadura del proletariado, organizado en consejos obreros, que unifique y centralice el poder. Pero de ahí a afirmar que sin partido no hay revolución, ni situación revolucionaria (como afirma Bilan, la CCI o Robert Camoin) significa no comprender que la revolución no la hace el partido, sino el proletariado, aunque una revolución proletaria fracasará inevitablemente si no existe una vanguardia capaz de defender el programa revolucionario del proletariado (como intentaron sin éxito Los Amigos de Durruti o la Sección Bolchevique-Leninista de España). Bilan ponía el carro delante de los bueyes. No deja de ser tragicómico el análisis de quienes pretendiendo "ser el partido", no saben ver la situación revolucionaria que se desarrolla bajo sus narices. El análisis de Bilan es muy valioso en su denuncia de las debilidades y errores del proceso revolucionario español; pero lamentable y penoso en cuanto ese análisis le lleva al absurdo de negar la naturaleza revolucionaria y proletaria del proceso histórico vivido por la clase obrera española entre Julio de 1936 y Mayo de 1937. La negación por Bilan de la existencia de una situación revolucionaria es fruto de su concepción leninista, totalitaria y sustitucionista del partido: si no hay partido no hay posibilidades ni situación revolucionaria, sea cual fuere la actividad revolucionaria del proletariado. Las consecuencias de esa negación de la existencia de una situación revolucionaria en Cataluña, en 1936-1937, llevaron a Bilan a defender (sólo en el plano teórico) posiciones políticas reaccionarias como eran la ruptura de los frentes militares, la fraternización con las tropas franquistas, el boicot al armamento de las tropas republicanas, etc... No en vano Bilan, o mejor dicho la Fracción Italiana de la Izquierda comunista, conoció la escisión con motivo del debate abierto en torno a la naturaleza y características de la Revolución Española.

En resumen: es cierto que sin partido, o vanguardia revolucionaria, una revolución proletaria fracasará; y ahí está el ejemplo español y el magnífico análisis de Bilan. Pero no es cierto que no pueda darse una situación revolucionaria proletaria si no existe un partido revolucionario. Y esa afirmación es la que llevó a Bilan a un falso análisis de la situación creda el 19 de Julio de 1936 en Cataluña, así como a una incomprensión de los acontecimientos que llevaron al proletariado a una segunda insurrección revolucionaria en mayo de 1937.



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Tesis nº 25.- Existen unas posiciones políticas revolucionarias comunes que permiten diferenciar, en la España de 1936 a 1939, a los grupos revolucionarios de los reformistas, burgueses o contrarrevolucionarios. Esas posiciones, que son además una frontera de clase, se basan en la defensa, no sólo teórica sino sobre todo activa y política, de los siguientes puntos:

A).- Defienden la necesidad de destrucción del Estado capitalista.

B).- Se oponen a la colaboración política con partidos y organizaciones burguesas.

C) Defienden la instauración de una dictadura social del proletariado.

D).- Se oponen a la militarización de las Milicias Populares. E).- Defienden los futuros órganos de poder obrero, que suelen identificar con los comités.

F) Niegan validez o porvenir alguno a las colectivizaciones sin la conquista política del poder por la clase obrera.



Ese denominador común que identificó, durante la guerra de España, a los grupos revolucionarios de los que no lo fueron, es compartido con mayor o menor énfasis en unos u otros puntos, y con mayor o menor claridad teórica, por Balius y la Agrupación de Los Amigos de Durruti, por Josep Rebull y la célula 72 del POUM, por Munis y la Sección Bolchevique-Leninista de España, por Fosco y el Grupo Bolchevique-Leninista "Le Soviet", así como por los militantes (bordiguistas) de la Fracción Italiana de la Izquierda Comunista, escindida a causa del debate interno sobre la naturaleza de la Revolución y la Guerra de España.

Las diferencias teóricas y prácticas entre estos distintos grupos revolucionarios son importantes, fruto de las debilidades del movimiento revolucionario del momento. Su estudio riguroso, ajeno a prejuicios ideológicos, que se limite a etiquetarlos y/o momificarlos como anarquistas, trosquistas, bordiguistas o marxistas, así como la crítica de sus errores y de las deficiencias de sus posiciones es hoy tan necesario como lo es su desconocimiento, porque no existe ningún movimiento con proyección de futuro que desconozca su pasado y mucho menos un movimiento revolucionario.

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Tesis nº 26.- La Guerra Civil no fue una guerra fratricida, como nos inculcó la propaganda de la dictadura franquista durante cuarenta años y la democracia formal postfranquista durante veinticinco, sino una guerra de exterminio de "los rojos" por los fascistas. En la llamada zona nacional, de julio a agosto de 1936, los militares sublevados pusieron en práctica en su rápido avance desde Andalucía y Extremadura un guerra de exterminio del enemigo, de carácter clasista y arbitrario y métodos colonialistas, con el objetivo de implantar en una retaguardia hostil el terror y la limpieza política, tanto del enemigo potencial como del indeciso. El objetivo era destruir las bases sociales del movimiento obrero y de los partidos de izquierda. Ese plan de exterminio, previamente estudiado antes de la sublevación, y justificado por la necesidad de asegurar el triunfo de un ejército colonial enfrentado a la inmensa mayoría de la población del país, se prolongó no sólo durante los tres años de guerra, sino que se legalizó e institucionalizó en el nuevo Estado franquista.

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Tesis nº 27.- El 1 de abril de 1939 no acabó la Guerra, sino que empezó la Victoria. Victoria que tenía el objetivo prioritario de destruir al vencido y saciar la venganza de los vencedores asegurándoles total impunidad. Tras un período de ejecuciones masivas, encarcelamiento y tortura de cientos de miles de personas, se impuso un régimen de terror en el que España entera era una inmensa prisión. El Estado franquista fue un Estado genocida, definiendo genocidio como el estado de criminalidad sistemática contra un grupo, o bien, como exterminio sistemático de un grupo social por motivos religiosos, étnicos o políticos. La esencia del Estado franquista durante toda su existencia, y pese a la indudable evolución formal a lo largo de los años, fue la persecución, represión y exterminio de los "rojos", concepto en el que se incluía sobre todo a las organizaciones del movimiento obrero, pero también a la militancia en cualquier partido de izquierda, republicano o liberal, así como la mera defensa de las libertades y derechos democráticos más elementales, y por supuesto las reivindicaciones nacionales del pueblo vasco o catalán contra los que ejerció un implacalble genocidio cultural y lingüístico.

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Tesis nº 28.- La guerra de exterminio de los rojos por el bando nacionalista y el Estado genocida franquista no fueron denunciados como tales durante la Transición a la democracia. Los herederos postfranquistas concedieron una amnistía a los presos políticos del franquismo por unos delitos que sólo lo eran porque así lo había legilslado el Estado genocida franquista. El pacto entre franquismo y antifranquismo impuso además de una amnistía, la amnesia sobre el pasado. Los primeros intentos de denuncia de notorios genocidas y de recuperación de cadáveres de fusilados o desaparecidos en fosas comunes fueron interrumpidos por la intentona del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. El futuro de la democracia, la estabilidad social y política y el progreso económico del país parecían estar supeditados al olvido de la historia y del genocidio franquista y a la renuncia a recuperar los cuerpos de los asesinados y enterrados en fosas comunes, e incluso el mero recuerdo del lugar donde estaban las fosas. El miedo de los vencidos se prolongó en el miedo de los hijos de los vencidos, que prosiguió en esa curiosa democracia "viglada y amenazada". Todo quedó atado y bien atado.

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Tesis nº 29.- Pero los crímenes contra la Humanidad y el genocidio no prescriben jamás. No puede olvidarse el genocidio franquista. No se trata ya de pedir responsabilidades penales, pero sí del derecho a conocer toda la verdad sobre lo sucedido y por supuesto del derecho al acceso sin trabas a los archivos. Se trata de reivindicar la memoria de los desaparecidos, asesinados, fusilados y arrojados en fosas comunes, de los exiliados y de todos aquellos luchadores por la libertad o la utopía que sufrieron prisión o trabajos forzados sin más delito que el de ser rojos, esto es, el colectivo de los vencidos en la guerra que el Estado franquista se había propuesto exterminar. Estado que se fundamentaba en la alianza de militares, burguesía reaccionaria, terratenientes, Falange y la Iglesia Católica. Se trata también de destruir o transformar esos lugares, monumentos o placas que conmemoran crímenes fascistas y criminales de guerra. Sobre todo el "Valle de los Caídos por Dios y por España", construido por prisioneros de guerra esclavizados.

Y se trata sobre todo de recuperar la memoria histórica y desvelar conceptos ocultos bajo la propaganda fascista y clerical:

1.- La Guerra civil española no fue una guerra fratricida, entre hermanos: fue una guerra de exterminio de los "rojos".

2.- Poco importa discutir académicamente si la dictadura de Franco fue un régimen fascista o autoritario, en todo caso fue un Estado genocida, sin más fundamento que la victoria bélica de los militares, clero y fascistas sobre el pueblo y la clase obrera.

3.- Es cierto que la Iglesia Católica padeció la persecución religiosa en la zona republicana durante los diez primeros meses de guerra y sumó siete mil mártires (que ahora beatifica); pero no es menos cierto que fue un activo y terrible cómplice necesario e imprescindible en el inicio de la guerra, en su carácter de exterminio y en el genocidio posterior de los vencidos por el Estado franquista. Fue mártir durante diez meses y verdugo durante cuarenta años.



F I N
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
23 jul 2004
Me aburro
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
23 jul 2004
Esto es infumable...
O sea, que fue una guerra contra los fascistas, vaya, que en España había 20 millones de fascistas, ¿no? jajaja.

"Del 17 al 19 de julio de 1936 se produjo un alzamiento militar contra el gobierno de la República, apoyado por la Iglesia, la mayoría del Ejército, fascistas, burguesía, terratenientes..."
Y todos los millones de españoles que lo secundaron, ¿eran también terratenientes o curas? Venga ya, hombre...
Y el alzamiento NO fue contra la República (que es un eufemismo, pq reinaba ya el caos y los asesinatos), sino contra los izquierdistas que la habían hecho casi desaparecer.

Y te olvidas de un hecho (o no lo quieres citar): 3 días antes del alzamiento se asesinó al lider de la oposición, al político de derechas Calvo Sotelo, a la vez que los del PSOE proferían amenazas de muerte contra los de derechas en las Cortes (verlo en el diario de sesiones de las Cortes de 1936). Y se habían asesinado ya a casi 100 religiosos sin haber detenido ni a un sólo culpable y sospechoso.

A eso le llamas tú alzamiento contra trratenientes? Lo que pasa es q la gente estaba hasta los cojones del clima de impunidad que reinaba. Las izquierdas podian asesinar, y no pasaba nada.
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
23 jul 2004
volveran las oscuras golondrinas...
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
23 jul 2004
SI, Josu,ya sabemos que lo que hizo Paquito I el hidráulico fué salvar España de las hordas rojas. Así la dejó, con 40 años de atraso con respecto a Europa. Venga ya, hombre. Franco cargó contra la legítima voluntad popular, por lo que él y los suyos deberían haber sido juzgados sumarísimamente y encarcelados. ¿O es que la democracia sólo es legítima cuando interesa a los fachotes?
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
23 jul 2004
Vaya pero que malos que eran los rojos y que buenos los nacionales menos mal que hicieron un golpe de estado para librarnos de la amenaza roja...

Los libros cuentan muchas historias segun quien financie la obra, pero lo que si que esta claro es que el ejercito, financiado por la burguesia y el vaticano junto con el apoyo del fascimo Italiano y los Nazis secundaron una guerra contra una institucion democratica y eso no hay nadie que lo pueda negar ni disfrazar
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
23 jul 2004
"contra la legítima voluntad popular", nada de nada. O es que el bando nacional no contaba con apoyo poular? Nada más y nada menos que 20 millones de españoles.

La República del 36 democratica? jajaja. Y porque no se detenia A NADIE por 100 asesinatos de religiosos a plena luz del dia? Y pq amenazaban de muerte en el Congreso? Y pq se asesina al maximo dirigente de la oposicion (el equivalente a Rajoy)? Y todo eso sin un solo detenido....
Si esa Republica era democratica...Podeis repetirlo tantas veces como querais, pero si el alzamiento tuvo tanto seguimiento inmediato, sin pensarselo, en horas, y de tantos millones de españoles, es que algo habia, QUE EL PUEBLO NO ES TONTO.
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
23 jul 2004
Verano de 1934
Pío Moa
La actual colusión de los nacionalismos vasco y catalán, apoyados por el PSOE, en su ofensiva contra la legalidad democrática no es un hecho nuevo. Durante el verano de 1934 se produjo exactamente el mismo fenómeno, que culminaría en la insurrección de octubre de ese año, comienzo real de la guerra civil.
Aunque hay considerables diferencias entre ambas épocas (no parecen estar pensando ahora en una insurrección), existen también numerosas analogías, particularmente en el carácter desestabilizador de las maniobras, y en el mismo hecho de que se pusieran de acuerdo, pese a la disparidad de sus objetivos, partidos tan distintos como el racista y ultraderechista PNV con los entonces revolucionarios socialistas, la extremadamente anticatólica Esquerra, o los nacionalistas españoles de Azaña.
Estos episodios están prácticamente olvidados, o, mejor, sepultados por una seudohistoriografía impuesta durante estos años desde la universidad y los medios de masas. Sin embargo son muy interesantes y en muchos aspectos aleccionadores, tanto por sí mismos como por algunas conclusiones extraíbles de ellos, y todavía válidas.
Como es sabido, en noviembre de 1933 ganó las elecciones el centro derecha, por una gran mayoría (más de cinco millones de votos contra tres de las izquierdas). Esa victoria no fue aceptada por los partidos perdedores. Los republicanos, empezando por Azaña, intentaron un golpe de estado intrigando con el presidente de la república, Alcalá-Zamora, y con el jefe del gobierno, Martínez Barrio, para impedir la reunión de las Cortes democráticamente elegidas. No obstante, los dos últimos rechazaron la propuesta, y las Cortes se reunieron.
El partido más votado había sido la CEDA. Su jefe, Gil-Robles, había hecho en la campaña electoral algunas declaraciones antiparlamentarias (en realidad todos los partidos habían expresado propósitos antidemocráticos, muy especialmente el PSOE), pero se mostró, en general, moderado y conciliador, y terminó pidiendo concordia entre derechas e izquierdas, a pesar de haber sido asesinados seis derechistas durante la campaña, y ninguno de los contrarios. La petición fue interpretada por las izquierdas como un síntoma de debilidad. La moderación de Gil-Robles se manifestó en la práctica cuando renunció al gobierno, dejando la tarea a Lerroux, dirigente del segundo grupo parlamentario. Esperaba, declaró, que se calmaran las pasiones políticas antes de exigir su derecho a entrar en el gabinete.
La reacción de los socialistas resultó peor que la de los republicanos de izquierda: la mayoría, resuelta a establecer cuanto antes la dictadura del proletariado, se desembarazó de Besteiro, opuesto a tales planes. Y en enero del 34 empezó a organizar una insurrección considerada como âguerra civilâ?, de la mayor violencia y alcance posibles.
Los nacionalistas catalanes de izquierda, la Esquerra fundamentalmente, acogieron la derrota electoral profiriendo graves amenazas de subversión, y se declararon âen pie de guerraâ?. En cuanto al PNV, le unían a la CEDA el catolicismo y la defensa de numerosos valores conservadores, pero en aquellos momentos todo ello cedía ante su ambición de conseguir el estatuto de autonomía. Debe decirse, contra panegiristas de dicho partido, que desde el primer momento los nacionalistas manifestaron su decisión de vulnerar el estatuto, convirtiéndolo en una palanca para abrir la puerta a la separación de Vasconia de la odiada Maketania. Las declaraciones abundaban y no había el menor secreto al respecto.
Por esa razón fue posible, en aquellos meses, una estrecha alianza de hecho entre el PNV y las izquierdas, incluso las revolucionarias. Por extraño que suene, una amplia tendencia historiográfica ha presentado este giro como prueba de una supuesta democratización y moderación del PNV frente a una âtambién imaginariaâ radicalización de la CEDA. Curiosamente, ocurrió al revés: al inclinarse por aquellas izquierdas, el PNV contribuía a la inestabilidad del país y al proceso revolucionario, mientras que la CEDA mantuvo una esencial moderación que la iba a convertir, como veremos, en el último puntal de la legalidad republicana. La CEDA tampoco amenazó con enfrentamientos civiles ni provocó disturbios o muertes callejeras, como harían las izquierdas, pese a sufrir de éstas un permanente acoso, sin exceptuar asesinatos.
Al hacer del estatuto, y no de intereses religiosos o de conservación social, el eje de su política, la opción del PNV por la izquierda, incluso por la extrema izquierda, tenía lógica. Las izquierdas no sólo parecían dispuestas a emplear todas las fuerzas posibles contra el gobierno, incluyendo al PNV, sino que para ellas la unidad de España tenía mucha menos relevancia que para la derecha. El nacionalismo español de los republicanos se basaba en promesas e ilusiones sobre el futuro, sin raíces en un pasado que tenían por nefasto, y por ello ofrecía una clara debilidad a las pretensiones separatistas. Y los socialistas y comunistas reivindicaban a veces una patria hispana más âauténticaâ?, contra âla patria de los señoritos y los explotadoresâ?, pero su doctrina era internacionalista, y suponía que âlos obreros no tienen patriaâ?. En definitiva, la unidad nacional no significaba mucho para ellos si, destruyéndola, quebraban a la âoligarquíaâ? e impulsaban la revolución. De modo parejo, el PNV concedía importancia menor a los avances revolucionarios en España, si ellos le facilitaban avanzar a la secesión. Con tales actitudes, el año 34 se presentaba muy tormentoso.
Por otra parte, el gobierno Lerroux tenía serios problemas con el presidente de la república, Niceto Alcalá-Zamora. Durante el bienio izquierdista, el presidente no se había entrometido en las labores gubernamentales de Azaña, pero se creía con derecho a inmiscuirse en las del gobierno de centro derecha. Su ambición, desde el principio mismo de la república, había sido dirigir o tutelar una gran fuerza conservadora capaz de contrapesar a las izquierdas. Esa aspiración se había hundido por su lamentable reacción, o falta de reacción, ante la oleada de incendios de bibliotecas, conventos y escuelas en mayo del 31. Entonces había perdido su prestigio ante la opinión de derechas. Sin embargo persistía en la vieja intención tuteladora, que le impulsaría a decisiones catastróficas. Tenía además otra debilidad, muy similar a la de Romanones, a cuyo lado había crecido políticamente: el miedo a ser tildado de âreaccionarioâ? por las izquierdas, lo cual le llevaba a graves claudicaciones.
Así pues, se convirtió enseguida en una plaga para Lerroux, en cuyo partido intrigaba para fomentar divisiones que favorecieran su influencia. Las tensiones llegaron al máximo cuando, ante el indulto y reposición de los golpistas de Sanjurjo en el ejército, Alcalá-Zamora echó un pulso a Lerroux, provocando para ello una grave crisis constitucional. Al resistirse a firmar el indulto y la reposición, el presidente ofrecía una estampa progresista e intransigente en defensa del espíritu republicano, pero se trataba de un pretexto: casi dos años justos después serían repuestos triunfalmente numerosos militares participantes en la insurrección izquierdista de octubre del 34 y condenados por ello, y entonces Don Niceto no pondría la menor objeción.
Ante la intransigencia presidencial, Lerroux prefirió retirarse, y entró a gobernar Ricardo Samper, un político de la confianza de Alcalá-Zamora, buena persona, conciliador y dialogante, pero falto de la firmeza necesaria para arrostrar las ofensivas izquierdistas y nacionalistas que se venían claramente encima. Azaña no ahorra sarcasmos contra Samper, a quien todos sus adversarios despreciaron desde el principio, y ante quien se sentían crecidos. En estas circunstancias se plantearon las gravísimas maniobras de desestabilización de las izquierdas y el PNV contra la legalidad republicana.

El descrédito de la historiografía universitaria
Mismo autor.
No me refiero, claro está, a toda la historiografía universitaria, sino sólo a la referida a la república y la guerra civil, cuya muy mediocre calidad intelectual y deontológica he podido comprobar fehacientemente, y ahora, por enésima vez, en un artículo de Javier Tusell, en El País, sobre el revisionismo histórico.
Tusell arremete especialmente contra César Vidal, José María Marco y un servidor, e incluye, sin venir mucho a cuento, a Tamames. El problema para Tusell es éste: âEn España ha aparecido un revisionismo histórico en los últimos tiempos que siempre ha movido a la duda acerca de si merecía la pena dedicarle alguna atenciónâ?. ¿Duda? Ninguna. Tusell y otros de su cuerda le vienen concediendo la máxima atención. No la atención que uno esperaría de personas intelectualmente agudas y de espíritu liberal, sino más bien la de grupillos de poder con aspiraciones a monopolizar el cotarro, asustados por la competencia.
En cuanto a mis libros âlos otros aludidos hablarán de lo suyos, si lo estiman oportunoâ las réplicas de Tusell y compañía nunca han pasado de exhortaciones a la censura, a sepultarlos en el silencio. El prestigioso historiador Stanley G. Payne, libre de las conocidas servidumbres de la universidad española, lo ha expuesto con precisión: âQuienes discrepen de Moa necesitan enfrentarse a su obra seriamente y, si discrepan, demostrar su desacuerdo en términos de una investigación histórica y un análisis serio que retome los temas cruciales que afronta en vez de dedicarse a eliminar su obra por medio de una suerte de censuras de silencio o de diatribas denunciatorias más propias de la Italia fascista o la Unión Soviética que de la España democráticaâ?.
A juicio de Tusell, el nefando revisionista âno parte de preguntas, sino de seguridades o de presunciones. No acude a fuentes primarias, sino a las secundarias que pretende elaborar con originalidad. Lo hace, sin embargo, con extravagancia, acudiendo a interrogantes inapropiados (â¦) suele magnificar el dato irrelevante para sus propios fines o tomar la parte por el todo. Huye de matices porque lo suyo es el dualismo maniqueo, la simplificación o la parcialidadâ?. Espléndida descripción inicial, cuyo único defecto es que no la demuestra en ningún momento. Son acusaciones por las buenas simplemente.
Por descender de la retórica a los hechos, yo he basado lo fundamental de mi investigación en los archivos del PSOE guardados en la Fundación Pablo Iglesias, en especial el archivo de Largo Caballero, en el Archivo de Salamanca y otros, en el diario de sesiones de las Cortes, en las declaraciones de los políticos en la prensa de la época, en los testimonios de los procesos⦠Es decir, lo he basado en fuentes indiscutiblemente primarias, como sabe muy bien todo aquel que me haya leído, en especial el libro Los orígenes de la guerra civil, el cual considero la clave del resto de mi obra. Si Tusell lo ha leído miente al decir lo que dice; y si no lo ha leído parlotea, y en ello se retrata, no precisamente como el intelectual serio por que pretende pasar.
La duda sobre si ha leído aquello que critica se acrecienta cuando describe así mis trabajos: âMoa empieza, por ejemplo, por considerar que la CEDA no era nazi, para llegar a la conclusión de que la Guerra Civil empezó por culpa de la izquierda en octubre de 1934. Pero, además, presume una conspiración desde comienzos de siglo de izquierdistas y nacionalistas y dice descubrir su capacidad destructivaâ¦Â¡en una sociedad secreta!â?. Evidentemente, Tusell, puede aplicarse a sí mismo lo del âdualismo maniqueo, la simplificación y la parcialidadâ? que achaca a otros; por no decir sin más que miente. Si algo queda perfectamente nítido a partir de las fuentes primarias del PSOE, que Tusell ignoraba y quiere seguir ignorando, es que en 1934 (70 aniversario este año) dicho partido se propuso, textualmente, organizar la guerra civil para implantar una dictadura proletaria. Sobre ello no puede caber la menor duda a nadie que, simplemente, quiera abrir los ojos. Y no sólo se propuso el PSOE la guerra civil, sino que la llevó a cabo, aunque fracasara, dejando la broma de 1.400 muertos en dos semanas. Y fracasó porque los obreros no le siguieron, salvo en la cuenca minera asturiana, y porque la CEDA, que desde luego era un partido moderado, contra lo pretendido años y años por la propaganda contraria, defendió entonces la legalidad republicana y las libertades. Algo muy parecido a lo del PSOE puede decirse de los nacionalistas catalanes de la Esquerra. ¿Llamaría Tusell a esto âdatos irrelevantes y magnificados interesadamenteâ??
Por otra parte yo no hablo de culpas, pues sean cuales fueren, debemos darlas ya por zanjadas. Lo que he procurado ante todo es hacer inteligibles los procesos, ideologías y falsos razonamientos que llevaron a la guerra, pues comprenderlos puede ayudarnos a evitar derivas parecidas. En cambio las condenas arbitrarias tan abundantes en los últimos tiempos sólo reabren las viejas heridas y odios, labor en que está empeñada ahora tanta gente, con una desvergüenza e irresponsabilidad que no suscita crítica alguna en intelectuales tan supuestamente escrupulosos como Tusell.
Sobre la âconspiraciónâ? y la âsociedad secretaâ?, o bien Tusell, una vez más, no ha leído mis libros, o bien no ha entendido nada de ellos, pese a concordar todo el mundo en que escribo con claridad. Nunca he creído en las teorías conspiratorias de la historia, pero es evidente que las conspiraciones han existido siempre y han tenido un papel. La âsociedad secretaâ?, la masonería, supongo, tuvo influencia de sobra comprobada en algunos sucesos y momentos históricos (en las primeras Cortes republicanas, por ejemplo, había más masones que representantes de cualquier partido). Pero una cosa es señalar tales hechos indudables ây no disimularlos, como hacen algunos historiadoresâ, y otra explicar el desarrollo histórico a través de conspiraciones masónicas, cosa que yo no he hecho en ningún momento.
Tusell, por tanto, necesita falsificar mis tesis (como otros muchos) para atacarlas, probando así la inconsistencia y carácter fraudulento de su crítica. Y aún más fraudulento y contradictorio resulta el hombre cuando justifica su retirada ante un debate intelectual con el patético argumento de que los libros revisionistas âen nada facilitan la convivenciaâ?. Si esto fuera así, y precisamente por su peligro para la convivencia, Tusell y compañía deberían esforzarse en polemizar hasta hacer añicos las tesis de esos libros, máxime cuando gozan de tal difusión. ¡Pero hacen justamente lo contrario! Rehúyen el debate amparándose en exigencias académicas que, como acabamos de comprobar, no cumplen ellos mismos en lo más mínimo. Para colmo, no se les ocurre otra cosa que despreciar a los lectores, a quienes tildan de âpúblico poco propicio a sofisticacionesâ?. Payne, Seco, Cuenca Toribio y otros más, han hecho grandes elogios de mis libros. ¿Serán poco propicios a sofisticaciones? En fin, con tales argumentos entramos en el terreno de la puerilidad, también muy reveladora del ânivel científicoâ? de tales críticos. La convivencia entre los españoles, señor Tusell, debe basarse, entre otras cosas, en la búsqueda y el respeto a la verdad histórica, y no en el mantenimiento de mitos convenientes para algunos grupos de presión.
¿Por qué extiendo al conjunto de la historiografía universitaria el descrédito que, en rigor, sólo corresponde a gente como Tusell? Por dos razones: porque son estas gentes quienes han marcado la pauta, han pontificado y dominado en ese mundillo durante muchos años; y porque otra gente mucho más valiosa ha mantenido una postura acoquinada, asustadiza y hasta reverencial ante los más gritones y descalificadores. El desprestigio de una institución no lo labran sólo los charlatanes prepotentes, sino también, y no menos, las personas de mérito pero escasas de valor moral para enfrentarse a aquellos resueltamente, con la razón pero sin falsos respetos. Si estos últimos tienen en cuenta lo que está en juego, es de esperar que encuentren los bríos necesarios para no inhibirse y disimular ante la superchería.
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
23 jul 2004
ja trigava en sortir algun fatxeta penjant les perles del Pio Moa
Moa, alias el perro de su amo
23 jul 2004
Lo gracioso del hijo de la gran puta de Pio Moa es que es Ex Grapo... dá qué pensar...
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
23 jul 2004
vaya, vaya, "jo": tu argumento filosófico de 1 mísera línea es deslumbrante. (Por cierto, "dá" va sin tilde en la a).
Josu, cariño
23 jul 2004
Resulta que tu reivindicas el golpe del 18-07-1936 porque la república no era democrática? Cuales fueron los principios democráticos del periodo franquista?

Si problemas de orden legal había, porqué se soluciona quebrantando la ley, e incluso traicionando la lealtad militar al estado español?

Cómo hicieron falta 2 ejércitos extranjeros (uno de ellos el más poderoso del mundo) para derrotar al "enemigo" en 3 años, si dices que ya se contaba con el apoyo de más de la mitad de la población?

Visto el régimen franquista, quizás la mitad de la población "enemiga" eran las mujeres (?): se les retiró el derecho a la propiedad, el derecho a la patria potestad de sus hijos (y la suya propia), etc. etc. etc..
Josu, amor de mi vida
23 jul 2004
Para derrotar al ejército alemán hicieron falta después 6 años de guerra mundial (es decir, donde participaron todos los mayores países del mundo), y sólo iban acompañados de Japón e Italia.

En España tuvieron que juntarse 2 poderosos ejércitos (Alemania e Italia estaban en pleno esplendor y sin ocupaciones bélicas) con esa escisión fascista del ejército español (con tanto apoyo popular, por lo que se ve)...
...y todo eso para derrotar a la otra mitad de España (ese ejército de mujeres): en 3 años.

Me gustaría que me compararan qué otros países tan 'chicos' le costaron tanto tiempo ocupar al ejército alemán.

En conclusión: sois genitalmente débiles, y os la tienen que venir a levantar técnicos del extranjero.
Volviendo al quite
23 jul 2004
Muy bueno el post de Balance, gracias por vuestro análisis profundo y no partidista.

En cuanto a los demás, o bien son trolls o fascistas o incluso algunos de ellos serán tontos del culo como el que se aburre cuando nadie le obliga a nada. Sólo hay alguna excepción, eh company?

Por cierto, Pío Moa da arcadas, pero bueno ya sabemos que clase de-mentes leen (y se creen) semejante bazofia.
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
23 jul 2004
ANTES Q NADA: josu, eres un jodido facha. yo no soy partidario de insultar en estos medios, es mas, creo en el dialogo, pero es q nunca en indymedia he leido ALGO TAN FACHA. la mitad de los españoles fachas? no lo creo.simplemente, la republica recibio poca ayuda del extranjero. los unicos Estados q la apoyaron fueron México y Rusia, q estaban en el culo del mundo.x tanto la ayuda no fue muy grande. En cambio, a los fachas los apoyaban Italia y Alemania(ambos paises, como quien dice,"a la vuelta de la esquina"), q mandaron aqui casi la mitad de sus ejercitos(Italia mando 60000 soldados), y desde luego su maquinaria más avanzada (provandolos para la II GM).Asi, en maquinaria eran muy superiores a la republica. no obstante, como persona de izqdas q soy debo reconocer q la victoria fascista tb se dio un poco por culpa de la falta de unidad entre las fuerzas antifascistas. es el problema eterno de la izqda (la derecha no, esos, quizas x lo d una, grande, y libre, siempre estan bien organizados). no obstante, y pese a la falta de unidad entre la izqda,yo creo q los fachas no hubiesen ganado la guerra si no hubiera sido x la ayuda de hitler y de mussolini. Ademas, otra cosa.los fascistas, segun iban conquistando territorio, obligaban a mogollon de gente a unirse a ellos, bajo amenaza de muerte. eso le paso a mi abuelo q, sin ser fatxa, se vio obligado a ir al frente fascista, con 18 años y con la amenaza de la muerte. un hermano suyo se pudo librar y llego a sargento en el ejercito rojo, aunq luego los mismos fachas loejecutaron en cuanto se le ocurrio pasar por casa durante un permiso, y pese a q fue de incognito (lo delato un cura).
Hablas luego de q se mato a la gente de iglesia. es mentira q se matasen a tantos como dices tu,simplemente antes de la guerra fueron casos aislados. d todas formas, los asesinatos a clerigos son algo q, si bien no comparto, comprendo. los putos curas llevaban 1500 años poniendo al pueblo "cara al sol", explotandolo vilmente y dirigiendo su vida. no me parece del todo correcto q se matasen curas, pero ni fueron tantos como pretende la derecha, ni me parece un gran atentado contra los derechos humanos. En cuanto al asesinato de Calvo Sotelo, no me extrañaria q hubiesen sido los propios falangistas quienes lo asesinaran: dentro de la derecha tb habia algunas discrepancias, y hoy en dia podemos asegurar q tras las muertes de los generales Sanjurjo y Mola, ambas por "accidentes aereos"estuvo Franco, q no queria q algunos fascistas con mucho prestigio(como el caso de los susodichos Mola y Sanjurjo)le hiciesen sombra.en fin,volvamos al asunto Calvo Sotelo: el caso es q calvo sotelo, pese a simpatizar con el ideario fascista, era ante todo monarquico. el fascismo no veia con buenos ojos la vuelta de alfonso XIII, asi como veia mal q tuviese protagonismo un monarquico en el movimiento. asi, asesinandolo, mataban dos pajaros de un tiro: se lo quitaban de en medio y,de paso, como habia sido amenazado por toda la izqda del parlamento, desde La Pasionaria hasta Azaña, pues buscaban una justificacion más pa provocar una guerra que no tardaria en llegar. esto es sólo una hipotesis mia, puesto q no se ha podido comprobar, pero tampoco se ha podido comprobar lo contrario. de todas formas, no es por marcarme una vacilada, pero la tesis no es precisamente un desatino, ¿verdad? aun así,josu,sigamos hablando de asesinatos, ya q kieres. pq la misma noche q fue encontrado el cadaver de calvo sotelo, o la siguiente noche, no recuerdo ahora, tb fue asesinado el teniente Castillo, militante del PSOE. ¿q pasa, q no hablas de ese asesinato, josu? es que lo digo pq de ese asesinato si existen pruebas: los asesinos fueron fuerzas de choque falangistas.
no sé que más decirte,casi todo lo han dicho ya Republicano y Libero. xo te repito una cosa, qte quede bien clara: es mentira que la mayoria del pueblo español aprobo el golpe franquista.
de todas formas, me inquieta una cosa: con todo lo que dices, me parece q tu eres un poquito (BASTANTE) de derechas. ¿a q si, a q estoy en lo cierto? y tu sabes q indymedia no es precismente un foro de derechas (aunq haya por ahi 3 o 4 q en ocasiones, aunq se digan de izquierdas, son mas fatxas q la ostia).verdad q sabes q esto no es un foro teoricamente de derechas. entonces ¿¡¿¡¿SE PUEDE SABER QUE COJONES HACES AQUI?!?!? la respuesta esta clara. como no tenias nada mejor q hacer, pues dijiste "voy a tocar los cojones un poco a los rojosestosdemierda" y te metiste aki. lo digo, pq yo aunq no coincida con muchas opiniones q salen aki, m meto por el hecho de contrastar opiniones, de dar la mia propia, siempre de forma constructiva (al menos eso pretendo) y dialogando (¿me estare ZPizando,con lo deltalante, juas?) pero tu te metes sin hacer ninguna critica en concreto, solo pa tocar los huevos y pa provocar crispación. y la verdad es q lo consigues, tio. a mi me has puesto de mala ostia, ¡joder! mira, tio, de verdad, a indymedia se entra pa tratar cosas de forma constructiva, asi q si lo q kieres es tocar los cojones, te vas a otra parte. vete a un chat de esos con niñatas de 12 años y te quedas con ellas todo lo quieras. pero te repito, aqui no. este es (o al menos deberia ser) un sitio serio
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
23 jul 2004
Por cierto, otra cosa. es evidente q "Hommer Simpson" es "Josu". solo hay q observar la diferencia horaria de los comentarios, de apenas un minuto entre ambos. mira, josu, si te aburres, hazte un paja, cariño. o le haces una enculada al gato, pero nadie te manda meterte en indymedia
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
24 jul 2004
al facha Pio Moa, el gobierno del PP le compraba ediciones enteras de sus libros pagandolo con los fondos reservados, tambien conocidos como fondos de reptiles.
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
24 jul 2004
Respecto a Pío Moa: Felip, estas equivocado, sus libros no los compra el gobierno, sino muchos españoles. De el libro que tanto os escuece lleva ya 28 ediciones, de la cual, la ultima se agotó en una semana; vamos, que la imprenta echa humo...Por eso os entiendo que tengais el esfínter escocido.

Respecto a la guerra civil, se nota que no sabeis o ocultais datos.

El apoyo de Alemania y Italia a los nacionales fue en comparacion a la ayuda rusa, ínfimo y puntual. Lo que os pasa es que os vendisteis a los rusos con el dinero de TODOS los españoles, y luego los propios rusos os dejaron en pelotas y hasta os fusilaron (léase 84º Brigada mixta o similares...)

Que los nacionales no eran 20 millones no lo argumento, ni me molesta. Quien no sepa sumar, allá él. (Número aceptado hasta por los historiadores de izquierdas). Volveis a demostrarme que no teneis ni zorra idea...

Lo de que el alzamiento fue de fascistas no os lo creeis ni vosotros. Os recuerdo que el partido FALANGE de Jose Antonio obtuvo cero escaños en las elecciones dos meses antes. Cero escaños, o sea, ninguno, o sea, representacion NULA en la sociedad española del 36.

Lo de que Calvo Sotelo (lider del cento-derecha, persona queridisima y reconocida por todos unanimemente) fue asesinada por los propios amigos, ESO ES UNA TEORIA QUE NUNCA, JAMAS DE LOS JAMASES A SIDO ESCRITA NI INSINUADA POR NINGUN HISTORIADOR. Bravo por vuestras teorías!!!!

Felix dice que antes de julio de 1936 no se habían asesinado 100 religiosos. Otra nueva teoria jamas rebatida por NADIE!!!!! Bravo!!!! Y te informo, despues de la guerra, 7.000 religiosos. Cifra que tambien quieres rebatir, incluso al historiador de izquierdas J. Tussell?? Sorpréndeme.

Y respecto a los insultos de que me den por culo, que me vaya de Indymedia, que soy facha, franquista, que me haga pajas, etc.... TÚ MISMO TE DESCALIFICAS, "FELIX", NO PERDERÉ NI UN MINUTO.

Con gente como tú, no le durais ni un minuto a un modesto historiador. En el pecado llevas la penitencia.

Oye, ahora entre tú y yo: a que nunca has leído un sólo libro de la guerra civil, venga, confiesa, que eres un pillín....

Es que se te nota, cariño. Un beso.
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
24 jul 2004
Pio Moa y los torturadores cobran del mismo sitio. Mientras las fosas comunes sigan sin ser abiertas la democracia sera una burla.
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
24 jul 2004
Que manía con el sueldo de Pío Moa. Te molesta que gane dinero vendiendo libros? Porque quieres que cobre del Estado cuando es mentira? Y invalida sus estudios por la manera de cobrar).
Felip, eres un meapilas con menos vuelo que un cerdo con sobrepeso.
Si todo lo que le rebates a un historiador es su sueldo (inventándotelo, además), es que das bastante pena, eres un indigente moral y padeces de raquitismo cerebral...
Resulta claro, Josu=troll neofacha
24 jul 2004
No tiene sentido seguir intentando rebatir la mierda patética que está soltando esta escoria demente.

No hay dialogo con el enemigo sino guerra.
No olvideis las leyes del instinto.

Simplemente, Josu=troll neofacha=mentira

y adelante, resistir hasta la victoria!
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
24 jul 2004
"hastaloscojones", tens menys cervell que un tros de suro.
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
24 jul 2004
con el revisionista este del josu, defensor de su amigo pio moa otro revisionista de la historia, nos hemos olvidado del texto de balance otra revision de la historia, la revision de la historia que se complementa con la de los fascistas, por eso dicen que los extremos se tocan

todos los extremistas en el fondo son facistas
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
24 jul 2004
Eso de la "teoría de los extremos" es muy del gusto de los liberales que ¡claro! como fueron quienes la enunciaron, se colocaron en el cantro, como "moderados". En fin, no quisiera abundar en ello, sólo señalar que lo de los "extremos" es un tópico tan extendido como falso. La clasificación de las opciones políticas debe tener otros parámetros, si no queremos caer en apriorismos y juicios de valor apresurados. En el caso que nos ocupa, el del estudio de la guerra y la revolución española, quisiera hacer un par de apuntes rápidos:
1- En las zonas de España donde el pueblo en armas pudo vencer la insurrección militar comenzó una revolución social el 19 de julio de 1936, caracterizada por una transformación acelerada de la estructura socioeconómica en un sentido socialista y libertario. Este proceso vino motivado por la práctica de la democracia y la acción directa por parte del mundo del trabajo en su trato con el capital durante más de 70 años.
2- La tesis central de BALANCE es que hizo falta para vencer definitivamente al capitalismo acorralado por los trabajadores una vanguardia organizada para dirigir al proletariado hacia la victoria. No. La batalla estaba perdida de antemano por la acumulación de fuerzas contra los trabajadores, a nivel nacional e internacional. Pero sí se podía haber actuado con mayor visión de las cosas por parte de la militancia obrera y no acelerar y asegurar su derrota aliándose con una burguesía liberal a la que aterrorizaban más "las masas" y "los incontrolados" que los militares sublevados, con los que lo primero que hicieron fue buscar un entendimiento y un gobierno de coalición nacional, mientras negaban las armas y municiones a las organizaciones obreras. Pero una vanguardia que se hubiera hecho con la dirección del bando resistente a la sublevación no habría solucionado el problema, tan sólo minado el espíritu de combate de los trabajadores tanto como lo hizo la integración de algunos de sus antaño compañeros en instituciones del Estado. El dilema guerra-revolución, es cierto, no era tal, sino que ambas debían ir indisolublemente unidas. Pero una dirección centralizada de ambas habría sido perniciosa para su desarrollo por la razón antes apuntada. El instinto y la experiencia de los trabajadores fabriles y agrícolas de Cataluña, Castilla, Valencia y Aragón fue en el buen sentido, en el de cimentar ambas en la unidad popular por la base, prescindiendo de partidos y en la democracia directa y el socialismo práctico. En este sentido, la Revolución Española será siempre recordada por sus realizaciones sociales a pesar de los Tusell, Moa o Preston, que coinciden en negar lo innegable, aquello de lo que a ninguno de los que lo vivieron les cupo ninguna duda: que en este país, en 1936, se dieron unas transformaciones sin parangón alguno en la Historia, por profundidad y duración. Los trabajadores demostraron que pueden hacer marchar la agricultura, la industria y los servicios sin necesidad de comisarios políticos ni patrones. Ahí está la lección imborrable de la Revolución Española y lo que, tras cientos de años, se recordará sobre todo lo demás. El resto de acontecimientos de eso que se ha dado en llamar "guerra civil española" serán, comparativamente, meras anécdotas frente a la obra constructiva de esos sencillos trabajadores del brazo y del cerebro cuyo único error fue adelantarse demasiado a su tiempo.
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
24 jul 2004
¿pero como dices eso de los trabajadores y los campesinos?
Si la guerra la perdieron las izquierda en parte por pasar verdadera hambruna, ya que nadie trabajaba en el campo, reinaba el desorden, y la produccion bajó en picado a pesar de la propaganda.
Y lo pintas como un modelo de produccion?
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
25 jul 2004
Mira, Josu, vete a tomar por el culo. simplemente. ya ni dialogo ni ostias en vinagre. vete a tomar por el culo. Seguramente haya leido más libros sobre la guerra q tú. mismamente, forma parte de mi futuro trabajo, pq estoy estudiando la carrera de historia. lo q tu sabes de historia, prefiero no saber en q libro lo leiste. lo q es seguro es q tu no leiste a Javier Tussell, simplemente sueltas datos sueltos sin pies ni cabeza. A mi meimporta (asi de claro) una mierda q
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
25 jul 2004
a mi me importa una mierda q hayan muerte 7000 traidores a la patria(lease clerigos, gente vaga q keria vivir del sudor del pueblo y q no dudaron ewn adherirse al golpe franquista pa conservar sus privilegios) a mi lo q me importa son el medio millón de patriotas q murieron luchando x una españa diferente, y los otros muchos q fueron torturados y asesinados en la posguerra. y tb me importa el tiempo de silencio (36 años, nada menos) q sufrio el pueblo español. ¿t importa a ti eso, josu? yo creo q deberia importarte si tuvieras al menos un minimo de talante democrático. En cuanto a Jose Calvo Sotelo, lo querrias tu, macho. pq la gente lo recuerda como un facha recalcitrante y un monárquico retrogrado, además de un corrupto y un mafioso (informate de su etapa como ministro en la dictadura de M. Primo de Rivera)
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
25 jul 2004
D todas formas, permiteme q ponga en duda q tussell sea d izquierdas, mas bien es un revisionista. en cuanto a la ayuda internacional, vete a la mierda igualmente. mussolini y hitler llevaban años, ya antes de la guerra, apoyando a la derecha española. tenian intereses imperialistas en españa, y no podian permitir q hubiese un gobierno de izquierdas en españa.ñ d todas formas, con gente como tu,esdificil hablar. siempre saltan con tonterias. seguro q tujustificas el franquismo. verdad, pillin?
Re: TESIS SOBRE LA GUERRA DE ESPAÑA (1936-1939)
25 jul 2004
Félix dice: "a mi me importa una mierda q hayan muerto 7000 traidores" (refiriédose a los religiosos en la guerra civil).

Y luego dice: "Seguramente haya leido más libros sobre la guerra q tú. mismamente, forma parte de mi futuro trabajo, pq estoy estudiando la carrera de historia."

Pues tío, vaya mierda de historiador eres, que futuro más negro te espera...
VETE BUSBANDO HOGAR DEBAJO DEL PUENTE, MACHITO BRABUCÓN!!
Las hostorias de Josu
08 ago 2004
Josu,

Si una mínima cosa te respeto, es tu falta de insultos.
Pero lo que no, es que tergiverses la historia con lo de los apoyos extrangeros, por ejemplo.
Algún día supongo que se dirá que José María Aznar conquistó Irak con "ayudas puntuales" de USA y UK.

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