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La carta "Al Qaeda"/ Casa Blanca-Pentágono: ¿una operación en curso para "salvarlo" a Bush y conseguir su reelección?
24 jun 2004
La carta "Al Qaeda"
Este artículo fue publicado en IAR-Noticias http://www.iarnoticias.com/
CASA BLANCA-PENTAGONO: ¿UNA OPERACION EN CURSO PARA "SALVARLO" A BUSH Y CONSEGUIR SU REELECCION?
Por Manuel Freytas

Un artículo  del periodista y escritor mexicano, Alfredo Jalife-Rahme, revela una hipótesis según la cual George Tenet, ex director de la CIA, renunció a su cargo por temor a que los halcones de la Casa Blanca manipulen un ataque de Al Qaeda para salvarlo a Bush de un posible enjuiciamiento (por "crímenes de guerra" o por "traición a la patria").

Esta teoría fue lanzada a rodar en Washington por Ray McGovern, un analista que fue funcionario de rango de la CIA durante dos décadas, cuyas opiniones son habitualmente utilizadas por los sectores "críticos" a Bush y por las usinas mediáticas vinculadas a la campaña de los demócratas.

La hipótesis de McGovern señala que las renuncias de George Tenet y James Pavitt, director y sub-director  de la CIA respectivamente, no se debieron a las investigaciones sobre el 11-S sino a la probabilidad de un ataque terrorista manipulado para conseguir la reelección a Bush, del que ambos no participarían y quedarían como responsables.

"Esta administración pudiera recurrir a métodos extralegales para hacer algo que le asegure a Bush otros cuatro años", señaló The New York Times hace unas semanas cuando la administración Bush anunció que ocurriría un ataque terrorista antes de las elecciones de noviembre.

Otras versiones señalan que las causas de la renuncia de Tenet y su segundo hay que buscarlas en el enfrentamiento existente en el gabinete de Bush entre el grupo de Colin Powell y los llamados oficiales "profesionales" del Pentágono, partidarios de una línea "moderada" en Irak, y el sector de los halcones encabezados por Donanld Rumsfeld, señalados como los responsables de la introducción de los programas de tortura en ese país.

Los gurcas del Pentágono

Hablando del "vacío de poder" que se produjo en la CIA con esas renuncias el  columnista de The New York Times, Douglas Jehl  señaló el 5 de junio que "la mayor parte de los 40 mil millones de dólares anuales que se estima gasta el gobierno en servicios de inteligencia es controlada por el Pentágono, y sin Tenet en su lugar, el equilibrio del poder en la rivalidad entre la CIA y el Pentágono se puede cargar aún más del lado de Stephen Cambone, el subsecretario de Defensa en asuntos de inteligencia, según revelaron fuentes del Congreso".

La contradicción entre Tenet y el grupo de los halcones estaría centrada precisamente en el accionar de un grupo de inteligencia, paralelo a la CIA oficial, que operaría en Irak y Arabia Saudita bajo las órdenes de Cambone, responsable de inteligencia del Pentágono, y de Douglas Feith, el número tres en el departamento de Defensa estadounidense. (Ver: La vinculación del lobby judío con las torturas en Irak).

Ese grupo de inteligencia, reclutado con agentes provenientes de la CIA y de otros servicios de la comunidad de inteligencia estadounidense, sería el sucesor de la disuelta Oficina de Planes Especiales, creada por Feith y Wolfowitz, que "fabricó" la conexión de Saddam con Bin Laden y los informes sobre armas estratégicas en poder del ex gobierno iraquí que sirvieron como argumento principal para la invasión militar a Irak.

El subsecretario de Inteligencia, Stephen Cambone,señalado por el semanario The New Yorker como el implementador del programa de tortura en Irak, accedió a ese cargo proyectado desde la oficina de Douglas Feith.

Según el columnista Jim Lobe, Feith fue (siguiendo órdenes de Rumsfeld y de Wolfowitz) el encargado de la planificación de la posguerra en Iraq, y en ese carácter rechazó toda previsión de resistencias en el país árabe, como prevenían, tras meses de trabajo, iraquíes exiliados y expertos en Medio Oriente del Departamento de Estado y de la CIA.

Además -según Lobe- impidió que expertos del Departamento de Estado conducido por Colin Powell (un viejo rival del lobby) participaran de cualquier modo en la Autoridad Provisional de la Coalición, principal órgano civil de la ocupación estadounidense en Irak.

Uno de los objetivos centrales de Feith fue la recomendación (junto con Chalabi y el Consejo de Gobierno iraquí) de grandes contratos para la reconstrucción del país invadido con la participación de las empresas del lobby, como Hallyburton por ejemplo, en diferentes áreas de los negocios de la "reconstrucción.

La Oficina de Planes Especiales utilizó  informes frecuentemente aportados por el iraquí favorito de los neoconservadores, Ahmed Chalabi (agente de la CIA y ex favorito del Pentágono para gobernar Irak) , para preparar alarmistas documentos de inteligencia que reforzaron los argumentos a favor de la invasión a Irak.

Esos datos luego llegaban a la Casa Blanca a través de Rumsfeld o del vicepresidente Dick Cheney, polea de trasmisión del lobby en el entorno presidencial, sin pasar por organismos establecidos como la Agencia Central de Inteligencia (CIA) o el resto de las agencias de la comunidad de inteligencia estadounidense.

Según los indicios disponibles, estos informes políticos "extraoficiales", organizados por Wolfowitz, Feith y Rumsfeld en la Oficina de Planes Especiales (OPE), fueron la fuente de la evidencia fabricada que luego se empleó para elaborar la sustancia doctrinaria de la "guerra preventiva" con la cual se justificó la invasión y la ocupación de Irak.

Desde esa estructura paralela de inteligencia se sospecha que se realizó la operación de reclutamiento, entrenamiento y financiación de los grupos islámicos englobados en la red Al Qaeda de Bin Laden, que luego ejecutaron el atentado del 11-S dentro de un plan operativo coordinado con el servicio secreto paquistaní. (Ver: Como se relaciona el 11-S con Al Qaeda y el gobierno de Bush).

Operaciones en Arabia Saudita

Las renuncias de George Tenet y de su segundo, James Pavitt, estarían relacionadas con dos operaciones en curso que se le adjudican a los halcones y al grupo comandado por Cambone: un golpe de Estado "petrolero" orientado a derrocar a la monarquía gobernante en Arabia Saudita (cuya finalidad sería elevar el precio del crudo y crear una conmoción mundial)  y una cadena de atentados de Al Qaeda en Medio Oriente que servirían como "globo de ensayo" para un ataque terrorista a gran escala a blancos situados en Europa y EEUU.

Ambas operaciones se orientarían a evitar el proceso de enjuiciamiento de Bush con el caso de las torturas, o con el de las "armas de Saddam", a través de los cuales se detonaría una maniobra orientada a derrocar al presidente y a su gabinete antes de las elecciones de noviembre.

Desde hace un mes la red Al Qaeda viene realizando distintos operativos con asesinatos, secuestros y tomas de rehenes entre la comunidad de extranjeros vinculada a la industria del petróleo en Arabia Saudita, los que parecen claramente orientados a crear una situación de caos y desestabilización en ese país árabe, señalado como "no confiable" para los intereses estratégicos de EEUU en la región.

Citando una variedad de fuentes Alfredo Jalife-Rahme señala  que en Arabia Saudita se encuentra en marcha una operación orientada a derrocar a la monarquía wahabita saudita, con Al Qaeda y Bin Laden, tal como se hizo con el ayatolá Komeini en 1979, aprovechada por los contratistas de armas y los grandes consorcios petroleros norteamericanos.
La operación tendría como objetivo producir un alza en los precios del petróleo a niveles exorbitantes, y acompañar el proceso con una maniobra de especulación financiera en Wall Street, una especie de "burbuja" en el mercado energético, salida de la ingeniería del jefe de la Reserva Federal, Alan Greenspan, que haría estallar el modelo de globalización en curso.

"Este tipo de operaciones especulativas en el mercado energético es muy común pero poco conocido por el grueso del público, por ser solamente practicado por un reducido número de petrócratas, plutócratas y oligarcas, es decir, el súmmum del parasitismo económico-financiero, quienes, gracias a la desregulación energética y al modelo pernicioso de la globalización financiera (con su contabilidad invisible en los paraísos fiscales), hacen lo que se les antoja en los hilarantes "mercados", señala Jalife-Rahme.

Se supone que Tenet renunció a la CIA para no avalar esas operaciones que permanecerían fuera de su control, o simplemente porque, tanto él como Colin Powell (posiblemente el próximo renunciante), prefieren tejer alianzas tácticas con los demócratas antes que con republicanos halcones de la catadura de Rumnsfeld y su banda.

Los flancos débiles de Bush

En Washington se señala al caso de las torturas de presos iraquíes y a las investigaciones sobre las ADM de Saddam como los dos "flancos vulnerables" de Bush, sobre los cuales se pueden montar estrategias legales para impugnar su candidatura o destituirlo a través de una movida parlamentaria-judicial de alto espectro.

Incluso también se habla de que a las dimisiones de Tenet y de Pavitt en la CIA seguirán las de Colin Powell y de su adjunto Richard Armitage, lo que detonaría el proceso de enjuiciamiento a Bush y a algunos funcionarios de su gabinete que podría terminar con el presidente impugnado, en el mejor de los casos, o destituido, en el peor de los casos.

En forma sarcástica, Ray McGovern -citado por el periodista Alfredo Jalife-Rahme-  señala que "probablemente el presidente haya leído ahora el memorándum que Alberto González, consejero legal de la Casa Blanca, le envió el 25 de enero de 2002", refiriéndose a un artículo publicado  en Newsweek, que pone en evidencia que el Código Penal de Estados Unidos de 1996 considera como un crimen castigado con pena de muerte rescindir, ignorar o exentar la Convención de Ginebra sobre "crímenes de guerra", figura que podría ser aplicada en el caso de las torturas en Irak.

McGovern no descarta que otra administración pudiese enjuiciar a Bush, sobre todo teniendo en cuenta que  el encargado de derechos humanos de la ONU acaba de afirmar que las torturas en Abu Ghraib constituyen "crímenes de guerra".
El otro punto que saca el sueño a Bush y a su entorno de funcionarios está relacionado con el caso de la revelación del nombre de Valerie Plame como agente encubierta de la CIA.

En febrero de 2002, a petición del Vicepresidente Dick Cheney, el ex embajador Joseph Wilson (marido de Plame)  fue enviado por la CIA al �frica Central para que investigara acusaciones de que Saddam Hussein había tratado de comprar uranio en Níger a fines de los años 90.

Wilson descubrió que las acusaciones eran falsas y entregó un detallado informe a sus superiores.
El esposo de Valerie Plame, había negado la posibilidad de la venta de uranio de Níger al régimen de Saddam, como exigía el vicepresidente Dick Cheney para contar con la coartada que  justificar la invasión a Irak.

Posteriormente el ex funcionario, actualmente asesor en Relaciones Exteriores del equipo de campaña de Kerry, publicó un libro denunciando sus comprobaciones y las persecuciones a las que había sido sometido por parte de la administración Bush para que no hiciera pública sus investigaciones.

Bush se puso furioso, y funcionarios de su administración entregaron a una media docena de periodistas la información de que la esposa de Wilson, Valerie Plame, era una agente de la CIA que trabajaba en armas de destrucción masiva.
Sólo uno de los reporteros, el columnista conservador Robert Novak, informó del hecho y señaló en su escrito del 14 de julio que las dos fuentes âme dijeron que la esposa de Wilson sugirió que se le enviara a él a investigar en Nígerâ?.

La  información fue avalada por Bush, y eso lo expone a un posible juicio: revelar la identidad de un operativo encubierto de inteligencia es un delito federal, específicamente prohibido por la Ley de Protección de Identidades de 1982.

El temor de ser enjuiciado -posible punto de partida de destitución o impugnación electoral- se ha convertido en una obsesión para Bush y sus funcionarios más cercanos, a punto tal, sostienen algunas fuentes y periodistas de Washington, que tanto el presidente como su segundo, Dick Cheney ya tienen contratados cada uno a dos prominentes abogados expertos en temas legales-administrativos de Estado.

Todo este intríngulis, que pone en riesgo la continuidad de Bush y de los halcones al frente de la Casa Blanca, alimenta todo tipo de versiones e hipótesis sobre la preparación de un "nuevo 11 de septiembre" que posibilite la reelección de Bush, tal como lo predijo el historiador Webster Griffin Tarpley, autor de una biografía no autorizada sobre Geoge W Bush, en 1992.

El centro de pensamiento europeo De Defense -citado por Alfredo Jalife-Rahme- adopta como suya la "hipótesis McGovern" y señala que sólo falta saber si la salida de Tenet fue porque "podría interferir", o bien "para lavarse las manos" respecto a los próximos atentados terroristas orientados a conseguir la reelección  a cualquier precio de George W. Bush.

En este punto hay que seguir atentamente las operaciones de Al Qaeda en Arabia Saudita y Medio Oriente, y su posible proyección hacia Europa y EEUU en la medida que avance la estrategia para removerlo a Bush de la Casa Blanca.

Otros artículos en el mismo sitio:
-Pentágono: la vinculación del lobby judío con las torturas en Irak
-Los demócratas temen que Bush gane las elecciones con un atentado terrorista de Al Qaeda.
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Comentaris

Re: La carta "Al Qaeda"/ Casa Blanca-Pentágono: ¿una operación en curso para "salvarlo" a Bush y conseguir su reelección?
25 jun 2004
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