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Bendición de los transgénicos por Walter Williams
01 jul 2004
Los transgénicos han salvado de morirse de hambre a millones de personas, y han otorgado una vida digna a muchos millones más que venden sus productos alrededor del mundo.
Sin duda que hay que agradecer al ingenio humano por los transgénicos y sus inobjetables beneficios para la humanidad.

La bendición de los transgénicos


Los ecologistas y socialistas radicales que para proteger a los pueblos y el medio ambiente se oponen a los avances de la ciencia, exigiendo la prohibición del cultivo de la soja transgénica, no saben el enorme daño que hacen a los pobres. Es como prohibir las vacunas y antibióticos. La única esperanza de los campesinos de alimentarse, producir y prosperar son los cultivos genéticamente modificados (GM) que desarrollan los grandes laboratorios.
El maíz, el algodón y las papas GM, resistentes a insectos y enfermedades, y de mayor producción por hectárea, salvarán de la hambruna a millones de personas. Incontables niños y mujeres embarazadas escaparán a la muerte mediante cultivos como el arroz GM de alto contenido de hierro y que produce vitamina A. La biotecnología permitirá adicionar a las frutas y verduras vacunas, vitaminas y anticuerpos que combaten enfermedades como el cólera. Todo ello, sin embargo, no les conmueve a los ecologistas de países ricos que viven en la abundancia.

Unas décadas atrás la âecología de la pobrezaâ? determinaba el futuro casi inevitable de atraso y carencia de los países de la vasta zona tropical. En el trópico caluroso y húmedo, la subsistencia parece fácil dado que se puede cultivar todo el año. Pero cuando se pretende pasar del cultivo de subsistencia a la producción intensiva surgen problemas insolubles como la excesiva erosión, ataque de plagas y pérdida de fertilidad del suelo. En pocos años de cultivos intensivos las tierras quedan inutilizadas y sólo sirven para el pastoreo de ganado.

Esta maldición tropical resultaba difícil de vencer. La productividad agrícola de las zonas templadas es muy superior al trópico, pese a las dificultades que presenta el clima frío. Y como los países ricos se encuentran todos en zonas templadas, las tecnologías desarrolladas por estos no eran aplicables al trópico, donde la investigación era ínfima o inexistente. No obstante, los que pensaban que los pueblos del trópico estaban condenados a la pobreza se equivocaban.

La biotecnología desarrolló los cultivos GM capaces de soportar los rigores del clima tropical y alcanzar altos niveles de productividad. La soja, el arroz, el maíz y el algodón GM resistentes a los herbicidas permiten el control económico de malezas sin usar implementos que erosionan el suelo. Los métodos de âlabranza ceroâ? que han vuelto obsoleto al arado mantienen la fertilidad en condiciones de alta producción. La ciencia y tecnología llegó al trópico y renació la esperanza para los pobres.

Pero aparecieron los ecologistas y socialistas radicales, opuestos a la tecnología y la producción, denunciando supuestos riesgos para la salud humana del consumo de alimentos transgénicos, apoyados en la âciencia chatarraâ?. Las ONG y los ambientalistas de izquierda olvidan que en países avanzados como EEUU se consumen alimentos transgénicos desde hace casi una década sin que se haya verificado problema alguno.

Por fortuna, días atrás, las Naciones Unidas dieron a conocer en un nutrido informe que los cultivos GM no sólo favorecen a los pequeños agricultores, sino que tienen beneficios ecológicos y no afectan a la salud. El principal problema con estos cultivos, dice el informe, es que no se hayan extendido lo suficientemente rápido para beneficio de agricultores pobres, en lugar de limitarse a la agricultura empresarial.

Los investigadores de la ONU afirman que los transgénicos son seguros para la alimentación, que reducen el uso de agroquímicos en beneficio del ambiente y la salud, y que algunos cultivos como el algodón GM están dando buenas ganancias a los campesinos. Los transgénicos pueden elevar la producción y el ingreso de los campesinos, aumentar el suministro de alimentos, reducir sus precios y mejorar la calidad nutritiva de los cultivos.

Los gobiernos deben anular toda absurda prohibición a los cultivos transgénicos y dejar que los agricultores elijan qué y cómo cultivar. La ciencia ha puesto en sus manos el mayor avance del siglo en la agricultura. Los transgénicos, al igual que los antibióticos, salvarán vidas y verterán el cuerno de la abundancia sobre los más pobres.

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Comentaris

Re: Bendición de los transgénicos por Walter Williams
02 jul 2004
Bendicion para el bolsillo de los que pagan a este perro analfaburro para que les haga propaganda. La "conjura judeo-masonica" de este baboso, o sea su bestia negra es el "rojillo-radical ecologista". Y porque no contratan gente con mas luces, digo yo? Unos cuantos topicos, unas cuantas coletillas y hala! a repetir como un loro todas las mentiras que le mandan y alehop!! ya tenemos un intelectual.
En el fondo estos monigotes son necesarios. Imaginaros el predicamiento que tiene en indymedia. Si hay cosas sobre las que la gente duda, con leer las fantochadas de estos pringaos ya sabemos que la verdad esta en lo contrario.
Triste vida la del perro rastrero, encima que le pegan, el les lame la mano (y otras cosas) a cambio de dos mendrugos miserables. Y tener que cambiarse el nombre, porque si dice el suyo real (Pepe rodriguez, paco garcia...) no suena tan GUAY
y podria parecer un nombre socialista-rojillo-ecologista.
Lo dicho, bastante desgracia tienes, niñato.



Las mismas empresas que ladra e
Re: Bendición de los transgénicos por Walter Williams
02 jul 2004
no. walter wiliams, NO. NO!
Re: Bendición de los transgénicos por Walter Williams
02 jul 2004
Por que no te los comes TU "Walter" los transgénicos todos para ti a ver si revientas...
Re: Bendición de los transgénicos por Walter Williams
02 jul 2004
650 organizaciones de 83 países afirman que el informe de la FAO sobre transgénicos es "incompetente, ilógico y de mala voluntad"

Jose Galan
La Jornada
Más de 650 organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales de todo el mundo consideraron que la Organización para la Agricultura y la Alimentación de la ONU (FAO por sus siglas en inglés) presentó un informe sobre biotecnología agrícola "incompetente, ilógico y con mala voluntad" y condenaron su incapacidad en referencia a temas científicos y técnicos. Según informó en México el Grupo ETC, la FAO debe luchar contra el hambre, no contra los agricultores, evitando basar su informe 2003-2004 en la información de las compañías biotecnológicas mundiales y acudir a los científicos independientes.

Las consideraciones de esas organizaciones, así como de 800 personas en lo individual, pertenecientes a 83 países, fueron entregadas el miércoles pasado en la sede de la FAO, en Roma, Italia, mediante una carta abierta en la que, ante los avances de la biotecnología, cuestionaron el compromiso del organismo internacional con los agricultores a pequeña escala.

La carta fue elaborada un mes después de la publicación, el pasado 17 de mayo, del documento Biotecnología agrícola: ¿satisfaciendo las necesidades de los pobres?, que según el Grupo ETC capítulo México evidencia el enfoque principal del informe anual de la FAO titulado Estado de la alimentación y la agricultura que, según las organizaciones, intenta ser neutral, "pero parece una herramienta de relaciones públicas para promocionar las semillas transgénicas y la industria biotecnológica".

El reporte carece de rigor científico e integridad intelectual", afirmó Jim Thomas, del Grupo ETC en Gran Bretaña, organización que consideró como "retroceso inexplicable" que el reporte aparentemente acepte la esterilización genética de semillas, práctica a la que el director general de la FAO, Jacques Diouf, se había opuesto públicamente junto con el panel de expertos sobre ética en la alimentación y la agricultura, además de que afirma que las semillas transgénicas pueden ser ambientalmente seguras y benéficas para los campesinos.

El informe de la FAO promueve, "sin evidencia o argumentos lógicos", los monopolios sobre los cultivos para estimular la investigación en favor de los pobres. "A pesar de que cada vez más gente reconoce que el sistema de patentes va en contra del desarrollo de los países del sur, la FAO se pone del lado de las corporaciones y en contra de la opinión de los propios gobiernos miembros del organismo", afirmó por su parte Silvia Ribeiro, de la oficina de ETC en México.

"A pesar de que la contaminación genética está llegando al corazón mismo de los centros mundiales de diversidad de los cultivos, la FAO ignora esta tragedia", agregaron las organizaciones firmantes de la carta. "Sin embargo, para las comunidades y pueblos que crearon la agricultura, se trata de una agresión contra su vida, contra los cultivos que crearon y nutrieron, y contra su soberanía alimentaria".

Además, lamentaron que la dirección general de la FAO haya ignorado el compromiso escrito -admitido el 16 de enero de 2003- para discutir los asuntos de la política alimentaria con las propias organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales antes de publicar el reporte cuestionado.

Los Nuevos BIO Gángsters

Silvia Ribeiro
www.ecoportal.net

La Organización de la Industria Biotecnológica (BIO, por sus siglas en inglés) se prepara para su reunión anual en San Francisco, Estados Unidos, del 7 al 9 de junio.

La Organización de la Industria Biotecnológica (BIO, por sus siglas en inglés) se prepara para su reunión anual en San Francisco, Estados Unidos, del 7 al 9 de junio próximos. Se vanagloria de volver a sus orígenes, ya que se encuentran en el área de la bahía de San Francisco las sedes de más de 800 de las mil 457 empresas biotecnológicas estadunidenses, muchas de las cuales son las trasnacionales que dominan los mercados de semillas, transgénicos, farmacéutico, químico, genómico.

Con más exactitud se puede decir que vuelve a sus orígenes porque en esa bahía está lo que fue la tristemente famosa prisión de Alcatraz.

En 1894, 19 indios hopis fueron encarcelados, poco antes de que el gobierno decidiera atacar militarmente a los hopis para "civilizarlos". Su crimen fue, además de negarse a ser "educados" en escuelas del gobierno, donde eran azotados por hablar su idioma o hacer cualquier mención de su propia cultura, negarse a practicar la agricultura tal como el gobierno les imponía: en lotes individuales, en lugar de sus formas tradicionales comunales.

Más de un siglo después empresas biotecnológicas de BIO se empeñan en cambiar las formas de vida y agricultura, ya no sólo de los hopis, sino de todos los campesinos e indígenas del planeta, privatizando sus semillas y contaminando sus campos con sus genes transgénicos patentados. En lugar de llevarlos a Alcatraz, llevan a juicio a los agricultores contaminados, como Percy y Louise Schmeiser en Canadá, por "uso ilegal de sus patentes", y en Chiapas, Monsanto amenaza a los campesinos indígenas con que podrán sufrir multas y prisión si descubren sus genes patentados en sus campos. Aconsejan la delación de "cualquier situación irregular" para "evitar convertirse en cómplices".

Frente a la contaminación, el gobierno de Canadá comenzó hace un tiempo a aconsejar a los agricultores que no usen sus propias semillas. Lo más seguro, dicen, es usar las semillas certificadas de las empresas para evitarse problemas legales (y garantizar el pago de regalías por patente en la propia compra). Quienes dominan el mercado de semillas certificadas en todo el mundo son los mismos gigantes genéticos que producen los transgénicos.

Este concepto de "seguridad" que van dejando para agricultores y campesinos es igual a la seguridad que ofrecían los gángsters de Chicago en los años 20: para estar seguro, hay que pagar... ¡a los mismos que crean la inseguridad!

Los representantes de BIO llegan a San Francisco con una sensación de victoria: la Corte Suprema de Canadá les acaba de regalar la sentencia en el caso Schmeiser, afirmando la patente de Monsanto. En la práctica quiere decir que en cualquier lugar que se encuentre un gen patentado por los magnates de la privatización de la vida, sean plantas, animales o hasta humanos, podrán reclamar pago por uso de sus "propiedades".

También la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) publicó recientemente un informe, plagado de silogismos y errores fácticos, que más bien parece un panfleto de la industria biotecnológica, afirmando que el único problema de la biotecnología es que no llega a los pobres. Para resolverlo, la FAO sostiene que se necesitaría más investigación pública, pero, como esto es difícil y quienes tienen la tecnología son las trasnacionales del agro, hay que garantizarles su propiedad intelectual "por medios legales o biológicos", por ejemplo usando la tecnología Terminator, para hacer semillas suicidas y garantizando que nadie usará sus semillas sin pagarles. ¿Qué más puede pedir BIO?

Pese a la inmensa maquinaria de propaganda y las decenas de millones de dólares que invierten anualmente para convencer al mundo de que los transgénicos y la contaminación son buenos para nosotros, y que hasta agencias de Naciones Unidas les hagan el trabajo sucio para legitimar su apropiación de los bienes comunes y públicos, no han conseguido sus objetivos.

Como muestra de ello en San Francisco se prepara una importante movilización de miles de activistas y campesinos para recibir a los delegados de BIO. Las actividades se agrupan bajo el nombre Reclaim the commons (Reclaman los comunes). Antes de la conferencia de BIO, organizan una serie de talleres en los que no sólo se hablará de transgénicos y su impacto: es una manifestación multicolor y diversa en la cual se esperan, entre muchos otros, a delegados de movimientos de los sin techo, trabajadores inmigrantes y rurales, agricultores orgánicos, activistas contra la guerra en Irak, artistas, intelectuales, feministas...

La diversidad de la respuesta es reflejo de la amplitud del ataque: quizá más claramente que otras industrias igualmente nocivas, la biotecnológica, con la manipulación genética y el patentamiento de la vida, con sus métodos gangsteriles de tratar a los campesinos, es la más clara insignia de los modernos "cercamientos de los comunes", similares a los que en la Inglaterra de 1700 se apropiaron y privatizaron los terrenos comunales de miles de campesinos, llevándolos a la miseria.

Al igual que los hopis, muchos movimientos sociales, urbanos y rurales, indígenas y campesinos por todo el mundo, que realizan desde pequeñas acciones locales y cotidianas hasta encuentros colectivos más amplios donde se comparten resistencias y propuestas, lo que se reclama es el derecho a la propia cultura y a la diversidad, al acceso y comunalidad de bienes y, en definitiva, a decidir sobre nuestras propias condiciones de vida. Sin esperar a que los nuevos gángsters den su permiso, lo que se teje al reclamar los comunes es la dignidad de todos.

Silvia Ribeiro Investigadora del Grupo ETC
Publicado en La Jornada, México D.F.

Para Monsanto todos somos criminales

Silvia Ribeiro
Alai-amlatina
El pasado 21 de mayo la Corte Suprema de Canadá emitió la sentencia final del caso Monsanto contra los agricultores canadienses Percy y Louise Schmeiser, culminando así una lucha legal que duró ocho años, a partir de la acusación de la trasnacional de que estaban "violando" su patente de canola transgénica (resistente al herbicida RoundUp).

Los Schmeiser -agricultores familiares por más de tres generaciones- nunca quisieron la canola transgénica: sus campos se contaminaron por viento e insectos y no lo supieron hasta que Monsanto envió sus detectives secretos a sacar muestras y una carta amenazándolos con llevarlos a juicio si no pagaban los miles de dólares que estimaba le debían por regalías. En lugar de amedrentarse por las amenazas del gigante trasnacional, Percy salió al mundo a contar su caso, entendiendo que esto era un precedente grave para todos los agricultores a los que se les contaminara su campo. En estos años, otras cortes menores sentenciaron dos veces contra los Schmeiser, alegando que, aunque no se podía demostrar su culpabilidad, debían haber advertido a esa empresa que podría haber plantas contaminadas accidentalmente y pedirle que las retirara, o de lo contrario se estaban "aprovechando" de los genes patentados. Por esta razón, los condenaron a pagar casi 20 mil dólares de multas y regalías y más de 150 mil dólares por los gastos de juicio, además de que Monsanto los amenazó con nuevos juicios por salir a contar el caso al público.

La reciente sentencia de la Corte Suprema, por cinco votos contra cuatro, afirma que la patente sobre genes de canola transgénica es válida también en las plantas contaminadas, y por tanto los Schmeiser estaban ?"privando a Monsanto del pleno gozo de su monopolio"! al "usar" plantas que contenían genes con su patente. Sin embargo, consideraron que los Schmeiser no tienen que pagar nada a Monsanto, porque no sacaron ningún provecho de la canola transgénica, ya que nunca usaron el herbicida RoundUp. Pero los Schmeiser, ambos de más de 70 años, no sólo resultaron inocentes de los cargos, sino que ?sufrieron el daño de la contaminación, muchísimos gastos en el proceso, y el acoso legal y propagandístico por más de ocho años!

Según Pat Mooney, director del Grupo ETC, con sede en Canadá, "Monsanto se consiguió una patente inflable. Ahora puede decir que sus derechos se extienden hasta cualquier cosa en la que se introduzcan sus genes, ya sean plantas, animales o humanos". La Corte de Canadá fue incluso más allá de la ley de patentes de Estados Unidos -notoriamente pro monopólica-, porque sentenció que la patente sobre un gen se extiende a cualquier organismo superior que contenga al gen patentado. "Bajo este veredicto, la expansión de la contaminación se convierte en una estrategia renditiva de las corporaciones para extender sus monopolios", dijo Mooney.

La sentencia implica que si un agricultor tiene semillas o plantas que contienen genes patentados corresponde al agricultor probar que no está infringiendo la patente monopólica de la compañía. En el mundo de Monsanto, todos somos criminales hasta que una Corte diga lo contrario.

Monsanto, que controla actualmente 90 por ciento de los transgénicos plantados comercialmente en el mundo, es seguramente uno de los responsables de la contaminación del maíz campesino en México. A la luz de este hecho es aún más ignominiosa la propaganda que está publicando en periódicos de Chiapas: en un aviso pagado que comienza diciendo "Amigo agricultor:", advierte a los campesinos que si usan "ilegalmente" sus genes patentados (en este caso de soya transgénica) en "importación, siembra, guarda, comercialización o exportación" podrán sufrir cárcel y multas mayores. Además instigan a que si tiene dudas, "o conoce alguna situación irregular", se contacte con Monsanto, para evitar ser "cómplice". (En Canadá ofrecían una chamarra de cuero por delatar a los vecinos, pero la trasnacional cuenta con que para los campesinos chiapanecos bastan las amenazas). En México no están permitidas las patentes sobre plantas, e incluso las plantaciones de soya transgénica de Monsanto en Chiapas se han hecho como "experiencias de campo" o bajo un eufemismo dudosamente legal llamado "programa piloto" que aunque son miles de hectáreas, por irresponsabilidad de las autoridades de agricultura y "bioseguridad", no son plantaciones para "comercialización". Por tanto, si hay alguien cuya legalidad debiera ser analizada es la de la propia Monsanto. Y yo aquí mismo lo denuncio, para no ser acusada de complicidad.

Todas las patentes de Monsanto son biopiratería porque se basan en los miles de años de trabajo colectivo y público de campesinos e indígenas en el mundo, que crearon y desarrollaron las variedades que luego las empresas usan en sus laboratorios. La amenazas de esa empresa en Chiapas y la sentencia de la Corte Suprema de Canadá muestran una vez más que la (i)lógica de las empresas trasnacionales parecen tener a su servicio los poderes Judicial, Legislativo y Ejecutivo. Pero lo que no ha logrado es convencernos de que tienen razón. Por el contrario, los ataques cada vez más virulentos de Monsanto sólo exponen sus injusticias y alimentan la resistencia que existe en las poblaciones del mundo entero a los transgénicos.

Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo ETC.

Entrevista con Lorna Haynes:
"La agricultura transgénica no es sostenible"

BBCMUNDO

1 .¿Qué es un alimento transgénico?

Los "transgénicos" u organismos modificados genéticamente (OMG) son organismos nuevos creados en laboratorio, cuyas características se han alterado mediante la inserción de genes de otras especies, lo cual les aporta nuevas características heredables. Los alimentos llamados "transgénicos" son alimentos en cuya elaboración se ha usado algún transgénico. Puede ser el organismo en sí como en el caso de los granos de maíz, o un alimento derivado de un transgénico, como por ejemplo: la "carne" y el aceite de soya transgénica, los "cornflakes" fabricados utilizando maíz transgénico, los productos obtenidos de animales alimentados con productos transgénicos, entre otros.

2 ¿Podrían producirse de forma natural esas alteraciones genéticas que provocan los experimentos?

Se conoce de la transferencia de materia genética espontánea entre micro- organismos como bacterias y virus. No se conoce de ninguna manera natural en que, por ejemplo, genes humanos se insertan en el genoma del arroz, ni genes de salmón en él de la papa, pero, a través de la ingeniería genética, se puede transferir genes de cualquier especie a cualquier otra especie.

3 . ¿Cómo influye un gen extraño en el resto del genoma?

No se sabe. Hay que recalcar que la ciencia genética está en su infancia y no sabemos mucho de las consecuencias de la manipulación genética.

De hecho, no se trata de introducir un solo gen: con el estado actual de la tecnología, en adición al gen asociado a la característica que se desea introducir, se introduce otros genes promotores y marcadores. No se puede controlar ni predecir cuántas de estas combinaciones de genes se insertarán, ni donde se ubicarán en los cromosomas, ni si serán estables. Los genes interactúan. Dependiendo de donde "caigan" los transgenes, podrían dar lugar al silenciamiento de otros genes, en cuyo caso no se expresarían ciertas características normales del organismo, o su expresión podría cambiar.

Los genes, que codifican proteínas, constituyen una parte pequeña de nuestro ADN, aproximadamente el 4%. Hasta hace poco, la mayoría de los científicos, de manera poco científica, descartaba como "ADN basura" el resto del ADN (96%) pero a la luz de nuevos descubrimientos de segmentos compartidos por muchas especies, se cree que cumplen funciones vitales. Queda por ver que impactos genes foráneos pudiesen ejercer sobre esas funciones.

http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/2/hi/science/nature/3703935.stm

4 ¿Cuáles son los riesgos reales de contaminación genética?

Cuando los cultivos transgénicos polinizan los cultivos no transgénicos, los "contaminan genéticamente" y sus semillas devienen híbridas transgénicas. Es generalmente aceptado que es imposible evitar la contaminación genética y, por tanto, cultivos transgénicos y no-transgénicos no pueden co-existir. La contaminación genética de cultivos es irreversible, imposible de controlar y significa que las semillas de estos cultivos serán transgénicas y así se puede perder, para siempre, la opción y el derecho a consumir alimentos libres de transgénicos. En México, centro de origen y diversidad del maíz, muchas variedades tradicionales de maíz ya están contaminadas con maíz transgénico Bt. lo que constituye una pérdida irreversible de este patrimonio de la humanidad, fuente única para el desarrollo de nuevas variedades. En un estudio piloto en los EE.UU. sobre muestras de cultivos supuestamente no-transgénicos, se encontró contaminación genética en 50% de las muestras de maíz y soya, y en 100% de las muestras de colza.

www.ucsusa.org/food_and_environment/biotechnology/seedreport_fullreport.)

La contaminación genética, con genes de tolerancia a herbicidas, de parientes silvestres y cultivos puede dar lugar a súper-malezas difíciles de eliminar. Se está modificando cultivos genéticamente para que produzcan fármacos (anticonceptivos, vacunas, hormonas, etc.) y productos de interés industrial (aceites, etc.) No se puede descartar el riesgo de que estos cultivos contaminen genéticamente los cultivos destinados al consumo humano, o entren en la cadena alimenticia por error o negligencia (como sucedió en el caso de maíz Starlink) produciendo alimentos contaminados con fármacos u otras substancias de uso industrial.

5 ¿Cambiarán las propiedades nutritivas de los alimentos?

Según las empresas promotores de los transgénicos, los cultivos transgénicos son "sustancialmente equivalentes" a los cultivos no-transgénicos y afirman que su composición en términos de carbohidratos, aceites y otras sustancias no difiere significativamente entre los dos tipos de cultivos. Pero a la hora de patentar estos cultivos, las empresas demuestran todo lo contrario: que son esencialmente diferentes, requisito para obtener la patente, y de hecho es así. Todos los cultivos transgénicos producen nuevas proteínas que nunca han sido parte de la alimentación y que pueden causar alergias y otras enfermedades. Además, debido a nuevas interacciones entre genes, (la respuesta a su pregunta #3) se podría alterar la producción de nutrientes y anti-nutrientes en la planta al suprimir, reducir o aumentar la actividad de los respectivos genes asociados.

También existen efectos específicos asociados a la característica introducida. Hay que recordar que, en la producción comercial mundial de transgénicos, predominan dos características: tolerancia a herbicida (77%) y resistencia a plagas (15%) y 7% tienen ambas características. En el primer caso se aumenta el uso de herbicida y lo aplica directamente al cultivo a consumir. En el segundo, los transgénicos son, en sí, plaguicidas, ya que son manipulados genéticamente para producir toxinas insecticidas en toda la planta que luego se consumen aunque no se ha demostrado su inocuidad a largo plazo.

6. ¿Contamos con información suficiente para determinar los efectos de los transgénicos sobre el organismo humano?

No, porque casi no se está financiando, investigación independiente sobre los posibles efectos a largo plazo y reportes de riesgos no tienen adecuado seguimiento. Por ejemplo, los virus, bacterias y su material genético constituyen las herramientas de la ingeniería genética. Se ha demostrado que secuencias de ADN a veces pasan intactas por el sistema digestivo y pueden ser asimiladas por bacterias del intestino humano por lo que existe la posibilidad de "transferencia horizontal" de los transgenes a estos virus y bacterias creando microorganismos patógenos y nuevas enfermedades. Aunque se cree que esta posibilidad sea remota, debe ser investigada. (Harry Gilbert et al, University of Newcastle upon Tyne, 18 July 02 NewScientist.com news service)

No podemos desligar la salud del ambiente. Se ha descubierto impactos que resaltan la necesidad de indagar más sobre los efectos ecosistémicos de lanzar billones de organismos al ambiente. Por ejemplo, el polen del maíz transgénico (Bt) es tóxico para ciertos insectos benéficos y los exudados de sus raíces son tóxicos para algunos microorganismos del suelo. La presencia de toxinas Bt. en los cultivos inhibe la descomposición de su materia orgánica que es un eslabón del ciclo planetario del carbono. De esta manera, se pudiese desencadenar una serie de efectos en cascada que afectan el equilibrio ecológico.

7¿Cúal es su opinión sobre esos posibles efectos y en qué basa sus argumentos?

Considero que es inaceptable que los reguladores tomen decisiones basándose en los resultados de estudios a corto plazo diseñados y realizados por las mismas corporaciones que solicitan autorización para producir y comercializar sus productos transgénicos.

Es responsabilidad de los Estados exigir y financiar estudios independientes para investigar los impactos sobre la salud y el ambiente a largo plazo. La Asociación Médica Británica, el Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos y otras prestigiosas instituciones han señalado la necesidad de tales estudios. Mientras tanto, la ética científica y la responsabilidad social nos obliga a aplicar El Principio de Precaución y prohibir la liberación al ambiente y uso de los transgénicos en la alimentación.

El Convenio sobre la Diversidad Biológica y El Protocolo de Cartagena, suscritos por más de 150 países, reconocen los riesgos potenciales inherentes a los organismos modificados genéticamente (transgénicos) para la biodiversidad y para la salud así como sus impactos socio-económicos y, en la ausencia de datos científicos, establecen que se aplique el enfoque de precaución.

8. Norman Borlaug, padre de la revolución verde de los 50 y 60 es partidario de estos alimentos como una alternativa a las necesidades alimentarias del mundo y a la sobreexplotación de la ecología. Sin los transgénicos, ¿podremos alimentar al mundo en el futuro sin quemar las reservars naturales que nos quedan?

Con el respecto que se merece el Sr. Borlaug, no estoy de acuerdo porque su argumento se basa en dos mitos:

1.La falsa premisa de que el problema del hambre se resolverá con producir más alimentos.

Lo mismo se dijo para justificar la Revolución Verde, a través de lo cual la productividad en la agricultura aumentó 4 veces pero con el uso de 17 veces mas agroquímicos y fertilizantes. Sin embargo, el nivel de pobreza subió del 40% al 80% y sabemos que mal nutrición y hambre acompañan la pobreza. Entre 1940 y 1975 el contenido de nutrientes en los vegetales cayó en hasta 75% consecuencia de este mismo modelo de producción agroquímica y de desarrollar variedades sólo en función de las características exigidas por la agricultura industrial. Actualmente, se produce más alimentos del necesario para alimentar a todo el mundo pero, por ejemplo, 40% del maíz producido se destina a alimento para animales, así que no es simplemente una cuestión de producir más alimentos. Las mismas corporaciones que utilizan estos argumentos "humanitarios" en su propaganda, también lo saben. En las palabras de Steve Smith, director de la compañía de biotecnología NOVARTIS, (Tittleshall, Norfolk, Mazo 2000, reportado en "The Guardian" UK 24 de agosto de 2000) "Si alguien le dice que la manipulación genética va a alimentar al mundo, dígales que no lo hará. - Para alimentar al mundo, re requiere de voluntad política y financiera - no se trata de producción y distribución."

2. El supuesto erróneo que la agricultura transgénica aumentará la productividad.

Estudios demuestran que los transgénicos no rinden más que los cultivos naturales, pueden ser más contaminantes e introducen nuevos riesgos. (Altieri, Miguel, Biotecnología Agrícola: Mitos, Riesgos y Alternativas, PED-CLADES, Oakland, California, EE.UU. 2001.) La productividad no es "una característica" de una planta asociada a un solo gen cuya inserción puede darle esta característica. Por tanto, no es objeto de desarrollo por parte de las empresas, ya que su política es concentrarse en rasgos que "son controlados por un solo gen pues es lo que es económicamente factible ya que se pueden desarrollar en menos tiempo" (Un director de Dupont en la reunión REDBIO, Caracas, Venezuela dic. 2003)

Resolver el problema del hambre está sujeto a que la población no aumente más allá de la capacidad de la producción sostenible para alimentarla y requiere que se adopte un modelo de agricultura sostenible de bajos insumos externos. Gran parte del problema es que el sistema agroalimentario está en manos de unas pocas corporaciones transnacionales que controlan el suministro de alimentos desde la semilla hasta el producto. Por ejemplo: Monsanto produce 91% de las semillas transgénicas y su socio Cargill procesa y comercializa la mayor parte de la soya y los granos a nivel mundial; Syngenta, líder mundial en agroquímicos, tercer productor mundial de semillas después de Monsanto y Dupont, está asociada con Archer Daniels Midland, otro líder mundial en procesar y comercializar productos agrícolas. El interés y razón de ser de estas corporaciones no es precisamente resolver problemas de hambre sino obtener ganancias fomentando el modelo agroindustrial no-sostenible que es su fuente de lucro.

Se ha patentado tecnologías de restricción en la utilización de genes (TRUGS) mediante las cuales la expresión de ciertos rasgos de la planta requiere de la adición de ciertos activadores químicos vendidos por las empresas que produjeron las semillas. "Terminator" es una TRUG que rinde las semillas de los cultivos estériles y obliga al agricultor a comprar sus semillas de las corporaciones para cada siembra. Si se llegara a utilizar estas tecnologías, significaría que las corporaciones ejercerían un control total, virtualmente eterno, sobre la agricultura con cultivos que, además, serian adictos a dichos activadores químicos.

9. 52 países del mundo tiene regulaciones específicas sobre esta materia y en algunos casos, como en la Unión Europea, las normas son bastantes estrictas (El Grupo Verde del Parlamento europeo ni siquiera votó en contra del proyecto aprobado en 2001). ¿Por qué dicen ustedes que no existe una regulación clara y estricta actualmente en ningún país sobre los alimentos transgénicos?

En mi comunicación a BBC Mundo sobre comentarios del especialista en genética, dije: "Se refiere a normas estrictas cuando, en la mayoría de los países, no existen normas ni tampoco infraestructura para implementarlas en caso que las tuviesen."

No se trata solamente de "regulaciones especificas." Argentina tiene regulaciones especificas y está ahogada con soya transgénica que cumple con sus regulaciones. Brasil había prohibido transgénicos pero resultó que la mayor parte de la cosecha de soya 2003 estaba contaminada de soya transgénica. En cambio, la Unión Europea disfruta de uno de los sistemas regulatorios más exigentes del mundo aunque tiene sus defectos.

El objetivo de regular el uso de transgénicos debe ser prevenir riesgos pero se requiere de un correspondiente sistema administrativo e infra-estructura para garantizar su cumplimiento. La misma Unión Europea, con todos sus recursos científicos, financieros, humanos y tecnológicos impuso una moratoria durante 5 años precisamente porque se consideró que no tenía regulaciones adecuadas, ni la infraestructura necesaria para implementarlas.

Crear tal marco de bioseguridad constituye un enorme costo para los países sub- desarrollados y significa desviar recursos de proyectos nacionales urgentes. Dado las enormes inversiones requeridas, la falta de conocimiento sobre el tema e intereses poderosos promoviendo los OMG, se corre el riesgo de que se crea regulaciones débiles y permisivas. Pero el problema de la contaminación genética no se resuelve con regulaciones y cuando no se pueda prevenir los riesgos asociados a una actividad, el Principio de Precaución nos obliga a prohibirla.

10. En la cuestión del consumo de alimentos transgénicos, ¿no se trata a fin de cuentas de una decisión personal de cada individuo que debe dejarse al margen de discusiones científicas o políticas?

No creo.

En primer lugar, para poder tomar decisiones, tiene que existir opciones, pero la contaminación genética amenaza con eliminar la opción de consumir alimentos no- transgénicos.

En segundo lugar, porque estas decisiones no son personales: afectan a los demás ya que la producción de alimentos transgénicos tiene impactos ambientales que perjudican los derechos colectivos de las actuales y futuras generaciones. La alimentación tiene un contexto ecológico, social, económico y político. Tenemos la obligación de asegurar que la agricultura y la pesca sean sostenibles para garantizar la alimentación de las generaciones futuras. La agricultura "transgénica" no es sostenible. Es una receta para consolidar, aún más, el control de las transnacionales sobre el sistema agroalimentario, socavando así la soberanía y la seguridad alimentaria; es también una receta para agudizar la crisis ambiental, aumentar la erosión genética de cultivos, introducir nuevos riesgos para la salud y engendrar impactos ecosistémicos impredecibles, todo lo cual perjudica la sociedad actual y futura. Consumir transgénicos es contribuir a tal situación. Por tanto, su discusión es relevante e importante para que cada uno adquiera conciencia de las consecuencias de sus decisiones.
Re: Bendición de los transgénicos por Walter Williams
02 jul 2004
de transgènics per al Merluzo aquest que signa Walter Williams.

Amb una mica de sort, i si perservera, ens lliurem d'aquest individu.
Sindicat