Imprès des de Indymedia Barcelona : http://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Notícies :: guerra
Lanzan rebeldes ofensiva general en Irak; un centenar de muertos
25 jun 2004
* Atacadas, estaciones de policía y sedes oficiales desde Mosul hasta Bagdad; 300 heridos

* Estadunidenses libran feroz batalla en la ciudad de Fallujah; un helicóptero Cobra, derribado

* Aviones, tanques e infantería de Washington combaten a la resistencia en el centro de Baquba
Los insurgentes lanzaron este jueves su primera ofensiva general en Irak, con ataques contra estaciones de policía y edificios gubernamentales que de-jaron un total de alrededor de cien muertos y más de 300 heridos, se-gún los últimos informes.

MDF57910Seis días antes de que la soberanía sea devuelta a un gobierno iraquí designado por Estados Unidos, las fuerzas de este último país combatían desesperadamente para recuperar el control de las ciudades que rodean Bagdad.

En una escalofriante exhibición de fuerza, los rebeldes mostraron que cuentan con el poder militar y la coordinación para realizar ataques en el corazón de los territorios árabes sunitas de Irak, desde Mosul hasta Bagdad.

Los golpes iban destinados so-bre todo a la policía iraquí, escasamente armada, la cual sufrió gra-ves pérdidas.

La batalla más encarnizada fue en Baquba, 50 kilómetros al norte de Bagdad, donde aviones estadunidenses arrojaron bombas de me-dio kilo mientras los tanques y la infantería se enfrentaban con com-batientes de la resistencia en el centro de la ciudad.

Antes, los insurgentes habían capturado dos estaciones de policía, matando a cuatro policías y dos soldados estadunidenses.

Los heridos saturaron el hospital de Baquba. Un hombre vociferaba: "Que Dios destruya a Estados Unidos y a todos los que cooperan con él".

Otro iraquí gritaba: "Dios mío, Abbas está muerto" mientras sa-caba de su automóvil el cuerpo de un joven con una perforación de bala en la nuca.

Muchos de los combatientes en Baquba eran militantes islámicos que llevaban cintas amarillas en la cabeza en las que se decía que pertenecían a los Batallones de la Unificación y la Guerra Santa. Repartían folletos en los que se advertía a los iraquíes que no deben colaborar con las fuerzas estadunidenses.

"La carne de los colaboracionistas es más sabrosa que la de los soldados estadunidenses", advertían las pancartas.

Mientras helicópteros sobrevolaban, pobladores de Baquba sa-caban trapos blancos por las ventanillas de sus automóviles para indicar que no formaban parte de la guerrilla.

MDF57924Más tarde los insurgentes se hicieron fuertes en los palmares de los alrededores de la ciudad.

Las peores bajas ocurrieron en la ciudad norteña de Mosul, don-de siete coches bombas mataron a 62 personas, entre ellas muchos policías y un soldado estadunidense, y lesionaron a más de 200.

En esa ciudad se declaró el toque de queda de las 9 de la no-che a las 6 de la mañana. En Ra-madi, una descarga de granadas impulsadas por cohetes dio en la estación central de policía.

"Estábamos dentro de la estación de Al Qatana (...) fue atacada por todos lados", señaló el teniente Ahmed Sami. En total, murieron nueve oficiales de policía y 27 resultaron heridos.

Durante los 12 meses anteriores el corazón de la rebelión ha sido la región media del Eufrates, al oeste de Bagdad. Desde abril, cuando los marines de Estados Unidos pusieron sitio a Fallujah pero no lograron capturarla, esa zona ha estado en gran parte bajo control de los insurgentes.

Este jueves, en tanto los marines libraban feroz batalla en los polvorientos suburbios de la ciudad, un helicóptero Cobra fue de-rribado pero sus tripulantes resultaron ilesos. Los marines sostuvieron que su acción fue puramente defensiva.

Los insurgentes buscan evidentemente socavar desde el principio cualquier esperanza de que el gobierno interino iraquí sea ca-paz de contener la guerra de guerrillas fortaleciendo las fuerzas de seguridad iraquíes.

Se supone que Washington en-tregará el poder al gobierno el 30 de junio, pero Iyad Allawi, el nue-vo primer ministro iraquí, se apoyará en los 138 mil soldados estadunidenses estacionados en el país árabe, así como en el dinero de Washington.

En tono desafiante, Allawi ex-presó este jueves que los ataques buscan frustrar el proceso democrático, pero "vamos a derrotarlos. Vamos a aplastarlos".

Se piensa llevar a la práctica planes elaborados para crear una gran fuerza de contrainsurgencia iraquí, pese a que durante la re-vuelta de abril quedó claro que los soldados del país ocupado no quieren combatir a otros compatriotas. Se tiene planeado realizar elecciones en enero próximo.

Incapacidad y cooperación

Los combates de este jueves y los ataques de las anteriores dos se-manas muestran que la policía y el paramilitar Cuerpo Iraquí de De-fensa Civil son incapaces de hacer frente a los asaltos cada vez mejor planeados de los guerrilleros. En algunos casos hasta cooperaron con los insurgentes.

El problema para Estados Unidos es que el gobierno interino es visto por muchos iraquíes como peón de la ocupación, la cual para ellos continuará con otro nombre.

Al parecer los insurgentes es-tán cambiando de táctica. En el pasado habían infligido las mayores bajas a las fuerzas estadunidenses mediante la utilización de bombas mortíferas sembradas al lado de los caminos.

Pero este jueves los rebeldes dieron la impresión de ser capaces de movilizar combatientes en ma-yor número de lo que se había visto hasta ahora.

La insurgencia tiene sus bases en las comunidades árabes sunitas rurales y no ha logrado lanzar mu-chos ataques terrestres en Bagdad.

Este jueves, un atacante suicida se voló en un retén del sur de la capital, llamado Abu Dasheer, y mató a ocho personas entre elementos armados iraquíes y civiles, además de herir a 13.

Se observó a tres soldados es-tadunidenses que auxiliaban a un colega que yacía en el suelo, lesionado, cuyo casco estaba tirado a corta distancia, mientras una ca-mioneta pick-up ardía cerca, lanzando columnas de humo al aire.

Cuatro estaciones de policía han sido también asaltadas con granadas, morteros y rifles AK-47 en los dos días anteriores, pero ninguna fue capturada.

En suma, los insurgentes mostraron hoy que la guerra no va a terminar con la entrega del poder al gobierno interino, el 30 de junio, y que los soldados estadunidenses son quienes tendrán que librar la mayoría de los combates.
Mira també:
http://www.jornada.unam.mx/2004/jun04/040625/028n1mun.php?origen=index.html&fly=1

This work is in the public domain

Comentaris

Sin precedente, los ataques insurgentes contra policías iraquíes y tropas de EU
25 jun 2004
Los ataques de hoy en las ciudades y poblados del centro y el norte de Irak alcanzaron un nivel de coordinación ja-más visto hasta ahora. Lograron asestar golpes a estaciones de policía e instalaciones del gobierno interino desde Mosul, en el norte, hasta Fallujah y Ramadi, en el oeste.

Los ataques mostraron también que el ejército estadunidense mantiene un asidero incierto en varias partes del país árabe, 14 meses después de que el presidente George W Bush declaró el fin de las principales ac-ciones de combate.

La Autoridad Provisional de Coalición (APC), encabezada por Washington, que ha gobernado en Irak durante más de un año, advierte hasta a sus propios empleados que sólo utilicen el camino al aeropuerto en ciertos horarios del día.

La APC y el ejército estadunidense ha-bían previsto un incremento de la violencia en estas fechas, y sugirieron que los rebeldes pretendían arruinar la presunta entrega del poder a un gobierno interino iraquí.

Pero la facilidad con que los insurgentes lograron montar estos ataques muestra que la guerra de guerrillas con toda probabilidad se intensificará durante el resto del año.

Muchos de quienes murieron este jueves eran policías iraquíes de uniforme azul, cu-yo número es de 89 mil, la mayoría mal ar-mados y peor equipados.

Uno de los muchos aspectos extraordinarios de la ocupación es que, después de un año de onerosos gastos militares, los policías iraquíes aún carecen de ametralladoras efectivas, chalecos antibalas y vehículos blindados. Hasta los granjeros están a menudo mejor armados que la policía.

Los ataques también subrayan lo que ha sido evidente desde los primeros días de la insurgencia: Washington no tiene suficientes soldados aquí.

De por sí ha hecho grandes esfuerzos por sostener 138 mil efectivos en Irak. Cuenta además con otros 23 mil soldados de una miscelánea de aliados, sobre todo Gran Bretaña, pero muchos no combaten, como el contingente ucraniano, o han dicho que sólo participarán en labores humanitarias o de reconstrucción, como los japoneses.

No son, por cierto, los ataques de rebeldes armados con rifles AK-47, ametralladoras y granadas impulsadas por cohetes los que causan las mayores bajas a las tropas de ocupación. El arma más mortífera usada contra ellos es la bomba plantada al lado del camino, fabricada por lo regular con varios proyectiles de artillería pesada, contra las cuales el ejército de Estados Unidos no ha encontrado respuesta.

Si bien los ataques estuvieron mucho mejor coordinados que cualquier otro visto en el pasado, la resistencia está aún fragmentada. Todos los combates se dieron en zonas musulmanas sunitas, y en lugares don-de ya se habían librado combates.

Fallujah y la zona media del Eufrates si-guen siendo el corazón de la rebelión, aunque existen también centros de resistencia en Balad y Baquba.

Fuera del Kurdistán, la ocupación estadunidense es impopular en todo Irak. La encuesta realizada por la propia APC, en mayo, mostró que 92 por ciento de los iraquíes árabes dicen que consideran ocupantes a los estadunidenses, y apenas 2 por ciento los ven como libertadores.

Poco después del derrocamiento de Saddam Hussein, los sondeos mostraban que los iraquíes estaban divididos casi en partes iguales sobre ese tema.

La base del régimen de Hussein eran los árabes sunitas rurales, alejados de Bagdad y de las principales ciudades. Los sunitas urbanos habían florecido bajo la monarquía.

No es sorprendente que aquéllos fueran los primeros en rebelarse, sobre todo cuando Paul Bremer, el virrey estadunidense, disolvió el ejército y los cuerpos de seguridad en los que muchos de ellos prestaban sus servicios.

Los rebeldes son nacionalistas y religiosos. Washington siempre parece subestimar la fuerza del nacionalismo iraquí. En el oeste de Irak han florecido grupos militantes islámicos. En Fallujah han estado a la caza de tiendas donde se expende alcohol, advierten a los barberos que no deben realizar cortes de pelo de estilo occidental y exigen que las mujeres se pongan velo.

Siempre ha parecido que hay diferencia entre el movimiento de resistencia más am-plio y la campaña de coches bomba.

Esta última, llevada a cabo sin reparar en las bajas civiles iraquíes, ha dado la impresión desde hace tiempo de tener una coordinación central. Ha logrado asestar golpes en Arbil, en el extremo norte, y contra las instalaciones petroleras del golfo Pérsico, muy al sur en el país árabe.

Los hombres que se inmolan son con frecuencia extranjeros, pero son iraquíes las casas de seguridad, la inteligencia, la compra de vehículos y, en general, el apoyo.

Estados Unidos ha impulsado desde ha-ce tiempo la idea de que un jordano llamado Abu Musab Zarqawi, ligado a Al Qaeda y presunto jefe del movimiento Tawhid y Jihad, es el genio organizador detrás de los ataques suicidas.

Puede que sea cierto, pero la evidencia respecto de su función es aún un tanto escasa, consistente apenas en una larga carta que se cree escrita por él, y en declaraciones publicadas en sitios web islámicos.

Muchos miembros del actual gobierno iraquí dicen creer que la inteligencia siria e iraní tiene un papel mucho más importante en la campaña antiestadunidense de lo que comúnmente se cree.

Sin embargo, la mayor parte de la resistencia iraquí es intensamente local. El ejército estadunidense ha descubierto, con gran costo de su parte, que si un poblado o ciudad se ve amenazado es probable que todos sus pobladores jóvenes se unan a la batalla. Están unidos por lazos de religión, nacionalidad, tribu, localidad y familia.

Los iraquíes en general distinguen entre los atacantes suicidas y la resistencia que ata-ca a los estadunidenses; condenan a los primeros y apoyan a la segunda.

Los ataques de hoy muestran lo difícil que será terminar con la guerra de guerrillas mientras la ocupación continúe, y en tanto no se logre un acuerdo político general.

http://www.jornada.unam.mx/2004/jun04/040625/029n1mun.php?origen=mundo.p
Colera camping CNT