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SANTIAGO DEL ESTERO:PARAR EL DESMONTE ES LO CORRECTO
25 jun 2004
No son las meras demostraciones de fuerza campesina, como ciertos empresarios parecieran creer, las que decidieron al Dr. Lanusse hacia la moratoria, sino un reclamo generalizado en todo el país por la devastación de sus recursos forestales.
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La Intervención Federal en la provincia de Santiago del Estero ha decidido una moratoria del desmonte por los próximos seis meses y ello ha provocado una serie de polémicas públicas sobre el tema. Los debates indican, por una parte, una práctica de las libertades ciudadanas de expresión y por ello deberíamos alegrarnos. Pero por otra y tal como ocurre en el caso de ciertos sectores de empresarios rurales comprometidos con la deforestación del monte santiagueño, las manifestaciones y preocupaciones que expresan ahora, no sólo aparecen tardías y reactivas a una medida de Gobierno loable en una provincia que parecía haberse acostumbrado a la pura ley de los libres mercados del capitalismo salvaje, sino que entrañan ciertas falacias y extorsiones al espíritu democrático de la República que nos interesa responder. No son las meras demostraciones de fuerza campesina, como ciertos empresarios parecieran creer, las que decidieron al Dr. Lanusse hacia la moratoria, sino un reclamo generalizado en todo el país por la devastación de sus recursos forestales. Y en ese caso la amenaza de poner más gente en las calles para torcer la voluntad de la Intervención, que expresa la Sociedad Rural de Bandera, no sólo resulta un desacierto desde el punto de vista institucional, sino que nos obliga a preguntarnos cómo podrían estos grupos oligopólicos que se han enriquecido con la destrucción del medio y con la enajenación de las tierras campesinas, poner gente en la calle que no fueran sus propias guardias blancas o acaso sectores cautivos por la miseria o el clientelismo. Que la Intervención no ha sido capaz, lamentablemente, hasta el presente, de desarmar para bien de la vida democrática santiagueña.
Que los monocultivos de Soja transgénica no crean trabajo es un hecho irrebatible. Lo demuestran millones de argentinos que han debido emigrar de sus lugares de nacimiento y que ahora viven en la indigencia o de los planes jefa y jefes de hogar, en los grandes conurbanos. El único trabajo que crea la soja es el desmonte y el hacer leña del árbol caído. La riqueza de la Argentina se marcha inexorablemente por los puertos y queda en manos de unas pocas grandes multinacionales del comercio internacional de granos. En las provincias no queda sino el silencio y la muerte de la tierra, la desaparición de la fauna y de la vida vegetal que conocimos, el llanto del desarraigo y la nueva miseria del hombre argentino despojado de su hábitat y de toda posibilidad de vida… que tiene que marcharse sin rumbo y sin esperanzas. Respaldamos absolutamente la moratoria que ha llevado adelante la Intervención Federal aunque hubiésemos preferido un plazo de cinco años y no de tan sólo seis meses. Santiago del Estero es parte de una argentina que no alcanza, no sabe o no puede reconstruir todavía el Proyecto de País que necesita.
Es necesario para ello que hagamos cumplir la Ley y no tan sólo las leyes que reglaban el desmonte y que fueron desconocidas y burladas por años: es necesario que se cumpla la Suprema Ley de la República, que estos empresarios de la destrucción del bosque parecen olvidar, y esa Ley nos obliga al respeto tanto por el medio ambiente y los recursos naturales, cuanto por las Instituciones de la República, a la articulación de los disensos, pero también a la construcción de consensos ciudadanos, en democracia y en respeto mutuo para bien del conjunto de la población argentina.
No era el panorama de Santiago hasta antes de la Intervención y sería bueno no olvidarlo. La multitudinaria marcha campesina de la semana anterior expresó nuevos protagonismos sociales y nuevas participaciones en la vida pública, a la vez que nuevos niveles de conciencia en la Sociedad Santiagueña. Eso no tiene marcha atrás y sería bueno que estas minorías lo comprendieran y que en cambio de amenazar y tratar de extorsionar a la Intervención Federal acepten que ha comenzado una nueva etapa y que esa etapa requiere del diálogo constructivo y de la participación ciudadana.

Jorge Eduardo Rulli
Martín Tellechea
Gabriel Soler

GRR Grupo de Reflexión Rural

24 de junio de 2004

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