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Notícies :: corrupció i poder
La conexión que compartieron Enron y Al-Qaeda
13 jul 2004
Lucy Komisar es una periodista de New York que investiga el crimen y la corrupción internacional)
Enron Corp. ha sido el mayor padrino político del Presidente George W. Bush.

Las relaciones de Enron con el Partido Republicano y George Bush están siendo estudiadas tras el rápido colapso de la empresa y la mayor bancarrota de la historia de los EE.UU. Desde el año 1989 la empresa había donado 5.8 miles de millones de dólares a las campañas electorales, el 73% de las mismas a los Republicanos, y ha sido uno de los principales patronos de la carrera política de Bush.

¿Cómo se lo han hecho los ejecutivos de la Enron?

¿Cómo han podido provocar la mayor bancarrota mundial al tiempo que se embolsaban millones de dólares?

Respuesta: Utilizando las mismas herramientas financieras que Osama Bin Laden.

Para atacar la trama financiera de Bin Laden, la administración Bush sabía de sobra dónde buscar: los paraísos fiscales de ultramar como las Bahamas, Suiza, Luxemburgo, Dubai y Panamá.

Los investigadores saben que el secreto bancario fue establecido para recibir el dinero de la gente que tiene algo que ocultar. A veces son terroristas. A veces son barones de la droga. A veces son estafadores de alto nivel. Todos son bienvenidos en los centros de âultramarâ? que prometen mantener el secreto de las cuentas y los propietarios de las empresas, incluso en los casos de exigencias legales.

Para descubrir el rastro monetario de al-Qaeda, los investigadores amercianos tuvieron que hacer uso de la fuerza. Cuando un banco de Nassau se negó a mostrar los archivos, los EE.UU. cortaron su acceso al sistema internacional de transferencias electrónicas. El banco no tardó más de dos horas en cambiar de opinión.

Ahora, con Enron, los investigadores y abogados que han denunciado a los ejecutivos de la empresa, vuelven a ir âultramarâ?. Antes de que terminen su trabajo, sus descubrimientos deberían obligar, al público y a los legisladores, a poner en entredicho la existencia continuada de un sistema económico internacional que está al servicio de los delincuentes.

Ya sabemos bastante sobre el uso que hacía Osama bin Laden de este sistema. A continuación veremos cómo lo hacía Enron:

Andrew Fastow, el principal ejecutivo económico de la compañía hasta Octubre del 2001, era conocido como una auténtico maestro de las leyes internacionales de los bancos de ultramar. El instrumento que sirvió para llevar a cabo la estafa de la Enron , fue la creación de 3.000 sociedades y empresas filiales. La cuarta parte de las mismas estaban resgiatradas en las Islas Cayman ó Turks y Caicos, dos conocidos centros de ultramar.

Pero, ¿por qué poner los registros de propiedad de las compañías bajo jurisdiciones secretas? Para que las autoridades administrativas, los analistas de inversión y los mismos accionistas no puedan tener acceso a las transacciones improcedentes . Si las autoridades no saben quienes son los propietarios, no pueden tampoco saber si los ejecutivos o los asociados de la Enron mantiene relaciones con una compañía filial a la que se está transfiriendo la riqueza. Así es como los oligarcas rusos saquearon su país.

El sistema de ultramar jugó un papel fundamental en el colapso de la Enron. Frank Karam, un abogado del bufete Milberg Weiss Bershad Hynes & Lerach, que trabaja en el pleito contra los ejecutivos principales de la Enron, ha declarado que Enron utilizaba las filiales de ultramar âpara obtener préstamos de los bancos valorados en unos 10 mil milloones de $. Enron avalaba estos préstamos con sus propias acciones. Luego negociaban entre las filiales y declaraban el dinero de los préstamos como âingresos obtenidosâ?.

Dos de estas filiales de ultramar fueron establecidas en 1999 para traspasar las deudas de los balances de Enron y ocultar así las pérdidas, dijo Karam. Y en cuatro de los últimos cinco años Enron traspasó sus âbeneficiosâ? a las filiales de ultramar para evadir los impuestos de los EE.UU.

Los ejecutivos de Enron también utilizaban el sistema de ultramar para ocultar sus salarios excesivos. âHemos visto a ejecutivos de nivel medio cobrando de 10 a 20 millones de dólares anualesâ? dijo Karam. âSi los accionistas lo supiesen...â?

Los registros de la contribución de la firma auditora Arthur Anderson al sistema de ultramar estaban posiblemente en el material destruído por la misma. âContabilidad agresivaâ? es el eufemismo más común cuando se utilizan compañías filiales de ultramar para trucar los libros de contabilidad y evadir impuestos. Las firmas auditoras cobran cantidades importantes por establecer estos sistemas y luego âauditarlosâ?.

La administración Clinton estaba trabajando con sus colegas europeos para poner freno al sistema de ultramar, pero sus esfuerzos fueron bloqueados en el Senado por el republicano Phil Gramm cuya esposa, Wendy, es un alto ejecutivo de Enron, y por el Republicano Dick Armey.

Al principio, la administración Bush también trató de imponer ciertas reformas. Pero el Secretario del Tesoro, Paul OâNeil debilitó la estrategia contra los paraísos fiscales que pretendía desarrollar la âOrganization for Economic Cooperation and Development (OECD).â?

Pero luego, los atentados del 11 de Septiembre obligaron a Washington a cambiar de actitud. La nueva legislación promulgada en Octubre, por ejemplo, prohibe a los bancos americanos abrir cuentas a favor de bancos âacorazadosâ? que carecen de presencia física y de un objetivo claro que no sea el blanqueo de dinero. También exige a los bancos, a lkas firmas emisoras de bonos u obligaciones y a las compañías de seguros que verifiquen la identidad de todos sus clientes.

Sin embargo, los bancos de los EE.UU. presionaron con éxito a la hora de pedir normas adicionales para los bancos americanos que mantienen relaciones con los bancos de âultramarâ?.

Ahora es evidente la necesidad de dar un paso más. El Congreso debería prohibir a las instituciones americanas todo tipo de relaciones con los bancos que no proporcionen una relación de los titulares de las cuentas o que se nieguen a acatar las exigencias legales internacionales. La OECD está elaborando una serie de propuestas para tratar a las compañías âacorazadasâ?. Washington debería promover una acuerdo que ponga fin a la legalidad de las compañías registradas en jurisdiciones secretas donde no llevan a cabo negocio alguno.

Imaginemos lo ocurrido si las filiales de Enron hubiesen sido obligadas a revelar las identidades de sus propietarios, y a mantener sus libros de contabilidad donde pudieran ser examinados. Imaginemos qué habría pasado si los agentes de la ley de los EE.UU. hubiesen podido examinar las cuentas bancarias de las âfilialesâ? de Enron y de sus principales ejecutivos, en vez de seguirles el rastro a través de los peligrosos pantanos del secreto fiscal de ultramar.

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