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Prontuario criminal de un asesor de Kerry / Se destapa la guerra sucia electoral en EEUU
22 jul 2004
guerra sucia electoral
Este articulo fue publicado en IAR-Noticias http://www.iarnoticias.com/
SE DESTAPA LA GUERRA SUCIA ELECTORAL EN EEUU

Prontuario criminal de un asesor de Kerry

Samuel Berger fue asesor de seguridad nacional durante la presidencia de Bill Clinton, pero hasta ser descubierto robando papeles secretos se desempeñaba como consejero en temas de seguridad del candidato demócrata John Kerry.

Desde su puesto en la Casa Blanca Berger tuvo una participación destacada en los bombardeos y posterior invasión de EEUU a Yugoslavia lanzada por la administración Clinton con la complicidad militar de la OTAN, en marzo de 1999.

Experto en contraterrorismo, Berger fue una pieza clave en la "aportación de pruebas" para las denuncias sobre "irregularidades" cometidas por la administración Bush durante los atentados terroristas del 11-S formuladas por Richard Clarke, las que fueron utilizadas mediáticamente para complicar electoralmente al presidente de EEUU.

Curiosamente, este ex funcionario que hoy se desgarra las vestiduras acusando al gobierno de Bush de "invadir ilegalmente Irak" fue, durante su función como principal asesor en seguridad de Clinton, el que impulsó los famosos bombardeos "preventivos" en territorio iraquí realizados por EEUU y Gran Bretaña.

Durante su desempeño como asesor de Clinton fue un activo promotor -junto con el entonces secretario de Defensa William Kohen- de las operaciones aéreas anglo estadounidenses sobre la llamada "zona de exclusión" de Irak, las que causaron miles de muertos por las bombas y por los efectos colaterales de la radiación con Uranio empobrecido entre la población civil.

Esta hoja en su prontuario no le impide presentarse hoy como un opositor democrático acérrimo a las prácticas militaristas "unilaterales" de Bush en territorio iraquí.

En una entrevista para la cadena CNN en el 2000, Berger se declaró "satisfecho" con los primeros resultados de la operación (bombardeo selectivo sobre Irak) "que no ha terminado todavía". "Proseguiremos esta misión hasta que lleguemos a la conclusión de que la hemos cumplido", añadió.

Esta operación tiene la intención de "poner fin al aventurerismo" de Sadam Husein, señaló, añadiendo que "los norteamericanos apoyan firmemente" este ataque, así como "muchos republicanos" en el Congreso.

El gobierno de Clinton, al que Berger sirvió como funcionario clave, fue el ejecutor de los bombardeos y la invasión a Yugoslavia que dejaron decena de miles de muertos, miles de casas arrasadas por los misiles, la infraestructura del país destruída y sus rios y ecología contaminados por la radiación.

El hoy ladrón de documentos secretos, fue el diseñador y coordinador de un plan terrorista de la CIA (que combinaba operaciones cibernéticas con acciones de guerrillas sobre el terreno) destinado a ser ejecutado simultáneamente a los bombardeos criminales de la aviación estadounidense sobre Belgrado y otras ciudades serbias, entre marzo y junio de 1999.

El 25 de mayo de 1999, el fallecido corresponsal del diario El Mundo de España, Julio A. Parrado, escribía: "Mientras los aliados de la OTAN sopesan los riesgos de la invasión terrestre, EEUU ultima un desembarco cibernético contra el Gobierno serbio y su máximo dirigente, Slobodan Milosevic. El presidente Bill Clinton ha ordenado a la CIA la puesta en marcha de los preparativos de una ciberguerra encaminada a inhabilitar especialmente las cuentas bancarias serbias en el extranjero. La operación secreta, coordinada por el asesor de Seguridad Nacional, Samuel Berger, fue desvelada ayer por la revista Newsweek. Según ésta, Clinton, contrariado por la falta de resultados de la campaña de bombardeos aéreos y por la imposibilidad de enviar tropas de tierra, pidió a la agencia de espionaje una "tercera vía" para minar el aparentemente indestructible poder de Milosevic. La CIA presentó hace unas semanas el primer borrador del proyecto, y a mediados de mayo, Sandy Berger puso el plan en conocimiento de los comités de seguridad de la Cámara de Representantes y el Senado".

El demócrata Clinton asesinó a tanta o más gente que Bush, y sin embargo la prensa imperialista lo presenta hoy como un inofensivo play boy, o como un moderno cruzado (algo cholulo) de la democracia americana ocupado en escribir libros para chicos o presentar sus memorias con un éxito editorial millonario.

Los demócratas de la era Clinton fueron los inventores de los bombardeos "quirúrgicos", término con el que se definió el uso intensivo de misiles y bombas "inteligentes" dirigidos por sistema láser, con el que se inició la era de la supremacía de los ataques aéreos como método de conquista militar, cuyo módulo experimental fue Yugoslavia.

Durante la gestión de Clinton comenzaron las primeras operaciones encubiertas de la CIA para asesinar o derrocar a Saddam Hussein, utilizando a los mismos funcionarios títeres que hoy gobiernan para Bush en Irak, y que entonces se presentaban en Londres y en Washington como la "oposición a Saddam en el exilio".

Tras la aprobación en 1998 por el Congreso de EEUU de la denominada Acta de Liberación de Irak, la Administración Clinton se dedicó a "fabricar" una oposición al ex líder iraquí, con el propósito de destituirlo o de legitimar una invasión militar y un cambio de régimen interno en el país.

Samuel Berger, junto con el secretario de Defensa, William Kohen, fueron firmes impulsores y lobbistas tanto del grupo terrorista de Iyav Allawi (hoy primer ministro de Irak) como el de Amhed Chalabi, quienes consiguieron cuantiosos recursos del Pentágono y de la CIA para asesinar a Saddam Hussein y preparar el terreno para la invasión militar.

Refiriéndose a la guerra de Yugoslavia, James Petras escribía: "Samuel Berger, asesor de Clinton, ha justificado la intervención en la política interna de Yugoslavia. Cuando le preguntaron si los ataques establecían un precedente para futuras intervenciones en guerras civiles, Berger contestó: «Dependerá de si están en juego o no los intereses de Estados Unidos, así como sus principios». Este reconocimiento por parte de Berger de que los «intereses de Estados Unidos» (que ahora incluyen los de las multinacionales norteamericanas y las alianzas militares, entre otros) son predominantes, significa que Washington rechaza la independencia y la soberanía de todos los países. La doctrina de Clinton ha vuelto a interpretar el mundo de acuerdo al pasado colonial: Washington tiene el derecho de atacar cualquier país cuya política se oponga a sus objetivos imperiales".

Los parecidos con Bush y Rumsfeld, son meras casualidades.

LA GUERRA SUCIA ELECTORAL

Los analistas y medios internacionales que miran con un solo ojo "anti-Bush", y que celebran alborozados las denuncias que hacen ex funcionarios como Berger contra el "salvajismo militarista" de la actual administración, no se preguntan que hacían estos personajes cuando estuvieron en funciones operativas.

Los presentan despojados de historia y de "prontuario" criminal, como si hubieran nacido ayer, puros y pristinos, y sin ninguna cuenta de asesinato imperialista que rendir.

Tampoco recuerdan -ni puntualizan- que los legisladores demócratas que hoy lo mandan al cineasta Michael Moore a ponerlo a Bush como un "discípulo de Hitler", le aprobaron al presidente estadounidense la doctrina de la guerra preventiva, el presupuesto de guerra más grande de toda la historia, y le firmaron la autorización del Congreso de Estados Unidos para invadir y ocupar militarmente Irak.

Y ni hablar de los cruzados mediáticos "antibush", The Washington Post y The New York Times, que hoy lideran la guerra sucia mediática contra los halcones de la Casa Blanca.

Quién tenga tiempo, puede consultar en los archivos que "editorializaban" y que "informaban" ambos matutinos imperiales durante la fase preparatoria de la invasión a Irak, últimos meses del 2002 y principios del 2004.

Desde las páginas de esos dos influyentes periódicos estadounidenses, y repitiendo los argumentos de Rumsfeld y el general Franks (los dos planificadores de la invasión), se vendió la "vinculación terrorista" de saddam con Bin Laden y la existencia"letal" del armamento químico y nuclear del régimen imperante en Irak.

Los mismos medios y cadenas que hoy, con The Washington Post y The New Yor Times a la cabeza, arrasan con denuncias la imagen de Bush en las encuestas, que se desgarran las vestiduras condenando las torturas en Irak, apoyaron la lluvia de misiles de Rumsfeld sobre Bagdad y otras ciudades iraquíes, y enviaron sus corresponsales a la retaguardia de las tropas invasoras estadounidenses en marzo del 2003.

El Times tenía a su corresponsal Judith Miller empotrada durante la guerra en una unidad militar especial encargada de buscar las armas, y a Michael R. Gordon, corresponsal de defensa, fichado especialmente para la cobertura de la invasión, con fuentes "confiables" como Ahmed Chalabi, el iraquí más cercano al Pentágono y ahora cabeza de turco para limpiar la actuación de Bush y los neocons (halcones)antes de las elecciones de noviembre.

Con información provista por Chalabi, Allawy, y todo el mosaico-CIA de la oposición, tanto el Times como el Post realizaron su cobertura informativa sobre el "peligro terrorista Saddam" y sus "armas de destrucción masiva" apuntando hacia el planeta. Información que multiplicada hasta el infinito por las cadenas internacionales, sirvió de justificación para la carnicería y ocupación militar de Irak.

En un análisis publicado por La Insignia, en marzo de 2003, se decía sobre The Washigton Post: "En los seis meses transcurridos entre septiembre y febrero, el primer diario de la capital de la nación ha publicado 26 editoriales a favor de la guerra. A veces ha sido crítico con la administración Bush, a veces ha comentado acontecimientos relativos a la guerra sin ofrecer una opinión sobre la propia guerra, pero nunca ha dicho ni pío contra la acción militar en Irak".

El 31 de marzo, en pleno desarrollo de las operaciones de invasión, The Washington Post le pidió al presidente estadounidense George W. Bush mantenerse en su plan de guerra para Irak, mientras que The New York Times sostuvo que el ejército norteamericano "necesita armas más modernas", para evitar el alargue de la toma de Bagdad.

El Post señalaba que las encuestas "demuestran que la mayoría de los estadounidenses están preparados para aceptar una guerra más larga", y que el ataque "debe mantener su curso".

El Times, por su parte, indicó que el armamento utilizado por los estadounidenses en Irak fue diseñado para pelear un tipo de "guerra que ya no existe", y sugirió al Departamento de Defensa adaptar su armamento para hacerlo "más operativo en Irak".

Hoy The Washington Post lidera, junto el New York Times, las campañas mediáticas contra las políticas de Bush en Irak.

El Post encabezó la publicación de fotografías de torturas a presos iraquíes, y cuando la campaña tocó su pico más escandaloso, editorializó abiertamente contra la administración Bush y solicitó la renuncia de Rumsfeld como responsable de los programas de tormento, junto al The New York Times y toda la prensa que acompañó la invasión de Irak empotrada en las legiones militares estadounidenses.

Refiriéndose al vuelco "antibush" operado en la prensa dominante de EEUU, Immanuel Wallerstein escribía en el diario La Jornada en septiembre de 2003: "Todo el año ulterior al 11 de septiembre de 2001, de hecho hasta hace tres meses, esta prensa centrista parecía simplemente tomar los boletines de prensa de la Casa Blanca y respaldarlos. Ahora, repentinamente, esto ya no es cierto. Está muy lejos de ser cierto. Basta con echar una mirada a los cuatro principales canales de televisión (CBS, NBC, ABC y CNN) o leer las principales revistas de noticias (Time, Newsweek, US News y World Report) o los principales diarios (New York Times, Washington Post, Los Angeles Times y Boston Globe). Lo que uno observa es que artículo tras artículo -reportajes, textos de opinión y editoriales- critican al gobierno de Bush por sus políticas en Irak, o dijéramos por sus "fracasos" en Irak, por su incapacidad para controlar la persistente y creciente recesión y el desempleo en Estados Unidos. De hecho, estos artículos son ahora tan críticos que comentan abierta y negativamente lo que dice la gente de Bush".

¿Cuál es el misterio del giro "ideológico" y editorial "antibush" de la estructura mediática estadounidense?

Muy simple: hoy trabajan para otro "cliente": el señor Clinton y los señores demócratas, ahora montados en la candidatura de Kerry, que vienen reciclados para apoderarse de la Casa Blanca y de sus negocios en noviembre.

Y para eso, tienen que pasar por encima del cadáver político de Bush y los halcones.

Otros informes en el mismo sitio:
---Los halcones planean invadir Irán si Bush gana las elecciones
---La CIA y Ashcroft alertan sobre el "peor ataque terrorista" en EEUU
---Como se financian las redes terroristas de Bush
---Condoleezza Rice o Powell podrían reemplazar a Cheney
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